domingo, 24 de abril de 2016

CAPITULO 11



*Ryan*


Salí de la pequeña habitación donde se encontraba ___ dormida, camine con descuido hacia donde se encontraba John, él me vio acercarme y al mismo tiempo aclaro su garganta. Suspiré sabía que me daría un sermón, esto no le gustaba a él para nada, incluso había estado casi a punto de convencerme en no casarme con Fabiana, pero no lo logró. Me deje caer sobre él sofá donde se encontraba, este sofá eran realmente un poco más cómodos que los mismo asientos. Dirigí mi mirada por una de las ventanillas del avión y me fije en el cielo. – Anda dilo…– solté sin poder aguantar más el incómodo silencio, gire mi rostro para mirar a John.

–Decir ¿qué? – comentó mientras no despegaba sus ojos de la pantalla de su celular.

–Lo que tienes para decir…– dije, él sabía que yo lo conocía y sabía que explotaría una bomba algún día si él no soltaba lo que tenía ahora mismo.

–Joder Ryan, sabes que no apoyo esto. – suspiró e hizo su celular a un lado para mirarme un poco molesto. – Y siempre que te lo digo parece molestarte a ti…

–John no es que me moleste…– suspire. – es solo que…– lo mire. – lo que te sucedió a ti… no por eso le va a suceder a todos…

–Lo sé. – aceptó. – Pero míralos, arriesgando sus vidas uno por el otro ¿crees que esto terminaran bien? Uno de los dos terminara muerto si siguen con esto. – paso la mano por su cabello como si algo le desesperará. – Casi me muero yo primero que ellos. – cerro sus ojos y presiono el tabique de su nariz. – Joder Ryan, esa chica estuvo a punto de morirse allí. – señalo en dirección al lugar donde ella estaba. – Se muere esa chica… ¿crees que Justin será controlable? Él tendrá dos opciones, la opción de matar a todo el mundo que este a su paso, con la rabia y el dolor encima de la muerte de ella y eso terminara haciendo que lo mantén, o la otra opción… que se coloqué suicida. – me miro serió. – ¿Crees que lo podremos controlar? Estar siempre al pendiente de él… mantenerlo encerrado y sin nada con lo que pueda lastimarse o matarse… ¿Tú crees que eso es vida? – Me miro, y por primera vez quise darle la razón, un escalofrío recorrió mi cuerpo y me mantuve en silencio. Él dio un suspiro, había entendido que yo le había dado la razón. – Quiero que estén bien, es lo que quiero para todos ustedes, pero si les hace feliz tener a alguien a su lado… está bien, aunque sea complicarse la vida más de lo que ya la tienen…– rasco su nunca. – Pero este punto… a este punto de vida o muerte… esto no lo apoyo. – concluyó.

–Sabes que será imposible  separarlos…–comenté. – Aunque quisiéramos y tuviéramos como… no nos podemos meter en sus vidas. – lo mire. – Es su vida, tiene derecho hacer lo que deseen con ella, incluso morir por la otra persona…

– ¿Qué ama? – me miro con algo de incredulidad.

– ¿Todos no hacemos eso? – le pregunte ya un poco cansado. – Tu, Justin, Khalil, Chaz, Christian… Yo. – lo mire. – ¿No es lo que haces? Estamos dispuesto a dar nuestras vidas por los otros, en cada lucha, cada enfrentamiento, cada pelea… estamos todos por todos… y ¿por qué no hacerlo por la persona que amas?

–Joder Ryan…– suspiró resignado, sabía que tenía razón, él lo sabía. – No quiero que terminen las cosas como termino conmigo… es lo único que digo…– bajo la mirada y tomo su celular otra vez enfocando la mirada en su pantalla.


*

– ¿___? – le llame en voz baja. – ¿___? – la moví a los lados, tenía sus manos frías y yo comenzaba a asustarme. – Joder ___... ¡vamos! ¡Despierta! – la sacudí con un poco de fuerza.

– ¿Um? – dijo ella moviendo un poco su cabeza. La solté.

–Joder, me has dado un susto. – me senté en el asiento con la mano en mi pecho. – Tengo ya más de diez minutos llamándote. – la mire, ella frunció su ceño. – Pensé que te habías muerto de una sobredosis o algo…– suspiré. – Ya hemos llegado, estamos bajando…– me coloqué de pie. – Debemos apresurarnos, el auto nos espera afuera. – le dije. Ella asintió se sentó. – ¿Te sientes mejor? – Le pregunte, ella asintió sin animo.

–Estoy mejor… el dolor no es tan fuerte…– sonrió, pero supe que fingía. – ¿Y  Justin? – preguntó.

–Él ya está en el auto…– le dije. – Debemos darnos prisa.

Ella se colocó de pie, le entregue su cartera o bolso de medio lado como lo llamara ella, ella se tomó de mi brazo y así salimos del avión, ella camino despacio, sabía que tenía que hablar con Justin… él estaba algo extraño, y esto… no debía estarlo pagando con ella.




*____.*


Llegamos al auto subí con cuidado. – Joder, pensé que te tardarías toda la vida Ryan. – escuche que Justin comentó al Ryan subirse luego de mí en el asiento de Copiloto, John manejaría. Mire a Justin para darle una pequeña sonrisa pero él miro hacía la ventana a su lado, todo lo que di fue un pequeño suspiro deseando realmente haberme muerto cuando pude.

El camino a casa de los chicos fue incomodo, la tensión que se había creado dentro era incomoda, asfixiante. Al llegar Justin baje sin descuido alguno y cerró la puerta tras él, baje la mirada y me mantuve un momento dentro del auto. John bajo y Ryan se mantuvo quieto y en silencio. – No sé qué le pasa…– dije. – Me ignora por completo…– mi mejilla se humedeció y yo no quise levantar la mirada. – Creo que no me quiere a su lado… deberías llevarme a mi departamento. – sequé mi mejilla intentando ocultar cuanto me dolía esto.

–Debemos entrar…– comentó. – Hablare con él…

–No es necesario Ryan… puedes omitir eso y llevarme a mi casa…

–___... los chicos esperan verte, esperan ver que estés bien, Fabiana está esperando por ti, por mí…– lo miré. – Todo se mejorará ya verás. – me sonrió. – Solo dale algo de tiempo…– dijo, asentí, abrí la puerta y baje con cuidado, al mismo tiempo Ryan bajo y entramos a la casa, los chicos me saludaron y me abrazaron con cuidado, Fabiana como siempre tan emotiva llorando, abrazando y besando a Ryan, sonreí al verlos.

–Chaz…– levante mi mirada para ver a Justin. – Puedes ir a McDonald y traerme algo de comida… muero de hambre. – dijo y le entregó dinero. – Estaré en mi habitación. – se dio la vuelta y se dirigió a su habitación. Suspiré.

–Creo que… iré con él. – les sonreí un poco a los chicos y camine con cuidado hasta la habitación de Justin.

Estaba asustada, no sabía si él me quería o no con él. Pero lo iba a intentar… así que mordí mi labio inferior, suspire un poco y abrí la puerta, lo vi de espalda sentado en la cama mirando el cielo de la noche. – ¿Acaso no te enseñaron a tocar la puerta? – dijo en tonó molesto y se giró, al verme regreso su mirada hacia adelante.

–Lo siento… no pensé qué

– ¿Puedes callarte? Tengo un dolor de cabeza. – su tonó fue duro, seco, con orden. Sentí algo en mis ojos comenzar a punzar, trague saliva no quería llorar, yo podía ser más fuerte. Guarde silencio y cerré la puerta tras de mí con cuidado.

Camine hacia él, con la cabeza abajo, estaba algo nerviosa, algo asustada, y algo triste… pero quizás… él podría necesitarme ahora más que nunca. Llegué hasta su lado… me coloqué casi frente a él, me mantuve allí quieta por un momento, él levanto la mirada, su rostro tenía algunos lados hinchados, tenía su ceja rota, su labio roto… apreté mi mandíbula para no tirarme en sus brazos a llorar. – ¿Qué pasa? – me preguntó en tonó seco. Negué con un movimiento de cabeza. – ¿Qué haces aquí? – me preguntó pero esta vez sin mirarme.

– ¿Hice algo mal? – pregunté con mi cuerpo congelado y mis ojos ardiendo y doliendo por las punzadas que daba cada lagrima al querer salir. Sabía que él sería duro conmigo, así que estaba esperando lo peor, estaba preparada. Él negó con un movimiento de cabeza antes de mirarme. – ¿Puedo? – extendí mi mano hacia su rostro dejando a unos centímetros. Él asintió. Me acerque y me incline un poco mire sus heridas, toqué su rostro con cuidado, sentí sus hombros relajarse, quizás estaba consiguiendo que se sintiera mejor. Me coloqué de rodillas poco a poco entre sus piernas, él suspiro, mire sus labios, sus ojos rojizos, había llorado. Coloqué mi mano entera en su mejilla, él se inclinó un poco pegando su rostro más a mi mano. Sus ojos continuaban en los míos, así que me acerque lentamente, mire sus labios, los acaricie con mi pulgar derecho, él cerro sus ojos me incline un poco más y coloqué mis labios sobre los de él. Cerré mis ojos, y sentía una fiesta dentro de mí, sus labios se comenzaron a mover sobre los míos, lentamente pero marcando algo de presión. Deje sus labios y comencé a dar pequeños y castos besos por su mejilla, luego su mentón, hasta finalmente llegar a su cuello, él se inclinó un poco más para que yo pudiera alcanzar. Estaba mi yo interno bailando por todo mi cuerpo, lo había logrado, lo había logrado. Recorrí con los besos su cuello hasta acercarme a su oreja izquierda. – Te amo. – le susurré y tras de eso deposite un beso. Él se enderezó y se tensó. Mi yo interno cayó al suelo.

–Tengo cosas que pensar ___... – comentó, con su tonó frió, así que había vuelto a lo de antes.

–Deberías bañarte… y relajarte…– lo miré. – Luego Chaz vendrá con la comida… y podrás descansar… y luego mañana…– lo mire. – Será otro día. – le di una pequeña sonrisa.

Él asintió quitó su camisa allí, le vi su cuerpo, tenía algunos morados en los brazos y en su pecho. Tragué saliva. Él se levantó y yo me puse de pie junto a él. – Ven…– dijo y fui tras él, entramos al baño y le vi sentarse sobre la tapa del inodoro. Lo mire sin entender…– Necesito que me ayudes a bajar completamente mis pantalones…– abrí mis ojos sin entender. – No puedo inclinarme completamente  hacia abajo porque me causa un dolor en la parte de la espalda. – asentí y en silencio le ayude a quitarse el pantalón y las medias. Entro a la ducha y cerró la puerta tras él. – Espérame, será rápido…– dijo antes de abrir la llave y se escuchara caer el agua.

Mire mis dedos y respire un par de veces tratando de olvidar el dolor que sentía. Estaba pensando en ir a decirle a John que me diera otra de sus drogas pero me volvería adicta a eso, sería mejor enviar a uno de los chicos por mis medicamentos. Estire un poco mis piernas, mire mis manos, Dios por lo que estábamos pasando. Suspire. Lo vi salir del baño y me coloqué de pie, sus heridas estaban sin sangre, estaban limpias, pero habían unas que comenzaban a sangrar, como la de su ceja. Baje la mirada y espere que me dijera que hacer. Se sentó sobra la tapa del inodoro y me miro. – Podrías…– lo pensó un momento. – ¿Ayudarme a curarme? –lo mire.

–Claro que sí…– dije. Él me miró un momento y yo me moví hacia los estantes encima del lavamanos, abrí una de las puertas y encontré un botiquín de primeros auxilios. Lo abrí sobre el pequeño mesón, subí las mangas de mi sobretodo dejando mis manos libres, las lave y tome algo de alcohol absoluto, unos algodones  y los humedecí, comencé a pasarlo por su labio, luego por la pequeña herida de su pómulo. Lo vi apretar la mandíbula varias veces aguantando el dolor y ardor. Coloqué una pequeña cura en su labio, una en su pómulo, y luego tome otro algodón lo humedecí con alcohol absoluto y lo escurrí un poco, lo pase por su ceja con cuidado.

–Joder…– comentó y le vi apretar sus puños, sin duda alguna esa era la más profunda.

–Lo siento…– comenté dándome prisa y luego colocando la curita en su ceja, unas dos, por ser tan pequeñas y al final la segunda hice un poco de presión para que lograra pegarse.

– ¡JODER! – me gritó poniéndose de pie. Me asuste quedando paralizada. – ¿NO PUEDES HACER NADA BIEN? – me empujó un poco.

– ¡AG! – grité cuando hice fuerza para no irme completamente hacia atrás con su empujón. Mis rodillas no soportaron y caí en el suelo, arrodillada, apretando mi abdomen cerca de mis costillas.

– ¡___! – me dijo y se colocó de cuclillas para estar a mi altura. – Lo siento…– negué con un movimiento de cabeza y apretando mis dientes para no gritar, la punzada de desgarró que había sentido en mi espalda era insoportable, incluso sentía el mismo dolor que sentí en el avión, pero más fuerte. Comencé a temblar. – Joder nena discúlpame. – dijo preocupado.

–Está bien…– dije entre dientes aun con mi rostro abajo y mi cabello cayendo a los lados. Él dolor era insoportable.

– ¿Qué te duele? ¿Dónde te duele? – dijo colocando su mano en mi hombro, lo vi tratar de levantar mi cabello, cerré mis ojos para controlar mis lágrimas, pero no lo soporte.



*Ryan*


– ¡RYAN! ¡RYAN! – escuche gritar a Justin desde su habitación. Los chicos y yo estábamos en la sala y todos corrimos hasta la habitación, entre sin llamar a la puerta, la cama estaba sin nadie mire al baño. – ¡RYAN! – volvió a gritar, me apresure a llegar a él.

La imagen que vi me dejo frió, paralizado, no podía ser que estuviera pasando. Justin estaba en el piso de rodillas llorando con ___ en sus brazos, inconsciente, con uno de sus brazos sobre su abdomen, y otro extendido al suelo, sus piernas algo dobladas.

– ¡AYÚDAME! ¡NO TE QUEDES MIRANDO COMO UN MALDITO ALLÍ! – gritó.

– ¡¿QUÉ SUCEDE?! – dijo John detrás de mí y luego mirando la escena. – ¡JODER! – gritó y se hizo atrás tomando su cabello.

– ¡AYÚDENME! ¡NECESITO QUE HAGAN ALGO! ¡NO SE QUEDEN ALLÍ DE PIE! – Justin no parecía él. Parecía el niño de 16 años que llego a nosotros llorando, cuando había matado aquellos tipos y sin querer a su madre.

– ¿Qué le ha sucedido? – dije reaccionando y colocándome de rodillas. Moví la tela de su sobretodo y tome el pulso, sentí algo de relajación al ver que aún tenía el pulso.

–Se desmayó, tuvo un dolor y…– me miró pidiéndome que realmente le confirmara que estaba desmayada.

–Tiene pulso. – dije asintiendo. – Esta desmayada. – mire a John que miraba de pie en la puerta paralizado. Escuche a Fabiana llorar mientras Christian la detenía para que nos diera el espacio que necesitaba. – Levántala Justin, llévala a la cama. – le dije, él asintió, urgió su nariz y se colocó de pie con ella en los brazos. Todos dimos espacio para que él la dirigiera a su cama, la dejó allí con cuidado, reajusto la toalla que estaba alrededor de su cadera, y paso el dorso de su mano por su mejilla secándola. Yo iba tras de él, con un algodón con alcohol en la mano. Me acerqué a ella y Justin solo se quedó de pie en un lado de la cama mirando. Pase el algodón con alcohol por su nariz y ella no reacciono, mi corazón comenzó acelerarse. – Vamos ___... – susurré y volví a pasar el algodón, ella dio un suspiró y comenzó a toser.

– ¡___! – Dijo Justin me hizo a un lado y se colocó al lado de ella, le tomó la mano. Suspire relajado.

–John…– lo mire y me acerque a él. – Debes darme otra dosis…– le comente sin que Justin escuchara. – Para el dolor…– John asintió y sin preguntar o decir nada se fue en busca de la droga.

Brinque en mi lugar cuando ___ gritó y se curvo un poco sobre la cama. Vi sus nudillos colocarse blancos al sujetar la mano de Justin. – ¡Amiga! – dijo Fabiana y corrió y se colocó en la cama a un lado de ella. – Todo estará bien. – dijo llorando. Vi ___ asentir sin siquiera abrir los ojos. – Amiga  te mejoraras…– le dijo.

–Fabi…– la tomé del brazo. – Creo que debes salir…– le comenté. Mire a Justin quien nos miraba. – Ella necesita mejorarse, Justin estará acá con ella… él la cuidara. – dije, más para Justin que para Fabiana, sabía que Justin la estaba tratando mal últimamente, y sobre eso, debía hablar con él.

Los chicos salieron junto a Fabiana, suspiré y mire a Justin, él sabía que me tenía que explicar que había sucedido y el por qué estaba así. ___ gemía, y temblaba, John se apresuró a llegar y me entrego en vaso con whisky. Lo mire ¿no podía haber conseguido algo más suave como cerveza? – Mientras más fuerte más rápido hace efecto…– me comentó sin que Justin escuchara.

–Deberías ir a vestirte…– le comenté a Justin. Él me miro, y luego cayó en cuenta que aún estaba en toalla. Él asintió y se levantó soltando la mano de ___. Me fije que fue hasta su closet y luego se encerró en el baño a vestirse. – ____ escúchame…– dije, y ella abrió sus ojos llorosos. – Esto calmara tu dolor, es lo mismo que bebiste en el avión…– le mostré el vaso. – Es con Whisky. – ella hizo mala cara. – Mientras más fuerte sea el alcohol más efecto hará…– ella apretó sus dientes y escuche un gritó reprimido en su garganta. – Vamos, tómalo en dos tragos…– le sostuve en vaso, ella se inclinó un poco y bebió exactamente en dos tragos mientras arrugaba su cara por lo fuerte de Whisky.

–Joder…– chilló volviendo acostarse.

–Te calmara el dolor más rápido, solo mantente quieta y trata de relajarte. – le dije y me coloque de pie, al mismo tiempo Justin abrió la puerta de su baño y salió con un mono puesto y sin camiseta. Paso la toalla por su cabeza terminando de secar su cabello y la dejó tendida sobre un gancho en la pared.

– ¿Cómo sigue? – preguntó Justin, otra vez en su tonó seco.

–Va a mejorar… el dolor cesara dentro de poco…– comenté me puse de pie, le entregue el vaso a John y él salió de la habitación. Mire ___ quien parecía dormir con tranquilidad. – Justin. – le dije y lo mire. Él alzó su mirada hacia mí. – ¿Podemos hablar? – le dije mientras caminaba al balcón y el aire fresco me relajaba un poco. No duro mucho en que él se decidiera en llegar, no menciono ninguna palabra, lo mire, él sostenía la mirada hacia adelante, aunque sabía que no miraba nada. – ¿Qué te sucede?

– ¿Sobre qué? – dijo.

–Sabes de lo que hablo Justin…– lo mire, él suspiró. – ¿Por qué te comportas así con ella? – exigí saber.

–Cosas…

– ¡¿COSAS?! – dije  casi en voz alta. – Joder Justin. – rasqué mi nuca y lo mire desesperado. – ¿Por qué le tratas así? – espere una respuesta. – ¿Hizo algo mal?

– ¡No es eso Ryan! – Explotó. – Es solo qué…– bajo la mirada y luego me miró. – Míranos…– tenso su mandíbula. – Míranos como estamos. – negó con un movimiento de cabeza. – No me había dado dé cuenta de lo que estaba pasando hasta que John hablo conmigo.

– ¡JODER! ¡SE METIÓ EN TU CABEZA! – golpeé las barandillas del balcón y lo mire. – Has dejado que John entrase a tu cabeza…– gire mi cabeza para mirarlo con un poco de rabia.

–No es que entre Ryan… es que lo que me ha dicho es verdad…

– ¿Qué es verdad? – pregunte, aunque sabía lo que me iba a decir, porque había tenido esta conversación miles de veces con John.

–Estamos poniendo en riesgos nuestras vidas Ryan, ___... mírala. – señaló hacia adentro. – Ve, no se merece pasar por esto, no merece esta vida, merece una mejor vida y…

–Detente. – le dije cerrando mis ojos y respirando profundo. – Te abriré más esas heridas si no te callas y te escuchas a ti mismo. – lo mire y enderece mi postura. – ¿Quieres la verdad? ¿Quieres saber qué vida quiere ella? ¿Quieres saber porque aun ella sigue aquí contigo? – lo mire. – Joder. Estás tan tapado…– cerré mis puños con rabia. – ¡MÍRALA! – le grité, y lo hice brincar en su lugar, no me importaba quien nos escuchara, a este punto ya estaba hasta la raya del límite. – ¡¿VES A ESA MUJER?! – le grité. – ¡¿VES A ESA MUJER EN ESA CAMA?! – él me miraba sorprendido por mi actitud. – ES ELLA QUIEN A DECIDIDO SEGUIR ADELANTE CONTIGO, PORQUÉ TE AMA. – golpee con mi puño la barandilla, sentía mucha rabia. – Joder Justin, ella eligió esta vida contigo sin importarle el ¿qué? Ella te eligió a ti por encima de todo. – lo mire a los ojos. – Dime otra chica que va a meter preso a su padre para salvarte. Dime otra chica que va a dar su vida por ti cuando pueda si es necesario…

–Ese es el problema…

– ¡NO! – le grite callándolo. – Porque al igual que se lo dije a John en el avión te lo estoy diciendo a ti. – suspiré. – ¿Todos lo hacemos no? Arriesgar nuestras vidas por nosotros mismo. Tu, John, chaz, Khalil, Christian… yo. – él me miro. – Eso es lo que hacemos, arriesgar nuestras vidas todos por todos, en cada encuentro, cada pelea, los enfrentamientos… Estamos todos por todos. – fue hablar pero levante mi mano para que hiciera silencio. – ¿Por qué no hacerlo por la persona que amas? – le pregunté. – Me vas a disculpar Justin, pero serás bien pendejo si lo que pretendes con tu actitud es alejar a ___. – mordí mi labio. – ¿Sabes lo qué es que esa chica viaje a Atlanta sin importarle su propia vida, con el final de salvarte a ti? ¿Sabes que no le importó nada y que debajo de ese sobretodo anda en pijama? Y aun así fue a la corte, se presentó en el Juicio, viajo sin sus medicamentos. – Justin abrió sus ojos sorprendido. – Si, lo hizo. – le rectifique.

–___ no me lo había dicho…

– ¡¿Cómo te lo va a decir?! –  le dije. – Si lo primero que hiciste fue  no dejarle espacio para que se quedara contigo en el avión, termino sola en los otros asientos… y…– me callé. Mi corazón latía a mil.

– ¿Y qué más?

–Nada… Justin Dios, esa chica te ama, no es justo que después de todo lo que ha hecho por ti, tú la vayas a alejar de ti con el simple hecho de que John tiene miedo de que nos pase lo mismo a nosotros.

– ¿Y qué más Ryan? – me preguntó otra vez, sabía que ocultaba algo.

–Ella estuvo a punto de sufrir un colapso en el avión cuando veníamos de regreso. – le dije, Justin empalideció. – Paso igual, su dolor explotó, porque no había tomado medicamentos, tuvimos que ponerle la mascarilla de aire que traen los aviones en caso de emergencia, y no obstante… tuvimos que drogarla.

– ¡¿DROGARLA?! – dijo saliendo del shock.

–Si Justin, fue la única manera de calmarle el dolor, no tiene sus medicamentos con ella… y fue la única solución, era eso o que sufriera un colapso dentro del avión…– dije, estaba ya calmado. – Estuvo a punto de morir, cada paso que da está arriesgando su vida, ella aún no se ha recuperado por completo y tú solo piensas e alejarla de ti… después de todo lo que ella ha hecho por ti. – lo mire.

–No la alejare de mí…– comentó entrando a la habitación nuevamente, fui tras él. – ___, nena…– le dijo sentándose a su lado y tomándole la mano.

–No te escuchara…– le dije. Él abrió sus ojos y me miró sin entender. – Esta… bueno, tuvimos que drogarla otra vez. – apreté mis labios y por un momento pensé que Justin me mataría.

–Joder… ¡¿La drogaron otra vez?!

–Justin será…– suspire. – Será como la primera vez que la trajiste a casa…– sonreí.

–Joder Ryan…

– ¿Qué querías que hiciéramos? ¿Dejarla morir del dolor? – le dije. Él negó con un movimiento de cabeza.

–Gracias…– comentó Justin y se colocó de pie. – Por… “sacar” a John de mi mente… por hacerme caer en cuenta…. – me miró, sonreí. – Por drogarla…– volteó sus ojos.

–Cuidare de ella, recuerda lo que te prometí cuando los policías te llevaban. – él asintió. – Eso no solo era por ese momento, será por siempre. La cuidare por ti cuando tu no puedas o no estés…– él asintió cabizbajo. – Bueno, acuéstate y descansa, han tenido un día largo… y fuerte…– él asintió. – Me alegra haberte hecho entender que estabas mal… me alegra no haber llegado a los golpes. – sonreímos. – Buenas Noches Justin. – dije caminando hacia la puerta, abrí la puerta y antes de salir me detuve, me gire y lo mire. – Cuida de ella.

–Cómo mi propio corazón. – comentó él. Sonreí y salí de la habitación cerrando la puerta tras de mí.




*___.*


Abrí mis ojos, y tuve la misma sensación que en el avión, fruncí mi ceño, no sentía mi cuerpo, suspire un poco y mire a mi lado para encontrarme con Justin… durmiendo, sus labios un poco separados, y volteado en dirección a mí, sonreí un poco, mire su cuerpo y me di de cuenta que solo llevaba un mono. Estire mi mano y roce un poco la de él, suspire, si podía mover mi brazo sin sentirlo de seguro podía caminar también. Así que me moví en silencio y me puse de pie con cuidado de que Justin no despertara, mire la hora en el reloj de la mesa, eran las 3:47am, camine al baño, lave mi cara en el lavamanos, orine y luego me lave las manos, comencé a quitarme el sobretodo para dormir más cómoda, al quitármelo por completo me mire en el espejo y fruncí mi ceño, había sangre en mi camiseta,  abrí mis ojos pensando que estaba alucinando. Tome mi sobre todo y lo coloque por encima de mis hombros, salí del baño y con cuidado salí también de la habitación, cerré la puerta tras de mí y camine con cuidado ya que no sentía mis piernas, fui hasta la habitación de Ryan y Fabiana, la puerta estaba abierta y pude ver a Fabiana dormida, así que mire al otro lado y las luces de la sala se veían encendidas, me apresure a ir hasta el lugar.

–Si bueno, no puedo dormir…– escuche a John hablar.

–Yo solo me levante por algo de agua…– vi a Ryan moverse en la cocina, baje las escaleras con miedo y llegue hasta la sala.

John abrió sus ojos al verme, estaba sorprendido y confundido. Le sonreí y camine hasta la cocina. – Ryan…– comenté, él se giró a mirarme.

–Hola…– sonrió. – ¿tienes hambre? – preguntó, negué con un movimiento de cabeza. – ¿Qué sucede? Estas pálida como si fueras visto un fantasma.

–Tienes que ayudarme…– le sonreí mostrando mis dientes, pero era una sonrisa más de nervios.

–Solo estaba bebiendo agua, si no es tan urgente esperamos hasta mañana…– me dijo.

–Lo siento por molestarte tanto… pero…– suspire. – No quieres que Justin te maté ¿o sí? – él abrió sus ojos.

–Por supuesto que no… ¿Qué sucedió?

–No lo sé, mira. – le dije di un paso adelante y me di la vuelta. – No siento mi cuerpo por la droga pero mira. – quité mi sobre todo y me di la espalda para que él viera la enorme mancha de sangre que había en mi camiseta.

–Joder. – dijo dejando el vaso de agua a un lado.

–No sé qué me está pasando…– dije con mis mejillas humedecidas, me había dejado inundar por los nervios.


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