miércoles, 17 de febrero de 2016

CAPITULO 5



Ya hacía tres días que habían dejado que Justin se quedará en la habitación conmigo, le sonreí por cuarta vez al mirarlo, estaba tan hermoso, era tan atento, incluso le costaba dormirse en las noches por miedo a que me sucediera algo mientras él dormía. – Te amo…– le susurré mirándolo.

–Te amo ___... – susurró él tocando mi mano, sonreí y mordí mi labio inferior para no dejar escapar alguna lágrima. – Ya quiero que estemos en casa…– bajo la mirada, suspire sin dejar de mirarlo. – Quiero que salgas de esto completamente…– elevó mi mano pegándola a su frente, por más que intente no pude evitar llorar al ver y escuchar eso.

Estaba bien, o  al menos eso decían los doctores cada vez que venían a verme y Justin les preguntaba. Según ellos mis órganos ya estaban desinflamados, pero había algo que les preocupaba a ellos, y a mí también.

Yo no despertaba. Eso era lo que ahora les preocupaba, y yo… llevaba dos días fuera de mi cuerpo. Merodeando alrededor de mi habitación, observando a Justin como cuidaba de mí, no puedo negar que en el primer momento me dio miedo, la última vez estaba muriendo y no sabía cómo regresar a mi cuerpo, pero ahora, veía a todo, los doctores, las enfermeras, a Justin… a Ryan y a John por los pasillos… y aun así mi cuerpo daba señales de estar estable, pero… No quería estar así, realmente quería que Justin estuviera bien, menos preocupado, más descansado… comía muy poco, quizás un café en las mañana, al medio día nada, a media tarde otro café… en las noches… un batido de alguna fruta. Me dolía verlo así, pero no sabía cómo regresar a mi cuerpo y despertar. Intente dormir un par de veces con la esperanza de despertar dentro de mi cuerpo, pero no era así, sin embargo, aunque no estaba en mi cuerpo, si Justin me tocaba, yo podía sentirlo.

–Sabes…– habló, lo miré sorprendida. – A veces sueño con nosotros…– suspiró, sonreí. Incluso cuando me hablaba me hacía sentir como si realmente supiera que yo estaba allí mirándole y escuchándole. – Son hermosos mis sueños, quiero que salgas de esto para que me ayudes a cumplirlos…– apretó su labio inferior mientras lo veía presionar su mandíbula para evitar llorar. – Sé que me comporte como un estúpido este último año, pero por favor, déjame arreglarlo todo. – sus mejillas se había humedecido. – Lo siento tanto…– acostó su cabeza encima de mi abdomen.

–Yo siempre te he perdonado todo aunque tú no te disculpes…– dije, aunque sabía que él no podía escucharme ni verme.

–Necesito que vuelvas conmigo, hacer las cosas bien, cuidarte como siempre me lo he dicho, no quiero perderte…– lloró mientras apretaba mi mano.

Sentí una sensación incomoda, no sabía que estaba a punto de suceder. – Deberías volver con él. – susurraron detrás de mí y brinque en mi lugar dándome la vuelta. Una Señora joven me sonrió, su cabello era castaño, sus ojos verdosos, una mujer hermosa.

– ¿Puede verme? – pregunte pasmada. Ella sonrió asintiendo. – ¿Cómo es que usted… – guarde silencio y mire tras de mi. – ¿Estoy muriendo? – pregunte asustada.

Ella solo sonrió. – Deberías volver con él. – repitió.

– ¿Quién es usted? – pregunte asustada. – ¿Por qué me puede ver? ¿Por qué él no la ve?

–Mi nombre es Pattie. – ese nombre me sonaba de algún lugar… la mire mientras la vi caminar por la habitación y colocarse detrás de Justin. – Soy su madre. – sonrió ella con algo de nostalgia. Abrí mi boca dejando salir algo de aliento. Escuche como el monitor al lado de mi cuerpo señalaba algo, sonaba un poco más fuerte. Así que si me alteraba de esta manera en la que estaba, afectaba mi cuerpo. – Necesito que vuelvas con él. – le vi poner sus manos en los hombros de Justin como si le diera fuerza. – Él te necesita, y yo necesito que lo cuides…– me sonrió mientras me miraba.

–No sé cómo volver…– le dije.

–No es cuestión de cómo…– sonrió. – Todo lo que debes hacer es querer, querer regresar…

– ¿Por qué esta aquí?

–Porque él ya tiene un ángel que le cuida desde el cielo. – me miro. – No necesita otro. – se apartó de él. – Necesita un ángel, pero aquí en el mundo. – me miro y dio unos pasos hacia mi. – Quiero que regreses con él.

–Queremos. – escuche detrás de mí y me gire a ver quién era.

–Austin…– susurré para mí misma y comencé a llorar. Él estaba tan hermoso, con un traje de ceremonia, hermoso, pero sin chaqueta, sus manos metidas en los bolsillos de sus pantalones a ambos lados de él.

–Debes volver ___... – dijo él sonriendo. – Yo estoy bien acá, he encontrado a la persona de quien siempre te hable. – continué llorando. – Soy feliz, quiero que tú lo seas. – me dijo acercándose a mí.

–No la toques…– dijo Pattie apresurada. – No lo hagas aun…– lo miró, él sonrió solamente. – Linda…– me dijo, la mire. – Cuídalo, hazlo feliz, hazle reír…– dijo ella comenzando a llorar, yo no podía parar de llorar.

–Creo que tienes mucho rato de este lado…– comentó Austin sonriéndome. Por alguna razón quería continuar allí con él. – Pero no puedes quedarte…

– ¿Por qué lo hiciste? – pregunte llorando. – ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué me dejaste?

–Porque debía hacerlo, no pertenecías a mí, ni yo a ti. – sonrió. – Allí está la persona a la que tú le perteneces. – dijo señalando a Justin quien alarmado miraba mi cuerpo y el monitor a mi lado. – Y no deberías hacerlo esperar más…

–Austin tiene razón…– dijo Pattie. – Cuida a mi pequeño niño. – sonrió con una lágrima en su mejilla. Y luego dio un paso hacia atrás asintiéndole a Austin. – Eres una hermosa persona, lo mejor que pude querer para mi hijo…– dijo ella mirándome de lejos.

–Te quiero…– dijo Austin, extendió su mano hacia mí, ¿quería que tomara su mano?

–Si te tomó… ¿Me quedare? – lo mire asustada. – Quiero regresar…– dije llorando.

–Solo tócame…– comentó. – Confía en mí. – dijo sonriendo. Mire a Pattie ella me asintió.

–Te quiero Austin. – dije llorando mientras extendía mi mano para tocar la de él.



*Justin.*


Comencé a llorar en su regazo, me preocupada no estar con ella, no tenerla conmigo como siempre, el hecho de verla en la cama como si durmiese, me enfermaba. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, mire alrededor de mí, algo me provocaba nauseas, quizás porque no me había alimentado bien, mire a ___, tenía una lágrima saliendo se su ojos, el camino que hacía está terminaba en su cabello cerca de su oreja. Me mantuve quieto mirándole, salían más y más lágrimas ¿Sentía dolor? ¿Estaba despierta? – ___ ¿nena? – le llame. – Regresa conmigo. – dije sin poder dejar de llorar. Su mano hizo algo de presión en mi mano, la miré, ¿ella me escuchaba? – ¿___? – pregunte llorando, su mano no hizo nada, pero aún me mantenía agarrada mi mano.

El monitor a su lado comenzó a sonar, parpadeé sacando las lágrimas de mis ojos. Esta vez el monitor no dejaba de marcar las pulsaciones, en cambio, marcaba muchas muy seguido. Sin pensarlo presione el botón rojo que estaba al lado de la cama de ___. No sabía que estaba sucediendo pero debían llegar los doctores.

En cuestión de segundos había enfermeras y un Doctor en la habitación. – ¿QUÉ SUCEDE? – dijo el Doctor mientras llegaba a ___.

–Algo pasa…– comenté mientras él se daba de cuenta que era algo con su pulso, sus valores, estaban elevándose. – ¿QUÉ PASA? – pregunte mirándolos.

–Sus valores se están restableciendo…– comentó mientras una de las enfermeras aplicaba una inyección en la bolsa de líquido que había a su lado. – ¿Qué sucedió antes de esto?

–Me sujeto la mano…– comenté aun sin soltar la mano de ___. Ellos me miraron.

–Ella se está aferrando a usted…– me susurró la enfermera que estaba detrás de mí.

–Puede que este despertando…– comentó el Doctor, mientras comenzaba a escuchar la respiración de ella con su instrumento médico.

–Anda linda… estoy aquí…– le susurré mientras acariciaba su cabello y apretaba un poco su mano. El aparató sonó un poco más, el Doctor me miro y me asintió como si me dijera que continuara hablándole. La mire, por un momento mi corazón se llenó de alegría, ella podría estar reaccionando a mí. – ___ nena…– la mire. – Despierta, estoy aquí. – continué acariciando su cabello. – Te estoy esperando linda…– sentí su mano apretarme más. – Está sujetándome. – le dije al Doctor, para que él mismo viera como se marcaba él agarre de ___ en mi piel. – Anda despierta…– dije sonriéndole. El monitor seguía igual de ruidoso que antes, sus niveles se habían normalizado.

–Está despertando…– comentó el Doctor.

Tome su mano, pero su agarre suavizo, poco a poco, luego no me sujetaba. – ___... – la llame. Ella no respondió pero sus niveles continuaban bien.

La vimos moverse un poco y nos mantuvimos quietos. Mire su rostro y vi sus ojos abrirse un poco, sonreí, al igual que el Doctor y las enfermeras. Ella frunció un poco su ceño. – Justin…– susurró demasiado bajo.

–Aquí estoy linda…– le dije tomando su mano y acercándome más a ella. – Todo estará bien nena. – le dije acariciando su cabello, ella cerro sus ojos como si estuviese muy cansada. Luego los abrió un poco y me dio una pequeña sonrisa, le sonreí mientras derramaba algunas lágrimas.

–Al parecer está estable ya…– comentó el Doctor, debemos sacarla de esta habitación y llevarla a una habitación normal…– Es solo que… el precio de una habitación…

–No importa, tengo para pagarle la mejor. – dije sin dejar de mirarla.

–Bien, una de las enfermeras se encargara del proceso, mientras yo y la enfermera llevamos a la señorita a la habitación…– comentó. Asentí aun sin dejar de mirar a ___.

–Volveré a verte ahorita. – le dije a ___. Ella asintió sonriendo apenas. – Te amo…– le susurré inclinado hacia ella y le di un pequeño beso en su frente.

–Bien, le avisaremos cuando estemos en la otra habitación. – comentó el Doctor asentí, antes de soltar su mano di un beso en ella y salí de la habitación lleno de felicidad, mis lágrimas salían sin parar, realmente me encontraba demasiado feliz.

– ¡BROTH! – grite cuando salí del pasillo y vi al final de sala a Ryan sentado con su celular en manos. – ¡BROTH! – dije él se colocó de pie alarmado con sus ojos bien abiertos, yo no podía dejar de llorar, corrí hacia él y lo abrace.

– ¿QUÉ SUCEDIÓ? – preguntó asustado mientras me mantenía abrazado.

– ¡DESPERTÓ! – dije separándome de él y secando mis mejillas un poco. – Ella despertó. – dije feliz.

– ¡LO SABÍA! – gritó él y me abrazo para soltarme luego. – ¡TE DIJE QUE SALDRÍA DE ESTO! – dijo y paso las manos por su rostro, le vi sus mejillas húmedas, todos la querían como una hermana.

–Me alegra esto Justin…– comentó John dándome un reconfortante abrazo.

– ¿Por qué no estás con ella? – me preguntó Ryan. – ¿Dónde está ella ahora?

–La están preparando para trasladarla a otra habitación…– le dije. – La sacarán de ese pasillo de cuidados intensivos…– le sonreí.

–Estoy demasiado feliz por esto. – sonrió Ryan palmeando mi hombro.

Me encogí de hombros, estaba demasiado feliz, mi corazón estaba acelerado. Vi a Ryan mirar con atención tras de mí y me volteé a ver, traían a ___, la trasladarían a otro piso. Camine hacia ella y los chicos tras de mí. – ___... – le susurré, ella me miro, aun se veía débil con su mascarilla de oxígeno, ella me miro y sonrió. – Todo estará bien linda…– dije y tome su mano.

Deje a los chicos allí y seguí con ___, ayude adentrar la camilla en el ascensor y luego salimos de allí, el tercer piso. Mire, posiblemente las habitaciones más caras, por el espacio y la comodidad. Entramos a la habitación, como lo había dicho, espaciosa, con una cama/camilla y con un sofá para la visita, en este caso para mí, una silla al lado de la cama, un baño dentro de la habitación, un televisor sostenido en la pared. Un gran ventanal, con una hermosa vista.


Vi entrar un enfermero, luego otro, fruncí mi ceño sin saber porque. Luego la enfermera inclino a ___ hacia un lado, colocándole una sábana limpia debajo de ella, luego la inclino sobre el otro lado para sacar  un poco la sabana, un enfermero tomo de un lado la sabana y el otro tomo él otro lado, alzaron un poco la sabana despegando así a ___ de la camilla y pasándola a la otra camilla, ellos la dejaron allí y la enfermera se encargó de arreglar la inclinación de la cama, y colocó su almohada, la cubrió con un cobertor grueso, colocó unos chupones en su pecho y los cables iban directo a un monitor, un monitor que no sonaba tanto. – Esto avisara si hay algún descontrol de los valores. – me comentó asentí. Colocó el suero con que la mantenían hidratada, reviso todo por última vez chequeando que no se le olvidara nada. Le sonrió a ___. – Eres una chica fuerte. – le susurró. Sonreí para mí mismo, esa era mi chica. ESA ES MI CHICA.

domingo, 14 de febrero de 2016

CAPITULO 4



Corrí por el pasillo, estaba en el hospital, sabía que en algún lugar estaría Justin, no podía dejar de recordar los sonidos de los disparos en la habitación. No quería pensar que él estuviera herido, no quería llenar mis mejillas con lágrimas que no debían, no quería pensar lo peor, no quería enterarme de que él estuviese herido o tal vez… muerto.

Camine hasta la sala de espera donde vi al señor que no veía desde hace mucho tiempo, John, estaba sentado en una de las silla de la sala de esperas, mire desesperada, él pasaba sus manos por su cara como si estuviera estresado por algo. – ¿Dónde está Justin? – le pregunte mirándolo.

John levanto la mirada hacia mí. – No ha salido de allí aun…– comentó alguien detrás de mí, me gire a ver a Ryan. Mire nuevamente a John, él negó con un movimiento de cabeza.

– ¿Qué sucede? – le pregunte a los dos.

–Si tal vez pudiéramos entrar a ver cómo está…– comentó John.

– ¿Le paso algo? – dije algo histérica.

–Vayamos a ver…– comentó Ryan, John se levantó de la silla y seguimos a Ryan. No entendía porque los chicos no me respondían, si no quería preocuparme… esa no era la manera de hacerlo. – No logró verlo…– dijo Ryan de puntillas mirando por una ventanilla de la puerta que dirigía a un pasillo, leí el letrero de arriba “QUIROFANO – CUIDADOS INTENSIVOS” abrí mis ojos y tape mi boca, ¡Justin estaba allí dentro! ¡No podía ser! Mire a todos lados.

–Si no fuera prohibido el paso para allá, estaría con él, dándole fuerzas. – dijo Ryan dando unos pasos hacia atrás. Yo caí en el suelo recostada a la pared llorando, tapé mi rostro, no podía estar pasándome, algo le había sucedido, y todo por venir a salvarme de Lucky.

Ryan camino con John hasta donde estaban las sillas. – ¡DIME COMO ESTÁ! – grité llorando, corrí hasta donde estaba él y me detuve frente a él. – ¡DIME! – dije llorando histérica.

–Lo siento. – dijo John bajando su rostro y mirando al suelo. Ryan asintió. ¿Me lo decían a mí? eso no podía ser posible. No podía quedarme de brazos cruzados, ¿por qué lo sentían? ¿Qué le había sucedido a Justin?

Corrí hasta el pasillo encontrándome con la puerta que dirigía al otro pasillo donde estaban los quirófanos y los cuidados intensivos. Entre corriendo, no había nadie que me detuviera, corrí hasta el final donde estaban los quirófanos, mire por las ventanillas de las puertas, estaban vacíos, eso quería decir que él estaba en cuidados intensivos, sequé mis mejillas con rabia y camine hasta un angosto pasillo que llevaba a varias habitaciones, camine mirando a cada paciente a través de los cristales.

Ya casi un poco al final vi la silueta de Justin, fruncí mi ceño, él estaba recostado a la pared llorando. Corrí hacia él. Si él no estaba herido ¿entonces quién? – ¡JUSTIN! – dije, él continuaba con las manos en su rostro llorando. Llegue a él y lo mire. – ¿QUÉ PASA? – trate de mirar su rostro. – ¡DIME QUE ES LO QUE SUCEDE! – pregunte mortificada. Él continuaba llorando y golpeando la pared con sus puños. – ¡NO TE HAGAS DAÑO! – le grite nerviosa. Mire a los lados rezando porque llegara alguien. – Justin…– susurré tocando su brazo.

–___ mi amor…– dijo sin dejar de llorar.

–Dime cariño. – baje un poco mi rostro para ver el de él que estaba inclinado hacia abajo. – Todo estará bien, estoy aquí…– acaricié su puño.

– ¡¿POR QUÉ?! – gruñó entre dientes volviendo a llorar. No entendía nada, no entendía por qué él estaba así. Él miro detrás de mí, me volteé y me acerque a ver por él cristal, abrí mis ojos y todo me dio un vuelco. Era yo, no podía ser.

–No…– susurré. Me vi entubada, con agujas, monitoreada. – No…– comencé a llorar, la crisis comenzaba a cubrirme.

–Mi princesa…– susurró él llorando. Me volteé hacia él.

–Justin estoy aquí…– lo mire. – ¡ESTOY AQUÍ! – le grite. Mire mis manos, era yo, volví a mirar a través del cristal. – ¡NO PUEDO ESTAR MUERTA! ¡NO! – grite llorando. – ¡ESTOY AQUÍ! – me volteé hacia Justin y me fui contra él. – ¡ESTOY AQUÍ! ¡MÍRAME! – le grite llorando. – ¡NO PUEDO ESTAR MUERTA! – lloré derrumbándome frente a él. – ¡NO! – grité con rabia y golpee con mis puños su pecho. – ¡AYÚDAME! – le dije aun golpeando su pecho. – ¡ESTOY AQUÍ! – golpeé más fuerte sin poder dejar de llorar.

–Vuelve conmigo nena…– dijo él dando unos pasos hacia delante para llegar al cristal, me traspaso, me mire las manos, él no podía verme, él no podía sentirme… por eso los chicos… ellos no me ignoraban… mire a todos lados. – ¿___? – preguntó Justin alarmado. Me gire a ver. Él me estaba mirando. – ¡¿___?! – gritó. Mientras con que con la palma de su mano golpeaba el cristal.

Me vi brincando un poco sobre la camilla, él aparato a mi lado comenzó hacer un sonido insoportable. Mire con atención, ¿Qué me estaba pasando?… abrí mis ojos y mire a Justin quien lloraba. Traspase la pared y llegue a mi cuerpo. – ¿Cómo regreso? – me mire.  Comencé a tocarme. – ¡¿Cómo REGRESO?! – grite desesperada y tocando mi cuerpo para regresar. Comencé alterarme, no podía regresar, no podía hacer nada por mí misma.




*Justin.*


– ¿___? – pregunté alarmado y me acerqué al cristal, ella comenzaba a moverse, pero no eran movimientos normales. – ¡¿___?! – grite alterándome y golpeando el cristal con la palma de mi mano. El sonido insoportable del aparato a su lado salía hasta el pasillo. – ¡DOCTOR! – grité. – ¡¡UN DOCTOR POR FAVOR!! – grite corriendo por el pasillo. – ¡¡UN DOCTOR!! – grite. – saliendo del pasillo, vi unas enfermeras y volví a entrar al lugar, corrí hasta la habitación de ___ y abrí la puerta. – ¡___ QUÉDATE CONMIGO! – supliqué tomando su mano, y viendo como las pulsaciones dejaban de marcarse la pantalla a su lado. – ¡¡APRESURENCE!! – grité, y entraron corriendo un par de enfermeras y un Doctor.

–Salga del lugar señor. – Dijo el Doctor y le di espacio para que se colocara al lado de ___.

– ¡SALVELA POR FAVOR! – dije llorando. – ¡SALVELA! – grite cuando no había más pulsaciones marcadas. Comencé a desesperarme, sentí unos brazos agarrarme  y sujetarme. – ¡SUÉLTENME! – grite tratando de escapar de sus brazos para colocarme al lado de ___.

– ¡DEBES SALIR BROTH! – dijo Ryan, y me sacó con él.

Una enfermera cerró la puerta y vi por el cristal como preparaban el desfibrilador. – ¡___! – grité y me fui contra él cristal. – ¡___! – grité, Ryan y John me tomaron y me sostuvieron contra la pared. Mi mirada no dejo la imagen de ___. Ya no brincaba, pero el sonido insoportable de la pantalla no se detenía, sabía que todo estaba mal, se estaba muriendo, y no podía hacer nada al respecto. Me sentí un poco extraño y mire a mi lado, Ryan me sostenía y una enfermera se movía hacía atrás con una inyección ya vacía.

–Lo mantendrá un poco calmado…– comentó ella. Mire a Ryan quien asentía y John que me miraba con lastima. Me mantuve de pie llorando, los chicos me mantenían contra la pared, mis fuerzas para pelear con ellos se habían ido, pero sabía lo que estaba sucediendo, sabía que ___ estaba muriendo y yo no podía hacer un trato con Dios para darle mi vida a ella.




*___.*


–Vamos linda, puedes hacerlo…– vi a la señora morena comentarme, bueno a mi cuerpo, sentí un dolor en el pecho cada vez que descargaban la corriente en mi pecho, pero no encontraba como volver a mi cuerpo.

Una, dos, tres, cuatro, cinco veces, iban hacer la sexta descarga eléctrica, estaba asustada, no sabía cómo volver. – Dos más y la dejamos…– comentó el Doctor cansado mirando a las enfermeras. Ellas asintieron.

La misma enfermera de antes acomodo mi rostro. – Aférrate a la vida. – me dijo acariciando mi cabello. – Aférrate a lo que realmente amas. – dijo ella y luego continuó mirando.

Di unos pasos hacia atrás, anteriormente en mi vida había deseado morir, como el momento que me violaron, o cuando mi padre me llevo con él, cuando me entere de la muerte de Austin…– Austin…– susurré al verlo de pie sonriéndome a unos metros de Justin. Sentí la respiración faltarme, ¿esto era todo? De los labios de Austin leí un “sé feliz”, si él estaba allí era porque estaba muerto, entonces yo…  ¿Él había venido por mí? sentí miedo, comencé a llorar más, a Justin los chicos lo mantenían agarrado contra la pared, mire a Justin, luego a Austin… estaba asustada, solo quería regresar, no quería morir… escuche a Justin susurrar mi nombre y corrí llorando hacía él para abrazarlo.




*Justin.*


– ¡LA TENEMOS! – gritó el Doctor abrí mis ojos hacia ellos, los chicos me soltaron y me acerqué al cristal, él sonido se había detenido, ahora eran solo “bic” que marcaban sus pulsaciones. Las enfermeras sonrieron relajadas y  el Doctor respiro profundo. El doctor se fijó en el monitoreo, en su respiración, en todo. – Tuvo un paro…– le comentó a las enfermeras. – pero está estable…– dijo mirando a mi dirección y asintió sonriendo un poco. Quito sus guantes y se dirigió a salir de la habitación dejando a ___ con las enfermeras. – Ella ha sufrido un paro…– nos comentó. – Quizás es porque sus órganos están presionando su corazón…– suspiro. – Creo que es buena idea que se quede con ella. – me dijo asentí rápidamente. – De no haber sido por Usted no hubiésemos llegado a tiempo. – comentó.

– ¿Ella está bien? – comentó Ryan.

–Hemos establecido su ritmo cardíaco. – comentó el Doctor.

–Gracias…– logre decirle con mis mejillas húmedas. Aún tenía el efecto de la inyección.

–Les diré que te preparen y traigan tu asiento. – comentó el Doctor, palmeó mi hombro y se retiró pasando por un lado de nosotros.

–Ella es fuerte Broth. – dijo Ryan abrazándome mientras yo lloraba como un niño. – Te aseguro que saldrá de esta…

–Daría mi vida por ella Ryan…– dije mientras él me mantenía abrazada.

–Lo se Broth, todos los haríamos por la persona que amamos. – palmeo mi espalda. – En menos de lo que piensas ella estará corriendo por allí y amargándote la vida. – me dijo mientras nos separábamos, sonreí por lo loco que sonaba, pase las manos por mi rostro y seque mis mejillas.

–Realmente estoy rezando porque eso pase… no sabes…– apreté mis labios para no romper en llanto otra vez. – No sabes lo que me han dicho. – una lagrima cayó por mi mejilla. – No le dan esperanza Ryan. – rompí en llanto otra vez.

–Pero… el Doctor dijo allí afuera que la bala no afecto ningún órgano por gracia de Dios…

–Sí, pero al parecer sufrió golpes en su abdomen… y tiene inflamado sus órganos…– pase la mano por mi cabello. – Sus órganos pueden presionar sus pulmones o su corazón…

–Puede sufrir un paro respiratorio. –  me dijo, asentí. – Justin…– colocó su mano en mi hombro. – No pasara, veras que ella estará bien… no le pasara nada de eso… ella se mejorará…

–Ese desgraciado…– dije cerrando mis puños con rabia.

–Lo importante es que ya está muerto Justin. – susurró. – Estará todo bien.

–Señor, debe salir del lugar…– le dijo la enfermera a Ryan.

–Fuerza Broth, todo estará bien. – me abrazo y palmeó mi espalda. Sonreí sin ánimos y se fue junto a John.

–Señor, venga…– me dijo y me fui con ella hasta una habitación. Había un lavabo. – Lávese las manos. – me dijo, lo hice, me hizo hacerlo tres veces seguidas lavando también mis antebrazos. – Tenga…– me entrego un gorro azul claro como el que ella cargaba. – Y esto también…– me entrego algo que parecían gorros azules. – Es para los pies. – me dijo, asentí y los coloque como bolsas cubriendo mis zapatos. La mire, se suponía que sería todo. – Vamos…– me dijo y salimos de la habitación cercana a la de ___, cuando llegamos una enfermera estaba terminando de colocarle una inyección y me fije que ya no tenía el tubo en su boca. La enfermera me entrego una mascarilla y me la coloque entre a la habitación completamente.

– ¿Por qué le ha quitado el tubo de respiración?

–El Doctor lo ha ordenado…– dijo mientras colocaba encima de las mangueritas de oxigeno una mascarilla de oxígeno. – Esto le ayudara y si despierta no le molestara…– dijo y chequeo que todo estuviera en su lugar. – Cualquier cosa que suceda usted presione este botón. – dijo mostrándome un botón de color verde que se encontraba al lado de la cama de ___. – Pero si es una emergencia presione este. – Me mostró el otro de color rojo, asentí. – Bueno que este bien. – dijo la enfermera y se salió de la habitación junto a la otra enfermera.

Suspire y metí las manos en los bolsillos de mi pantalón. Mire que al lado de la cama de ___ estaba una silla, un poco baja, y acolchonada, aparentemente cómoda a simple vista. Apreté mis labios y me acerque a ella. Acaricie sus dedos, pasando mi dedo índice con  cuidado, con mi otra mano sequé rápidamente la lágrima que recorría mi mejilla.

Me mantuve un momento allí mirándola detenidamente, fijándome en su respiración, el palpitar de su corazón, un morado que comenzaba a formarse en su rostro, cerré mis puños con rabia, maldito de Lucky, que si no fuera volado en pedazos estuviera aun golpeando su cadáver ahora mismo.


Me senté en la silla, que realmente era cómoda y suave, suspire y me mantuve allí mirando a ___ y todo alrededor de la habitación.

sábado, 13 de febrero de 2016

CAPITULO 3


Corrí hasta donde estaba Justin, una persona apareció en la puerta al mismo tiempo que yo llegaba a Justin y lo abrazaba. Cerré mis ojos con fuerza. Un sonido. Dos disparos. Justin me mantuvo abrazada. – ¿ESTÁN BIEN? – escuche que dijo Ryan. – ¿JUSTIN?

–Sí, sí. – respondió Justin. Abrí mis ojos poco a poco aturdida por el ruido y subí mi rostro para mirar a Justin, el dolor de la patada en mi abdomen había vuelto, pero estaba con Justin, así que podía omitirlo, me quede quieta. Estaba Justin, estaba conmigo, él me había salvado, le sonreí un poco, el dolor se convertía insoportable. – ¿Estás bien? – me preguntó, le asentí sonriendo, aunque lo había escuchado a lo lejos, el dolor abarco todo mi abdomen, comencé a ver borroso.




*Justin.*


Mantuve mis ojos abiertos, habían sonado dos disparos. Me mantuve quito, ___ hizo lo mismo. – ¿ESTÁN BIEN? – preguntó Ryan. – ¿JUSTIN? – preguntó.

–Sí, sí. – respondí. ___ levanto un poco su rostro para mirarme, sus manos estaban atadas aun y las tenía frente a su pecho y el mío. Ella abrió sus ojos, me miró y sonrió un poco. – ¿Estás bien? – le pregunte. Ella asintió sonriendo un poco, luego dejo de sonreír, su mirada se desenfoco. – ¿___? ¿___? – dije tomando su rostro que caía hacia atrás. Sus ojos se fueron a cerrar pero quedaron un poco abiertos. Y todo su cuerpo se derrumbó y yo caí de rodilla sosteniéndola. – ¡¿___?! – dije desesperado tomando su rostro, no sabía que le había pasado, si había pasado hambre, o estaba deshidratada.

– ¡JUSTIN! – corrió Ryan hacia mí. – Dios… ¿Qué le pasa? – preguntó arrodillándose a mi lado. John revisaba que el cuerpo de Lucky se encontrara en el suelo.

–No lo sé, debe estar deshidratada. – dije tomando su rostro.

– ¡JUSTIN! – dijo alterado Ryan. Lo mire, se estaba mirando su mano, estaba llena de sangre, abrí mis ojos. – Esta herida…– susurró.

– ¡___! – grité entrando en desesperación.

– ¡JOHN! ¡___ RECIBIÓ UN DISPARO! – Le aviso Ryan.

– ¡___! ¿¡___!? – dije abrazándola a mi cuerpo, las lágrimas recorrían mis mejillas. – ¡¿___?! – La llamé, ella no respondió, sus ojos aún permanecían un poco abiertos, su mirada era opaca.

– ¡DEBEMOS LLEVARLA AL HOSPITAL JUSTIN! – me dijo Ryan tratando de quitármela de los brazos. Se la entregue. Él se levantó y la saco de la habitación, sequé mis mejillas. – Estaremos en el hospital. – le dije a John, él asintió. – Arriba en la segunda habitación están las cosas de ___, solo trae sus papeles, lo demás lo dejas. En la sala hay un bolso. – lo miré. – Allí hay dos bombas. – él abrió sus ojos sorprendidos. – Acaba completamente con este desgraciado. – tensé mi mandíbula. – Si es necesario usa las dos bombas, quiero que coloque una en su boca, quiero que no quede nada de él. – dije en tonó frió. John asintió. John era como mi padre, él me enseño muchos trucos, él me consideraba como su hijo, y él era como Ryan, mi mano derecha, los dos estaban allí.

Tome mi arma que estaba en el suelo y salí corriendo hasta afuera de la casa, Ryan tenía encendido el auto, subí y lo puso en marcha, no deje de mirar a ___ en ningún momento. Ryan se dirigió al Hospital más cercano a toda la velocidad que pudo.


– ¡AYUDA! – les grite a todos los que estaban en la sala médica. – ¡AYÚDENME! – grite con mis mejillas húmedas y ___ en mis brazos. Una enfermera corrió hasta mi con una camilla, acosté ___ allí. – ESTÁ HERIDA, UN DISPARO. – dije alterado. No vi en que momento llegaron médicos y más enfermeras. – ¡DENSE PRISA! – les grite al ver que solo la revisaban allí en medio de la sala.

–QUIROFANO UNO. – dijo el Doctor. Me quede mirando a todos lados sin entender como estaba ella. Las enfermeras corriendo junto a la camilla hasta una habitación.

–No puede pasar. – me dijo una de ellas y me mantuve en el pasillo. Las vi mover ___, colocarla de espalda, quitar su camiseta, una de las enfermeras cerró la puerta y no pude ver más. Comencé a llorar, di varios golpes a la pared. Gruñí con rabia, mi disparo hacia él no debió haber sido en la pierna, debió haber sido en su cabeza directamente.

Volví a golpear la pared con mis puños por la desesperación que tenía. Sentí Ryan tomar mi brazos para detenerme y evitar que continuara haciéndome daño. – Detente Broth. – me dijo él. – Ya está en manos de los Doctores. – me giró para verme de frente.

–Es mi culpa Broth. – lloré recostándome a la pared con fuerza. – Debí matarlo de una buena vez cuando llegue. – golpeé nuevamente la pared con mis puños.

–No es así Broth. – me dijo. Tomo mi rostro obligándome a mirarlo. – Tu solo querías salvarla a ella.

– ¡LO QUERÍA! – grité. – ¡Y VE COMO ESTÁ! – lloré más.

–No sabíamos que iba a pasar. – me dijo abrazándome. Él era como mi hermano, me derrumbe ante él. No me importo llorar como un pequeño niña, era ___ quien estaba allí dentro. Escuche la puerta de la habitación abrirse y me separe de Ryan, los dos miramos en dirección de la habitación.

Las enfermeras salieron junto a la camilla, le habían puesto bata de operación y un gorro en la cabeza, lo que más me dolió fue ver que ella iba con un tubo en su boca que llegaba hasta su garganta. Me fije en lo demás, la vía en su brazo que le comunicaba con la bolsa que colgaba de un tubo fino de aluminio al lado de su camilla. – ___... – dije y camine hasta ella.  Iba inconsciente. – ¡___! – Grite cuando una enfermera me detuvo y Ryan me tomaba. – ¡___! – grite llorando.

–Señor no puede entrar a esta área. – me dijo la enfermera cerrando la puerta del pasillo tras de ella.




*Ryan.*


Las horas parecían pasarse lentas, Justin caminaba de un lado a otro, ya John había llegado, junto a una cartera, la cartera de ___ donde estaban sus documentos y sus cosas personales. Justin no prestó atención cuando John le hablaba sobre cómo había quedado todo y que las cosas de ___ estaban allí, le mostro el bolso, pero Justin solo asintió como si le hablaran del clima. No paro de caminar de un lado a otro a las tres horas siguientes.

Un médico apareció por las puertas del pasillo donde no habían permitido dejarnos pasar. – ¡DOCTOR! – lo detuvo Justin y todos nos movimos hasta donde estaba él.

–No puedo hablar ahora. – dijo el doctor esquivando a Justin.

– ¡NECESITO SABER COMO ESTA ELLA! – gritó Justin desesperado. El doctor no le prestó atención y siguió caminando. – ¡NECESTIO QUE ME DIGA COMO ESTA ELLA! – le volvió a gritar, esta vez tomándolo del brazo y deteniéndolo.

El Doctor lo miro un poco extrañado, como si estuviese acostumbrado a estos casos. – Señor por favor. – miro el agarré de su camiseta que tenía Justin. – No me obligue a llamar a seguridad.

–No me obligue usted a sacar mi arma. – gruño Justin entre dientes, John y yo sabíamos que estaba a punto de perder la cordura. – Solo le estoy pidiendo una información. – tenso su mandíbula y soltó la camiseta del doctor.

–Justin mantén la calma. – dijo John mirándolo serio. Mientras Justin llevaba las manos a su espalda.

–La operación termino hacer una hora. – dijo rápidamente el Doctor un poco asustado. – Ella está en un punto crítico. – trago grueso. – La bala no perforo ninguno de sus órganos, solo entro, pero aun así perdió mucha sangre. – Nos miró a los tres. – Una de sus costillas estuvo a punto de fracturarse. – Justin se tensó. – ¿Ella ha recibido algún golpe?

–Ella iba a ser secuestrada por un hombre…– comentó John.

–Tendré que llamar a la policía entonces para que analice el caso. – dijo mirando a Justin ya que él había amenazado con sacar su arma.

–Disculpe, pero nosotros somos de una organización secreta. – dijo John mostrando su placa de policía del HBI. El Doctor abrió su boca y asintió.

–Bien, entonces el caso está en sus manos oficiales. – Dijo el Doctor, John asintió guardando su placa.

– ¿Puedo verla? – preguntó Justin.

–Está en sala de intensivos, no puede pasar exactamente a su habitación, pero puede observarla desde afuera. – respondió el Doctor. Justin asintió.

–Llévenos. – Dijo John.

–Solo puede ir uno solo…– comentó. – No puede ir nadie en realidad pero ya que son oficiales, puede ir uno solo.

–Entonces lléveme hasta donde esta ella. – Comentó Justin.

–Nos quedaremos acá. – le dije a Justin, él asintió y camino tras el Doctor que se devolvía de donde venía. Los vi desaparecer tras la puerta que comunicaba con el otro pasillo, al pasillo que no podíamos ir. Las puertas se cerraron tras ellos y yo solté un suspiro.

–Espero salga de esta…– comenté.

–Esa chica meterá en muchos problemas a Justin hasta joderlo.

–No es el momento John. – comenté sentándome en una de las sillas.

–Lo sé. Pero ¿Cuándo será el momento? – me miró. – ¿Cuándo Justin este en la cárcel y ya yo no pueda hacer nada por él? – dijo estresado.

–John. – lo miré. – Entiende, por más que se lo vayas a decir, de las mil formas que se lo digas, él no la dejara.

–Debe hacerlo. – insistió.

–Yo no te apoyare. – lo mire serió. – No lo haré, apoyare a Justin, en las decisiones que él tome.

–Ryan entiende, están poniendo en riesgo la vida de los dos.

–Esto no fue por Justin. – me levante de la silla. – Esto es un problema que el padre de ella tiene con ella.

– ¡VEZ! – me dijo. – El problema no es de Justin, pero él se está involucrando. – bajo la voz cuando varias personas iban pasando. – ¿Crees que esto terminara en un felices para siempre? – me miro a los ojos. – No es solo con él, también va contigo y con los demás chicos. – señalo. – Tienes una esposa ahora, pero ¿que pasara cuando tu enemigo arremeta contra ella? – dijo cerca de mi sin dejar de mirarme a los ojos, y por un momento imagine su idea y se me revolvió el estómago. – Exacto. – comentó sabiendo lo que yo sentía. – Por eso les dije desde un principio que no podían comprometerse con chicas… ponen sus vidas en riesgos. – se separó de mí y paso sus manos por su cabello. – De cualquier forma los dos se afectan. – volvió al tema de Justin. – Ella tiene problemas donde lo hunde a él, y él tiene problemas donde la hunde a ella. – se sentó frustrado.

–Estábamos bien John, todo fue por su padre. – señale.

–La única solución para acabar con el problema de ella es matando a su padre. – susurró. – Pero es su padre, le dolería verle morir, y Justin no sería capaz de hacer sufrir a ___... – me miro. – La solución más correcta es que se separen.

–No lo harán. – dije y me senté en la silla al lado de él. – No lo haremos. – dije sin mirarlo. – Los chicos y yo no lo haremos, ella es como una hermana para nosotros, la aceptamos desde el primer día, ella nos ha cambiado.

–Ella los ha cambiado. – repitió. – Lo sé, ahora quieren actuar como personas normales, como si jamás hubiesen matado o como si jamás hubiesen entrado en el juego. – me miro y bufó. – Esa chica terminará con todos.

–No es así. – dije hartó. – Ni ella ni nadie. – lo mire. – Tú debes apoyarnos como lo has venido haciendo.

–Y lo seguiré haciendo, pero no quiero que todos terminen en la cárcel por andar salvándoles la vida a sus novias.

–La salvaremos siempre que podamos, a ella, a Fabiana, y a cualquier otra chica que se una al TEAM. – lo mire.

–Solo digo Ryan. – suspiró. – Tú mismo lo viste. – comentó. – Si fueras llegado un poco antes, ella no sería la que estuviera allí adentro. – tensó su mandíbula. – Seria él. – respiró profundo. – En tal caso los dos, porque este disparo iba para él y ella se atravesó. – pensó en voz alta.

–Se aman, y darán su vida uno por el otro. – le dije. – Ellos no se dejaran, y yo no los dejare. – dije y me levante, estaba algo caliente de la rabia. ¿Rabia? ¿Por qué? No sé. Baje al primer piso y salí a tomar algo de aire fresco. Ya era más del mediodía, así que fui al cafetín y me compre un sándwich con un café.

Luego de comer me mantuve recostado a la pared del cafetín del lado de afuera, tome un cigarrillo y lo encendí, quizás John tenía razón, pero fuera lo que fuera no la dejaría, ni a ella ni a Fabiola, y sé que Justin jamás la dejaría, a ___ por ser su novia y a Fabiola porque la considera su hermana.




*Justin.*


El Doctor me dejo en el pasillo, entro a la habitación y deslizo la cortina de la ventana para déjame verle, solté mi respiración al verla. Sentí mi corazón colocarte tan pequeño, ella estaba allí, como la última vez que la vi, con un tubo en su boca, una máquina de oxígeno que estaba comunicada a las mangueritas que estaban en su nariz. Su brazo derecho con una vía que era de la bolsa de suero que colgaba de un tubo metálico en un lado de ella. En su mano tenía una vía puesta, pero desocupada, sin nada entrando por sus venas. En su brazo izquierdo tenía unos chupones, al igual que en su pecho debajo de su bata. Me recosté al cristal pegando mi frente en allí y cerrando mis ojos, se podía oír claramente el bic–bic de los ritmos de su corazón marcados en el aparato a su lado. Separe mi frente del cristal y lo deje caer otra vez, golpeándome a mí mismo, ¿Cómo era posible que ella hubiera terminado aquí? En su lugar debía estar yo, no ella.

Mirarla me causa dolor, pero aun así no me separe del cristal, no quería dejar de verla, quería estar siempre con ella. El cristal se había empañado por mi aliento y algunas de mis lágrimas que pegaban en él. Camine de un lado a otro frente al cristal. Tome mi cabello en desesperación de no poder hacer nada por ella. Gruñí entre dientes y golpeé con mi puño la pared. Vi de lejos acercarse una enfermera, así que seque mis mejillas y adopte una postura correcta. La mire, ella venía a la habitación de ___. – Señor usted no puede estar acá. – dijo un poco alarmada.

–Estoy con permiso de un doctor. – le dije. Ella frunció su ceño un poco extrañada. – Estoy cuidándola. – le dije. – Como un guardaespaldas. – me encogí de hombros. – ¿Hay alguna posibilidad de que pueda pasar? – señale dentro de la habitación.

–No puede señor, es privilegiado con tan solo estar acá. – me dijo. Y sin más decir coloco una mascarilla en su boca, y entro a la habitación. Cerro la puerta tras ella, la vi colocarse unos guantes, azules, como el color del gorro en su cabeza. Tomo una inyección y camino hasta ___. Pincho la bolsa que guindaba a su lado inyectándole el líquido amarillento, haciendo así que todo el líquido transparente tomara una tonalidad algo amarillenta. La enfermera reviso el aparato de oxígeno, luego el aparato que marcaba sus signos vitales, tomo nuevamente la bandeja con la que había entrado y salió de la habitación, quitó sus guantes desechándolos en una papelera y quito su mascarilla dejándola debajo de su barbilla.

– ¿Qué le puso? – le pregunte.

–Es para el dolor por si llega a despertarse…– comentó.

– ¿Por si llega a despertar? – la mire.

–Señor ella está en un estado crítico, realmente lo que nos interesa primero es que salga de esto y luego nos interesaría que despierte.

– ¿Tan grave así? – pregunte pasmado.

Ella asintió. – No debería decírselo, pero el doctor no da muchas esperanzas…– dijo, y sentí como si un auto me llevara por delante golpeándome en el pecho y dejándome sin aire, un fuerte dolor invadió todo mi pecho.

–Pero el Doctor dijo que la bala no afecto ningún órgano. – dije tratando de no alterarme.


–Cierto, pero sus órganos están inflamados presionando así sus pulmones y su corazón…– dijo ella. – Disculpe. – me paso por un lado y se dirigió a otra habitación. Mire a ___ y comencé a llorar nuevamente, sentí que el dolor en mi pecho aumentaba, como si me golpearan, sentí mi respiración faltar, me recosté a la pared llorando frente al cristal que me dejaba ver a ___.

jueves, 11 de febrero de 2016

CAPITULO 2

Me desperté mi cabeza me dolía, mis manos no eran las que solo estaban atadas, mi pies izquierdo también se encontraba atado a un muro de concreto que estaba en el centro de la habitación como base para el segundo piso. Mire a mi alrededor y comencé a llorar. – ¡AYUDA! ¡AUXILIO! – grité mientras intentaba moverme. – ¡AYÚDENME!

–VAYA, VAYA. – escuche cuando la puerta de la habitación/sótano se abrió. – YA HAS DESPERTADO. – sonrió él. –  ¿CÓMO ESTAS CARIÑO?

–Déjame por favor. – le suplique llorando. – Te pagaré el dinero que mi padre te ha ofrecido, pero déjame ir…– llore.

–No. – suspiró y bajo los tres escalones. – Esto no funciona así. – Camino alrededor de mí mientras yo me sentaba. – Esto es una lección para tu padre, debe saber que conmigo no se juega. – se colocó de cuclillas, con su mano acarició mi mentón, esquive se tacto, él sonrió. – Además eres muy linda como para dejarte ir sin divertirme. – se encogió de hombros sonriendo. Abrí mis ojos.

–No lo hagas…– lo miré. Él sonrió más y se acercó a darme un beso, hice hacia atrás cayendo sobre mis manos amarradas atrás en mi espalda. Comencé a llorar más. – Déjame…– él se colocó un poco encima de mí. – ¡DÉJAME! – grité. No podía ser que me fuera a suceder lo mismo nuevamente, sería violada. – ¡AYUDA! – grité con todas mis fuerza y él me dio una bofetada. Dejándome un poco inconsciente.

“Justin” lloré. “Ayúdame, sálvame está vez de esto, Dios, ayúdalo a encontrarme” Las manos de Lucky estaban en mis brazos, acariciándolos, lo miré, como era posible que una persona tan bella fuera capaz de tener tanta maldad encima… “Justin apresúrate” cerré mis ojos mientras mis lágrimas caían.

–No me temas…– me susurró acariciando mi mejilla. Lo miré llorando. – Lo que haré te gustara…– comentó y dio un beso en mi mejilla.

–Déjame…– chille con pocas fuerzas. – Por favor. – lloré. Moví mi pierna libre y lo empuje haciendo que cayera sentado en el suelo lejos de mí, comencé a llorar más asustada y recuperando mis fuerzas. – ¡AUXILIO! – grité. – ¡AYÚDENME! ¡AUXILIO! – grité desesperada.

Él se levando deprisa y me abofeteó dos veces seguidas haciéndome caer otra vez. – ¡CÁLLATE! ¡NADIE TE ESCUCHARA! – me gritó mientras daba una patada en mi estomagó dejándome sin aire. – ¡AQUÍ NADIE TE ESCUCHARA! ¡ESTO ES ALGO DESIERTO! ¡DEBISTE NOTARLO CUANDO LLEGAMOS! – me gritó, pero yo me mantenía retorcida del dolor en mi estomagó y manteniendo mis ojos cerrados.


Escuche que el teléfono de la casa sonó y él salió del sótano que realmente era como una habitación no ocupada porque no quedaba debajo de la casa si no a un lado. Recupere mi respiración, aunque aún me retorcía del dolor. – Auxilió…– dije casi que en un susurró. Me moví un poco y me coloqué de medio lado para no apretar mis brazos con mi espalda. Comencé a mover mis manos a los lados, como si desenroscara, y me fije que si mantenía una quieta y la otra la movía obtenía algo de espacio. Comencé hacer todo más rápido para lograr sacar una de mis manos, dejando la cuerda enredada en la otra pero no me importo. No me sujetaba a nada, comencé a tratar de desatar el nudo de la cuerda que sujetaba en mi pie, escuche a Lucky aun hablar por el teléfono de la casa, yo intente concentrarme más en desatarme, aunque el dolor de mi estómago no me dejaba pensar con claridad. Logré desatarme y me levante, coloqué la mano en mi estomagó e intente pensar con claridad. Lo mejor sería primero salir de la casa. Mire a mi alrededor, había un florero en el suelo, sin nada, lleno de polvo, así que lo tome y subí los tres escalones, saliendo a la sala principal.

Comencé a caminar en silencio mientras Lucky estaba de espalda a mí, trate de caminar lo más rápido que pude, llegué a la puerta de la casa. – ¿A DONDE CREES QUE VAS? – escuche detrás de mí, me giré brincando de la sorpresa, él sonreía con malicia, con todas mis fuerzas levante el florero y lo pegue en su cabeza haciendo que él cayera al suelo, sin siquiera mirar salí corriendo de la casa, corrí por la avenida, realmente no habían personas por allí. Solo transitaban pocos autos, y la casa que podía ver a lo lejos estaba como a diez cuadras. – ¡AUXILIO! – grité, mientras corría descalza llorando. – ¡¡AYUDA!! – mis pulmones no daban más, mi dolor era insoportable, me detuve un momento y camine. – ¡¡AYUDA!! – grite, mire a lo lejos, lo vi detenerse en la puerta de la casa mientras tocaba su cabeza. Comencé a correr para alejarme más de él.

Escuche un helicóptero. Comencé a saltar y hacer señas con los brazos, necesitaba que al menos alguien me viera. – ¡¡AUXILIO!! – grité, continué corriendo. Mire atrás de mí y Lucky no estaba en la puerta, mucho menos en la calle. – ¡¡AUXILIO!! – grite nuevamente mientras hacía señales al helicóptero. Escuche un auto y me gire, él auto de Lucky, abrí mi ojos y llore más. – ¡NO! – grité y corrí, ahora era estúpido correr, él me alcanzaría. Y así fue, nada le costó acelerar y quedar al lado de mí, detuvo el auto y se bajó. – ¡DÉJAME! – grité y corrí pero él me agarró, me levanto del suelo y me llevo camino al auto.

Intento meterme al auto pero coloqué mis pies en el borde de la puerta empujándome hacia atrás para que no me adentrara al auto, así fue un par de veces hasta que él me tiro al suelo y me dio dos bofetadas.



*Justin.*

– ¿Estás seguro que es por acá? – preguntó Ryan cuando estábamos en el helicóptero.

–Sí, su celular aun da señales de por acá, ese desgraciado la debe tener  por acá. – dije mirando la computadora y el GPS del celular de ___. Él señor que manejaba el helicóptero nos miraba un poco nervioso.

–Si esta es la dirección, debe ser una de estas casas solas…– comentó Ryan y miramos hacia abajo. Vimos algo blanco correr por un momento pensamos que era una tela pero no. Fruncí mi ceño. – Parece ser alguien…– dijo Ryan. Desvié la vista enfocándome en las casas y tratando de ver cuál de esas podría ser. – Justin…

–Ahora no Ryan…– dije detallando las casas con mi binocular.

–Creo que nos hace señas. – comentó.

Mire a donde se encontraba la persona  y con mi binocular vi a…– ¡___! – dije casi que gritando. – ¡ALLÍ ESTÁ! ¡BAJE ESTO! – ordene al señor. – ¡BAJE ESTO! – grité.

Me sentía impotente, quise lanzarme pero Ryan me detuvo. – ¡NO HAGAS UNA LOCURA! ¡CON ESO NO LA AYUDARÁS!

– ¡JODER ESTA ESCAPANDO! – le grité. Necesitaba ayudarla. Deje de verla porque el helicóptero giro a otro lado y bajo de altura, aterrizando. – ¡DESE PRISA! – le grite. Estábamos llegando al helipuerto  donde John nos estaba esperando con un auto, baje corriendo con mi bolso del helicóptero y subí a uno de los autos. – ¡USTEDES ME ALCANZAN! – le dije y acelere el auto.

Necesitaba darme prisa, en helicóptero fue rápido de la avenida de donde está ___ al helipuerto, pero en auto era más tardío. Pero llegaría y mataría a ese desgraciado.



*___.*


Abrí mis ojos y fruncí el ceño cuando me sentí nuevamente amarrada, no tarde mucho en comenzar a llorar. Mis brazos estaban encima de mi cabeza, amarrados al muro de cemento a donde estaba recostada, mis pies también tenían una cuerda que los llevaba sujetos hasta allí, me encontraba sentada, amarrada al muro de cemento, quise gritar pero tenía una tela metida dentro de la boca. Comencé a llorar frenéticamente, este si era mi fin.

Vi a Lucky entrar, abrí mis ojos, le suplicaba con ellos que por favor no se acercará a mí, que no lo hiciera. – Estas tan sexy así. – dijo lamiendo sus labios, negué con un movimiento de cabeza para que no se acercara más de lo que estaba, él sonrió, se colocó de cuclillas y toco mi mentón. – Shuuu…– Dijo cuando comencé a llorar más. Sus manos bajaron para mis piernas, me encontraba en short, así que él acarició mis piernas, comencé a moverme pero era inútil, él igual continuaba tocándome las piernas, llego has mis pies. Vi un movimiento rápido, sacó una navaja del bolsillo de su pantalón y cortó la cuerda que amarraba mis pies. Me haló hacia él, se colocó entre mis piernas y luego tomo mis manos y las abajo, sin desatarlas, solo las despego del muro, me empujo y quede acostada, chille y él me dio una bofetada. Le negué con la cabeza, le suplique con mis ojos que no lo hiciera, que no me tocara. – Mantente calladita cariño. – me dijo mientras besaba mis brazos. Los moví para que no me besara y él los sujeto, comencé a mover mis pies, mis piernas, estaban sueltas, intente defenderme dándole patadas, pero era en vano, nada servía, él no se detenía.

Se escuchó un golpe en la puerta y él se colocó de rodillas quitándose encima de mí. Se mantuvo en silencio, alguien había entrado a la casa. Él colocó su dedo indicé frente a su boca para que me mantuviera en silencio. Se fue colocando de pie y caminando en silencio hacia la puerta. No vio a nadie, todo seguía normal, nadie había entrado, la puerta estaba cerrada y no había nadie en la sala. Yo moví mis manos hasta mi boca y saqué la tela. – ¡AUXILIO! – grite llorando, fui a ponerme de pie, pero él agarro mis pierna, y me haló hacía él, me dio otra bofetada.

– ¡AQUÍ NADIE TE ESCUCHARA! ¡PERRA! – me gritó.

– ¡DÉJAME! – grité mientras pataleaba. Lo patee un par de veces pero a él le dio igual, con su navaja rompió mi camiseta dejándola como chaqueta, mi brasier con mis senos quedaron a su vista. – ¡¡DÉJAME!! – grité nuevamente.

– ¡GRITA TODO LO QUE QUIERAS ZORRA! ¡AQUÍ NADIE TE ESCUCHARA! – me gritó.



*Justin.*

Trate de recordar de qué dirección venía ___, no sería tan difícil entrar en la casa que indicada, baje del auto con mi arma cargada. Subí los primeros escalones y mire por una de las ventanas, era una casa habitada, apreté mi mandíbula y rece porque no me estuviera equivocando de casa. Abrí la puerta, está hizo un poco de ruido pero la cerré rápidamente, me moví con agilidad mirando a todos lados y subiendo por las escaleras al segundo piso donde estaba una pequeña sala y las habitaciones. “Dame una señal nena” supliqué dentro de mí, mantuve mi arma en alto delante de mí, antes de comenzar a revisar cada una de las habitaciones. Abrí la primera habitación apuntando a todos lados, nada, vacía, salí y entre a la siguiente, el celular de ___ en la cama, si era aquí. “¡VAMOS NENA! ¡DAME UNA SEÑAL!” mire a un lado, estaba su maleta aun sin desempacar. Mire a los lados, no escuchaba nada, podría ser que la fueran llevado a otro lado. Salí de la habitación y camine hacia la habitación siguiente. – ¡AUXILIO! – escuché. Me coloqué en alerta. Era ella, pero ¿de dónde? ¿Qué habitación? Me mantuve en silencio tratando de escuchar más.

– ¡AQUÍ NADIE TE ESCUCHARA! ¡PERRA! – escuche la voz de Lucky. “Como una perra quedaras tu” dije en mi mente, camine hacia abajo poco a poco tratando de encontrar la ubicación de sus voces.

– ¡DÉJAME! – gritó ___, estaba llorando, me apresure en bajar las escaleras en silencio. – ¡¡DÉJAME!! – gritó nuevamente. Camine hasta el otro lado de la sala, una puerta abierta.

– ¡GRITA TODO LO QUE QUIERAS ZORRA! ¡AQUÍ NADIE TE ESCUCHARA! – escuche que Lucky le gritó.

Camine con mi arma en alto hacia el lugar y me detuve en la puerta. Lucky se encontraba encima de ___, ella pataleaba. – QUÍTATE DE UNA VEZ POR TODAS ANTES DE QUE TE VUELE LA CABEZA. – dije casi que gritando cuando él estuvo a punto de tocar y besar sus senos.

Lucky brincó haciéndose a un lado. – ¡JUSTIN! – gritó ___ desesperada llorando.

–Justin, Justin…– comentó Lucky colocándose de pie mientras me miraba, lo mantuve apuntado con mi arma.

–Aléjate de ella. – dijo con mi mandíbula tensa.

– ¿Y SI NO QUIERO QUE HARÁS JUSTIN? – dijo en tonó desafiante. No le respondí, apreté el gatillo y dispare en su pierna. Un grito de dolor y cayó al suelo tomando su pierna. – ¡MIERDA! – gritó apretando su pierna.

– ¡JUSTIN! – gritó ___ llorando. Corrí hacia ella y me coloqué de rodillas sobre la colchoneta.

– ¡ESTÁ BIEN! ¡ESTA TODO BIEN! – dije abrazándola. Vi su nariz sangrar un poco. – ¡DESGRACIADO! – me levante molesto dejándola a ella allí. – ¡TE ATREVISTE A TOCARLA! – me fui sobre él y le di unos golpes. – ¡MALDITO CABRÓN DE MIERDA! – golpeé su rostro. Él se defendía, pero era en vano, yo llevaba las de ganar.

– ¡JUSTIN! – me llamó ___.



*___.*

– ¡JUSTIN! – le llamé, solo quería salir del lugar quería regresar a casa. Mis manos aún continuaban amarradas. – ¡JUSTIN! – lo llamé. Mi estomagó dolía por la patada que Lucky me había dado. Justin me miró y fue la oportunidad de Lucky golpearlo, grite mirando la escena, Justin cayó hacia atrás, Lucky tomó un arma, el arma que Justin había dejado caer mientras lo golpeaba. Justin no lo había notado.

– ¿CREES QUE ME JODERÍAS ASÍ DE FÁCIL? – preguntó Lucky de pie, sosteniendo su peso en la pierna que no tenía herida. Justin se mantuvo quieto, Lucky lo mantenía apuntado desde el otro lado de la habitación.

– ¡JUSTIN! – grite.

– ¡CÁLLATE! – me gritó Lucky. No lo mire, solo mire a Justin, quería asegurarme de que aun estuviera bien. Su pómulo derecho estaba rojo, allí lo había golpeado Lucky. Un sonido un fuera de la habitación y supe que no estábamos solos. – ¿CREES QUE PODRÍAS MATARME? – gritó Lucky, él no había escuchado que alguien había entrado a la casa.


Justin no decía nada, solo miraba a  Lucky mientras mantenía las manos en alto frente a él como si le dijera a Lucky que mantuviera calma o que no disparará. – ¿QUIÉN ESTÁ AHÍ? – gritó Lucky al escuchar ruido fuera de la habitación/sótano. En ese mismo instante corrí hasta donde estaba Justin, una persona apareció en la puerta al mismo tiempo que yo llegaba a Justin y me pegaba a él. Cerré mis ojos con fuerza. Un sonido. Dos disparos.

martes, 9 de febrero de 2016

CAPITULO 1


– ¿Qué sucede? – brinqué en mi lugar al escucharlo. Negué con un movimiento de cabeza. – ¿Pasa algo? – me preguntó.

–No, todo está bien…– dije y me levante del suelo dejando el libro amarillo de números telefónicos a un lado.

–Estas… algo extraña…– me miró con su ceño fruncido.

–Es que…– lo miré y suspiré. – No entiendo porque Justin dijo que tú tienes comunicación con mi padre. – no deje de mirarlo.

–No es así. – sonrió para calmar la situación. – Quizás lo dijo porque quería que no te vinieras conmigo…– su mirada era fría.

–Si…– suspire. – Deber ser por eso…– dije dándome la vuelta y dándole la espalda para dirigirme a mi habitación.

–Sería estúpido que siguieras con esa duda…– bufó. – Ni siquiera sé cómo se llama tu padre, ni donde vive. – comentó mientras se sentaba en el sofá de la sala. Yo camine a mi habitación y cerré la puerta, extrañaba a todos, ya era 10 de enero, sí, había recibido Año Nuevo con Lucky. Me lance sobre mi cama y mire el techo, escuche el celular de Lucky sonar y me levante corriendo, me coloque tras la puerta para lograr escuchar algo.

–Sí, claro que sí, pero debe depositar primero el dinero. – me mantuve callada y quieta. – Por supuesto que está bien. – guardo silencio un momento. – No lo sabe…– silencio otra vez. – No, no lo diré. – le escuche aclarar su garganta. Escuche unos pasos. – Deposite el dinero primero. Adiós. – él se acercaba a mi habitación brinque hacia la cama y me tire boca abajo, coloque mis auriculares y cerré mis ojos. Él decía que estaba loca por solo acostarme a escuchar música. Escuche que abrió la puerta de la habitación pero ignore eso y me hice la que no había escuchado nada. – ¿Hey? – dijo tocando mis pies, me gire a mirarle.

–Dime. – lo mire mientras quitaba uno de mis auriculares.

Él sonrió y se sentó en la orilla de mi cama. – ¿Por qué eres tan hermosa? – me pregunto, sonreí y me acomodé sobre las almohadas quedando un poco sentada. – Te pediría que te cases conmigo…– comentó quite mis auriculares. – Pero estar comprometida en menos de un año luego de tu otro compromiso… no creo que querrías. – sonrió mientras acariciaba mis pies.

– ¿Cómo dijiste? – lo mire frunciendo el ceño algo sorprendida, recogí mis pies para que dejara de tocarlos.

– ¿Qué? – sonrió. –  ¿Lo de comprometernos?

–No. – lo mire seria. – Lo de mi compromiso anterior…– lo mire a los ojos, él se colocó serio. – ¿Cómo lo sabes?

–Tú me lo dijiste la otra noche…– dijo sonriendo un poco.

–No. – negué con un movimiento de cabeza. – Jamás te he hablado de eso. – fruncí  mi ceño.

–Claro que si…– insistió algo incómodo y sonriendo. – O lo debí escuchar en la Tv cuando sucedió el accidente…– comentó. Asentí sonriéndole. Era extraño, estaba sospechando más sobre él. Él sabía las cosas que me gustaban y las que no, siempre pensé que era casualidad o a veces él decía “lo supongo, a las chicas les gusta”, pero si no era así, entonces podía ser que si estaba en contacto con mi padre.

–Tienes razón… lo debiste haber escuchado en la Tv. – le sonreí y estire mis piernas para que él volviera a tocar mis pies, vi sus hombros relajarse, ¿Así que estaba tenso? Así que pensó que yo creí en su “lo vi por la Tv”. Bostece falsamente. – Tengo sueño… creo que es tarde. – pase mis manos por mi rostro. Él asintió.

–Descansa. – dijo y se colocó de pie, camino hasta mí y me dio un beso en la frente. – Buenas noches. – dijo saliendo de la habitación y cerrando la puerta.

–Igual. – le dije.  Apagué la luz y me mantuve un momento en silencio mientras trataba de escuchar que sucedía afuera. Por la rendija debajo de la puerta vi la luz apagarse. De seguro se iría acostar, no me había podido comunicar con mi madre, por alguna razón los contactos telefónicos del celular se habían  eliminado. Así que si quería hablar con alguien, yo debía esperar que ese alguien me hablara.

Me acomode en la cama sin más nada que hacer, respire profundo pensando cómo salir de esta, no tenía dinero para comprarme un boleto de avión… me acomode para dormirme cuando mi celular comenzó a vibrar.

Tome el celular algo extrañada y como era número desconocido conteste. – ¿Aló? – susurré. Todo permaneció en silencio. – ¿Quién es? – susurré nuevamente.

–___ soy yo... – abrí mis ojos al escuchar su voz. No lo podía creer, era él.

–Justin…– susurré y tapé mi boca mientras mis ojos se cristalizaban.

– ¿Estás bien? ¿Dónde estás? Dime que ese desgraciado no te ha tocado.

–Estoy bien Justin…– dije llorando intentando hablar lo más bajo posible. – Lo siento por no hacerte caso…– sorbí mi nariz en silencio. – Creo que él si tiene algo que ver con mi padre…

– ¿Estás secuestrada?

–No, bueno aun no, pero no puedo irme, no tengo dinero para el vuelo, no sé exactamente donde estoy…– mire a mi alrededor.

–Pero estas en Atlanta…

–Si lo estoy, pero no se la dirección…– le dije.

–Estoy rastreando tu celular nena. – dijo, mi piel se erizo, ahora lo extrañaba más, lo quería a él, a pesar de todo.

– ¿Con quién hablas? – dijo Lucky entrando por la puerta y me mantuve callada con el celular en mi oído.

–Sácame de aquí por favor…– dije llorando al celular. Y lo puse a un lado sin colgar la llamada. – ¡SE QUÉ ESTAS CON MI PADRE! – le grite asustada.

– ¡JODER! ¡ME OBLIGARAS HACERLO! – gritó.




*Justin.*


– ¡JODER! ¡ME OBLIGARAS HACERLO! – escuche el gritó de Lucky.

– ¡NO LA TOQUES DESGRACIADO! – grite al celular. Aunque posiblemente no me escuchara. Me levante furioso de la silla y mire la pantalla de la computadora, había rastreado la llamada, la ubicación del celular y la pantalla mostraba la dirección que Ryan me había dado, coincidían.

– ¡NO! – escuche el gritó de ___. Apreté mi mandíbula. – ¡AUXILIO! ¡AYUDA! – gritó.

– ¡DÉJALA! ¡NO LA TOQUES! – grite en vano porque no me escuchaba.

– ¡TODO TIENE QUE SER DIFÍCIL! – escuche que le gritó. Escuchaba su llanto mientras al fondo se lograba oír unos pasos y otros ruidos extraños.

– ¡SUÉLTAME! – la escuche decir. – ¡DÉJAME! – chilló.

Me sentía tan impotente, el no poder estar a su lado para protegerla y matar a ese maldito. – ¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME! – la escuche decir, escuche un golpe, un quejido, y luego no se escuchó más nada, la llamada se había perdido.. Di un golpe a la mesa con el puño cerrado. Ya sabía la dirección, así que tome mi bolso sin de la mesa, guarde algunas armas, unos cartuchos de balas, dos pequeñas bombas que tenía y en la parte de adelante del bolso guarde la laptop, tome mi chaqueta gruesa, la coloque encima de mi camiseta blanca, mire a mi alrededor, no me faltaba nada, tome mi celular nuevamente y mientras caminaba hacia la salida de mi casa llame a Ryan.

–Justin…– dijo como si esperara una mala noticia.

–Ve al Helipuerto. – le dije sin decirle porque. – Los chicos que cuiden a Fabiana por ti, te espero allí en unos minutos apresúrate.

– ¿Qué sucedió?

–Trae lo necesario. – le comenté, y colgué. Esta vez marque otro número y me subí al auto colocándolo en marcha mientras contestaban la llamada. – Prepárame el Helicóptero, estoy allí en unos minutos. – dije y colgué.

Golpeé el volante con rabia mientras presionaba con toda mi fuerza el acelerador. – Te voy a matar maldito. – gruñí.




*___.*


–Por favor no. – dije llorando mientras me llevaba de arrastras hacia el primer piso de la casa. – ¡POR FAVOR NO! – grité soltándome de su agarre y cayendo al suelo.

– ¡DEJA DE JODERME! – me gritó. Abrí mis ojos, él era el Lucky que jamás había visto. Me tomo el cabello haciendo que me colocara de rodillas sin dejar de llorar. – ¡NO QUIERO HACERTE ESTO! – me gritó. – ¡EL PLAN ERA CASARME CONTIGO! – con su mano derecha me dio una bofetada y caí al suelo golpeando mi cabeza. – ¡TU MALDITO PADRE QUERÍA JODERME! ¡NO ME HA DEPOSITADO EL DINERO! ¡SI NO LO HACE TE MATARE PARA QUE SEPA QUE CONMIGO NADIE JUEGA! – en ningún momento dejo de gritar.

–No me lastimes…– le susurré con pánico mirándolo a los ojos desde el suelo sin fuerza.

Lo vi moverse de un lado a otro, entrar y salir de algunas habitaciones. Me senté un poco mareada y con un fuerte dolor, me coloqué de pie poco a poco para intentar caminar y caer nuevamente al suelo como un bebe aprendiendo a caminar. –Justin. – susurré con los ojos cerrados, como si le pidiera aparecer por esa puerta.


–No iras a ningún lado, la droga que te doy todas las noches ya ha comenzado hacerte efecto…– comentó, fruncí mi ceño, así que era por eso que dormía tan relajada aunque me sintiera mal. Sentí que tomo mis manos y las amarró a mi espalda, me levanto del suelo ayudándome y obligándome a caminar a una puerta que jamás había visto. – Estarás bien aquí. – dijo, parpadeé, mi cuerpo no tenía fuerza, las lágrimas solo caían por mis mejillas. Baje unas escaleras llegando al sótano, había una colchoneta en el suelo en el centro de la habitación, en una esquina había una mesa, baja, de madera vieja  junto a una silla en las mismas condiciones. Había un ventilador, que no hacía mucho aire pero funcionaba, él me soltó y caí sobre la colchoneta, me moví un poco tratando de colocarme boca arriba pero fue un intento inútil, no tenía fuerzas, así que quede de medio lado mirándolo. Había confiado en él, pensé que era una persona buena, pensaba que él podía haber sido como Austin, pero me había equivocado de todo, y me sentía realmente arrepentida de no haber escuchado a Justin en el aeropuerto. Vi a Lucky alejarse, subir los tres escalones y mirarme desde la puerta, sonrió con maldad y cerró la puerta. Moví mis manos en un intento de desatarlas pero la cuerda que él había colocado estaba muy bien amarrada y ajustada, y mi falta de fuerzas no me ayudaba, lloré en silencio, suplicándole a Dios que me ayudara, suplicando que Justin me encontrará, que ésta vez si llegara a salvarme, que esta vez me protegiera de todo lo que no ha podido antes. Mire el lugar, algo oscuro, algo borroso, la droga afectaba ya mis sentidos, ya no sentía mis manos atadas, apenas podía sentir que olía a polvillo, mis ojos luchaban por mantenerse abiertos, pero no fue por mucho rato.

martes, 2 de febrero de 2016

SINOPSIS


– ¿No sabes nada de ella? – pregunté. Él negó con un movimiento de cabeza. Suspire frustrado, los chicos me miraban como si yo fuera un bicho raro, solo duré quince días en la cárcel hasta que me comuniqué con John, uno de nosotros, y él llego a un acuerdo con el jefe policial que llevaba mi caso, pago mi sentencia y me liberaron. – ¿Saben qué él pudo haberle hecho daño? – los mire con rabia.

–Justin pero tú no dijiste nada.

–Les dije que él hablaba con el padre de ___. – me detuve y los mire. – ¿Qué esperaban? ¿Toda una investigación hecha para solo ir a matarlo? – se mantuvieron callados. – Ryan, pensé que me podías ayudar…– comenté y comencé a caminar para mi auto. Los chicos lo habían traído.

–He investigado, pero no se mayor cosa…– dijo él casi en susurró para mí cuando caminaba a mi lado. – Sigue en Atlanta, en la 29, en East Point con la Avenida Washington.

–Gracias. – le dije y me subí a mi auto.

Antes de cerrar la puerta él la detuvo. – ¿Qué harás? – me preguntó.

–Si te necesito te llamo... – iba a cerrar la puerta pero él la detuvo de nuevo.

–No te metas en más problemas Justin, por favor…– me miró seriamente.

–Yo soy problemas. – le sonreí con malicia.


– ¿Dime qué harás?


Buscarla. – halé la puerta y acelere mi auto.