“…Y sin tener
ninguna prueba que demuestre lo contrario de esto, y siendo el señor Justin
Bieber culpado de dichos delitos como lo es de Austin Norris y Lucky Blue,
siendo culpado de otros crímenes de bajo rango, entonces la decisión será...”
– ¡DETENGASE! – grite entrado a la sala de juicio. Unos
oficiales intentaron detenerme. – ¡TENGO PRUEBAS! – grite llorando.
– ¿QUIÉN ES USTED? – preguntó el Juez.
–___... – escuche que dijo mi padre y no le preste
atención.
– ¡TENGO PRUEBAS DE QUE ESTA EN LO EQUIVOCADO! ¡ÉL NO ES
CULPABLE! – dije llorando
– ¡SUÉLTENLA! – ordenó el Juez. Coloqué mi mano en el
abdomen, comenzaba realmente a doler. Enfoque mi mirada buscando a Justin entre
las personas. Vi unos oficiales sostener a un hombre, sostenerlo a él, con la
cabeza cubierta con una funda de tela negra y las manos esposadas atrás en su
espalda. Mi corazón dolió al verlo así, al otro lado estaba Ryan quien me
miraba preocupado por mi aspecto, y John, quien parecía estar aún molesto. –
¿TRAJO LAS PRUEBAS CON USTED? – me pregunto el Juez.
–Sí. – dije mirándolo mientras mi cuerpo temblaba por el
dolor que sentía pero esto era mucho más importante. Vi de reojo a Justin
removerse entre el agarre de los oficiales. Apreté mi mandíbula para no salir
corriendo hasta donde estaba él y abrazarlo.
–Bien ¿Dónde está? – me miro intimidantemente el Juez.
Tome mi cartera y saqué el CD que traía, lo mostré, él asintió. – Tendremos un
receso de unos cinco minutos. – Dijo el Juez y se puso de pie. – Traigan a la
testigo a mi oficina. – Comentó.
Mire a los lados, todos se colocaron de pie y vi cómo se
llevaban a Justin a otro lugar. Ryan quiso decirme algo pero al mismo tiempo
los oficiales me tomaron por los brazos y me llevaron fuera de la sala, luego
me dirigieron a una oficina. – Pase. – Dijo uno de ellos mientras abría la
puerta para que yo pasara.
Tragué grueso y asentí. Pase y me encontré con una amplia
oficina, decorada con cuadros de honores, algunas medallas, y un par de
trofeos, al final un escritorio de madera, vi de una puerta salir a Juez y
dirigirse a su escritorio. – Bien. – dijo sentándose. – Hablemos, cuénteme su
testimonio y muéstreme la prueba. – me miro. Asentí y camine hacia él. Llegue
al escritorio y me senté en la silla que me correspondía.
–Me llamo ___ Jess…– empecé.
– ¿Es usted familiar del señor Kalvin Jess?
Asentí. – Su hija. – baje la mirada y luego lo mire a los
ojos. – Por desgracia. – apreté mi mandíbula.
–Y usted… viene a favor del acusado o va a complementar
con pruebas para colocarlo preso.
–Vengo a favor del acusado. – comente, él frunció su ceño.
– El asesino acá es… el Señor Kalvin Jess.
–Está haciendo usted una acusación muy fuerte Señorita.
–Tengo como alegar que todo lo que digo es cierto. – dije
segura de mi misma.
–Comience. – se recostó al espaldar de su silla y
entrelazo los dedos de sus manos sobre la mesa mientras esperaba por mí.
–Lucky Blue era mi… novio. – comencé. – Al igual que lo
fue Austin Norris, mi prometido. Yo vivía en Los Ángeles con mi madre, mi
padre, a obligadas me trajo Atlanta, a vivir con él, comprometiéndome por cosas
de negocios con Austin Norris, el padre de este chico era dueño de unas
acciones, así que mi padre me tenía en un secuestro, constantemente me golpeaba
y amenazaba. Estuve a punto de casarme con Austin Norris, pero para ese
entonces ninguno de los dos queríamos, él me iba ayudar a escapar y regresar a
Los Ángeles, pero mi padre sospechaba y tomo acciones sobre el asunto.
– ¿Y Lucky Blue?
–Mi padre lo contrato,
para que me enamorara y me trajera de vuelta Atlanta. – baje la mirada
recordando todo. – Él no me dijo eso sino después de que ya estábamos aquí. –
lo mire. – Pero Lucky no quería casarse y mi padre a cambio no quiso entregarle
el dinero que le había ofrecido, así que Lucky arremetió contra mí. – desabroche
mi sobretodo y levante mi camiseta enseñándole los morados y las cicatrices de
las operaciones. – Estuve internada por dos semanas luego de escapar de la casa
de Lucky. –suspiré. – Justin, el chico que usted están condenando fue quien me
encontró en las avenidas y me llevo al Hospital, puede averiguarlo y sabrá que
así fue.
– ¿Y quién mató a Lucky?
–El Señor Kalvin Jess. – lo mire. – No lo diría de no ser
así, tenga sus propias conclusiones, como Lucky no cumplió con el trato de
casarse conmigo… y mi padre no quiso entregarle el dinero desde un principio
que llego a Atlanta.
–Todo encaja…– dijo aun pensando.
–Lo sé, y por si tiene alguna duda…– coloque el CD sobre
el escritorio. – Puede verlo, es un video de Austin Norris, donde explica lo
que mi padre planeó…– deje caer una lágrima.
– ¿Por qué no vino antes? – me pregunto el Juez.
–Estaba en Los Ángeles. – lo mire. – Estaba de reposo. –
señale mi cuerpo. – Estoy aquí colocando en riesgo mi vida para que usted tome
una decisión correcta…– dije llorando.
Él asintió y colocó el CD dentro de la lapto, rápidamente
el video comenzó a rodar. – ¿En qué parte lo dice? – mencionó viendo el
comienzo del video. Tomé la lapto, la gire un poco y adelante el video. Lo deje
en pausa y gire la pantalla otra vez hacia él, él suspiro, colocó sus lentes y
dejo rodar el video.
“¿Sabes con qué fin hago este video? Quiero que siempre seas
feliz, feliz como sales en esas imágenes… no es tan difícil. Mi plan no era
este, te debo decir que se ha cambiado a última hora. Te iba a sacar del país… Te
iba a llevar a China, Austria, a dónde tú me dijeras… Recién me entere que…Tu
padre… es un… Perdóname, pero tanto tu padre como mi padre son unos malditos. Me
eh enterado que… Tu padre ha convencido a mi padre de colocar una bomba en mi
auto y todos los autos a nuestro alcance… Muy fácil linda, para no escapar… Las
bombas están programadas a una distancia, si pasan esa distancia estallan, eh
encargado otro taxi, uno que si podría llevarte un poco lejos de la casa…Si
estás viendo esto entonces lo has logrado linda, has escapado”
Mis
lágrimas caían por mi mejilla al volver a escuchar sus palabras. – Gracias a
Dios llegaste Jovencita…– dijo levantándose de la silla y suspirando. –
Regresemos a la sala de Juicio.
–Por
favor tome la decisión correcta. – suplique llorando. Él asintió. Abrió la
puerta. – Llévenla a la sala del Juicio. – ordenó, ellos asintieron. – Con
cuidado que está herida…– comentó y cerró la puerta tras él.
Entre a la sala de Juicio, estaban todos ya preparados.
El Juez estaba por salir… me ubicaron en una esquina, todas las personas me
miraban, mi padre… no dejaba de mirarme, no quise mirarlo, todo esto era culpa
de él, por su culpa Justin estaba aquí y por su culpa yo estuve a punto de
morir. John le comentaba algo a Ryan, él, él no dejaba de mirarme con
preocupación. Yo misma estaba preocupada, estaba asustada, no sabía si podría
sacar a Justin de esto con mi prueba y abogando contra mi padre.
Una punzada fuerte llego a mi espalda por debajo de mis
costillas, lleve mi mano allí rápidamente al mismo tiempo que cerraba mis ojos
y apretaba mi mandíbula para no gritar. – ¿Está bien? – pregunto uno de los
oficiales a mi lado, no me dejaban sola en ningún momento, uno de ellos había
recibido orden del Juez, la orden de cuidarme porque tenía una información muy
importante, al menos cuidarme mientras estuviera allí dentro de la sala. – ¿Hey?
– volvió a preguntar. Asentí, aunque me mantenía doblada un poco del dolor. –
¿Quieres sentarte? – asentí y abrí mis ojos, las lágrimas punzaban y amenazaban
con salir. El oficial le susurró algo al otro el cuál se movió inmediatamente,
sentí la mirada de varios encima de mí, luego de unos segundos el oficial
colocó una silla detrás de mí. El oficial que estaba a mi lado extendió su mano
y la tomé, sujetándome fuerte y tratando de sentarme poco a poco. Luego de
estarlo, pude respirar, poco a poco, ellos se mantuvieron de pie a mi lado.
Levante la mirada con un poco de pena y mire hacia los chicos, Ryan se veía más
preocupado y no dejaba de mirarme, John ya no se veía molesto si no un poco
preocupado y confundido.
El juez entró a la sala, y todo el mundo guardo silencio,
él hablaba con unos oficiales y aun no llegaba a su lugar. – ¿Dónde está Justin?
– pregunte a uno de los oficiales que estaba a mi lado.
Él se inclinó un poco. – Debe estar por llegar…– susurró
y se enderezo nuevamente. Mire a todos lados en su busca, pero nada, no
aparecía por ningún lado. El Juez subió a su lugar, aclaró su garganta. – Tomen
asiento. – dijo y todos se sentaron. – Pasen al acusado. – ordeno, y unas
puerta a su izquierda se abrieron y venían dos oficiales con Justin al igual
que antes, con las manos esposadas a sus espaldas, y la funda de tela negra en
su cabeza, unas lágrimas hicieron su camino por mis mejillas, él traía la
cabeza abajo, no podía verlo completamente, pero lo sabía por su inclinación. –
Bueno, esto es una decisión que la he pensado seriamente. – suspiro, aunque
estaba sentada mis piernas me temblaban. – Respecto al testimonio y prueba que
he recibido…– guardo silencio un momento. Todos lo miraban. – El Señor Justin
Bieber queda en libertad…– una enorme ola de ruido se hizo en la sala, todos
murmuraban y se preguntaban ¿por qué? Justin levanto su cabeza, volviendo a su
posición normal, su espalda estaba recta y su cabeza arriba. John sorprendido
miro a Ryan, y Ryan me miro a mí, no me preocupe por detener mis lágrimas, lo
había logrado, había sacado a Justin de esto. Le sonreí un poco a Ryan mientras
lloraba, él sonrió con compasión. – ¡SILENCIO! – ordeno el Juez sonando su
martillo mientras todos hacían silencio. Mi padre me miraba sin entender y como
si estuviera molesto, deje de mirarlo y mire al Juez. – Culpando al señor
Justin Bieber sin prueba evidente sobre los pequeños delitos, o vandalismos, lo
dejó en libertad.
– ¡SU SEÑORIA ¿Y LOS ASESINATOS?! – dijo el abogado de mi
padre.
–Los cargos de asesinado pasan al señor Kalvin Jess. –
otra ola de ruidos y murmullos se hizo, el Juez sonó nuevamente su martillo. –
¡SILENCIO EN LA SALA POR FAVOR! – todos quedaron en silencio. Mi padre comenzó
hablar con su Juez, estaba preocupado, asustado, lo veía en su rostro. – Con
una prueba concreta sobre el asesinato de Austin Norris queda en prisión con
doce (12) años de condena…
– ¡SEÑORIA SE DEBE DISCUTIR EL CASO! – grito el abogado
de mi padre.
– ¡NO HAY NADA QUE DISCUTIR TENIENDO PRUEBAS CONCRETAS! –
dijo y aclaro su garganta nuevamente. – Y por el testimonio dado, mostrando los
lazos de negocios que tenía el Señor Kalvin Jess con Lucky Blue, llegando a la
finalidad de que es culpable del asesinato, se le suman quince (15) años más de
condena. – vi mi padre tomarse el cabello mientras trataba de no llorar. John
estaba sorprendido al igual que Ryan, los dos me miraron y yo solo me encogí de
hombros.
– ¡MALDITA HIJA DE PUTA! – gritó mi padre corriendo hacia
mí con sus manos estiradas. Ví a Ryan tratar de hacer algo mientras John lo
detuvo. Y los oficiales a mi lado se colocaron frente a mí para detenerlo.
– ¡ESPÓSENLO! – ordeno el Juez, dos oficiales más
llegaron a él y lo tomaron y lo esposaron, llevándolo nuevamente a su lugar. –
Y por maltrato e inclinaciones de secuestro de su propia hija, por acoso y por
declarar con testimonios falsos se le suman diez (10) años de condena,
desglosándose de esta manera: cuatro (4) años por maltrato, dos (2) años por
inclinaciones de secuestro, dos (2) años por acoso y dos (2) años por declarar
testimonios falsos.
– ¡NO! ¡NO! – gritaba mi padre llorando.
– ¡SILENCIO! – ordeno. – En su totalidad será sentenciado
a treinta y siete (37) años de prisión. – miro a todos. – Esto es todo, el caso
está cerrado. –sonó su martillo y se puso de pie. Todos comenzaron a murmurar,
algunos me miraban, vi cómo se llevaba a Justin, mire a Ryan y a John que aún
permanecían en la sala mientras las demás personas salían.
– ¡MALDITA! ¡HIJA DE PUTA! ¡SOY TU PADRE! ¡¿CÓMO PUDISTE
HACERME ESTO!? – gritaba mi padre mientras se lo llevaban. Lo mire y luego deje
de hacerlo cuando uno de los oficiales me toco el hombro, levante la mirada y
luego caí en cuenta que debía colocarme de pie. Lo hice, poco a poco, mire a
los chicos para ir hasta ellos pero un oficial me detuvo.
–Debemos llevarla de vuelta a la oficina del Juez. – me
dijo uno de ellos, asentí y comencé a caminar con ellos, no sin antes mirar a
los chicos.
Me sentía asustada. Estaba de pie dentro de la oficina,
el Juez estaba en silencio en su escritorio. Trague saliva y suspire, sequé mis
mejillas. – Bueno…– dijo finalmente luego de un momento. – Solo quería
entregarte esto…– extendió el CD y lo tome. – Gracias por tu testimonio.
–Solo hice lo correcto…– le dije.
–Tome una copia del video, para tenerlo como evidencia…
iba a tomar el CD pero…– guardo silencio un momento y luego continuó. – Vi que
era algo personal, quiero decir que lo vi completo. – sonrió, sonreí con algo
de tristeza. – Lamento su perdida. – comentó asentí. – Bueno…– suspiro. – Debes
ir a descansar, note que esta incomoda con esa herida…
–Duele. – sonreí.
–Bueno es hora que vayas a descansar. – sonrió, asentí. –
Gracias…
–Gracias a usted. – le mire. – Gracias por escucharme a
última hora y por tomar la decisión correcta. – dije y sequé la lágrima que
recorría mi mejilla. Él asintió sonriendo. – Que tenga un buen día…– me
despedí.
–Igual, que se mejore. – comentó, asentí y salí de la
oficina. Los oficiales se inclinaron un poco como un saludo pero esta vez de
despedida. Les sonreí un poco y comencé a caminar por el pasillo, sabía que al
final estarían las personas y en ellas los chicos.
Llegue al lugar, estaban las personas pero por ningún
lugar estaban los chicos, comencé a caminar hacia las afueras del lugar y tome
mi celular, marque el número de Ryan y espere un momento hasta que respondió.
– ¿Ryan? ¿Dónde estás? – pregunte mientras miraba a todos
lados.
–Estoy por el estacionamiento, en los lados de atrás,
Justin saldrá por una puerta de acá.
–Voy hasta allá. – dije y colgué. El dolor desapareció al
escuchar “Justin saldrá” así que si lo vería hoy mismo, no tendría que esperar
más, camine rápido, ignore el dolor, ignore todo, tropecé un par de personas,
incluso iba casi que corriendo, llegué al lugar, vi a John recostado a su auto
con los brazos cruzados sobre su pecho mirando hacia la puerta. Ryan estaba
cerca de él, en la esquina del auto, baje mi velocidad, Justin aún no había
salido, comencé a caminar tranquilamente. – ¡HEY RYAN! – dije casi que
gritando, él volteó y sonrió.
– ¡___! – grito y se incorporó, John solo volteó a mirar.
– ¡JODER ERES ÚNICA! – sonrió mientras caminaba hacia mí casi que corriendo,
sonreí un poco. – Dios, estás bien…– dijo llegando a mí y abrazándome un poco.
– ¿Estás bien? – preguntó dándome un chequeó con la mirada mientras daba un
paso hacia atrás para poder verme bien.
–Lo estoy Ryan…– dije con voz apagada. Él me miro preocupado.
– ¿Qué sucede?
– ¿Ya saldrá? – pregunte mientras caminábamos al auto.
–Debe estar en camino hasta acá. – dijo sonriendo. – Lo
importante es que lo sacaste de esto, enana. – alboroto mi cabello un poco sin
dejar de sonreír.
–Hola John…– le salude al llegar al auto y estar casi
frente a él.
–Hola ___... – su tonó fue frió, me encogí de hombros
incomoda y mire alrededor. – Gracias… por sacarlo. – comentó.
–No hay de qué. – sonreí. – Es mi novio, lo haría mil
veces más, moriría y mataría por él si es necesario. – dije mirándolo, él
sonrió con ironía y sonreí por no dejar. Espere un momento mirando a los lados
y en dirección a la puerta pero Justin no salía, suspire, mire a Ryan y luego
baje la mirada, ¿Cómo le decía que necesitaba algo para el dolor?
–___... – comento él sacándome de mis pensamientos
– ¿Eh? – lo mire.
–Ven. – caminó al auto y abrió la puerta de atrás. –
Siéntate un rato mientras Justin sale…– sonrió, asentí y sonreí con algo de
pena. Camine hasta el auto y tome asiento, mire mis manos, jugué con mis dedos,
estaba nerviosa y no sabía por qué. Me recosté al asiento para lograr descansar
la espalda, respire profundo y lentamente. Fui a tomar mi celular para avisarle
a mi madre pero decidí que era mejor que se enterará por las noticias. Cerré
mis ojos y pedí a Dios que Justin se apresurará a salir, quería irme a casa con
él, estar con él, sin separarme de él, no quería estar lejos de él por más
tiempo. Cuando sentí que él sueño comenzó a llegar a mis ojos escuche un ruido,
fruncí mi ceño y abrí mis ojos. John se separó del auto y Ryan también. – ALLÍ
VIENE JUSTIN. – dijo.
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