*Ryan*
Salí de la pequeña habitación donde se encontraba ___
dormida, camine con descuido hacia donde se encontraba John, él me vio
acercarme y al mismo tiempo aclaro su garganta. Suspiré sabía que me daría un
sermón, esto no le gustaba a él para nada, incluso había estado casi a punto de
convencerme en no casarme con Fabiana, pero no lo logró. Me deje caer sobre él
sofá donde se encontraba, este sofá eran realmente un poco más cómodos que los
mismo asientos. Dirigí mi mirada por una de las ventanillas del avión y me fije
en el cielo. – Anda dilo…– solté sin poder aguantar más el incómodo silencio,
gire mi rostro para mirar a John.
–Decir ¿qué? – comentó mientras no despegaba sus ojos de
la pantalla de su celular.
–Lo que tienes para decir…– dije, él sabía que yo lo
conocía y sabía que explotaría una bomba algún día si él no soltaba lo que
tenía ahora mismo.
–Joder Ryan, sabes que no apoyo esto. – suspiró e hizo su
celular a un lado para mirarme un poco molesto. – Y siempre que te lo digo
parece molestarte a ti…
–John no es que me moleste…– suspire. – es solo que…– lo
mire. – lo que te sucedió a ti… no por eso le va a suceder a todos…
–Lo sé. – aceptó. – Pero míralos, arriesgando sus vidas
uno por el otro ¿crees que esto terminaran bien? Uno de los dos terminara
muerto si siguen con esto. – paso la mano por su cabello como si algo le
desesperará. – Casi me muero yo primero que ellos. – cerro sus ojos y presiono
el tabique de su nariz. – Joder Ryan, esa chica estuvo a punto de morirse allí.
– señalo en dirección al lugar donde ella estaba. – Se muere esa chica… ¿crees
que Justin será controlable? Él tendrá dos opciones, la opción de matar a todo
el mundo que este a su paso, con la rabia y el dolor encima de la muerte de
ella y eso terminara haciendo que lo mantén, o la otra opción… que se coloqué
suicida. – me miro serió. – ¿Crees que lo podremos controlar? Estar siempre al
pendiente de él… mantenerlo encerrado y sin nada con lo que pueda lastimarse o
matarse… ¿Tú crees que eso es vida? – Me miro, y por primera vez quise darle la
razón, un escalofrío recorrió mi cuerpo y me mantuve en silencio. Él dio un
suspiro, había entendido que yo le había dado la razón. – Quiero que estén
bien, es lo que quiero para todos ustedes, pero si les hace feliz tener a
alguien a su lado… está bien, aunque sea complicarse la vida más de lo que ya
la tienen…– rasco su nunca. – Pero este punto… a este punto de vida o muerte…
esto no lo apoyo. – concluyó.
–Sabes que será imposible
separarlos…–comenté. – Aunque quisiéramos y tuviéramos como… no nos
podemos meter en sus vidas. – lo mire. – Es su vida, tiene derecho hacer lo que
deseen con ella, incluso morir por la otra persona…
– ¿Qué ama? – me miro con algo de incredulidad.
– ¿Todos no hacemos eso? – le pregunte ya un poco cansado.
– Tu, Justin, Khalil, Chaz, Christian… Yo. – lo mire. – ¿No es lo que haces?
Estamos dispuesto a dar nuestras vidas por los otros, en cada lucha, cada
enfrentamiento, cada pelea… estamos todos por todos… y ¿por qué no hacerlo por
la persona que amas?
–Joder Ryan…– suspiró resignado, sabía que tenía razón,
él lo sabía. – No quiero que terminen las cosas como termino conmigo… es lo
único que digo…– bajo la mirada y tomo su celular otra vez enfocando la mirada
en su pantalla.
*
– ¿___? – le llame en voz baja. – ¿___? – la moví a los
lados, tenía sus manos frías y yo comenzaba a asustarme. – Joder ___... ¡vamos!
¡Despierta! – la sacudí con un poco de fuerza.
– ¿Um? – dijo ella moviendo un poco su cabeza. La solté.
–Joder, me has dado un susto. – me senté en el asiento
con la mano en mi pecho. – Tengo ya más de diez minutos llamándote. – la mire,
ella frunció su ceño. – Pensé que te habías muerto de una sobredosis o algo…–
suspiré. – Ya hemos llegado, estamos bajando…– me coloqué de pie. – Debemos
apresurarnos, el auto nos espera afuera. – le dije. Ella asintió se sentó. –
¿Te sientes mejor? – Le pregunte, ella asintió sin animo.
–Estoy mejor… el dolor no es tan fuerte…– sonrió, pero
supe que fingía. – ¿Y Justin? – preguntó.
–Él ya está en el auto…– le dije. – Debemos darnos prisa.
Ella se colocó de pie, le entregue su cartera o bolso de
medio lado como lo llamara ella, ella se tomó de mi brazo y así salimos del
avión, ella camino despacio, sabía que tenía que hablar con Justin… él estaba
algo extraño, y esto… no debía estarlo pagando con ella.
*____.*
Llegamos al auto subí con cuidado. – Joder, pensé que te
tardarías toda la vida Ryan. – escuche que Justin comentó al Ryan subirse luego
de mí en el asiento de Copiloto, John manejaría. Mire a Justin para darle una
pequeña sonrisa pero él miro hacía la ventana a su lado, todo lo que di fue un
pequeño suspiro deseando realmente haberme muerto cuando pude.
El camino a casa de los chicos fue incomodo, la tensión
que se había creado dentro era incomoda, asfixiante. Al llegar Justin baje sin
descuido alguno y cerró la puerta tras él, baje la mirada y me mantuve un
momento dentro del auto. John bajo y Ryan se mantuvo quieto y en silencio. – No
sé qué le pasa…– dije. – Me ignora por completo…– mi mejilla se humedeció y yo
no quise levantar la mirada. – Creo que no me quiere a su lado… deberías
llevarme a mi departamento. – sequé mi mejilla intentando ocultar cuanto me
dolía esto.
–Debemos entrar…– comentó. – Hablare con él…
–No es necesario Ryan… puedes omitir eso y llevarme a mi
casa…
–___... los chicos esperan verte, esperan ver que estés
bien, Fabiana está esperando por ti, por mí…– lo miré. – Todo se mejorará ya
verás. – me sonrió. – Solo dale algo de tiempo…– dijo, asentí, abrí la puerta y
baje con cuidado, al mismo tiempo Ryan bajo y entramos a la casa, los chicos me
saludaron y me abrazaron con cuidado, Fabiana como siempre tan emotiva
llorando, abrazando y besando a Ryan, sonreí al verlos.
–Chaz…– levante mi mirada para ver a Justin. – Puedes ir
a McDonald y traerme algo de comida… muero de hambre. – dijo y le entregó
dinero. – Estaré en mi habitación. – se dio la vuelta y se dirigió a su
habitación. Suspiré.
–Creo que… iré con él. – les sonreí un poco a los chicos
y camine con cuidado hasta la habitación de Justin.
Estaba asustada, no sabía si él me quería o no con él.
Pero lo iba a intentar… así que mordí mi labio inferior, suspire un poco y abrí
la puerta, lo vi de espalda sentado en la cama mirando el cielo de la noche. –
¿Acaso no te enseñaron a tocar la puerta? – dijo en tonó molesto y se giró, al
verme regreso su mirada hacia adelante.
–Lo siento… no pensé qué
– ¿Puedes callarte? Tengo un dolor de cabeza. – su tonó
fue duro, seco, con orden. Sentí algo en mis ojos comenzar a punzar, trague
saliva no quería llorar, yo podía ser más fuerte. Guarde silencio y cerré la
puerta tras de mí con cuidado.
Camine hacia él, con la cabeza abajo, estaba algo
nerviosa, algo asustada, y algo triste… pero quizás… él podría necesitarme
ahora más que nunca. Llegué hasta su lado… me coloqué casi frente a él, me
mantuve allí quieta por un momento, él levanto la mirada, su rostro tenía
algunos lados hinchados, tenía su ceja rota, su labio roto… apreté mi mandíbula
para no tirarme en sus brazos a llorar. – ¿Qué pasa? – me preguntó en tonó
seco. Negué con un movimiento de cabeza. – ¿Qué haces aquí? – me preguntó pero
esta vez sin mirarme.
– ¿Hice algo mal? – pregunté con mi cuerpo congelado y
mis ojos ardiendo y doliendo por las punzadas que daba cada lagrima al querer
salir. Sabía que él sería duro conmigo, así que estaba esperando lo peor,
estaba preparada. Él negó con un movimiento de cabeza antes de mirarme. –
¿Puedo? – extendí mi mano hacia su rostro dejando a unos centímetros. Él
asintió. Me acerque y me incline un poco mire sus heridas, toqué su rostro con
cuidado, sentí sus hombros relajarse, quizás estaba consiguiendo que se
sintiera mejor. Me coloqué de rodillas poco a poco entre sus piernas, él
suspiro, mire sus labios, sus ojos rojizos, había llorado. Coloqué mi mano
entera en su mejilla, él se inclinó un poco pegando su rostro más a mi mano.
Sus ojos continuaban en los míos, así que me acerque lentamente, mire sus
labios, los acaricie con mi pulgar derecho, él cerro sus ojos me incline un
poco más y coloqué mis labios sobre los de él. Cerré mis ojos, y sentía una
fiesta dentro de mí, sus labios se comenzaron a mover sobre los míos,
lentamente pero marcando algo de presión. Deje sus labios y comencé a dar
pequeños y castos besos por su mejilla, luego su mentón, hasta finalmente
llegar a su cuello, él se inclinó un poco más para que yo pudiera alcanzar. Estaba mi yo interno bailando por todo mi
cuerpo, lo había logrado, lo había logrado. Recorrí con los besos su cuello
hasta acercarme a su oreja izquierda. – Te amo. – le susurré y tras de eso
deposite un beso. Él se enderezó y se tensó. Mi yo interno cayó al suelo.
–Tengo cosas que pensar ___... – comentó, con su tonó
frió, así que había vuelto a lo de antes.
–Deberías bañarte… y relajarte…– lo miré. – Luego Chaz
vendrá con la comida… y podrás descansar… y luego mañana…– lo mire. – Será otro
día. – le di una pequeña sonrisa.
Él asintió quitó su camisa allí, le vi su cuerpo, tenía
algunos morados en los brazos y en su pecho. Tragué saliva. Él se levantó y yo
me puse de pie junto a él. – Ven…– dijo y fui tras él, entramos al baño y le vi
sentarse sobre la tapa del inodoro. Lo mire sin entender…– Necesito que me
ayudes a bajar completamente mis pantalones…– abrí mis ojos sin entender. – No
puedo inclinarme completamente hacia abajo
porque me causa un dolor en la parte de la espalda. – asentí y en silencio le
ayude a quitarse el pantalón y las medias. Entro a la ducha y cerró la puerta
tras él. – Espérame, será rápido…– dijo antes de abrir la llave y se escuchara
caer el agua.
Mire mis dedos y respire un par de veces tratando de
olvidar el dolor que sentía. Estaba pensando en ir a decirle a John que me
diera otra de sus drogas pero me volvería adicta a eso, sería mejor enviar a
uno de los chicos por mis medicamentos. Estire un poco mis piernas, mire mis
manos, Dios por lo que estábamos
pasando. Suspire. Lo vi salir del baño y me coloqué de pie, sus heridas estaban sin sangre, estaban limpias, pero habían unas que comenzaban a sangrar, como la
de su ceja. Baje la mirada y espere que me dijera que hacer. Se sentó sobra la
tapa del inodoro y me miro. – Podrías…– lo pensó un momento. – ¿Ayudarme a
curarme? –lo mire.
–Claro que sí…– dije. Él me miró un momento y yo me moví
hacia los estantes encima del lavamanos, abrí una de las puertas y encontré un
botiquín de primeros auxilios. Lo abrí sobre el pequeño mesón, subí las mangas
de mi sobretodo dejando mis manos libres, las lave y tome algo de alcohol absoluto, unos algodones y los humedecí, comencé a pasarlo por su
labio, luego por la pequeña herida de su pómulo. Lo vi apretar la mandíbula
varias veces aguantando el dolor y ardor. Coloqué una pequeña cura en su labio,
una en su pómulo, y luego tome otro algodón lo humedecí con alcohol absoluto y lo escurrí un poco,
lo pase por su ceja con cuidado.
–Joder…– comentó y le vi apretar sus puños, sin duda
alguna esa era la más profunda.
–Lo siento…– comenté dándome prisa y luego colocando la
curita en su ceja, unas dos, por ser tan pequeñas y al final la segunda hice un
poco de presión para que lograra pegarse.
– ¡JODER! – me gritó poniéndose de pie. Me asuste
quedando paralizada. – ¿NO PUEDES HACER NADA BIEN? – me empujó un poco.
– ¡AG! – grité cuando hice fuerza para no irme
completamente hacia atrás con su empujón. Mis rodillas no soportaron y caí en
el suelo, arrodillada, apretando mi abdomen cerca de mis costillas.
– ¡___! – me dijo y se colocó de cuclillas para estar a
mi altura. – Lo siento…– negué con un movimiento de cabeza y apretando mis
dientes para no gritar, la punzada de desgarró que había sentido en mi espalda
era insoportable, incluso sentía el mismo dolor que sentí en el avión, pero más
fuerte. Comencé a temblar. – Joder nena discúlpame. – dijo preocupado.
–Está bien…– dije entre dientes aun con mi rostro abajo y
mi cabello cayendo a los lados. Él dolor era insoportable.
– ¿Qué te duele? ¿Dónde te duele? – dijo colocando su
mano en mi hombro, lo vi tratar de levantar mi cabello, cerré mis ojos para
controlar mis lágrimas, pero no lo soporte.
*Ryan*
– ¡RYAN! ¡RYAN! – escuche gritar a Justin desde su
habitación. Los chicos y yo estábamos en la sala y todos corrimos hasta la
habitación, entre sin llamar a la puerta, la cama estaba sin nadie mire al baño.
– ¡RYAN! – volvió a gritar, me apresure a llegar a él.
La imagen que vi me dejo frió, paralizado, no podía ser
que estuviera pasando. Justin
estaba en el piso de rodillas llorando con ___ en sus brazos, inconsciente, con
uno de sus brazos sobre su abdomen, y otro extendido al suelo, sus piernas algo
dobladas.
– ¡AYÚDAME! ¡NO TE QUEDES MIRANDO COMO UN MALDITO ALLÍ! –
gritó.
– ¡¿QUÉ SUCEDE?! – dijo John detrás de mí y luego mirando
la escena. – ¡JODER! – gritó y se hizo atrás tomando su cabello.
– ¡AYÚDENME! ¡NECESITO QUE HAGAN ALGO! ¡NO SE QUEDEN ALLÍ
DE PIE! – Justin no parecía él. Parecía el niño de 16 años que llego a nosotros
llorando, cuando había matado aquellos tipos y sin querer a su madre.
– ¿Qué le ha sucedido? – dije reaccionando y colocándome
de rodillas. Moví la tela de su sobretodo y tome el pulso, sentí algo de
relajación al ver que aún tenía el pulso.
–Se desmayó, tuvo un dolor y…– me miró pidiéndome que
realmente le confirmara que estaba desmayada.
–Tiene pulso. – dije asintiendo. – Esta desmayada. – mire
a John que miraba de pie en la puerta paralizado. Escuche a Fabiana llorar
mientras Christian la detenía para que nos diera el espacio que necesitaba. –
Levántala Justin, llévala a la cama. – le dije, él asintió, urgió su nariz y se
colocó de pie con ella en los brazos. Todos dimos espacio para que él la
dirigiera a su cama, la dejó allí con cuidado, reajusto la toalla que estaba
alrededor de su cadera, y paso el dorso de su mano por su mejilla secándola.
Yo iba tras de él, con un algodón con alcohol en la mano. Me acerqué a ella y
Justin solo se quedó de pie en un lado de la cama mirando. Pase el algodón con
alcohol por su nariz y ella no reacciono, mi corazón comenzó acelerarse. –
Vamos ___... – susurré y volví a pasar el algodón, ella dio un suspiró y
comenzó a toser.
– ¡___! – Dijo Justin me hizo a un lado y se colocó al
lado de ella, le tomó la mano. Suspire relajado.
–John…– lo mire y me acerque a él. – Debes darme otra
dosis…– le comente sin que Justin escuchara. – Para el dolor…– John asintió y
sin preguntar o decir nada se fue en busca de la droga.
Brinque en mi lugar cuando ___ gritó y se curvo un poco
sobre la cama. Vi sus nudillos colocarse blancos al sujetar la mano de Justin.
– ¡Amiga! – dijo Fabiana y corrió y se colocó en la cama a un lado de ella. –
Todo estará bien. – dijo llorando. Vi ___ asentir sin siquiera abrir los ojos.
– Amiga te mejoraras…– le dijo.
–Fabi…– la tomé del brazo. – Creo que debes salir…– le
comenté. Mire a Justin quien nos miraba. – Ella necesita mejorarse, Justin
estará acá con ella… él la cuidara. – dije, más para Justin que para Fabiana,
sabía que Justin la estaba tratando mal últimamente, y sobre eso, debía hablar
con él.
Los chicos salieron junto a Fabiana, suspiré y mire a
Justin, él sabía que me tenía que explicar que había sucedido y el por qué
estaba así. ___ gemía, y temblaba, John se apresuró a llegar y me entrego en
vaso con whisky. Lo mire ¿no podía haber conseguido algo más suave como cerveza?
– Mientras más fuerte más rápido hace efecto…– me comentó sin que Justin
escuchara.
–Deberías ir a vestirte…– le comenté a Justin. Él me
miro, y luego cayó en cuenta que aún estaba en toalla. Él asintió y se levantó
soltando la mano de ___. Me fije que fue hasta su closet y luego se encerró en
el baño a vestirse. – ____ escúchame…– dije, y ella abrió sus ojos llorosos. –
Esto calmara tu dolor, es lo mismo que bebiste en el avión…– le mostré el vaso.
– Es con Whisky. – ella hizo mala cara. – Mientras más fuerte sea el alcohol
más efecto hará…– ella apretó sus dientes y escuche un gritó reprimido en su
garganta. – Vamos, tómalo en dos tragos…– le sostuve en vaso, ella se inclinó
un poco y bebió exactamente en dos tragos mientras arrugaba su cara por lo fuerte
de Whisky.
–Joder…– chilló volviendo acostarse.
–Te calmara el dolor más rápido, solo mantente quieta y
trata de relajarte. – le dije y me coloque de pie, al mismo tiempo Justin abrió
la puerta de su baño y salió con un mono puesto y sin camiseta. Paso la toalla
por su cabeza terminando de secar su cabello y la dejó tendida sobre un gancho
en la pared.
– ¿Cómo sigue? – preguntó Justin, otra vez en su tonó
seco.
–Va a mejorar… el dolor cesara dentro de poco…– comenté
me puse de pie, le entregue el vaso a John y él salió de la habitación. Mire
___ quien parecía dormir con tranquilidad. – Justin. – le dije y lo mire. Él
alzó su mirada hacia mí. – ¿Podemos hablar? – le dije mientras caminaba al
balcón y el aire fresco me relajaba un poco. No duro mucho en que él se
decidiera en llegar, no menciono ninguna palabra, lo mire, él sostenía la
mirada hacia adelante, aunque sabía que no miraba nada. – ¿Qué te sucede?
– ¿Sobre qué? – dijo.
–Sabes de lo que hablo Justin…– lo mire, él suspiró. –
¿Por qué te comportas así con ella? – exigí saber.
–Cosas…
– ¡¿COSAS?! – dije
casi en voz alta. – Joder Justin. – rasqué mi nuca y lo mire desesperado.
– ¿Por qué le tratas así? – espere una respuesta. – ¿Hizo algo mal?
– ¡No es eso Ryan! – Explotó. – Es solo qué…– bajo la
mirada y luego me miró. – Míranos…– tenso su mandíbula. – Míranos como estamos.
– negó con un movimiento de cabeza. – No me había dado dé cuenta de lo que
estaba pasando hasta que John hablo conmigo.
– ¡JODER! ¡SE METIÓ EN TU CABEZA! – golpeé las
barandillas del balcón y lo mire. – Has dejado que John entrase a tu cabeza…–
gire mi cabeza para mirarlo con un poco de rabia.
–No es que entre Ryan… es que lo que me ha dicho es
verdad…
– ¿Qué es verdad? – pregunte, aunque sabía lo que me iba
a decir, porque había tenido esta conversación miles de veces con John.
–Estamos poniendo en riesgos nuestras vidas Ryan, ___...
mírala. – señaló hacia adentro. – Ve, no se merece pasar por esto, no merece
esta vida, merece una mejor vida y…
–Detente. – le dije cerrando mis ojos y respirando
profundo. – Te abriré más esas heridas si no te callas y te escuchas a ti mismo.
– lo mire y enderece mi postura. – ¿Quieres la verdad? ¿Quieres saber qué vida
quiere ella? ¿Quieres saber porque aun ella sigue aquí contigo? – lo mire. –
Joder. Estás tan tapado…– cerré mis puños con rabia. – ¡MÍRALA! – le grité, y
lo hice brincar en su lugar, no me importaba quien nos escuchara, a este punto
ya estaba hasta la raya del límite. – ¡¿VES A ESA MUJER?! – le grité. – ¡¿VES A
ESA MUJER EN ESA CAMA?! – él me miraba sorprendido por mi actitud. – ES ELLA
QUIEN A DECIDIDO SEGUIR ADELANTE CONTIGO, PORQUÉ TE AMA. – golpee con mi puño
la barandilla, sentía mucha rabia. – Joder Justin, ella eligió esta vida
contigo sin importarle el ¿qué? Ella te eligió a ti por encima de todo. – lo
mire a los ojos. – Dime otra chica que va a meter preso a su padre para
salvarte. Dime otra chica que va a dar su vida por ti cuando pueda si es
necesario…
–Ese es el problema…
– ¡NO! – le grite callándolo. – Porque al igual que se lo
dije a John en el avión te lo estoy diciendo a ti. – suspiré. – ¿Todos lo
hacemos no? Arriesgar nuestras vidas por nosotros mismo. Tu, John, chaz, Khalil, Christian… yo. – él
me miro. – Eso es lo que hacemos, arriesgar nuestras vidas todos por todos, en
cada encuentro, cada pelea, los enfrentamientos… Estamos todos por todos. – fue
hablar pero levante mi mano para que hiciera silencio. – ¿Por qué no hacerlo
por la persona que amas? – le pregunté. – Me vas a disculpar Justin, pero serás
bien pendejo si lo que pretendes con tu actitud es alejar a ___. – mordí mi
labio. – ¿Sabes lo qué es que esa chica viaje a Atlanta sin importarle su
propia vida, con el final de salvarte a ti? ¿Sabes que no le importó nada y que
debajo de ese sobretodo anda en pijama? Y aun así fue a la corte, se presentó
en el Juicio, viajo sin sus medicamentos. – Justin abrió sus ojos sorprendido.
– Si, lo hizo. – le rectifique.
–___ no me lo había dicho…
– ¡¿Cómo te lo va a decir?! – le dije. – Si lo primero que hiciste fue no dejarle espacio para que se quedara
contigo en el avión, termino sola en los otros asientos… y…– me callé. Mi
corazón latía a mil.
– ¿Y qué más?
–Nada… Justin Dios, esa chica te ama, no es justo que
después de todo lo que ha hecho por ti, tú la vayas a alejar de ti con el
simple hecho de que John tiene miedo de que nos pase lo mismo a nosotros.
– ¿Y qué más Ryan? – me preguntó otra vez, sabía que
ocultaba algo.
–Ella estuvo a punto de sufrir un colapso en el avión
cuando veníamos de regreso. – le dije, Justin empalideció. – Paso igual, su
dolor explotó, porque no había tomado medicamentos, tuvimos que ponerle la
mascarilla de aire que traen los aviones en caso de emergencia, y no obstante…
tuvimos que drogarla.
– ¡¿DROGARLA?! – dijo saliendo del shock.
–Si Justin, fue la única manera de calmarle el dolor, no
tiene sus medicamentos con ella… y fue la única solución, era eso o que
sufriera un colapso dentro del avión…– dije, estaba ya calmado. – Estuvo a
punto de morir, cada paso que da está arriesgando su vida, ella aún no se ha
recuperado por completo y tú solo piensas e alejarla de ti… después de todo lo
que ella ha hecho por ti. – lo mire.
–No la alejare de mí…– comentó entrando a la habitación
nuevamente, fui tras él. – ___, nena…– le dijo sentándose a su lado y tomándole
la mano.
–No te escuchara…– le dije. Él abrió sus ojos y me miró
sin entender. – Esta… bueno, tuvimos que drogarla otra vez. – apreté mis labios
y por un momento pensé que Justin me mataría.
–Joder… ¡¿La drogaron otra vez?!
–Justin será…– suspire. – Será como la primera vez que la
trajiste a casa…– sonreí.
–Joder Ryan…
– ¿Qué querías que hiciéramos? ¿Dejarla morir del dolor?
– le dije. Él negó con un movimiento de cabeza.
–Gracias…– comentó Justin y se colocó de pie. – Por…
“sacar” a John de mi mente… por hacerme caer en cuenta…. – me miró, sonreí. –
Por drogarla…– volteó sus ojos.
–Cuidare de ella, recuerda lo que te prometí cuando los
policías te llevaban. – él asintió. – Eso no solo era por ese momento, será por
siempre. La cuidare por ti cuando tu no puedas o no estés…– él asintió
cabizbajo. – Bueno, acuéstate y descansa, han tenido un día largo… y fuerte…–
él asintió. – Me alegra haberte hecho entender que estabas mal… me alegra no
haber llegado a los golpes. – sonreímos. – Buenas Noches Justin. – dije
caminando hacia la puerta, abrí la puerta y antes de salir me detuve, me gire y
lo mire. – Cuida de ella.
–Cómo mi propio corazón. – comentó él. Sonreí y
salí de la habitación cerrando la puerta tras de mí.
*___.*
Abrí mis ojos, y tuve la misma sensación que en el avión,
fruncí mi ceño, no sentía mi cuerpo, suspire un poco y mire a mi lado para
encontrarme con Justin… durmiendo, sus labios un poco separados, y volteado en
dirección a mí, sonreí un poco, mire su cuerpo y me di de cuenta que solo
llevaba un mono. Estire mi mano y roce un poco la de él, suspire, si podía
mover mi brazo sin sentirlo de seguro podía caminar también. Así que me moví en
silencio y me puse de pie con cuidado de que Justin no despertara, mire la hora
en el reloj de la mesa, eran las 3:47am, camine al baño, lave mi cara en el
lavamanos, orine y luego me lave las manos, comencé a quitarme el sobretodo
para dormir más cómoda, al quitármelo por completo me mire en el espejo y
fruncí mi ceño, había sangre en mi camiseta,
abrí mis ojos pensando que estaba alucinando. Tome mi sobre todo y lo
coloque por encima de mis hombros, salí del baño y con cuidado salí también de
la habitación, cerré la puerta tras de mí y camine con cuidado ya que no sentía
mis piernas, fui hasta la habitación de Ryan y Fabiana, la puerta estaba
abierta y pude ver a Fabiana dormida, así que mire al otro lado y las luces de
la sala se veían encendidas, me apresure a ir hasta el lugar.
–Si bueno, no puedo dormir…– escuche a John hablar.
–Yo solo me levante por algo de agua…– vi a Ryan moverse
en la cocina, baje las escaleras con miedo y llegue hasta la sala.
John abrió sus ojos al verme, estaba sorprendido y
confundido. Le sonreí y camine hasta la cocina. – Ryan…– comenté, él se giró a
mirarme.
–Hola…– sonrió. – ¿tienes hambre? – preguntó, negué con
un movimiento de cabeza. – ¿Qué sucede? Estas pálida como si fueras visto un
fantasma.
–Tienes que ayudarme…– le sonreí mostrando mis dientes,
pero era una sonrisa más de nervios.
–Solo estaba bebiendo agua, si no es tan urgente
esperamos hasta mañana…– me dijo.
–Lo siento por molestarte tanto… pero…– suspire. – No
quieres que Justin te maté ¿o sí? – él abrió sus ojos.
–Por supuesto que no… ¿Qué sucedió?
–No lo sé, mira. – le dije di un paso adelante y me di la
vuelta. – No siento mi cuerpo por la droga pero mira. – quité mi sobre todo y
me di la espalda para que él viera la enorme mancha de sangre que había en mi
camiseta.
–Joder. – dijo dejando el vaso de agua a un lado.
–No sé qué me está pasando…– dije con mis mejillas humedecidas, me había dejado inundar por los nervios.
.
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