lunes, 25 de julio de 2016

CAPITULO 23


*JUSTIN*

-¡ERES UN JODIDO IMBÉCIL!- dijo John alterado.

El día anterior había sucedido todo, y ahora… les acababa de decir lo que paso y todos, TODOS, estaban molestos.

-No puedo creer lo que hiciste…- comentó Chaz mirándome con algo de rabia.

-Dejen de reprocharme lo que hice, joder.- espeté mientras llevaba las manos a mi cabeza y respiraba profundo para no molestarme.

-Es que no es posible lo que has hecho.- dijo Ryan negándome con un movimiento de cabeza y con algo de lastima en su mirada, él no estaba tan molesto como los otros.- La jodiste Broth.- se levantó del asiento y paso su mano por la espalda de Fabiana quien ni me miraba, solo estaba triste mirando al suelo.

-Ustedes no saben lo fuerte que es esto…- comenté mirándolos. Ryan y Fabiana se detuvieron antes de salir del living.- No saben que se siente ver una persona que quisiste mucho en ese momento, lo importante que fue para ti…- suspire.- Por ella es por quien salí de todo eso…- mire a los chicos intentado que me comprendieran.

-No.- dijo John.- Puedes quererla mucho, sí, pero es a ___ a quien amas.- me miro a los ojos fijamente.- Es por ella que estas aquí ahora mismo.- apretó su mandíbula más molesto que antes.- ¿No valoras lo que ella ha hecho por ti?- alzo la voz un poco.- Estuvo a punto de morir.- comenzó a enumerar con sus dedos.- No le importo tu tipo de vida, cuando Hailey en ese momento supo a que se llevaba tu vida lo primero que hizo fue irse con otro.- me restregó en la cara.- Incluso…no creo que Hailey sea capaz de condenar a su padre de por vida en la cárcel por ti.- dijo con rabia.- ¡___ siempre ha estado allí para ti! Y aun así tu… siempre le has dado lucha, problemas, dolores y de todo… ¡¿Y DÓNDE ESTABA ___?! ¡¿DÓNDE ESTABA HAILEY?!- grito cerrando sus puños, me mantuve en silencio, sentía que si decía algo me brincaría encima a matarme.- No es por quien saliste esa vez de prisión… esto se trata de porque quien y quien estuvo contigo este tiempo sacándote adelante frente a toda adversidad...- dijo finalizando algo tranquilo.

-Debéis entenderme un poco chicos…

-Es que no hay razón como hacerlo…- bufó Khalil.- Por más que lo pienso y pienso…- suspiró.- Ni siquiera puedes decir “es por el cuerpo” no… porque ___ era buena en todos los aspecto…- me miro.- Broth discúlpame, pero ella tiene tremendo culo.- lo mire un poco sorprendido.- Hailey… joder… no diré nada.- negó con su cabeza.- Pero ___ es mucho mejor, EN TODOS LOS ASPECTOS.- recalcó.

-La jodiste Broth.- comentó Christian.- Puedes decir que te has confundido, sí… pero no puedes elegir a una persona que recién llega a tu vida… por una que se ha esforzado un jodido tiempo por mantenerte en su vida sea lo que sea.

-Joder chicos…- cerré mis ojos y respire profundo.- Okey, moléstense conmigo…- comenté.- Pero no la vayáis a tratar mal…- me referí a Hailey.- Debéis aceptarlo… es la decisión que he tomado…- les mire.

-Es que con ella no habrá nada que hacer… sigue siendo todo normal, él que la jodió aquí con una maldita decisión estúpida fuiste tú… no ella.

Los chicos asintieron y yo asentí, Ryan y Fabiana terminaron de irse sin apenas decir nada.

Luego de un momento en silencio se escuchó la puerta de la entrada.- Hola.- se escuchó la voz de Hailey. Trague saliva.

Ella llegó y los saludo a todos con un beso en la mejilla, ellos le sonrieron como si nada pero a veces me fulminaban con la mirada, a mí me saludo al igual que ellos, incluso… no nos tratábamos como una pareja aun, estábamos digiriendo lo que sucedía entre nosotros.


--


No tuve el valor de escribir o llamar a ___... no hasta que John me dijo que fue hablar con ella y me contó de su estado, realmente me sentí bien al saber que ella aun preguntaba por mí, aunque sé que había sido un desgraciado con ella.

Me encontraba en mi casa, solo, nadie había venido desde la vez que todo había pasado, Hailey, ella se encontraba en casa de los chicos en una habitación que había desocupada.

Mordí mi labio y mire a mi alrededor, se sentí tan sola la casa ahora… tome la lata de cerveza y tome lo último que quedaba. Suspiré y nada más de pensar en escribirle a ella… me hacían sudar las manos como si estuviera con un tipo frente de mí armado y yo sin nada con que defenderme.

No lo pensé más, tome mi celular y la pantalla se ilumino. Comencé a mover mis dedos pulgares con rapidez sobre la pantalla, escribí unas palabras y le di enviar rápidamente para no dar vuelta atrás.

Para: ___.
¿Estás despierta?
¿Cómo estás? ¿Podemos hablar? , Por favor <3

Eres un imbécil. Como vas a poner corazón, ya no eres nada de ella.

Moví mis piernas impacientes, mire la hora, quizás estaba dormida, pero antes de guardar mi celular en el bolsillo de mi pantalón esta se ilumino junto a un sonido que avisaba que ella… había respondido.

De: ___.
Claro, pero… mañana, es algo tarde y estoy por dormir.
Buenas Noches, Justin.

Vaya. Fue peor de lo que esperaba.

¿Y qué esperabas? ¿Qué te tratara con amor y corazoncitos?

Al menos yo envié un corazón y no fui tan seco…

Joder, has sido un desgraciado con ella y esperas que te trate igual que antes ¿en qué mundo estás?

Para: ___.
Vale, mañana puedes… ¿a las 5pm en el restaurant “Lino Blink”?

De: ___.
Si…

Para: ___.
Puedes ir, por favor…

De: ___.
No lo sé…

Para: ___.
Por favor… necesitamos hablar…
Necesito verte…

De: ___.
Estaré allí a las 5.

Para: ___.
Gracias J

De: ___.
Buenas noches, Justin.

Para: ___.
Buenas noches linda <3.


Parpadeé un par de veces releyendo la conversación, suspire, ahora tenía que hablar con ella.

¿Pero qué jodidos demonios iba hablar con ella?

Realmente había sido una excusa estúpida para verla…

--

Tragué saliva, estaba nervioso, sí, lo estaba. Mis manos estaban sudando y sentía ganas de levantarme de la silla y largarme a la mierda, de seguro ella no vendría y no sabía si debía escribirle o dejarle tranquila.

Suspire y me coloqué de pie, deje el dinero de un café sobre la mesa y apresure mi paso para salir del lugar. Abrí la puerta para irme por completo, y allí estaba ella, me sonrió algo tímida, abrí mis ojos sorprendido, estaba hermosa.

Llevaba un pantalón alto azul oscuro y una camiseta color salmón ajustada. Llevaba unos tacones del mismo color de la camiseta y su cabello algo ondulado cayendo sobre sus hombros.

Ella frunció su ceño un poco y me miro algo confundid.- ¿Te ibas?- pregunto dejando de sonreír.

-Solo iba a salir a tomar algo de aire…- le respondí, ella asintió y miro adentro.- ¿Podemos ir a otro lugar?- pregunte, sentí que me iba ahogar allí dentro.

Ella asintió y se hizo a un lado para yo salir del lugar y cerrar la puerta tras de mí.- Conozco un cafetín al aire libre…- comentó.- Si quieres podemos ir allí.

Asentí camine hasta mi auto y ella camino junto a mí, abrí la puerta de ella, ella sonrió sonrojándose un poco y subió al auto, yo cerré la puerta y le di la vuelta al auto para subirme y emprender camino al cafetín que ___ había dicho.


Luego de un rato nos encontrábamos en silencio sentados en una pequeña mesa, una hermosa vista, el lugar era en un punto alto, y agradecí que no hubiera muchas personas. Para mi suerte… ahora mismo no había nadie más que las personas del negocio y nosotros.

-Y…- dijo ella en un suspiro para luego tomar un sorbo de su café.

-Te vez muy bien…- dije sonriendo un poco, ella sonrió con ganas asintiendo y sonrojándose mientras acomodaba un mechón de cabello detrás de su oreja.

-Tú no te vez mal…- dijo con diversión, sonreí.- ___...- dije después de un momento y suspire, estaba nervioso otra vez.

-Querías hablar conmigo… ¿sobre qué?- me miró curiosa yendo directamente al grano.

-Yo…- humedecí mis labios.- No sé cómo empezar…- me recosté sobre el espaldar de la silla intentando relajarme.- No sé cómo explicarte lo que ha sucedido.- negué con un movimiento de cabeza. Le mire, su rostro no mostraba emoción alguna, estaba seria.

-¿Aun estás con ella?- preguntó, la mire y asentí. Ella sonrió.- Pero regresaras conmigo ¿verdad? ¿Es por eso que me has citado?- la mire y baje la mirada, no podía responderle, simplemente no me daba mi garganta. Ella suspiró, la mire rápidamente.- Entiendo.- su sonrisa no desapareció pero sus ojos…  estaban vidriosos.

-Necesito pedirte disculpas…- dije, ella colocó una mano frente a ella en forma de que parara, mientras negaba con un movimiento de cabeza. Le vi intentar respirar y retener sus lágrimas pero allí… ya se había asomado la primera deslizándose por su mejilla.



*___.*


Vaya, me había derrumbado. Completamente.
Era más fuerte de lo que pensaba.
No volveríamos.
Él seguiría con ella.

Sentía rabia y tristeza dentro de mí.- Sabes…- dije sin preocuparme de secar mi mejilla. Él me miro expectante con sus ojos abiertos un poco más de lo normal.- Tenía esperanza de que… esto…- sonreí sin ganas.- Lo que tuvimos, sea lo que sea, fuera como una película, o una historia de esas de libros donde… todo termina bien, esos amores infinitos que duran hasta el final de sus días, un amor largo, único y verdadero… como el del Diario de Noa…- tragué saliva.

-___...- susurró con su ceño un poco fruncido en preocupación.

-Y.- le interrumpí.- Estoy peleando conmigo misma, porque una parte de mi quiero creerlo.- sorbí mi nariz mientras mis lágrimas no dejaban de caer.- Pero una parte de mí quiere cerrarse y decir “Eso jamás pasará en la vida real, esos son solo libros y películas, eso no existe”… pero la otra parte de mí… esa pequeña parte que aún no has logrado tocar, mi esperanza, esa poca que aún queda, esa que aún conservo.- le mire a los ojos.- Eso es lo que me mantiene pensando en que esos amores si existen, que si puede que nuestro amor sea uno de esos, ¿Sabes por qué?- le preguntó, él negó con un movimiento de cabeza.- Porque la esperanza es lo único que se pierde.- lloré.- ¡Y es por eso que estoy aquí!- coloque mi mano con fuerza sobre la mesa.- Porque tengo la esperanza de poder arreglar un poco esta relación que… ya está hecha nada.- sorbí mi nariz y tome algo de aire.- La quiero levantar de las cenizas, me estoy aferrando a los bonitos recuerdos que tengo, porque me estoy aferrando al que eras antes, a como me tratabas o solías mirarme, a como me amabas con tal intensidad que aunque no me dijeras un “te amo” sabía que lo hacías. Me quiero aferrar a ti cuando no te interesaba nada, solo nosotros.- gemí mientras continuaba llorando.- Me estoy aferrando a nosotros, porque sé que a veces me doy por vencida más rápido de lo pensado… pero aún sigo acá.- le mire buscando algo en sus ojos.- Es por eso que estoy aquí.

Él fue a decir algo pero cerro su boca al mismo momento. Se colocó de pie y yo a su mismo tiempo.- Dime por lo menos algo…- le exigí.

Él me miro con tristeza, dio dos pasos y me enrollo en sus brazos.- Lo siento…- dijo mientras yo me derrumba en su pecho y lloraba como si se me fuera la vida en ello.- Lo siento, lo siento.- susurró muchas veces en mi oído mientras me apretaba a él.- Por favor perdóname por esto…- continué llorando en su pecho.

-Está bien…- dije separándome de él.- Lo aceptare Justin… si así lo quieres…- sorbí mi nariz y limpie mis mejillas.- Pero… no digas que no lo intente, a pesar de todo… siempre lo intente.- volví a llorar.- Creo que es todo…- dije dándome la espalda.

-Por favor perdóname por hacerte esto…- se acercó detrás de mí mientras sus brazos volvía a rodearme, esta vez pegando su pecho con mi espalda.

-Está bien Justin… no me estoy dando por vencida…- me gire y le mire.- Solo respeto tu decisión.- tragué saliva.- Estaré aquí por si ella te falla… o por si decides volver.- me encogí de hombros.- Pero… no dejes pasar mucho tiempo.- le mire a los ojos. Él no dijo o hizo nada.

-Déjame llevarte a casa…- comentó. Asentí.

El camino a mi departamento fue silencioso, me contuve de llorar, estaba harta, estaba cansada de siempre lo mismo. Su auto se detuvo en la orilla de la acera, suspire. Y le mire.- Solo una última pregunta…- le mire tratando de sonreír. Él asintió.- ¿Esto fue importante para ti?

-Lo es…- dijo él. Asentí y suspire.

-Gracias por traerme.- comente bajándome del auto y cerrando la puerta. No espere una respuesta, camine con prisa a mi departamento sin mirar atrás, no escuche el sonido del auto hasta que ya estaba abriendo la puerta de mi departamento.

Entre y cerré la puerta tras de mí, había llorado suficiente, aunque me estaba muriendo no podía derramar una lagrima más, mis ojos no me daban. Así que todo estaba en silencio, camine hasta mi cama donde me senté, quite mis tacones, mi camiseta, mi pantalón, fui hasta la ducha, aunque me había duchado antes de salir, quería estar en la ducha una vez más, me hacía relajarme y sentirme… en otro lugar.


--

La noche comenzaba a caer, mi celular sonó avisando que había llegado un mensaje, lo tome sin ánimos y vi la pantalla iluminada.

De: Don Benjamín ;)
¡HEY!
Hola, hola
Mi amiga Macy dice que si le puedes acompañar a cantar esta noche… ¿?
Le ha encantado tu vos así que…
Paso por ti en una hora :*

Sonreí… no tenía ánimos de nada pero… ¿por qué no? ¿Por qué no distraer la mente después de tanta mierda?

Para: Don Benjamín ;)
Vale… pasa antes, me gustaría comer algo
Tengo hambre.

De: Don Benjamín ;)
¿30 minutos?
En eso estoy allí.

Para: Don Benjamín ;)
Estaré lista para entonces.

Suspire y camine para mi closet, no tenía ganas de arreglarme mucho, pero si me vestiría presentable para la ocasión.

Vestí una camiseta algo ajustada, y con un descote en la espalda, con unos shorts de jean, algo cortos, la noche era algo calurosa así que… era como si fuera a tomar algo de fresco.

Luego de cenar, una rica cena por cierto, fuimos al pequeño bar donde habíamos ido la primera vez que salimos, claro esta sería la segunda, pero él me llevaba allí porque su amiga, Macy, quería verme y hablar conmigo.

-Pero sabes que no canto muy bien…- sonreí con nerviosismo mirando a Macy y luego a Don, él sonrió.

-Pero me gusta tu voz, claro que cantas bien, tienes una hermosa voz.- me dijo Macy por cuarta vez.

-Vale…- dije tragando saliva…

-Será Karaoke…- sonrió ella.- Como la vez que viniste, solo relájate y divierte…- me dijo palmeando mi hombro. Sonreí y asentí.

Fui a una mesa cercana de la tarima, hoy había un poco más de gente, pero los que estaban en las mesas más cercas eran algunos que estaban allí la última vez, camioneros, o personas de paso.

Tome un par de tragos para relajarme, de lo que había bebido la última vez, esa deliciosa bebida con sabor a limón, necesitaba relajarme, en cualquier momento Macy me llamaría a cantar con ella.

Don, él no era tímido así que alegremente se levantó.- Cantare.- dijo emocionado. En el momento de descanso de Macy y el momento de Karaoke.

-Suerte…- dije sonriéndole, él se apresuró en subir  al escenario aplaudiéndose él mismo, reí sin evitarlo.

-Hola…- saludo por el micrófono sonreí.- Éste…- pensó mientras buscaba en la lista de Karaoke.- Está.- dijo y me sonrió.- Está es para ti…- sonreí con ganas mientras él me guiñaba el ojo en forma divertida.- Para mi amiga…- me señaló, reí tapando mi cara.- Bueno…- aclaro su garganta.- Vamos.- me sonrió y dio play a la canción.

Apenas escuche el ritmo, la adore, era una de mis canciones favoritas, de mi banda favorita.

When you try your best but you don’t succeed… -Comenzó a cantar, sonreí con nostalgia. Era una hermosa canción, una hermosa letra, era hermosa.
When you get what you want bit not what you need…
When you feel so tired but you can’t sleep…
Stuck in reverse…

And the tears come streaming down your face…
When you lose something you can’t replace…
When you love someone but it goes to waste…
Could it be worse? –Alzo sus manos encogiéndose de hombro, le sonreí.

Lights will guide…. You home
And ignite your bones…
And I will try… to FIX YOU – me miro con ternura y yo me encogí de hombros ante su mirada.

And high up above or down below
When you’re too in love to let it go – me miro con sus ojos bien abierto haciéndome reír.
But if you never try you’ll never know
Just what you’re worth…

Lights will guide…. You home
And ignite your bones…
And I will try… to FIX YOU

Comenzó a brincar con el ritmo que había, se movía como si estuviera en concurso, comencé a reírme, realmente eso provocaba al escuchar esa parte.

TEARS STREAM... DOWN YOUR FACE – cantaba alto, como muchas ganas.
WHEN YOU LOSE SOMENTHING YOU CANNOT REPLACE
TEARS STREAM… DOWN YOUR FACE, AND I…

TEARS STREAM… DOWN YOUR FACE…
I PROMISE YOU I WILL LEARN FROM MY MISTAKES
TEARS STREAM… DOWN YOUR FACE… AND I…

Lights will guide… you home – comenzó a cantar calmado aferrándose al micrófono como si fuera un cantante real.
And ignite… your bones
And I will try… to FIX YOU… - abrió sus brazos a los lados y me miro, sonreí, se metía realmente en el papel de cantante.

Él bajo de la tarima sonriente, y llego hasta nuestra mesa, me sonrió.- ¿Cómo estuve?- pregunto emocionado.

-Me encanto.- le sonreí.- Es una de mis canciones favoritas…

-La letra es hermosa…- dijo tomando asiento a mi lado.- Amo a esa banda…

-Wo… gustos iguales…- dije mirándole y sonriendo.

-Que te puedo decir… soy perfecto.- se encogió de hombros. Reí y golpee su hombro, él comenzó a reír y tomo un trago de cerveza.

Un momento después escuche la voz de Mazy al micrófono.- Bueno, esta canción… es una de mis favoritas, y al fin, en este mundo.- sonrió.- He encontrado la canción que me gustaría que me acompañara a cantarla…- suspiró mientras tomaba asiento en un banco.- Así que un aplauso a mi amiga ___...- dijo sonreí mientras ella señalaba hacia mí.

Me coloqué de pie y me dirigí a la tarima, gracias al cielo me sabía la letra, era una canción que había escuchado hace mucho tiempo, pero ahora… por si no recordaba la letra también tendría las letras en la pantallita del karaoke.

El ritmo comenzó y Macy comenzó a cantar.

Dangerous love…
You’re no good for me, Darling
Yeah, they turn me away…
Like I’m begging for a dollar…
¡DANGEROUS!
Love how you’re holding me
I get chill inside…
And nothing frightens me, baby, oh

Is it love… - comencé yo a cantar, esta letra me tocaba en el alma.- When so easily said goodbye?
Is it love… when we’ve given up before we try? Oh
Is it love… when you stole my peace of mind?
Is it love… when you cry, cry and cry?

So when you walk out that door…
Don’t you come back no more…
My heart has had enough, of the give and take
And as much as I want you to stay

YOU’RE A DANGEROUS LOVE… - alcé mi voz.
BABY, YOU’RE NO GOOD FOR ME, DARLING
‘CAUSE IF YOU’RE GONNA LOVE ME AND LEAVE ME HANGING HERE
THEN I’D RATHER YOU LEAVE, LEAVE ME LONELY
EVEN THOUGH IT HURTS
YOU’RE A DANGEROUS LOVE…

Dangerous love… - comenzó Macy nuevamente.
You’re no good for me, Darling
Yeah, they turn me away…
Like I’m begging for a dollar…
¡DANGEROUS!
Love how you’re holding me
I get chill inside…
And nothing frightens me, baby, oh

So when you walk aut that door…- comencé yo.
Don’t you come back no more…
My heart has had enough, of the give and take
And as much as I want you to stay

YOU’RE A DANGEROUS LOVE… - alcé mi voz otra vez.
BABY, YOU’RE NO GOOD FOR ME, DARLING
‘CAUSE IF YOU’RE GONNA LOVE ME AND LEAVE ME HANGING HERE
THEN I’D RATHER YOU LEAVE, LEAVE ME LONELY… - mi voz la alcé lo más que pude.
EVEN THOUGH IT HURTS
YOU’RE A DANGEROUS LOVE…

Dangerous love… - continuó Macy.
You’re no good for me, Darling
Yeah, they turn me away…
Like I’m begging for a dollar…
¡DANGEROUS!
Love how you’re holding me
I get chill inside…

And nothing frightens me, baby, oh

lunes, 11 de julio de 2016

CAPITULO 22


–Gracias…– le sonreí entregándole el casco mientras ya cuando me había bajado de la moto. – La pase muy bien... – le mire a los ojos.

–También la pase muy bien… deberíamos seguir saliendo…– dijo con diversión sonriendo. Asentí sonrojándome un poco sin poder evitar sonreír.

–Bueno…– suspiré y mire detrás de mí donde se veía mi departamento. – Creo que debes ir a descansar…– sonreí.

– ¿Me darás tu número para volver a verte? – preguntó. Sonreí con ganas.

–Por supuesto…– dije extendiendo mi mano hacia él, él me entrego su celular y marque mi número guardándolo con mi nombre.

Se lo entregué y le sonreí. – Espera…– me detuvo, le mire. – Debo asegurarme que sea correcto…– sonrió. Asentí, él marcó el llamar, y mi celular comenzó a sonar… le mostré la pantalla iluminada él sonrió.

–Guardare tu número…– le dije mientras guardaba el número como Don Benjamín ;p. – Listo. – le sonreí, él asintió y acelero un poco su moto en el lugar haciéndola sonar. Sonreí.

–Hasta entonces ___ Jess. – me miro a los ojos mientras me mostraba su dentadura en una hermosa sonrisa.

–Hasta entonces Don Benjamín. – sonreí un poco sonrojada, me di la vuelta para encaminarme hacia mi departamento mientras escuchaba la moto emprender su camino.


––


Camine por el departamento, descalza y con una camiseta que llegaba a la mitad de mi trasero. Estaba sola, agradecí no irme de la primera y llevarme toda la ropa a casa de mi madre, sino solo llevarme lo que pensé que necesitaría. Debía salir y comprar algo de ropa, ya de andar de casa en casa me iba dejando poco a poco sin ropa.

Coloqué chocolate caliente en tazón, ya era mitad de mañana y había gastado mi tiempo limpiando y ordenando todo mi departamento. Ahora parecía que si viviera gente en él. Camine hasta el sofá delante de mi cama y frente a mi Tv, tome asiento mientras continuaba viendo una película… algo triste, llena de romance y amistad, YOU’RE NOT YOU –se llamaba… suspiré, esta  jodida película a cada rato me hacía llorar o era que yo estaba muy sensible.

Suspire y tome el pañuelo para pasarlo otra vez por mis mejillas. Joder.

Mi celular sonó y fruncí mi ceño, me levante y camine hasta la cama para tomarlo, la pantalla aún estaba iluminada mostrando: Llamada entrante de Mamá<3

–Hola mamá…– conteste.

–Hola hija…– dijo con un suspiro de alivio. – Estaba algo preocupada.

–Estoy bien mamá…– sonreí mientras tomaba asiento otra vez en el sofá, y tomaba mi taza de chocolate caliente. – Estoy en mi departamento, aproveche de darle un poco de cariño. – sonreí. – Además el clima afuera está muy rico como para salir de casa…– mire hacia la ventana donde se veía una lluvia y el cielo nublado.

–Lo sé hija…– sonreí. – Si quieres puedo llevarte la ropa que dejaste aquí…

–No mamá… luego, está lloviendo, además tengo suficiente ropa acá. – sonreí. – Tengo pensado quedarme acá, al final…– mire a mi alrededor. – Para eso me lo regalaron ¿No? – sonreí encogiéndome de hombros.

–Si hija…– suspiró. – Bueno, estoy cocinando un pastel de pasta y carne… cuando este listo te llevo un poco para que comas…

–Mmmm… ya lo quiero probar. – sonreí.

–Se te escucha muy alegre…– comentó, asentí bajando la mirada con un poco de pena como si la tuviera frente a mí.

–Si…

– ¿Qué tal te fue anoche?

–Estupendo…– sonreí. – Me divertí mucho, realmente me distraje mucho y me relaje, lo que necesitaba. – me encogí de hombros feliz.

–Me alegra hija… bueno te dejo.

–Hasta luego mamá.

–Cuídate.

–Te quiero.

–Yo más.

Colgué la llamada y deje el celular a un lado, continué viendo la película mientras tomaba sorbos de mi chocolate caliente. El día estaba lluvioso, y como me encantaba el frío no me preocupe por cubrirme mucho.


––


La película termino y yo no tenía nada que hacer… camine hasta la ventana a ver un poco el panorama, suspire, esa película me había dejado tocada, sensible… Justin… había regresado a mi mente, y a cambio, para sacarlo de allí, comencé a recordar un momento favorito y divertido de la noche pasada.


–Anda ven. – me llamo desde la pequeña tarima, sonreí negando con mi cabeza. – ¡Sube! – Dijo por el micrófono, las pocas personas y yo comenzamos a reír, había llegado la hora del karaoke.

–Tengo pésima voz…– dije aun en mi asiento.

–Yo también, sube. – me animo. – ¡VAMOS! Debes hacerlo…– insistió. Suspire y sonreí.

–Estás loco…– dije riendo. Mientras me dirigía a la tarima donde él estaba y aplaudía.

Me entregaron un micrófono y sonreí tapando mi cara. – Awws tiene pena. – remarcó como si nadie lo supiera, las personas rieron, sonreí y lo mire con ganas de matarlo, pero en broma.

–Tengo pésima voz. – advertí por micrófono escuchando alguna risas. Agradecí que fuera algo pequeño, realmente los que estaban allí eran personas que pasaban por la vía y tomaban un descanso allí, como camioneros o viajeros.

Don eligió una canción de Tori Kelly y Ed Sheeran– I was made for loving you. Sonreí, me encantaba Ed Sheeran.

La canción comenzó a sonar y las letras rosadas aparecieron en la pantalla, abrí mis ojos al ver el color amarillo colocarse sobre las letras poco a poco y Don detuvo la canción. – Vamos, esta te toca…– comentó, reí juntos a las personas que nos miraban.

–Oh disculpen. – dije apenada riendo. – Vale, estoy lista. – dije. Mis manos me sudaban, pero era una linda sensación.

La música comenzó y con ella yo a cantarla.

A dangerous plan, just this time, a strnager’s han clutched in mine
I’ll take this chance, so call me blind, I’ve been waiting all my life
Please don’t scar this Young heart
Just take my hand…

I was made for loving you
Even though we may be hopeless hearts just passing through
Every bone screaming I don’t know what we should do
All I know is, darling, I was made for loving you

Guarde silencio mientras sentía los nervios desaparecer de mi cuerpo, las personas aplaudieron, o sea que mi voz no era tan mala como pensaba. Luego salieron unas letras azules, supuse que ahora era el turno de Don, así que me mantuve en silencio mientras las letras se iban tornando amarillas y el comenzaba a cantarlas.

Hold me close through the night, don’t let me go, we’ll be alright
Touch my soul and hold it tight
I’ve been waiting all my life
I won’t scar your Young heart
Just take my hand…

‘Cause I was made for loving you – cantamos los dos.
Even though we may be hopeless hearts just passing through
Every bone screaming I don’t know what we should do
All I know is, Darling, I was made for loving you. – Nos miramos y comenzamos a sonreír, realmente la letra parecía ir con nosotros.

Salí de mi pensamiento cuando la puerta sonó. Parpadeé un par de veces antes de reaccionar y caminar hacia la puerta. De seguro era mi madre con el pastel de pasta y carne.

Abrí la puerta y subí la mirada. – ¡JODER! – dije y cerré la puerta otra vez. Mi respiración se agitó y me mire, estaba casi desnuda, debajo solo llevaba ropa interior.

–Eh… ¿Hola? – escuche.

–Espera…– dije. – Me pondré algo de ropa. – grite, mientras caminaba a mi closet y buscaba con rapidez un short. Me lo coloqué. – ¡Voy! – Grite para asegurarme de que se quedara. – pase por al frente de un espejo y me arregle el cabello para no parecer una indigente. Camine con prisa hacia la puerta y abrí la puerta. – Hola. – sonreí saludando a John.

–Hola…– dijo riendo. Me hacía sentir tranquila, no me había dado de cuenta en que momento me había juntado más con él que con el resto de los chicos, ahora… él era mi amigo. – ¿Puedo pasar? – pregunto alzando sus cejas. Sonreí alegremente y lo deje pasar.

–Claro…– dije, él paso y cerré la puerta tras nosotros. – ¿Cómo estás? – le pregunte, él sonrió dándose la vuelta hacia mí.

–Bien…– me miro de arriba abajo. Yo asentí y le sonreí. – ¿Y tú? ¿Estás bien? – me miro con curiosidad. Asentí encogiéndome de hombros.

–Lo estoy…– le sonreí. Mire a mi alrededor y luego a él. – Siéntate…– le dije. – Donde gustes. – recalqué. – Es algo pequeño y no tengo sofás o que se yo… puedes sentarte en la cama…– le sonreí.

Él asintió y fue hasta él sofá que quedaba frente a la Tv, lo rodó un poco sin preguntar nada y luego se sentó. Le sonreí con un poco de pena. – ¿Qué tal estos días? ¿Qué has hecho? – me miro curioso.

–Bueno… estuve unos días a que mi mamá… y ayer…– baje la mirada. – Salí a dar una vuelta…– le mire. Su rostro no mostró reacción alguna en eso.

– ¿La pasaste bien? – preguntó.

–Si…– sonreí un poco. – Lo pase bien, despeje mi mente, lo que necesitaba. – me encogí de hombros.

–Me alegra por ti…– dijo, asentí. Un silencio un poco incómodo nos comenzó a rodear.

– ¿Quieres chocolate caliente? – le ofrecí para romper el silencio.

–Si…– sonrió. – Algo caliente para este clima está bien. – dijo y reímos.

Camine hacia la tetera donde estaba el chocolate caliente y en una taza le serví un poco y recargue la mía. Camine hacia él con cuidado de no derramarla y se la entregue. Suspire mientras le daba un sorbo a la mía y él hacía lo mismo.

–Entonces…– comentó, aclaro su garganta y supe que estaba algo incómodo. – ¿Cómo fue? – pregunto al fin. Sonreí sin ánimos.

–Estaba besándose con ella en la cocina…– baje la mirada hacía mi taza de chocolate mientras la tomaba con las dos manos y absorbía el calor.

–Vaya… y no formaste problemas…– dijo sorprendido.

Negué con mi cabeza. – Solo le dije que… le había tomado menos de una semana ver cuánto la quería…– trague saliva y me detuve para tomar fuerzas. – Le pregunte que si pensaba quedarse con las dos al mismo tiempo… él no respondió… y yo lo di todo por terminado. Es decir…– rasque un poco mi cabeza. – Le dije que estaba bien, que me iba… pensaba que él iba a elegir quedarse conmigo, pero no. – mire a John mientras mis ojos se cristalizaban. – Él solo se limitó a decirme “lo siento”.

–Justin es un jodido… ¡ahs! – Apretó su mandíbula. – No sé en qué piensa. – me miro como si él tratara de disculparse conmigo.

–Está bien John…– le sonreí. – Realmente no quiero hablar sobre eso. Lo acepte. – me encogí de hombros. – Quizás… no era destino de nosotros estar juntos…– lo mire y una lagrima se deslizo por mi mejilla. – Quizás el destino se cansó de decirnos que no podíamos estar juntos… hasta que nos dimos de cuenta por nosotros mismos…

–Lo siento…– dijo al verme llorar un poco.

Seque mis mejillas y negué sonriendo. – Está bien John… no digamos que dejara de doler de un día a otro. – sonreí más mientras me encogía de hombros e intentaba no seguir llorando.

–Tal vez… deberían hablar…– comentó. Lo mire y fruncí mi ceño…

– ¿Hablar? ¿De qué, John? – suspiré. – Él solo dice “lo siento” y yo realmente no quiero saber cómo es que se siente al estar con ella, o si le hace sentir mejor que yo… no quiero que me diga cómo le hace el amor…

–___...

–Es así John… no tenemos nada de qué hablar… ya no…– le mire con tristeza.

–Quizás deberían intentarlo otra vez…

–John… él esta con ella, es lo que él quiere…

– ¿Y dónde quedas tú? – preguntó con desesperación. – Joder ___, no es posible que pienses en darle felicidad a ellos en vez de darte felicidad a ti.

–John…– suspire. – Ya lo he aceptado… intentare rehacer mi vida…– sus ojos se abrieron y baje la mirada mientras derramaba alguna lágrimas. – No es que yo lo quiera hacer… pero… no puedo obligar a alguien que este conmigo sin quererme…

– ¿Por qué te diste por vencida tan rápido ___?

–No me fuera dado por vencida si él fuera estado indeciso y ella fuera otra Susana…– hice una mueca. – Pero esta vez…– suspire. – Debiste verlo. – mordí mis labios intentando detener mis lágrimas pero fue imposible, negué con mi cabeza al recordarlo. – Se veía John… se le veía lo que quería…

–Lo siento…– dijo él.

Sonreí y negué con mi cabeza. – Ya estoy cansada de esa palabra. – él sonrió disculpándose. – Tú no te disculpes, no tienes culpa en esto. – me encogí de hombros y seque mis mejillas para terminar de tomar mi chocolate caliente.

–Debería salir y entretener la mente…

–Lo sé…– sonreí y respire profundo. – Lo haré John…– dije.

Él se colocó de pie y me sonrió, camino hasta la mesa de la cocina que no quedaba muy lejos. – Bueno, me encanto venir a verte, y saber que estás bien…– me sonrió, asentí.

–Siempre que esté acá puedes venir…– sonreí. – Pero avisas antes para no tirarte la puerta en la cara como lo hice. – reímos.

–Lo tendré en cuenta. – sonrió y se detuvo frente a mí.

–John…– le dije, él me miro con atención y yo suspire. – ¿Él está bien? – pregunté.

Él sonrió. – Eres increíble…– rió. – Aun preguntas por él. – hice una mueca encogiéndome de hombros. – Lo está. – asintió. – Los chicos si están algo molestos con él…– dijo sonreí. Él se encogió de hombros en un suspiro. – Bueno… me voy.

Asentí y me levante de la cama para ir a la puerta a despedirle. – Gracias por venir John…

–No hay de que…– me miro antes de salir. – Gracias por la taza de chocolate. – sonreí. – ¿Te veo luego?

–Mientras siga acá…– me encogí de hombros, él sonrió con ganas.

–Sal y diviértete…– palmeo mi espalda mientras me abrazaba.

–Lo haré. – sonreí.

–Sin mucho alcohol. – advirtió sonriendo como si fuera mi padre.

–Está bien. – le dije, él sonrió, volvió abrazarme y salió del departamento mientras yo cerraba la puerta.


El día paso tranquilo, la lluvia caía a cantaros y yo solo me limite a quedarme sobre el sofá viendo Tv y tomando chocolate caliente, mi madre había venido al mediodía a traer lo que había dicho, le agradecí pero tenía que salir con Frank.

Así que en eso pase mi día, viento películas y una que otra veces quedándome dormida en el sofá, pero no por mucho rato, así que cayó la noche, comí una taza de cereal, luego un sándwich, y luego me duche, me coloque una pijama y me acosté en la cama, me estaba quedando dormida mientras veía Diamante de Sangre, era buena la película, de acción pero eran cercana a las 12 de la coche, así que me estaba muriendo de sueño.

De un momento a otro mi celular sonó, la pantalla se ilumino y se apagó, así que era un mensaje, pensé en Don, quizás había escrito, así que tome el celular con algo de sueño, desbloquee la pantalla y abrí la carpeta de mensajes, viendo el mensaje allí, que hizo que mi sueño se fuera.

De: Justin.
¿Estás despierta?
¿Cómo estás? ¿Podemos hablar? , Por favor <3


Quede sin respiración, pero mi corazón iba a mil por horas, sonreí con ilusión al ver el corazón al final de la palabra. Me acomode un poco para prepararme y responderle.


.

sábado, 9 de julio de 2016

CAPITULO 21



–Igual y sabía que iban a perder…– comentó Frank, mi padrastro. – Les dije, siempre pasa, en las finales siempre sucede algo así. – se encogió de hombros mientras terminaba observando el partido de beisbol.

Yo termine de meter el bocado de espagueti en mi boca dejando el plato sin residuos. Mire la Tv mientras intentaba no pensar en más nada. Hace dos días que se había terminado todo. Ni siquiera podía pensar en ello, porque… me afectaba dejándome en el suelo completamente.

Las llamadas de Fabiana… eran algo intensas, ya que no le contestaba, solo los mensajes, y sabía que ella odia que las cosas se hablaran por mensaje. John, me escribía dos veces al día, en las mañanas y en las tardes, preguntando como iba todo. Me sentía comprometida con él en responderle. Él fue el único que nunca tuvo pelos en la lengua para decir lo que pensaba o sabía.

– ¿Quieres más? – preguntó mi mamá. Levante la mirada hacia ella y con una leve sonrisa negué con mi cabeza.

–Estoy bien así. – le sonreí. – Gracias. – le dije antes de que se marchara a la cocina con los platos.

Me había ido a pasar unos días en casa de mi madre. Sabía que estando en el departamento cualquiera llegaría, y realmente solo quería despejarme de todo. Mi mamá me recordó las palabras de Austin, de no llorar, porque él se había ido era por mi felicidad… y yo al llorar demostraría que no valió la pena lo que hizo.

Así que con la cabeza bien en alto, a pasos grandes y llevando caminos hasta el final, aunque doliera no me iba a detener, él tenía que hacer su vida, y yo… haría la mía. Aunque quisiera regresar a su lado no podía.

Un mensaje, como enviado del cielo hizo sonar mi celular. Suspire y mire la pantalla desbloqueándola.

Número Desconocido:
HOY, FIESTA, INOLVIDABLE, PROMO, UNIVERSITARIOS, AMISTADES
¡¡FIESTA DE GRADUACIÓN!!
INTERESTATAL PRINCIPAL, K.5, CRUZAS A LA IZQUIERDA Y LLEGAS AL CLUB.

Sonreí, mire mis manos, debía asistir, debía… volver a lo de antes, entretener mi mente, olvidarme de todo. Suspiré y me levante, camine hasta el living donde cogí por las escaleras hasta llegar a mi antigua habitación donde ahora tenía mis cosas, o bueno, alguna de mis cosas.

Como me había duchado antes de comer, opte por colocarme unos pantalones negros altos, que llegaban por mi cintura, y un suéter que era corto, dejando ver un poco mi abdomen. Tome unos tacones negros, cerrados con broches dorados, tome unas pulseras de color dorado y las coloque, me mire al espejo, mi pelo natural con algunas ondas no era tan malo. Así que fui por el labial y lo coloque dejando mis labios de un color marrón mate. Coloqué algo de base en mis ojeras desapareciéndolas di un poco de brillo, y coloque mascarilla en mis pestañas.

Agradecí que el pantalón tuviera bolsillos en las parte de atrás y de adelante, así que en la parte de adelante guarde mi celular y luego mis llaves en el otro bolsillo. Tome algo de dinero de mi cartera, y lo guarde en los bolsillos de atrás. Quería andar libre, sin carteras o monederos.

Salí de mi habitación y baje las escaleras le avise a mi madre que saldría de fiestas y que no sabía a qué hora regresaría así que no se preocupara que yo iría a mi departamento al terminar la fiesta.

––

–Es algo metido esto…– comentó el taxista, asentí mientras miraba alrededor hasta localizar el club.

–Es allí. – señale.

–Si quiere puede tomar mi número de teléfono para que la venga a buscar… no creo que por acá existan taxis. – dijo amablemente.

–Tengo unos amigos allí, tranquilo. – le entregué el dinero. – Gracias. – baje del auto cerrando la puerta detrás de mí.

Camine hasta la entrada del club y entre, sonreí a algunos guardias de seguridad, así que me imagine que sería una universidad de estas prestigiosas y lujosas. Mire los aparcamientos, muchos autos bueno… claro, como los de Justin y sus amigos. Ahí vas, ya comenzaste a comparar ya. Sacudí mi cabeza. Rectifico, autos buenos como los de cualquier persona con suficiente dinero.

Llegue a la puerta, como tal del club, de la estructura, la música se escuchaba. Me sentía como si estuviera haciendo cola para entrar a una discoteca. Llegue a la entrada y le sonreí al chico que pedía identificadores o identidades.

–Su identificador de la universidad. – comentó mirándome.

–Oh yo…– mire a mi alrededor y agradecí porque no había nadie detrás de mí esperando para entrar. – Sucede que el que me invito… debe estar dentro. – me excuse.

–Lo siento, comuníquese con él, sin él no puede entrar. – dijo serio. Asentí y me di la vuelta.

– ¡joder! ¡Te pasa por estúpida! – me dije a mi misma mientras caminaba con rabia a la salida. – Y para colmo no tomaste el número del taxi, ¡veamos como sales de está! – me regañe a mí misma mientras miraba furiosa la pantalla de mi celular.

–Espero estés hablando con alguien o tendré que aceptar que eres loca…– escuche la voz de un hombre, me gire y me quede fría.

Era un moreno, con un poco de barba baja y su bigote, sus ojos… me mataban, me engancharon, eran hermosos, brillaban incluso en la oscuridad, eran claros y resaltantes, hermosos. Iba vestido con una camiseta blanca una chaqueta negra que parecía ser de cuero, pero no, era de una tela suave, como una sudadera, traía unos zapatos negros y unos pantalones del mismo color. Tragué saliva. – Hola…– le sonreí como una estúpida. – Solo…me reprochaba a mí misma lo tonta que fui al venir a esto donde no conozco a nadie. – le di una sonrisa.

–Vaya…– sonrió mostrando su perfecta dentadura. – Eso se puede arreglar, mi nombre es Don…– sonrió extendiendo su mano. – Don Benjamín.

–___... – le sonreí tomando su mano. – ___ Jess.

–Vaya ___, un placer. – sonrió asentí. – ¿Quieres entrar? – lo mire sorprendida.

–El hombre de la puerta no me deja…– comenté.

–Pero soy uno de los graduados. – se encogió de hombros como si eso le resolviera todo en la vida. – Puedes ser mi compañía, es la única manera de que entres…– lo pensé un momento. – Anda vamos, no creo que hayas venido hasta aquí  solo ver desde afuera…

–Tienes razón…– sonreí, él asintió sonriendo. – Bueno, vamos…

Él asintió e hizo seña con su mano para que yo fuera primero que él. – Y a ver… ¿de dónde eres? – preguntó mientras caminaba a mi lado.

– ¿Podríamos ir con otra pregunta? – le sonreí. No estaba acostumbrada a dar mi dirección, menos a personas que recién conocía.

–Vale… mmm…– pensó un momento. – ¿Cómo llegaste aquí? ¿Cómo te enteraste?

–Me enviaron un mensaje al celular…

– ¿Y vas a todos lados donde te dicen? – Frunció un poco su ceño.

–No… realmente… estaba en un mal momento…– sonreí con tristeza con la mirada abajo. – Solo quería despejar la mente…– le mire, él asintió. Me mataban sus ojos cada vez que los miraba.

– ¿Un mal de amor? – bromeó. Asentí sonriendo con pena. – Vaya… pensé que me dirías que no…– rió.

– ¿Por qué?

–Eres muy linda… no pensé que sufrieras de eso…– rió. – Pensé que eras la típica chica que va por la vida rompiéndole el corazón a todos…. – se encogió de hombros sonriendo.

–Vaya…– dije sorprendida. – ¿Esa impresión doy? – le mire divertida, él asintió. – Supongo que es bueno…– reí.

Él asintió sonriendo y terminamos de llegar a la entrada, donde él hombre que anteriormente me había devuelto, esta vez me sonreí dejándome pasar al él mostrar su carnet universitario.

––

Estaba moviendo mis caderas mientras reía por los comentarios de Don sobre algunas parejas que nos rodeaban, realmente la estaba pasando bien con este chico. Él colocó sus manos en mis caderas mientras se colocaba detrás de mí y se movía y yo alzaba mis brazos, estaba realmente divirtiéndome, posiblemente éramos una de las parejas que mejor bailaba, no es por alagarme, pero las demás parejas eran un poco… “de yeso” que dijo Don.

La canción se terminó y baje mis brazos riendo, me di la vuelta para mirar a Don, él me sonrió mirándome a los ojos. – ¿Quieres ir a otro lugar? – preguntó cerca de mi oído mientras se inclinaba un poco.

–Dime que no me llevaras a un hotel. – bromeé.

–Vaya, vas muy rápido. – rió, reí sin poder evitarlo. – Tengo pensado un lugar mejor. – hablo un poco alto por debajo de la música.

–Mientras no tenga nada que ver con sexo o matarme, me apuntó. – él se enderezó con una hermosa sonrisa en su rostro, sonreí sin poder dejar mirar a sus ojos.

Hizo una seña con la cabeza de que lo siguiera pero luego, sin que yo me lo esperara, me tomó de la mano y me llevo, con él.

Logramos abrirnos paso entre las personas, logramos salir al aire libre, lo mire, la noche era algo fría, sonreí mirándole. – ¿Y ahora qué? – pregunté.

–Espera…– comentó mientras revisaba su celular mirando la hora. – Vale, podemos ir… aún es temprano. – me sonrió.

– ¿A dónde me llevas? – comenté mientras caminaba a su lado.

–Iremos a un lugar más tranquilo, te aseguro que la pasaras bien. – sonrió.

–Vale…– dije sonriendo mientras miraba por donde caminaba. – ¿Cuál es tu auto? – levante mi mirada.

Él se detuvo y me sonrió. – No tengo auto…– mi cara fue de asombro y lo mire sin entender, fui a decir algo pero él me interrumpió. – tengo una moto. – sonrió con ganas.

–Oh…– mi piel se erizo un poco. – ¿Y si nos quedamos en la fiesta? – sugerí.

–No me digas que le tienes miedo a las motos…– dijo asombrado sonriendo con ganas.

–Oh no…– fingí mientras movía mi mano con desdén. – A la motos no… a matarme en una de ellas sí…– le mire. Él rió, su risa se escuchó en todo el aparcamiento fue inevitable sonreír.

–Vamos…– caminó deteniéndose al lado de una hermosa moto negra con algo de plateado. – Te prometo que no morirás si vas conmigo. – sonrió.

– ¿Qué me garantiza eso? – entrecerré mis ojos mirándolo con algo de diversión.

–Bueno…– miro a todos lados, luego miro al cielo y volvió su mirada a mí. – No he muerto… me gradué de la universidad después de manejas cada día una moto para ir a estudiar y al trabajo… y…– se encogió de hombros sin saber que más decir.

–Si muero…– suspiré. – Quedara en tu conciencia. – le dije y camine a su dirección mientras lo veía sonreír.

–Ten. – me dijo cuando ya él estaba encima de la moto. Le mire y me mostro un casco, sonreí, me acerqué, él me lo colocó y lo abrocho asegurándose que no se saliera de mi cabeza. – Sube…– dijo, asentí y suspire antes de subir, pero al final no fue tan difícil.

Coloqué mis brazos alrededor de su cuerpo, él rió. Si, realmente me asustaba andar en moto. Encendió la moto y emprendimos nuestro camino al lugar donde él me llevaría.

––

Baje de la moto y después él, mire a mi alrededor, estábamos frente a algo que era un pequeño bar de carretera, o de pueblo. Se veía hogareño, suspire y me encogí de hombros. – ¿Qué tal? – comentó a mi lado.

–Nada mal…– le sonreí.

–Vamos…– dijo y caminamos para entrar.

Ya dentro todo lo que reflejaba de fuera era cierto, era hogareño, todo era de madera, la luz era tuene, y al final había una pequeña tarima con una mujer cantando, la cual Don saludo con un movimiento de mano cuando nos sentamos en una de las mesas más cercanas. Ella le devolvió el saludo y nos sonrió.

–Es una amiga… tiene una gran carrera afuera, pero nunca deja de venir acá…– comentó mientras nos arreglábamos en el asiento, se sentó junto a mí, y de frente a nosotros la tarima.

–Vaya… hermosa voz…– le comenté.

–Si…– asintió, miro a un chico camarero que nos atendió con una sonrisa. – ¿Quieres algo de beber? – me preguntó Don.

–Algo suave…– comenté sonriendo un poco.

–Algo suave para ella y para mí…– pensó. – Una cerveza. – se encogió de hombros. – Y por favor… unos… pastelitos. – sonrió, él chico sonrió asintiendo y se fue en busca de lo que ordenamos.

Luego de un buen rato, la chica se había sentado un rato con nosotros y luego se levantó a seguir cantando, era amable, realmente todos en el lugar lo eran.

Ella comenzó a cantar una canción mucho más suaves que las anteriores, ya yo llevaba unas cinco copas de la bebida con sabor a limón, que era suave, apenas lograba sentirse el sabor a alcohol.

–Venga… cuéntame…– comentó después de un rato de reírnos de las personas de la fiesta anterior.

– ¿El qué? – le mire sin entender.

–Cómo es que una chica como tú está sufriendo de mal de amores…– sonrió un poco, sonreí bajando la mirada.

–Es algo difícil…

–No lo creo…– comentó. – Y no te atrevas a decir que es “largo” porque tenemos todo el tiempo del mundo, al menos yo. – sonrió mostrando su dentadura, sonreí sonrojándome un poco.

–Bueno…– suspire. Mire a la chica quien cantaba una canción de Cloves– Don’t forget about me. – Paso que… todo parecía perfecto…– acaricié la orilla de la copa con mi dedo mientras la miraba y sentía su mirada sobre mí. – Hasta que hace una semana y algo más... llegó una chica…

–No me digas que su novia anterior…– dijo como si no lo fuera a creer, lo mire y asentí con una sonrisa pequeña. – Me estas jodiendo…– no lo creía.

–No, realmente fue así…– suspiré. – La chica formo una parte importante en su vida… cuando él era joven… y pues… todo termino y acá estoy. – me encogí de hombros e hice una mueca sintiendo el trago amargo del recuerdo.

– ¿Cuánto tiempo llevabais saliendo? – preguntó curioso.

–Un par de años…– comenté, él asintió. – Lo más fuerte es…– sonreí sin animo. – A él le tomo menos de una semana darse de cuenta cuanto le seguía queriendo…

– ¿Y te dejo a un lado así por así? – preguntó con su ceño fruncido.

–Sí… bueno. – suspire y tome un trago. – Yo decidí dejar esto por las buenas, porque les vi en la cocina de la casa besándose…– le miré, él abrió sus ojos y su frente se arrugo un poco. Sonreí por su rostro, sonreí sin ánimo.

–Vaya… está loco ese men. – frunció más su ceño. – ¿Qué hay de ti? ¿Estos años junto a él? ¿Acaso no le fuiste importante? Es un imbécil….

–Vaya Don…– abrí mis ojos y sonreí.

– ¿Qué? – su rostro se relajó.

–Nada. – me encogí de hombros. – ¿Qué hay de ti? ¿Tienes novia? – mire a la chica cantante.

–Oh no…– sonrió. – La ultima chica con la que estuve… se fue con otro, desde entonces me limite. – sonrió como si estuviera orgulloso de ello. – Ella era la típica rompecorazones…– sonrió con ganas, reí.

–Vaya Don… también sufriste de mal de amores…

–Ni tanto. – se encogió de hombros divertido. – Soy muy lindo para eso. – movió sus cejas haciéndome reír con ganas. – Te ves muy linda cuando sonríes ___ Jess. – dijo mirándome a los ojos.

–Vaya… diré al chico que no te sirva más cervezas. – dije él sonrió con ganas dejando escapar una risa.

– ¿Te gusta? – me preguntó y miro a su alrededor.

–Me encanta. – le respondí mirándole a los ojos. – Realmente… es muy tranquilo… y cómodo. – él asintió.

–Y… ¿Cuántos novios has tenido? – preguntó luego de un rato de silencio.

–Vaya…– lo mire sorprendida. – Bueno… duraderos… él nada más. – me encogí de hombros… uno que tuve en la infancia…– él rió. – Y un chico… un buen amigo con él que iba a casarme…

– ¿Amigo? – rió. Asentí sonriendo. – Vaya ¿desde cuándo los amigos se casan?

–Bueno era una boda arreglada por su padre y mi padre…– me encogí de hombros. – era cosas de negocios…– tomé un tragó.

–Vaya…– entrecerró sus ojos. – Entonces no me equivocaba…

– ¿En qué?

–Tu eres la ___ Jess… la chica hija del empresario Kalvin Jess. – asentí. – He oído de ti entonces…

–Soy famosa, que puedo decir. – dije divertida encogiéndome de hombros.

–Lamento lo del chico…– dijo con mirada suave.

–Está bien. – sonreí agitando mi mano para quitarle importancia. – Y tu… ¿Cuántas novias? – le mire divertida.

–Muchas. – sonrió con ganas, reí. – No realmente no tantas… unas… ¿seis? ¿Siete? – abrí mis ojos y reí con más ganas, él sonrió sin dejar de mirarme.

Mire la mesa, había pasado un rato más, habíamos hablado sobre él, sobre que ahora era un Ingeniero, recién graduado aunque tenía ya trabajo seguro, me contó sobre sus padres, su padre había muerto de un paro respiratorio cuando él estaba más joven, por cierto comento que su edad era 23 años, su madre vivía en Francia, con sus abuelos. Literalmente no los veía nada seguido. Me comento que con un pequeño trabajo había podido obtener un departamento, y claro su moto después.

Don Benjamín. Quién lo diría, ahora me encontraba sentada frente a este chico quien tenía unos hermosos ojos y una hermosa manera de ser, me di de cuenta que estaba lleno de tatuajes en sus brazos, pero eso era lo de menos, la estaba pasando bien.

– ¿Bailas? – comentó. Abrí mis ojos y lo mire con sorpresa. – Anda… no me digas que no sabes bailar este tipo de música…– sonrió.

–No es eso. – sonreí. – Me sorprende que tú la sepas bailar.

–No soy un profesional. – se encogió de hombros. – Pero hago lo mejor que puedo. – sonreí.

Él se colocó de pie mientras extendía su mano y yo la tomaba para levantarme a bailar, había pocas personas… solo nosotros estábamos de pie para bailar.

Caminamos más cerca de la pequeña tarima, donde la luz era más tuene, él se coloque frente de mí y sus manos se posaron en mi cintura, le sonreí y coloqué mis manos sobre sus hombros, cuando ya nos acomodamos, él llevo sus manos al centro de mi espalda, rodeando mi pequeña figura y acercándome más a él.

No dije nada, solo colgué mis brazos alrededor de su cuello y recosté mi cabeza a su pecho, mientras nos movíamos de un lado a otro y Macy (su amiga) cantaba de fondo  Hello de Lionel Richie.


**
Justin… no sé qué me está pasando…
Pero con él… puedo sentirme bien, me da miedo, olvidarte… porque aunque tú estés con ella, sé que aun te sigo amando… y no puedo olvidar de un momento a otro lo que fuimos… lo que pasamos…
Don… es tan diferente a ti, a Austin… no sé por qué me siento tan a gusto con él, aunque… apenas lo conocí esta noche…
No sé si debería disculparme por intentar sentirme bien… o simplemente seguir mi corazón en busca de mejoras…
Sé que será difícil seguir sin ti…
Pero lo intento.
Lo intentare…
Quizás… este realmente era nuestro destino…
Después que hizo todo por separarnos, nos dejó estar bien y luego nos hizo verlo por nuestros propios ojos…
Justin… aun te amo.

**


.

miércoles, 6 de julio de 2016

CAPITULO 20

"Se ha terminado"



Llegamos a casa, baje del auto y entre en silencio, vi a Fabiana sentada en las piernas de Ryan quien se encontraba en uno de los sofás en la sala de estar, John entro detrás de mí, ellos me miraron y yo les di una pequeña sonrisa.

Mire a Ryan, él había hablado con Justin… y yo simplemente no quería saber cuál había sido la respuesta de Justin. No vi a Justin por ningún lado, así que camine sin dirección alguna, termine por los lados de la cocina.

Suspire y escuche un murmulló no muy claro, mire en dirección de dónde provenía, la puerta del patio. Levante mi mirada para encontrarme con Justin sonriendo junto a Hailey mientras estaban algo mucho más que cerca y él le comentaba algo al odio ella sonreía.

Tragué saliva. Ella me vio y su rostro se tornó serio, de sorpresa. Se separó de Justin y este miro en dirección a mí, su rostro palideció un poco, sonreí, fingí, fingí que todo estaba bien. Justin tragó saliva al mismo tiempo que daba un paso atrás alejándose de ella.

–___... – comentó.

–Hey…– suspiré. – Solo pasaba por acá…– baje la mirada.

–Lo siento. – dijo Hailey un poco apenada y se fue del lugar pasándome por un lado y dirigiéndose a algún lugar en la casa de los chicos. Suspiré.

Un momento de silencio nos rodeó. – ___ creo que…

–Estoy cansada. – dije sin mirarle a los ojos e interrumpiéndolo. Realmente, estaba rompiéndome con mis malditos pensamientos y lo que acaba de ver. – Iré a casa y…

–Vamos. – me interrumpió. – Vamos a mi casa a descansar. – le miré. De verdad no quería ir, quería estar sola, pero aun así… asentí.

–Vale.

–Me despido de los chicos y nos vamos. – dijo acercándose a mí y no hice nada más que asentir. Él deposito un beso en mi cabeza y paso por mi lado.

Se dirigió a la sala donde estaban todos, parpadeé tratando de no derrumbarme allí frente a ellos. Respire profundo y trate de poner mi mejor cara. – Bueno…– llegue a ellos. – Me voy…– comenté. Los chicos asintieron, Fabiana me miro y se dio de cuenta que algo pasaba pero deje de mirarla, no tenía ganas de hablar con nadie.

Me despedí solamente de John con un abrazo, él me apretó un poco como si me diera fuerzas. Suspiré. – ¿Todo bien? – me susurró, asentí sin mirarle a los ojos, luego sonreí pero fue más una mueca y me encogí de hombros.

–Buenas noches…– murmuré y me aleje de él. Salí dando un buenas noches para todos y dejando a Justin venir tras de mí.

Subí al auto y luego él, escuche su respiro profundo, yo realmente intente no respirar y no llenar mis pulmones de más aire para no llorar. Me mantuve quieta y en silencio, luego de un par de semáforos la tensión había crecido, y escuche a Justin aclarar su garganta.

– ¿Todo bien?

–Sí. – respondí automáticamente, muy dulce, quizás demasiado, no me salía muy bien fingir pero últimamente… como que se había vuelto lo mío.

Él asintió y no dijo nada más. Luego de un rato, llegamos a casa de Justin, baje del auto, entre a la casa, escuche Justin detrás de mí cerrar la puerta. Subí las escaleras sin siquiera mirar algún lado. Respiré profundo y pase mi mano por mi rostro secando unas lágrimas que se habían escapado pero fingí solo borrar un bostezo.

Entre a la habitación camine hasta mi bolso encima del diván pegado a la pared. Tome unos short y una camiseta con algo de manga, hacía algo de frío. Camine al baño, lave mi cara, recogí mi cabello en una coleta desordenada y me cambie de ropa. Lave mis dientes y luego salí del baño.

Justin me miro con curiosidad, pero ni siquiera levante mi mirada hacia él. Solo llegué al bolso y guarde el vestido que llevaba puesto. Llegue a la cama y subí cuidadosamente, me metí bajo las sabanas y me acomodé en la orilla de la cama.

Sentí mi corazón en la garganta, le vi ir al baño y luego salir en unas bermudas, algo fresco de dormir, sin camiseta, su cabello algo revuelto. Cerré mis ojos como si ya me encontrase dormida, él subió a la cama en silencio.



––


Estire mis piernas sobre la tumbona donde estaba, el sol estaba algo suave así que no me brocearía mucho, cerré mis ojos. Estaba sola en la casa de Justin hacía tres días que no quería salir de casa, ni siquiera ir a casa de los chicos, quería estar sola, y aunque me mataba saber que Justin estaría cerca de Hailey mientras yo estaba acá… realmente era mejor no pensar que ver cualquier acción y empezar a matarme con los pensamientos.

Cerré mis ojos con los audífonos en mis oídos. Respire profundo, ya casi una semana que Hailey había llegado, hace casi una semana que estado fingiendo que todo va bien. Aunque realmente me esté matando por dentro toda la intriga y preocupación.

Escuche la bocina de un auto y fruncí mi ceño, me incorpore sentándome mientras a través de mis lentes de sol veía a los chicos sonreír y venir a mi dirección, John se acercaba algo serio y Ryan aún permanecía encima de la camioneta 4x4 mientras brincaba y reía junto a Khalil y Chaz.

Christian venía con cara de dormido, de seguro le habían despertado para traerlo, me hizo una mueca y le sonreí. – Vaya…– comentó John a mi lado, sonreí y me coloque de pie para abrazarle y saludarle. – ¿Eres tú o eres otra ___? – preguntó, sonreí.

–Soy yo…– me encogí de hombro mientras me colocaba algo sonrojada. Él se sentó al final de mi tumbona, continué mirando, entraba por la parte del patio sin atravesar la casa, Fabiana venía feliz detrás de Christian, al verme inmediatamente me sonrió y saludo con un movimiento de mano, solo le sonreí.

Y para finalizar, Hailey. Claro, ella también estaría. Justin bajo de la camioneta, él la venia conduciendo, hablo un momento con Ryan, Khalil y Chaz, para que luego ellos bajaran riendo con cervezas en sus manos y riendo bromeando entre ellos.

Retire mis audífonos y apagué mi iPod. Me quite los lentes y les miré, los chicos me saludaron efusivamente con un abrazo y un beso. – Veníamos a la piscina, te nos has adelantado, eh. – dijo Chaz sonriendo, asentí dando una pequeña sonrisa.

–Es toda vuestra…– señale. – Solo tomaba un poco de sol…

–Joder pero que cuerpo te gastas. – comentó Khalil. Abrí mis ojos y sentí que mis mejillas se ponían rojas.

–Chicos por favor…– comentó John.

– ¿Qué pasa? – dijo Justin llegando. Le mire, espere que me saludara, pero no, llego hasta donde estaban los chicos, se sentó en la tumbona de Ryan y comenzó a reírse con los comentarios que hacían.

Suspire y me senté, estaba en un traje de baño negro, de dos partes, hacia resaltar mi piel. – Ya vengo…– dije a John él asintió. Me levante sintiendo la mirada de todos sobre mí. Suspire y coloque los lentes en mi cabello, agradecí llevarlo sujeto con un moño algo desordenado. Coloqué mis audífonos encendiendo nuevamente mi iPod.

Llegue a la cocina y tome los chocolates que guardaba, si quería que permanecieran debía quitarlo de la vista de los demás, así que los tomé y subí a la habitación, los guarde en mi cartera dejando solo uno afuera para comer.

Baje rápidamente, y fui nuevamente a la cocina y abrí el refrigerador para tomar una bebida baja en alcohol, contenía pero no mucho. Suspiré mientras atravesaba el living, vi en dirección a los chicos, preparaban una parrillera, harían carnes… mmm rico.

Todos tenían cervezas en sus manos, incluso Fabiana quien me sorprendió porque no bebía… al menos, yo no lo sabía. Todos ya estaban cambiados, Fabiana llevaba un traje de baño de dos partes color naranja, y Hailey uno blanco, igual, de dos partes. Me coloque sobre la tumbona, una que estaba un poco alejada, unté mis piernas de más bronceador al igual que mi abdomen y mis brazos y me acomode para tomar un poco más de sol.

Suspiré mientras en mis oídos sonaba One Republic – Counting Stars. Movía mis pies al ritmo de la música, necesitaba ignorar todo, incluso el hecho de que Justin se estaba comportando extraño desde ayer… y hoy… solo había estado… ¿ignorándome?

–Hey…– escuche, abrí mis ojos encontrándome con Fabiana que mantenía una sonrisa.

–Hey…– le respondí y cerré mis ojos.

– ¿Todo marcha bien? – preguntó, continué con mis ojos cerrados.

–Si…

– ¿Segura? Porque los notó algo extraños…

–Va todo bien…– mentí y fingí una sonrisa.

–Vale…– suspiró y se sentó a mi lado. – Sabes que puedes contar conmigo ¿verdad? – asentí abriendo mis ojos y mirándola. – Cualquier cosa… háblame… aun soy tu amiga. – sonrió encogiéndose de hombros.

–Lo sé Fabi…– le sonreí. – Todo marcha bien, está tranquila…– ella sonrió tranquila y asintió.

– ¡FABI! ¡MI AMOR! – Le llamo Ryan.

– ¡Ash! – Se quejó mirándolo.

–Ve…– le sonreí. – Eres su esposa… anda… comparte. – ella asintió sonriendo y se fue corriendo.


Luego de un rato, John me había ofrecido carne asada, rico, comí mientras hablamos un rato mirando el paisaje, hablamos de Ryan y Fabiana, de cómo se soportaban, en momentos hablamos de Khalil y los demás chicos. Él sol había bajado un poco, pero la tarde era fresca, el clima era perfecto.

Mire a mi alrededor en busca de Justin, no lo ví, John ya se había ido para donde se encontraba Khalil quien lo había llamado. – ¡JODER! – gritó Khalil y le mire, él sonreía. – NO SE COMO PUEDES COMER CHOCOLATE Y MANTENER ESE CUERPO…– sonreí, estaba loco, quizás ya el alcohol hacia efecto.

–Tiene razón. – apoyo Fabiana. – Yo debo estar siempre pendiente de lo que como mientras ella puede comerse miles de hamburguesas y mantener el cuerpo. – rieron. Sonreí encogiéndome de hombro. Fui a dar un trago a mi bebida pero se había terminado.

En silencio me dirigí dentro de la casa, atravesé el living y escuche una risita, sería la risa de Fabiana que aun aquí se escuchaba. Camine con mis auriculares y mi iPod en la mano, llegue a la cocina y me paralice.

La imagen frente a mí me detuvo, me dejo fría, mi pecho se detuvo, todo fue en cámara lenta. Parpadeé en silencio. Justin le murmuro algo al oído, ella rió y se dio la vuelta quedando frente a él. Él paso sus manos por sus caderas descubiertas por el traje de baño, ella coloco sus manos en su cuello, él no lo pensó y se acercó rápidamente para acortar el espacio.

Quise salir corriendo, pero para ese entonces no sentí mi cuerpo, solo mis manos frías, congeladas. La música que sonaba en mis auriculares dejó de sonar, no escuchaba nada, solo los veía a ellos.

Quería correr, irme, dejar de ver eso. Pero algo me mantenía, debía verles, debía meterme en la cabeza que era real y no lo estaba imaginando.

Ella rio con sus ojos cerrados mientras él bajaba con besos por su cuello. Algo pinchaba en mis ojos. No sé cómo debía sentirme. Sabía que esto estaba pasando, había leído unos mensajes en su celular mientras dormía… y créanme, no querrán saber cómo la trataba.

Abrió sus ojos, y luego los abrió de par en par separándose de Justin bruscamente empujándolo hacia atrás, él se dio la vuelta y me miro. Su rostro se palideció, tragó saliva. Estábamos quietos, nadie dijo nada.

–Es–Este… yo…– habló ella algo nerviosa.

Sentí mis lágrimas querer salir como cantaros por mis ojos, pero no, no lloraría, no frente a ellos.

–___... – dijo Justin casi sin aliento luego de un momento. No dije nada, me quede igual, de la misma manera en la que había estado desde hace unos minutos. – Yo creo que…– lamio sus labios y suspiro, estaba nervioso. – Debemos hablar…– me miro preocupado. Asentí y retire mis auriculares, no mostraba emoción alguna.

–Yo debo…– comentó Hailey.

–Espera un momento fuera con los chicos. – le dijo Justin sin mirarla, ella asintió, me miro con tristeza y disculpa en sus ojos, luego bajo la mirada y camino rápido, salió de la cocina mientras yo me mantuve allí de pie en la entrada.

Mis manos estaban congeladas, podía adivinar que quizás ahora yo estaba incluso más pálida que Justin.

–___... – se acercó un poco. – Debemos hablar…– rascó su cuello y me miro a los ojos. – Mira, te puedo explicar…– trago saliva. – Yo…– no supo que decir.

–Justin…– logré decir. – No expliques…– le mire a los ojos. – Están de sobras las explicaciones aquí.

–No ___...

–Estoy cansada. – le dije. Él me miro sin entender. – Cansada de hacerme la tonta y fingir no saber nada. – tragué saliva y respiré para no derrumbar allí. – Ese día escuche tu conversación con Ryan, no buscaba a John, solo les escuchaba a escondidas…– tome con un poco de fuerza mi iPod como si este lograra darme fuerzas. – hace unas noches… mientras dormías. – cerré mis ojos sin creer lo que le diría. – tome tu celular y leí sus conversaciones…– él abrió sus ojos sin poderlo creer.

Mordí mis labios aguantando mis lágrimas. – ___... – dio otro paso hacia mí.

–No puedo seguir fingiendo como si nada pasara, se quién es ella, John me lo contó. – apreté mi mandíbula, necesitaba tener fuerzas para continuar. – La quieres…– esto me dolió más de lo que pensaba. – Y te costó menos de una semana darte de cuenta cuanto le quieres…

–Lo siento…– fue lo único que salió de sus labios.

–No lo sientas. – dije cerrando mis ojos e intentando sonreí. Negué con mi cabeza sacudiendo las lágrimas de mis ojos para que no salieran. – No digas eso porque realmente no lo sientes…– le miré, fue a decir algo pero continué. – Dime Justin… ¿Estarás con las dos al mismo tiempo? – le pregunté. La misma pregunta que Ryan le había hecho y yo no había logrado escuchar la respuesta.

Él negó con un movimiento de cabeza y la mirada abajo. Apreté mis labios en una fina línea y di un gran suspiro. – Lo entiendo, es lo mejor. – mordí mis mejillas, di unos pasos hacia él y él subió su mirada con algo de pena y tristeza.

No le dije nada, solo acorte el espacio entre nosotros y lleve mi mano desocupada a su mejilla mientras pegaba mis labios a los de él. Él un poco confundido correspondió el beso, cerré mis ojos sintiendo sus labios, Justin.

Una lágrima cayó de mis ojos deslizándose por mi mejilla derecha, me separé, él abrió sus ojos y se sorprendió al ver mi lágrima. – Lo siento. – repitió con voz ronca.

–Estoy bien. – le di una sonrisa fingida y seque mi mejilla rápidamente. – Solo…– mordí mi labio inferior y continué. – Espero estés bien con ella Justin…

–Lo siento ___... – sus ojos se cristalizaron. – No era mi intención…

–Ya. – le detuve. – Está bien, te lo he dicho. – le sonreí y seque nuevamente mi mejilla. – Ve… anda, no le digas a nadie…– tragué saliva. – Al menos no hoy, se la están pasando bien. – solté el aire que contuve un momento. Él no dijo nada, solo me miro con preocupación. – Yo… iré por mis cosas. – baje la mirada, y pensé un momento. ¿Qué haré de mi vida ahora?

Me separé más de él. – Joder ___... – dijo con culpa.

–No cambiare de numero. – le sonreí como si nada. – Puedes escribirme… siempre tendrás una amiga en mí. – me encogí de hombros, no lo demostraba, pero me estaba hiriendo más con mis propias palabras.

No deje que dijera nada. Me di la vuelta y salí de allí. Apreté mis labios y camine rápidamente a las escaleras que llevaban a las habitaciones, subí corriendo, entre a la habitación y mire nuestra cama, ahora de él.

Jadeé  dejando salir mi aire. Caí de rodillas llevando mi mano a mi pecho. DEBES SER FUERTE ___, DEBES SER FUERTE, me decía a mí misma. Cerré mis ojos con fuerza, debía serlo, debía ser fuerte aunque sentí mi pecho cerrado sin manera de poder respirar, sentía todo estar fuera de lugar, sentía como… cada trozo de mi corazón… buscaba salirse por mi piel, haciendo que esta doliera… que todo mi cuerpo doliera.

Me levante, débil, como si me fuera golpeado todo el cuerpo. Guarde todo en mi bolso, fui al baño para ducharme, apenas el agua toco mi piel comencé a llorar, tapé mi boca para que no se escuchara, respire un par de veces hasta calmarme. Lave mi cara y salí de la ducha, me arregle, me coloque el short corto y una camiseta suelta. Unos zapatos de tacón, algo altos. Me mire en el espejo y respiré profundo, solté el aire por mi boca y salí del baño.

Levante mi mirada, Justin estaba allí, de pie, con su rostro lleno de preocupación. Me miro sorprendido. Le sonreí, aunque fue más una mueca. – Entonces… ¿te vas? – preguntó, asentí apretando mis labios. Camine hasta el diván y tome mi bolso y mi cartera. – ___, realmente lo siento…

–Justin. – le interrumpí. – Basta. – le mire a los ojos, él asintió entendiendo.

–Debo… irme…– le mire. – El taxi que llame debe estar ya afuera. – hice una mueca, él asintió. Camine hasta quedar a su lado. No me resistí y me lancé a sus brazos. Lo apreté fuerte mientras dejaba soltar unos quejidos juntos a las lágrimas. Él reaccionó y me abrazó de igual manera metiendo su rostro en mi cabello.

Me separé de él y seque mis mejillas. Le sonreí, forzadamente cuando vi sus pestañas húmedas y un camino húmedo en sus mejillas. – Me voy…– repetí, él asintió cabizbajo. – Vale… di unos pasos hacia la puerta mientras él me miraba. – Te amo Justin. – solté mirándole.

–Adiós ___... – murmuró mirándome a los ojos.

Baje la mirada. Trague saliva y asentí para mí misma, así era como se acababa todo, por las buenas, sin peleas, sin rencores…

Termine de salir de la habitación y caminé, baje las escaleras rápidamente. No escuche nadie venir detrás de mí, atravesé el living lo más rápido que pude y salí por la puerta principal observando el taxi allí, le hice seña, él señor asintió.

Camine rápido, pero, me encontré con John quien me miro sorprendido. –___... – me llamo. Le mire.

Él venía de la camioneta, traía algo en sus manos, no me fije en qué. – Hey…– dije como si nada.

– ¿Te vas? – preguntó. Asentí e hice una mueca. – ¿Por qué? – preguntó. Mordí mi labio inferior y luego el interior de mis mejillas.

–Se ha terminado, John. – le sonreí con dolor. Él abrió sus ojos. – Tendré el mismo número…– le miré. Él no reaccionó. – Debo irme, tengo prisa. – dije y continué caminando sin dejar que él dijera apenas algo. Subí al taxi y le indique la dirección al señor.



––


Entre a mi departamento. Cerré la puerta tras de mí, deje las llaves sobre la mesa. Camine hasta mi cama, revuelta de la última vez que estuve aquí con Justin. La capa de Batman al igual que el traje de Gatubela estaban tirados en el suelo. Deje el bolso en el suelo y subí a la cama.

Me acosté, mientras dejaba salir mis lágrimas. Me acurruqué encima de las sabanas que mantenían su olor aun, jadeé, lloré… como no lloraba desde hace un tiempo… desde la vez que Austin murió.


Sabes ese momento en tu vida que crees que todo es perfecto, crees que todo está bien, piensas que no puedes sentirte mejor de lo que te estas sintiendo, sabes que todo va bien a pesar de algunas peleas siempre van bien… ese momento cuando crees que todo es perfecto, que crees que la suerte esta de tu lado y Dios también… ¿has vivido ese momento?

Entonces pasa… pasa que te das de cuenta que has vivido en una mentira hecha por ti misma, eras tú misma quien tenía la venda en los ojos y no te permitías ver lo que realmente pasaba. Te das de cuenta que nada era tan perfecto como lo veías. Y aunque fue real en su momento, llegas a creer que todo fue fingido.

Ese momento de tu vida donde siente tu pecho paralizarse y tú estomagó dar contraerse, como si fueras en caída libre de una montaña rusa. Pero a diferencia que esto no es un parque de atracción, sino, tu vida. Sientes tu piel arder del dolor, quieres eliminar ese dolor de alguna manera, pero no sabes cómo. Sientes como se desgarra algo en tu pecho, tu cabeza duele a mil, tus ojos se hinchan, tus labios, tu rostro se vuelve rojizo, y tu nariz que congestiona ayudando a tu cuerpo a la falta de aire…

Ese momento cuando no quieres seguir, porque lo que más amabas, amas, te ha traicionado, te ha engañado, porque no valoró lo que hiciste en su momento por él, porque no le importó herirte, porque sabes que si realmente te amará JÁMAS hubiera echo eso. Ese momento… cuando sabes que te rompieron el corazón. Y quieres odiarlo, deseas odiarlo, pero no puedes por el simple hecho de que… inexplicablemente tu amor por él continua siendo más grande que él dolor.

Y te duele, te duele saber que él era la única persona que puede hacerte sentir bien en estos momentos, la persona a quien siempre recurrías cuando algo malo sucedía, ahora… ¿a dónde vas? Te sientes perdida, porque pensaste que esa persona sería la última en hacerte daño, jamás se te cruzo por la cabeza eso, y ahora… aquí estas. Sin persona a quien recurrir.

Y lo que más te duele es que… aun así, quieres correr a él, aunque fue él quien te hizo daño, es a él a quien quieres en estos momentos, porque a pesar de todo él te podría hacer sentir bien, porque con tan solo decir que todo irá bien para ti todo iría bien. ¡PERO NO PUEDES! No puedes correr a sus brazos, porque sientes que debes mantener un poco tu dignidad, aunque ahora mismo todo se podría ir a la mierda sin importar qué.

Él no sale de tu cabeza, y eso es lo peor, te haces más daño a ti misma, y aunque trates de recordar las peleas o los momentos malos para poder odiarlo un poco o quizás dejar de querer tenerlo a tu lado… no, es imposible, porque lo que está metido en tu cabeza son los momento más perfectos que lograste tener con él, y eso… eso te mata.

Te matas pensando en esos momentos, en que estuvo mal, te analizas una y otra vez tu misma, piensas en que te equivocaste, en que fallaste… pero no, él error aquí no está en ti, está en él.

Ahora recuerdas los momentos lindos… con tristeza, preguntando si en su momento fueron reales, si las palabras que te dijo eran reales… porque… los “para siempre” no existieron en nuestra historia aunque lo mencionábamos… porque nada pudo ser más que eso, porque era lo destinado, cada batalla, cada problema, cada victoria… fue solo cosas que debieron ocurrir… sin más.

Pero te cuesta aceptarlo, y te duele, porque ese momento cuando descubriste todo se repite una y otra vez en tu cabeza, porque la trató como te gustaría que te hubiera tratado a ti, porque le dijo cosas que te hubiese gustado que te las dijera solamente a ti... pero no fue así, y ahora sientes el corazón en tu garganta cada vez que recuerdas eso, porque te duele, y lo que duele más es que… aun a pesar de todo, aun no logras odiarlo. No puedes, y eso… hace que te odies a ti misma, por ser tan estúpida, por seguir queriéndolo, porque eres capaz de decirte que no importa el qué haga, no importa si te lastima o no, aun así siempre podrías perdonarle y no dejarle… y eso… eso es lo más jodido.


“Eres todo lo que pensé que nunca serías
Y nada de lo que pensaba que podías ser
Pero todavía vives dentro de mí
Dime como puede ser esto
Eres el único al que amo para no olvidar
El único al que no me gustaría perdonar
Y aunque rompiste mi corazón
Tú eres el único

Y aunque hay veces que te odio
Porque no puedo borrar los momentos
En los que me hiciste daño
Y pusiste lágrimas en mi cara
Incluso ahora mientras te odio
Me duele decir…
Sé que estaré allí hasta el final del día...”

–Beyoncé – Broken Hearted-Girl.


.