Ya hacía tres días que habían dejado que Justin se
quedará en la habitación conmigo, le sonreí por cuarta vez al mirarlo, estaba
tan hermoso, era tan atento, incluso le costaba dormirse en las noches por
miedo a que me sucediera algo mientras él dormía. – Te amo…– le susurré
mirándolo.
–Te amo ___... – susurró él tocando mi mano, sonreí y
mordí mi labio inferior para no dejar escapar alguna lágrima. – Ya quiero que
estemos en casa…– bajo la mirada, suspire sin dejar de mirarlo. – Quiero que
salgas de esto completamente…– elevó mi mano pegándola a su frente, por más que
intente no pude evitar llorar al ver y escuchar eso.
Estaba bien, o al
menos eso decían los doctores cada vez que venían a verme y Justin les
preguntaba. Según ellos mis órganos ya estaban desinflamados, pero había algo
que les preocupaba a ellos, y a mí también.
Yo no despertaba. Eso era lo que ahora les preocupaba, y
yo… llevaba dos días fuera de mi cuerpo. Merodeando alrededor de mi habitación,
observando a Justin como cuidaba de mí, no puedo negar que en el primer momento
me dio miedo, la última vez estaba muriendo y no sabía cómo regresar a mi
cuerpo, pero ahora, veía a todo, los doctores, las enfermeras, a Justin… a Ryan
y a John por los pasillos… y aun así mi cuerpo daba señales de estar estable,
pero… No quería estar así, realmente quería que Justin estuviera bien, menos
preocupado, más descansado… comía muy poco, quizás un café en las mañana, al
medio día nada, a media tarde otro café… en las noches… un batido de alguna
fruta. Me dolía verlo así, pero no sabía cómo regresar a mi cuerpo y despertar.
Intente dormir un par de veces con la esperanza de despertar dentro de mi
cuerpo, pero no era así, sin embargo, aunque no estaba en mi cuerpo, si Justin
me tocaba, yo podía sentirlo.
–Sabes…– habló, lo miré sorprendida. – A veces sueño con
nosotros…– suspiró, sonreí. Incluso cuando me hablaba me hacía sentir como si
realmente supiera que yo estaba allí mirándole y escuchándole. – Son hermosos
mis sueños, quiero que salgas de esto para que me ayudes a cumplirlos…– apretó
su labio inferior mientras lo veía presionar su mandíbula para evitar llorar. –
Sé que me comporte como un estúpido este último año, pero por favor, déjame
arreglarlo todo. – sus mejillas se había humedecido. – Lo siento tanto…– acostó
su cabeza encima de mi abdomen.
–Yo siempre te he perdonado todo aunque tú no te
disculpes…– dije, aunque sabía que él no podía escucharme ni verme.
–Necesito que vuelvas conmigo, hacer las cosas bien,
cuidarte como siempre me lo he dicho, no quiero perderte…– lloró mientras
apretaba mi mano.
Sentí una sensación incomoda, no sabía que estaba a punto
de suceder. – Deberías volver con él. – susurraron detrás de mí y brinque en mi
lugar dándome la vuelta. Una Señora joven me sonrió, su cabello era castaño,
sus ojos verdosos, una mujer hermosa.
– ¿Puede verme? – pregunte pasmada. Ella sonrió
asintiendo. – ¿Cómo es que usted… – guarde silencio y mire tras de mi. – ¿Estoy
muriendo? – pregunte asustada.
Ella solo sonrió. – Deberías volver con él. – repitió.
– ¿Quién es usted? – pregunte asustada. – ¿Por qué me
puede ver? ¿Por qué él no la ve?
–Mi nombre es Pattie. – ese nombre me sonaba de algún
lugar… la mire mientras la vi caminar por la habitación y colocarse detrás de
Justin. – Soy su madre. – sonrió ella con algo de nostalgia. Abrí mi boca
dejando salir algo de aliento. Escuche como el monitor al lado de mi cuerpo
señalaba algo, sonaba un poco más fuerte. Así que si me alteraba de esta manera
en la que estaba, afectaba mi cuerpo. – Necesito que vuelvas con él. – le vi
poner sus manos en los hombros de Justin como si le diera fuerza. – Él te
necesita, y yo necesito que lo cuides…– me sonrió mientras me miraba.
–No sé cómo volver…– le dije.
–No es cuestión de cómo…– sonrió. – Todo lo que debes hacer
es querer, querer regresar…
– ¿Por qué esta aquí?
–Porque él ya tiene un ángel que le cuida desde el cielo.
– me miro. – No necesita otro. – se apartó de él. – Necesita un ángel, pero
aquí en el mundo. – me miro y dio unos pasos hacia mi. – Quiero que regreses
con él.
–Queremos. – escuche detrás de mí y me gire a ver quién
era.
–Austin…– susurré para mí misma y comencé a llorar. Él
estaba tan hermoso, con un traje de ceremonia, hermoso, pero sin chaqueta, sus
manos metidas en los bolsillos de sus pantalones a ambos lados de él.
–Debes volver ___... – dijo él sonriendo. – Yo estoy bien
acá, he encontrado a la persona de quien siempre te hable. – continué llorando.
– Soy feliz, quiero que tú lo seas. – me dijo acercándose a mí.
–No la toques…– dijo Pattie apresurada. – No lo hagas
aun…– lo miró, él sonrió solamente. – Linda…– me dijo, la mire. – Cuídalo,
hazlo feliz, hazle reír…– dijo ella comenzando a llorar, yo no podía parar de
llorar.
–Creo que tienes mucho rato de este lado…– comentó Austin
sonriéndome. Por alguna razón quería continuar allí con él. – Pero no puedes
quedarte…
– ¿Por qué lo hiciste? – pregunte llorando. – ¿Por qué te
fuiste? ¿Por qué me dejaste?
–Porque debía hacerlo, no pertenecías a mí, ni yo a ti. –
sonrió. – Allí está la persona a la que tú le perteneces. – dijo señalando a
Justin quien alarmado miraba mi cuerpo y el monitor a mi lado. – Y no deberías
hacerlo esperar más…
–Austin tiene razón…– dijo Pattie. – Cuida a mi pequeño
niño. – sonrió con una lágrima en su mejilla. Y luego dio un paso hacia atrás
asintiéndole a Austin. – Eres una hermosa persona, lo mejor que pude querer
para mi hijo…– dijo ella mirándome de lejos.
–Te quiero…– dijo Austin, extendió su mano hacia mí,
¿quería que tomara su mano?
–Si te tomó… ¿Me quedare? – lo mire asustada. – Quiero
regresar…– dije llorando.
–Solo tócame…– comentó. – Confía en mí. – dijo sonriendo.
Mire a Pattie ella me asintió.
–Te quiero Austin. – dije llorando mientras extendía mi
mano para tocar la de él.
*Justin.*
Comencé a llorar en su regazo, me preocupada no estar con
ella, no tenerla conmigo como siempre, el hecho de verla en la cama como si
durmiese, me enfermaba. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, mire alrededor de mí,
algo me provocaba nauseas, quizás porque no me había alimentado bien, mire a
___, tenía una lágrima saliendo se su ojos, el camino que hacía está terminaba
en su cabello cerca de su oreja. Me mantuve quieto mirándole, salían más y más
lágrimas ¿Sentía dolor? ¿Estaba despierta? – ___ ¿nena? – le llame. – Regresa
conmigo. – dije sin poder dejar de llorar. Su mano hizo algo de presión en mi
mano, la miré, ¿ella me escuchaba? – ¿___? – pregunte llorando, su mano no hizo
nada, pero aún me mantenía agarrada mi mano.
El monitor a su lado comenzó a sonar, parpadeé sacando
las lágrimas de mis ojos. Esta vez el monitor no dejaba de marcar las
pulsaciones, en cambio, marcaba muchas muy seguido. Sin pensarlo presione el
botón rojo que estaba al lado de la cama de ___. No sabía que estaba sucediendo
pero debían llegar los doctores.
En cuestión de segundos había enfermeras y un Doctor en
la habitación. – ¿QUÉ SUCEDE? – dijo el Doctor mientras llegaba a ___.
–Algo pasa…– comenté mientras él se daba de cuenta que
era algo con su pulso, sus valores, estaban elevándose. – ¿QUÉ PASA? – pregunte
mirándolos.
–Sus valores se están restableciendo…– comentó mientras
una de las enfermeras aplicaba una inyección en la bolsa de líquido que había a
su lado. – ¿Qué sucedió antes de esto?
–Me sujeto la mano…– comenté aun sin soltar la mano de
___. Ellos me miraron.
–Ella se está aferrando a usted…– me susurró la enfermera
que estaba detrás de mí.
–Puede que este despertando…– comentó el Doctor, mientras
comenzaba a escuchar la respiración de ella con su instrumento médico.
–Anda linda… estoy aquí…– le susurré mientras acariciaba
su cabello y apretaba un poco su mano. El aparató sonó un poco más, el Doctor
me miro y me asintió como si me dijera que continuara hablándole. La mire, por
un momento mi corazón se llenó de alegría, ella podría estar reaccionando a mí.
– ___ nena…– la mire. – Despierta, estoy aquí. – continué acariciando su
cabello. – Te estoy esperando linda…– sentí su mano apretarme más. – Está
sujetándome. – le dije al Doctor, para que él mismo viera como se marcaba él
agarre de ___ en mi piel. – Anda despierta…– dije sonriéndole. El monitor
seguía igual de ruidoso que antes, sus niveles se habían normalizado.
–Está despertando…– comentó el Doctor.
Tome su mano, pero su agarre suavizo, poco a poco, luego
no me sujetaba. – ___... – la llame. Ella no respondió pero sus niveles
continuaban bien.
La vimos moverse un poco y nos mantuvimos quietos. Mire
su rostro y vi sus ojos abrirse un poco, sonreí, al igual que el Doctor y las
enfermeras. Ella frunció un poco su ceño. – Justin…– susurró demasiado bajo.
–Aquí estoy linda…– le dije tomando su mano y acercándome
más a ella. – Todo estará bien nena. – le dije acariciando su cabello, ella
cerro sus ojos como si estuviese muy cansada. Luego los abrió un poco y me dio
una pequeña sonrisa, le sonreí mientras derramaba algunas lágrimas.
–Al parecer está estable ya…– comentó el Doctor, debemos
sacarla de esta habitación y llevarla a una habitación normal…– Es solo que… el
precio de una habitación…
–No importa, tengo para pagarle la mejor. – dije sin
dejar de mirarla.
–Bien, una de las enfermeras se encargara del proceso,
mientras yo y la enfermera llevamos a la señorita a la habitación…– comentó.
Asentí aun sin dejar de mirar a ___.
–Volveré a verte ahorita. – le dije a ___. Ella asintió
sonriendo apenas. – Te amo…– le susurré inclinado hacia ella y le di un pequeño
beso en su frente.
–Bien, le avisaremos cuando estemos en la otra habitación.
– comentó el Doctor asentí, antes de soltar su mano di un beso en ella y salí
de la habitación lleno de felicidad, mis lágrimas salían sin parar, realmente
me encontraba demasiado feliz.
– ¡BROTH! – grite cuando salí del pasillo y vi al final
de sala a Ryan sentado con su celular en manos. – ¡BROTH! – dije él se colocó
de pie alarmado con sus ojos bien abiertos, yo no podía dejar de llorar, corrí
hacia él y lo abrace.
– ¿QUÉ SUCEDIÓ? – preguntó asustado mientras me mantenía
abrazado.
– ¡DESPERTÓ! – dije separándome de él y secando mis
mejillas un poco. – Ella despertó. – dije feliz.
– ¡LO SABÍA! – gritó él y me abrazo para soltarme luego.
– ¡TE DIJE QUE SALDRÍA DE ESTO! – dijo y paso las manos por su rostro, le vi
sus mejillas húmedas, todos la querían como una hermana.
–Me alegra esto Justin…– comentó John dándome un
reconfortante abrazo.
– ¿Por qué no estás con ella? – me preguntó Ryan. –
¿Dónde está ella ahora?
–La están preparando para trasladarla a otra habitación…–
le dije. – La sacarán de ese pasillo de cuidados intensivos…– le sonreí.
–Estoy demasiado feliz por esto. – sonrió Ryan palmeando
mi hombro.
Me encogí de hombros, estaba demasiado feliz, mi corazón
estaba acelerado. Vi a Ryan mirar con atención tras de mí y me volteé a ver,
traían a ___, la trasladarían a otro piso. Camine hacia ella y los chicos tras
de mí. – ___... – le susurré, ella me miro, aun se veía débil con su mascarilla
de oxígeno, ella me miro y sonrió. – Todo estará bien linda…– dije y tome su
mano.
Deje a los chicos allí y seguí con ___, ayude adentrar la
camilla en el ascensor y luego salimos de allí, el tercer piso. Mire,
posiblemente las habitaciones más caras, por el espacio y la comodidad.
Entramos a la habitación, como lo había dicho, espaciosa, con una cama/camilla
y con un sofá para la visita, en este caso para mí, una silla al lado de la
cama, un baño dentro de la habitación, un televisor sostenido en la pared. Un
gran ventanal, con una hermosa vista.
Vi entrar un enfermero, luego otro, fruncí mi ceño sin
saber porque. Luego la enfermera inclino a ___ hacia un lado, colocándole una
sábana limpia debajo de ella, luego la inclino sobre el otro lado para
sacar un poco la sabana, un enfermero
tomo de un lado la sabana y el otro tomo él otro lado, alzaron un poco la sabana
despegando así a ___ de la camilla y pasándola a la otra camilla, ellos la
dejaron allí y la enfermera se encargó de arreglar la inclinación de la cama, y
colocó su almohada, la cubrió con un cobertor grueso, colocó unos chupones en
su pecho y los cables iban directo a un monitor, un monitor que no sonaba tanto.
– Esto avisara si hay algún descontrol de los valores. – me comentó asentí.
Colocó el suero con que la mantenían hidratada, reviso todo por última vez
chequeando que no se le olvidara nada. Le sonrió a ___. – Eres una chica fuerte.
– le susurró. Sonreí para mí mismo, esa
era mi chica. ESA ES MI CHICA.