jueves, 30 de junio de 2016

CAPITULO 18


Fruncí mi ceño y suspiré, mi cuello dolía un poco, abrí mis ojos y me encontré en el sofá dormida, incluso estaba cubierta con una manta, hice una mueca, me había quedado dormida en el sofá, todo había sido un jodido sueño.

Bostece y me incorpore quedando sentada, mire a mi alrededor todo estaba en silencio. Me coloqué de pie y me dirigí a la cocina, fui hasta el refrigerador y tome un chocolate porque mi estómago comenzaba a rugir.

Camine tranquilamente por la casa, pero no había ningún ruido, subí hasta la habitación de Justin y entre con cuidado, pero para mi sorpresa él tampoco estaba allí. – ¿Justin? – le llame caminando hacia el baño, no estaba.

Salí de la habitación y baje las escaleras mientras metía otro pedazo de chocolate en mi boca. Camine con descuido hacia el patio, tampoco estaba, fruncí mi ceño y saque mi celular del bolsillo de mi short y había un mensaje de hace un poco más de una hora.

Número Desconocido:
Hola, espero no vayas a estar llamando a Justin, nos ocuparemos en algo y… quiero que disfrutemos, por favor, no lo jodas.

Deje de masticar, abrí mis ojos y releí el mensaje, fruncí mi ceño. ¡¿QUIÉN DEMONIOS ERA?! Sentí el calor subir por mi cuerpo, suspiré y comencé a caminar con rabia hasta el living. Rápidamente se vino a mi mente la actitud de Justin al llegar a casa, cuando hablaba por celular, cuando me aburrí tanto que termine quedándome dormida en el sofá.

Marqué el número de Fabiana y llame.

–Holaaaaa. – dijo ella animadamente.

–Eh… hola. – no quise sonar molesta, pero a tal punto creo que no podía ocultarlo. – ¿Se encuentra Justin por allí? – pregunté antes de que ella tuviera oportunidad de hablar.

–Eh… no… pensé que estabais juntos…– murmuró.

–Me he despertado y no está en casa, además que tengo un mensaje… de un número desconocido diciendo que no moleste a Justin porque harán algo y esperan disfrutarlo…– dije tan rápido desahogándome que me detuve para tomar aire, se escuchó un silencio del otro lado.

–Vaya…– escuché después de un momento, ella estaba sorprendida igual que yo. – ¿No tenéis idea de quien pueda ser?

–No. – negué con mi cabeza como si ella pudiera verme.

–Deberías… no sé… ¿llamarlo?

–Si… como sea, gracias. – le dije, y antes que ella pudiera decir algo colgué la llamada.

Termine de comerme el chocolate sentada en las escaleras mirando en dirección a la puerta de la casa, suspire un par de veces tratando de no pensar nada, nada que me hiciera destruir la casa y largarme. No quería adelantarme a los hechos.

Escuche el ruido del auto sobre la tierra, tensé mi mandíbula e intente no fruncir mi ceño, respire profundo un par de veces y mire en dirección a la entrada. Vi a Justin entrar distraído con su cabello un poco alborotado y unas bolsas en sus manos.

Tenía diferente ropa, podría asegurar que también se había duchado antes de salir, subió la mirada después de cerrar la puerta tras de él, me sonrió. – Hola… has despertado…– dijo alegre mientras atravesaba el living y se dirigía a la cocina.

–Si… y no estabas…– dije un poco en voz alta para que me escuchara sin levantarme de las escaleras.

–Estaba comprando comida, no había nada en los almacenes ni en el refrigerador… había solo bebidas. – dijo aun desde la cocina, asentí para mí misma, mire mi celular cuando sonó con un nuevo mensaje.

Número Desconocido:
¿Podrías avisarme si Justin llega con bien? Es que lo he enviado algo agotado =] Lo siento si lo quite de tu lado un rato.

Fruncí mi ceño, y sentí mis orejas arder de nuevo. Mi corazón comenzó a latir más rápido, sentía que se saldría por mi boca. Comencé a mover mis piernas para mantenerme tranquila y no explotar.

– ¿Hace mucho que te despertaste? – escuche, mordí el interior de mis mejillas y suspiré.

–Hace media hora…– respondí.

– ¡Oh joder! – se quejó. – Me siento tan cansado. – dio un respiro. Lo escuche más cerca. Tense mi mandíbula. Así que cansado. Apareció frente a mi vista perdida en dirección a la puerta. Trague saliva y baje la mirada. – ¿Pasa algo? – preguntó deteniéndose a unos metros de mí. Oh vaya, te diste de cuenta.

– ¿Debería pasar algo? – dije mirándolo a los ojos.

–Mmmm… no. – respondió dudoso y frunciendo su ceño.

–Bueno. – alcé mis hombros.

– ¿Me dirás que tienes?

– ¿Me dirás tu qué hiciste? – le desafié con la mirada.                                       

–Fui a comprar las cosas…– señaló con su mano hacia la cocina y asentí. – ¿Me dirás que pasa? Creo que sucede algo y no estoy del todo enterado…

–Yo creo que soy yo la que no está del todo enterada… de lo que pasa– tensé mi mandíbula y apreté el celular en mis manos.

– ¿A qué te refieres? – preguntó con su ceño fruncido dando unos pasos hacía mí.

Me coloque de pie y me baje las escaleras, recosté mi espalda a la barandilla de las escaleras y lo mire con mis brazos cruzados sobre mi pecho. – ¿Te viste con alguien hoy? – le mire.

Él frunció su ceño y soltó un respiró. – ¿Por qué lo preguntas?

–Vaya entonces sí lo hiciste. – sonreí con sarcasmo.

–___... – murmuró.

–Déjalo Justin. – moví mi mano con desdén para que lo olvidara y me di la vuelta para subir las escaleras, buscaría mi cartera y mi bolso, los había visto sobre su cama.

No necesitaba que me respondiera más nada, él perfectamente pudo haber respondido si sí o si no, ¡pero no! Él solo optó por cuestionarme nuevamente.

Me apresuré a subir y entre a la habitación, tome mí cartera y mi bolso me lo coloqué dejándolo sobre mi espalda. – ___. – escuche la voz de Justin detrás de mí. – ¿Qué haces? – se acercó mirándome con confusión.

–Me voy Justin. – lo miré mis ojos ardían, quería llorar, pero tenía mucha rabia como para permitirme llorar y más frente a él.

– ¿Por qué? ¿Qué pasa? – me miro como si no entendiera nada.

– ¿Qué pasa? – repetí. – Pasa que está mañana desde que llegamos te comportaste extraño, hablando en susurro por el celular, no sé con quién coño hablabas. – espeté. – Y tampoco espero que me lo digas. – él fue a decir algo pero le interrumpí. – Pasa que te has ido y me has dejado dormida, okey, dices que andabas comprando las cosas de comer… pero…– entrecerré mis ojos pensando un momento. –He recibido mensajes, de una jodida mujer, porque no creo que sea un hombre. – aclaré. – Diciendo que no os molestara porque estarían ocupados disfrutando… y apenas llegas me llega otro mensaje diciendo que le avise si llegaste porque te envió algo agotado. – no me había dado de cuenta lo explotada que estaba hasta que me callé, le estaba gritando.

Su rostro no mostró expresión alguna, solo me miró. – Joder…– dijo en voz baja. – ¿Creerás esas cosas? – me miro con tranquilidad. Mi pecho bajaba y subí, estaba alterada. – No es verdad ___... no sé quién te haya escrito…– dio unos pasos hacia mi. – Pero de verdad estaba comprando las cosas de comer…– terminó de llegar a mí y sus manos se posaron sobre mi cintura, le mire a los ojos un momento y baje la mirada.

Se veía tan tranquiló y relajado, que no cabía duda que decía la verdad. Joder. Ahora me sentía como una loca. Sentí su aliento chocar contra mi frente. Tense mi mandíbula y respire profundo.

–Vamos nena… sabes que cuando todo va bien siempre hay algo que quiere joder las cosas…– su mano hizo algo de presión en mi cintura haciendo que toda la rabia se fuera de mi cuerpo. Asentí. – No le des el gusto de joder esto…– le vi sonreí.

–Pero…

–Si quieres llamas o llamamos a ese número no me he visto con nadie hoy…– comentó.

Sus manos subieron por mis brazos y luego quito mi bolso dejándolo en el suelo cerca de la cama, donde estábamos, e hizo lo mismo con mi cartera.

– ¿Y la llamada de ahora?

–Era Susana…– respondió sin darle importancia. Abrí mis ojos y le miré, tenía mucho tiempo sin escuchar ese nombre. – Si…– dijo otra vez y rascó su cuello. – Dice que necesita hablar conmigo o verme…– mi cuerpo se tensó. – Pero le dije que no molestara más, no quiero saber nada de ella. – me miro a los ojos.

–Vaya…– comenté sin saber que más decir.

–Le escribí que si la volvía a ver esta vez nadie se iba a interponer entre ella y yo… y me aseguraría de matarla está vez. – abrí mis ojos en su dirección. – Aun quiero matarla. – sonrió. Sonreí, me daba gracia la forma en que se expresaba. Él dio unos pasos hacia mí y me rodeó con sus brazos. – Vamos nena…– se inclinó un poco metiendo su rostro en mi cuello. – No quiero que nada joda esto…– depositó un beso húmedo en la piel de mi cuello, solté el aire por mi boca.

–Yo tampoco quiero que lo hagan…– murmuré con mis ojos cerrados.

–No lo harán…– sus manos apretaron mi espalda pegándome con su cuerpo. Sus labios comenzaron a besarme el cuello mientras su lengua me hacía sentir muchas sensaciones.

–Justin…– jadeé. Y tome su cabello entre mis dedos.

Sus labios bajaron por mi cuello hasta mi hombro mientras una de sus manos bajaba los tirantes de mi camiseta y mi bracier, beso mi hombro y bajo un poco más hasta mi clavícula. Jadeé. Sus manos se fueron hasta mi trasero haciendo presión allí para pegarme contra él, sentí el bulto ya formado en su entrepierna, jadeé.

Caminamos hasta la cama, lleve mis manos hasta su pecho y baje por todo su torso, llegue al final de su camiseta y tome la orilla para comenzar a levantarla. Me di de cuenta que no llevaba camisa debajo, así que con mis dedos rocé la piel de su torso, él con desespero quito rápidamente su camisa. Sonreí.

Sus labios atraparon con furia mis labios, solté un jadeo, me encantaba cuando me besaba así. Sus manos quitaron mi camiseta de tirantes y quede solo en bracier. Él sonrió al verme, me sonroje y sonreí un poco.

Se separó de mí un poco mientras inclinaba su cabeza hacia mi pecho y comenzaba a besarme, jadeé en silencio dejando escapar todo mi aire. Sus labios pasaron por mis senos, luego continuaron bajando por mi abdomen y sus manos se encontraban en mi vientre, mejor dicho sobre mi short desabrochándolo. Dejo besos húmedos en mi vientre y jadeé, tome su cabeza y lo separé, él me miro sonriendo, sabía lo que causaba, ya yo estaba perdida. Él bajo mi short y acarició mis piernas. A este punto ya estaba mojada y muy caliente, y no era por rabia.

Subió nuevamente y chocó sus labios con los míos, sus labios fueron hasta mi mandíbula y bajo por mi cuello nuevamente, incline mi cabeza hacia un lado para darle el espacio que quería sus manos fueron a mi espalda y con agilidad desabrocho mi bracier, se detuvo un momento mirando mis senos, lamió sus labios y se volvió a inclinar para besar mis senos, jadeé, tome su cabello entre mis manos y lo halé un poco. Joder, estaba en otro mundo.

Justin llevo una de sus manos con caricias por mi abdomen y siguió hasta llegara mi intimidad, abrí mi boca para soltar la respiración y él me beso, jugando con su lengua y mordisqueando, jadeé, sus dedos se habían introducido por dentro de mi ropa interior y acariciaban mi intimidad haciendo formas de círculos, jadeé, y con desespero lleve mis manos hacia su cadera, lo halé, mi mano derecha fue a para debajo de su pantalón y su bóxer encontrándome con su miembro duro y húmedo, él gruño haciendo la sabana algo arrugada bajo su puño.

Saqué mi mano y desabroche su pantalón, lo baje un poco junto a su bóxer, él continuaba besando mi cuello, jadeo y se incorporó mirándome con deseo que chispeaban de sus ojos y su cuerpo, llevo sus manos hasta mis caderas y tomo mi ropa interior, la bajo con rapidez y lo vi bajar completo su pantalón y bóxer revelando ante mí su deseable miembro.

Él lamió su labio y se echó sobre mí, se metió entre mis piernas mientras se concentraba en besar mis senos, su miembro roso con la entrada de mi intimidad y gemí, lleve mi mano hasta su nuca y lo traje hasta mí besándolo, mis dedos tomaron su cabello con fuerza mientras lo besaba, él se separó un poco de mí se inclinó sobre la mesita de noche, abrió una de los cajones y saco un paquetito plateado, lo miré, él sonrió, le devolví la sonrisa algo tímida mientras escuchaba rasgarse el envoltorio, se colocó el condón y se cernió sobre mí nuevamente mientras besaba mi cuello y pasaba su mano por mi abdomen y mis senos, se sostenía sobre su brazo derecho, colocó su miembro en mi entrada haciendo que yo le deseará, gemí y moví mis caderas en busca de él.

Él sonrió y entró en mí con rapidez, abrí mis labios dejando salir mi respiración, él salió de mí con lentitud al mismo tiempo que yo cerraba mis ojos para sentirlo completamente, volvió a entrar esta vez con fuerza, gemí mientras abría mi labio y dejaba salir el aire, abrí mis ojos para mirarlo, él sonreía.

Mordí mi labio cuando él salía con lentitud, no deje de mirarle a los ojos, él se inclinó pegando sus labios con los míos, se dejó caer sobre mí pegando su pecho con el mío. Comenzamos a movernos sobre la cama, él encima de mí entrando y saliendo algo rápido, gimió en mi cuello despertando miles de sensaciones en mi piel.

Me aferré a su espalda mientras él se movía. – ¡Joder ___! – dijo sobre la piel de mi cuello para luego besarme los labios con fuerza, jadeé, su mano se aferró a mi cadera haciendo presión en ella, gemí.

–Justin…– murmuré sin aire mientras me sujetaba más a él, sentía mis caderas contraerse. – Justin. – gemí.

–___... – jadeo, su mano fue a mi espalda y me pegó más a él. Yo enrollé mis piernas a su alrededor. – Vamos nena…– dijo sin aliento, cerré mis ojos mientras sentía su boca llenar de besos mi cuello. – Anda… di mi nombre…– gruño.

–Justin…– me apreté más a él, estaba llegando a mi punto máximo. – ¡Justin! – clave mis uñas en su espalda.

– ¡Vamos nena!

– ¡Justin! – grité con mis ojos cerrados mientras llegaba a mi punto máximo. Él comenzó a moverse más rápido haciendo mis piernas temblar, gemí.

– ¡___! – gimió en mi cuello mientras yo tomaba su cabello. Se movió con más fuerza y apretó su agarré en mí y gruño con fuerza.

Se mantuvo quieto mientras tratábamos de normalizar nuestras respiraciones. Él deposito varios besos en mi hombro y salió de mí con cuidado mientras se colocaba a mi lado, respire profundo y le miré, una capa fina de sudor cubría su cuerpo, él sonrió un poco.

– ¿Jamás dejarás de hacerme sentir así? – preguntó, sonreí con ganas.

Se incorporó sentándose en la cama, y luego se puso de pie, fue hasta el baño, escuché el agua, y luego apareció nuevamente por la puerta del baño, él sonrió, traía una toalla alrededor de su cintura.

– ¿Te bañaste? – pregunté envuelta en la sabana. Él negó con un movimiento de cabeza.

– ¿Quieres tomar un baño? – me miro sonriendo. Negué con un movimiento de cabeza, si me bañaba con él sabía cómo terminaría todo. – Vale, como quieras. – se encogió de hombros sin prestarle importancia y volvió adentrarse en el baño.

Luego de un rato entre a la ducha, Justin había salido hace un momento y ya había bajado a la cocina a preparar algo de almuerzo. Lave mi cuerpo y mi cabello quitando por completo el peinado de la noche anterior. Salí del baño con una toalla envuelta en mi cuerpo y otra en mi cabello.

Tome una ropa interior limpia, la sucia la guarde en otro lugar del bolso donde no tuviera contacto con la ropa limpia, me coloqué la misma camiseta de tirantes y el mismo short que tenía puesto hace un rato.

Baje las escaleras y antes de llegar a la cocina sentí el olor a aliños, fruncí mi nariz y termine de acercarme. – ¿Qué haces? – pregunté merodeando detrás de él.

–Esos de allí. – señaló la sartén con aliños friéndose. – Son para esto. – dijo mientras colocaba encima de los aliños unos pedazos de carnet. – Comeremos bistec con pasta…– comentó. Abrí mis ojos, me sorprendía.

–No sabía que cocinabas…

–Pues ahora lo sabes. – sonrió mientras se daba la vuelta y daba un beso en mi frente. Sonreí. Me paso por un lado fue hasta el refrigerador y saco un par de salsas. Fruncí mi ceño.

–Solo espero no envenenarme…– murmuré mientras me dirigía al refrigerador y sacaba un embace de jugo, lo destapé y comencé a beberlo mientras me sentaba sobre el mesón y comenzaba observaba a Justin moverse por la cocina de un lado a otro como si fuera un chef profesional.

–___... – comentó aun de espalda a mí.

– ¿Mmm? – levanté la mirada.

–Deberías…– se giró a verme. – Deberíamos. – se corrigió. – Comenzar a vivir acá… juntos. – abrí mis ojos. Agradecí  haberme tragado el jugo antes, sino le fuera escupido la cara.

– ¿Q.qué? – le miré sin creer lo que estaba escuchando, no podía ser que él sueño se fuera hacer realidad.

Él sonrió. – Como escuchas…– alzó un poco sus hombros, continué mirándolo boca abierta. – Anda… no es como si no hubiésemos vivido juntos todo este tiempo…– sonrió divertido. – Sea en tu apartamento o en casa con los chicos…– me dio la espalda para ver lo que freía. – Será acá en mi casa, lo mismo de siempre pero en un lugar diferente. – volvió a mirarme. – ¿Qué dices? – me sonrió.

–Estaría genial. – le sonreí mientras me encogía de hombros. Él asintió se acercó a mí colocándose entre mis piernas, sus manos se posaron en mi cadera y apretaron un poco haciendo que mis sensaciones volvieran.

Estaba a mí misma altura ya que yo estaba sentada sobre el mesón, él rozo su nariz con la mía para luego depositar un beso, sonreí con ganas interrumpiéndonos. Me había parecido demasiado tierno que hiciera eso.

Él ignoro la interrupción y pegó otra vez sus labios contra los míos esta vez en un beso más intensó y profundo, apretó su agarré en mi cadera y jadeé abriendo mi boca dándole paso a su lengua. Me haló hacia él pegándose a mí y apenas dejándome sentada en la orilla, sentí su erección en mi entrepierna y el calor volvió a subir por mi espalda hasta mi cuello dándome calor.

–Justin…– susurré mientras sus labios bajaban por mi cuello.

–Mmm…

–La carne…– murmuré. – Se quemará la comida…– dije con los ojos cerrados.

–Joder…– gruño y se colocó derecho, le sonreí con mis mejillas rojas. Él sonrió y dio un corto beso en mis labios para luego irse hasta el otro lado de la cocina a ver la carne y lo demás que cocinaba.


El resto de la tarde paso tranquila, un par de película mientras comíamos palomitas de maíz, un rato en el cuarto de juegos, solo me dedique a bailar frente a la máquina que indicaba pasos mientras Justin por otro lado jugaba en su mesa de pool.

–Te sigues meneando así y te follaré aquí mismo encima de esta mesa. – dijo, abrí mis ojos y me volteé a mirarlo. Él sonreí mientras sorbía un trago de la lata de cerveza.

Rodeé mis ojos y me quité del lugar, camine hasta la pequeña mesa donde el juego concluía en golpear con un pequeño martillo el muñequito que salía por los huecos, me sentía en la parte de un parque de atracciones donde había todas estas máquinas.

Escuche la risita de Justin y de reojo lo vi negar con su cabeza mientras dejaba la cerveza a un lado y comenzaba a golpear las bolas otra vez con la varilla. – Como si no quisieras. – murmuró. Sentí el calor acumularse en mi cuello, realmente me volvía loca cuando se comportaba de esa manera.

–Bueno deberías hacerlo…– le mire con diversión en mi ojos jugando a su mismo juego. Él abrió sus ojos y su boca, la expresión de asombro se la llevó su sonrisa pervertida.

–___... mira que puedo ir hasta allí y traerte aquí… no provoques.

–Yo no provoco. – me encogí de hombros. – Solo digo lo qué es. – dije como si nada.

Él sonrió, y yo me volteé a seguir jugando. Sentí unos brazos rodearme y me sobresalte por un momento pero luego me calmé. – Así que quieres que te lo haga allí…– comentó en mi cuello, cerré mis ojos sintiendo su aliento chocar contra mi piel.

–Te vez jodidamente sexy jugando allí…– murmuré. Sentí su sonrisa, sus manos se colocaron en mi cadera dándome la vuelta para estar de frente a él.

– ¿Entonces que debería hacer? – me preguntó. Yo ya estaba vuelta loca, solo quería estar con él.

–No perder el tiempo. – dije llevando mis manos a su cuello y trayéndolo hacia mí para besarlo. Él no se resistió en ningún momento, sus manos me pegaron más a él.

Rodeé su cuello con mis brazos pegándolo más a mí, acomodó su rostro en mi cuello mientras lo besaba con intensidad, sus manos bajaron hasta mi trasero donde apretaron haciéndome gemir, bajo más hasta llegar a mis piernas y me alzó un poco dejándome sentada sobre la mesa de  juegos haciendo que esta sonara más de lo debido.

–Jodida música. – comentó Justin pegándose a mí entre mis piernas. – Debería llevarte hasta la mesa de... – le interrumpí.

–Hazlo aquí, no importa, será igual con la música o no.

–Joder ___... – gruño apretándome más a él. – Siente como me pones. – jadeé.

–Justin…– gemí haciendo mi cabeza hacia atrás mientras sus labios devoraban mi cuello.

Su mano empezó a desabrochar mi short mientras yo pasaba mis manos por su pecho descubierto, venia sin camisa desde hace un buen rato. El timbre de la casa sonó y lo ignoramos.

– ¡Joder! – Gruño cuando sonó nuevamente varias veces seguida. – Mataré a quien sea por tocar de esa manera.

Sonreí con ganas, aún estaba sentada sobre la mesa de juegos. – Yo iré a ver quién es…– le comenté mirando el enorme bulto entre sus piernas, él asintió y suspiró algo frustrado. Baje de la mesa y abroche mi short. – Será mejor y esperar hasta más tarde… ya es de noche, esperar un momento más no cambiara nada. – susurré en su oído mientras depositaba un beso en su cuello.

–Pero estoy en mi casa, puedo hacerlo a la hora que quiera…– comentó.

–No cuando hay alguien llamando como loco en la puerta de la casa. – sonreí  mientras caminaba hacia la salida de la habitación y lo dejaba solo allí.

Acomodé mi cabello y me fije que todo estuviera bien antes de llegar a la puerta de la casa y abrir. – ¿SÍ? – Pregunté, alcé mi mirada para encontrarme con la figura de una mujer, más o menos de mi edad, flaca y algo teñida.

– ¿Quién eres? – pregunté. Ella no respondió.

– ¿Quién es? – escuché a Justin preguntar. No respondí y esperé que viniera él a enterarse por sí mismo.

Él llegó a mi lado y le escuche suspirar, subió su mirada de la pantalla de su celular para ver de quién se trataba.


–Hola…– dijo ella con una sonrisa en su rostro algo tímida.

domingo, 19 de junio de 2016

CAPITULO 17

Baje del auto, me sentía feliz, un hombre completo con la chica que quería a mi lado, mire de reojo y vi a ___ hacerme seña de que iría luego de mí porque estaba guardando unas cosas. Sonreí y asentí, camine hasta la puerta, abrí la puerta y entre en silencio, no la cerré ___ vendría luego, así que camine un poco y luego quede frente a la sala de estar, estaban todos allí sentado en los sofás mientras veían Tv, suspire y me miraron, sus rostros me formulaban preguntas, Ryan me miro con algo de molestia y lástima, quizás ellos pensaban que había regresado sin ___.

– ¿La conseguiste? – preguntó Fabiana sin preocuparse en saludarme. Asentí, todos soltaron un respiro, quizás estaban preocupados. – ¿Y qué pasó? – preguntó mirándome aun preocupada.

–Se terminó. – dije en tono serió. Mire de reojo en dirección a la puerta y vi a ___ tapando su boca mientras sonreía, así que se había dado de cuenta que le estaba haciendo una broma a los chicos.

No me moví de mi lugar, me mantuve allí quieto sin decir nada a esperar que ellos hablaran. – ¡Eres un gilipollas! – espetó Fabiana, abrí mis ojos sorprendido. – ¡Al parecer NUNCA te darás de cuenta lo mucho que ella te ama! – lanzó sus brazos a los lados con desesperación.

–Hiciste mal Broth…– murmuró Khalil. – Yo era quien debía andar con todas en la fiesta no tu…

–Tu ni siquiera sabes lo que sucedió…– le mire con los ojos entrecerrados.

–Bueno pero me contaron los chicos…– se encogió de hombros. – Y estuvo mal lo que hiciste…

–Khalil…

– ¿Y dónde está ella? – pregunto Ryan.

–Es su departamento… enrollada con otro tipo de seguro…– dije sin emoción en mi rostro como si lo que dijera me causara asco o me diera igual.

– ¿¡QUÉ!? – se alteró Fabiana.

–Si bueno… anoche cuando llegué ya estaba…– me mantuve callado. – ¡BUENO! Pregúntale tú, eres su amiga ¿no?

–Espero no hayas echo alguno locura…– me dijo Ryan mirándome de arriba a abajo.

–No valía la pena…– me encogí de hombros. – Iré por mis cosas, me largo de aquí…

– ¿A dónde vas? – Christian se apresuró a decir.

No le respondí, vi ___ sonreír y caminar en silenció hacia a atrás para salir de la casa, oprimí una sonrisa y comencé a caminar a mi habitación mientras tomaba mi celular y le enviaba un mensaje a ___.

Para: Mi Princesa:
Ahora entras tú… formando pleito contra mí… Le daremos un espectáculo <3

De: Mi Princesa:
Eres cruel con tus pobres amigos… <3

Para: Mi Princesa:
La idea fue tuya nena :*




*___.*


Alborote mi cabello y entre furiosa a la casa haciendo sonar la puerta. – ¡¿DÓNDE ESTÁ ESE DESGRACIADO?! – dije los chicos me miraron boca abierta sin entender nada.

– ¡___! – gritó Fabiana algo feliz de verme. – Estas bien…– susurró al ver mi actitud.

– ¿Qué pasa? – me miro Khalil.

–Vengo a matar al desgraciado de Justin…– espeté con fingiendo rabia con mi dientes entre cerrados.

–Wo…– respondió con un tono de diversión mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.

–___ espera…– comentó Ryan y se colocó de pie. – Todo se puede hablar…

– ¿Qué sucede? – me gire y vi a Justin venir con su ceño fruncido y un bolso en su espalda.

– ¡Te voy a matar! – le grité mirándolo.

–Yo debería matarte a ti por…– lamió sus labios y guardo silencio.

– ¡QUE TE DEN! – me gritó furioso. Y yo de mi espalda saqué el arma, el que había usado la noche anterior, claro sin las balas, él abrió sus ojos sorprendido y yo respire profundo oprimiendo una sonrisa, le guiñe el ojo para que supiera que era parte de la broma.

– ¡DETENTE! – gritó Christian.

– ¡OH JODER! – Khalil llevo sus manos a su cabeza.

– ¡NO LO HAGAS! – gritó Ryan.

–Anda… dispara. – dijo Justin con su ceño fruncido.

–No tenías que pedirlo. – comente y fingí cargar el arma para luego apretar el gatillo.

– ¡NOOO! – gritó Fabiana junto a todos los chicos que estaban en sus lugares sin moverse.

Fruncí mis labios haciendo un gran esfuerzo para oprimir mi risa. Justin negó con un movimiento de cabeza mientras daba unos pasos hacia mí.

– ¡QUÉDATE QUIETO! – le gritó Ryan.

Justin apresuro su paso y me sonrió, baje el arma y comencé a reírme fuertemente junto a Justin. Él llego a mí y me abrazo. Reí y me volteé a mirar a los chicos los cuales mantenían su cara de shock sin entender nada.

–Espera…– murmuró Khalil. – ¿Nos has hecho una joda? – frunció su ceño.

–Por supuesto. – respondió Justin sonriendo y alzando sus hombros.

– ¡Yo realmente si los matare a los dos! – dijo Ryan mientras se dirigía a Justin y enroscaba su brazo en su cuello mientras sonreía y fingía ahorcarlo.

– ¡Eres una perra! – me gritó Fabiana mientras llegaba a mí y me daba un pequeño empujón para luego abrazarme. – Me alegra que estés bien…

–Khalil, ya me odiabas ¿eh? – comentó Justin mirándolo.

– ¿Entonces lo de anoche también fue una broma? – miro a los chicos.

–No eso si fue real…– dijo Ryan, yo asentí. – Pero al parecer se arreglaron…– nos miró mientras sonreíamos aun por la broma gastada.

–Y al parecer se le salió el tigre que lleva dentro…– susurró Fabiana en mi oído haciendo que los colores se subieran a mi mejilla. – No te lo preguntare porque esa marca en tu cuello lo dice todo…– comentó y se alejó de mi sonriendo mientras llegaba a donde estaba Ryan.

¿Marca? ¿Marca en mi cuello? ¿Cómo así? ¿Tenía una marca? Abrí mis ojos y suspire, mire a Justin y baje la mirada para pensar si estaba mañana no había notado una marca. Pero no, ni siquiera me había preocupado por mirarme bien en el espejo. Joder, debía tener un chupetón…

– ¿Vamos? – Justin me sacó de mis pensamientos, sonreí asintiéndole.

– ¿A dónde van? – preguntó John mientras llegaba a la sala de estar. Lo mire y le sonreí en saludo, él me devolvió una pequeña sonrisa.

–Llevare a ___... A un lugar…– comentó, sonreí, aún estaba emocionada por saber qué lugar era. – Solo vine a buscar un par de cosas mías…– señalo el bolso. Fabiana me miro con curiosidad.

–Tengan cuidado…– murmuró John.

–Estaremos seguros. – aseguró Justin, John asintió mientras los demás se quedaban en silencio.

–Hasta luego chicos…– dije sonriendo y despidiéndome de todos con un movimiento de mano.

–Chao…– se escuchó al unísono. Justin tomó mi mano y salimos de la casa cerrando la perta tras nosotros.

–Vale… ¿me dirás a dónde vamos? – le mire curiosa.

–No. – sonrió mientras subía al auto, fruncí mi ceño y pensé en subir, luego suspire y subí cerrando la puerta con delicadeza.

–Ten. – le entregue el arma, él sonrió negando con un movimiento de cabeza mientras la guardaba en su lugar.

–Tu sí que estás loca. – rió. Me encogí de hombros. – Casi los  matas de un susto.

–Deben darme un premió por ser tan buena actuando. – murmuré. Él asintió sonriendo y colocó el auto en marcha, la música de mi IPod comenzó a sonar en su radio pero a bajo volumen, suspire mirando las calles y sus alrededores.

– ¿Qué está mal? – preguntó mientras posaba su mano derecha en mi pierna y proporcionaba un pequeño apretón en ella.

–Nada…– respondí inmediatamente.

–Anda… dime…– insistió y volvió hacer lo mismo de antes en mi pierna.

–Tuve un estúpido pensamiento. – alce mis hombros como si no importará. – Es todo.

–Dímelo…

–Justin…

–Anda, dímelo…

– ¿Realmente no te has sentido atraído por otras mujeres? – solté y le mire. – Es decir… a parte de lo que sucedió en la fiesta… anteriormente…

–Estaba concentrado por salvarte…– dijo como sin preocupación como si habláramos del clima.

–Mmm…– suspiré.

–Sabes que me encantas. – su mano hizo presión en mi pierna. – Eres más que perfecta para mí… no quiero a mas nadie…– suspiré, no tenía nada que decir, lleve mi mano a donde estaba la de él y la acaricié. – No pienses esas cosas…– sonrió y asentí un poco relajada.

–Fabiana me ha dicho que tengo una marca en el cuello. – le dije cambiando de tema. Él sonrió mientras me desviaba la mirada hacia mí rápidamente para devolverla a la carretera.

–Posiblemente…

– ¿Me hiciste un chupetón? – le mire.

–No sé decirte… anoche fue…– sonrió y sentí mis mejillas comenzar a colocarse rojas.

–Oh cállate. – le dije sonriendo y su risa inundo el auto.


––

– ¿___? – escuche que me llamaban a lo lejos mientras miraba delante de mí un pasticho quemarse y no poder sacarlo del horno por la cantidad de humo. – Hey. ___... – escuche nuevamente, fruncí mi ceño y mire a los lado ¿Quién me estaba llamando? Continúe moviendo mis brazos a los lados espantando el humo. – ___, ¿nena? – escuche nuevamente.

Abrí mis  ojos mis ojos un poco y mire a los lados quedando algo ciega por la luz del sol. – Joder. – murmuré tapándome los ojos. Escuche una risita.

–Vamos… puedes seguir durmiendo adentro. – la voz de Justin me trajo de regreso a donde estaba.

Me había quedado dormida en el auto camino al lugar “sorpresa” donde me llevaría Justin, pero lo que realmente me sorprendió es que yo había visitado ya esté lugar, sonreí satisfecha, su casa, me había traído a su casa, suspire sonriendo.

– ¿Te gusta? – preguntó divertido.

–Me encanta, no me lo esperaba. – sonreí bajando del auto junto a él y las cosas que traíamos.

–Te iba a bajar del auto dormida…– comentó mientras caminábamos a la casa. – Pero pensé subir las escaleras contigo en brazo y preferí despertarte. – sonrió.

–Mal. – sonreí. – Muy mal. – él sonrió con ganas dejando escapar una risita.

Entramos a la casa, estaba todo en silencio y extrañamente limpio, se sentía tan fresco el aire allí, respire profundo llenando mis pulmones y le mire, él estaba algo callado mientras miraba alrededor como si chequeara que todo estuviera en su lugar. Dejamos las cosas en el sofá principal, aquel donde había perdido mi virginidad… y donde lo había visto con aquella mujer, pero no me afecto recordarlo, además no quería dañar el momento, ya eso era pasado.

El celular de Justin sonó y me hizo ubicarlo con la mirada, estaba atravesando el living dirigiéndose a la cocina. Fruncí mi ceño, él contesto, pero no pude escuchar nada, hablaba muy bajo, casi que murmurando, que extraño.

Suspire y mire la bolsa que había dejado en el sofá, me dirigí a ella y me senté mientras tomaba unas papitas fritas de la bolsa, aún quedaban muchas cosas de lo que había robado la noche anterior.

¿Y si está hablando con una chica? Probablemente la chica de anoche. Sacudí mi cabeza para sacar los pensamientos mientras continuaba escuchándolo hablar, bueno murmurar. Quizás son negocios… aunque también puede ser una chica. Fruncí mi ceño tras ese pensamiento y suspire ya algo desesperada.

–No quiero que vuelvas a llamar, ¿entendido? – escuche, está vez no había murmurado, incluso estaba segura que había alzado su voz porque lo escuche con claridad y aún estaba en la cocina cogiendo una lata de cerveza.

Vaya, posiblemente una chica. Suspire, ya sentía mis orejas calientes, no quería molestarme, quizás no era ninguna chica, pero por la forma en que habló podría ser que sí. Termine de meter la última papa frita en mi boca y me sorprendí por lo rápido que la había comido. Sí que estaba desesperada.

Tome la bolsa con todas las cosas dentro y me puse de pie, me dirigí a la cocina atravesando en living, me encontré con el rostro serio de Justin quien escribía con rapidez en su pantalla táctil. Tensé mi mandíbula y di un fuerte suspiro.

–Hey…– susurró mientras me “saludaba” cuando yo pasaba por su lado y llevaba los chocolates al refrigerador ordenándolos allí.

–Hey…– dije, pero mi voz salió algo ronca, no me salí muy bien fingir ya. Ya no a este punto.

Continué guardando las cosas y cuando termine con los chocolates comencé a ordenar las papitas fritas, doritos y platanitos en uno de los estantes cerca de la nevera que estaba algo vació solo con unas cajas de cereal que aún no habrían.

Sentí sus brazos rodearme y sus manos posarse en mi abdomen, tensé mi mandíbula, me moría por preguntarle quien le había llamado y a quien le escribía, pero no quería pelear nuevamente con él. – Vamos a la habitación…– susurró en mi cuello e ignore el calor que había recorrido mi espalda.

Asentí y comencé a caminar en silencio a su lado, llegamos al sofá donde estaban las cosas, y subimos las escaleras. Subí con algo de desánimo así que él llego mucho antes que yo.

Entre a la habitación y la encontré algo diferente, quizás… un poco más… ¿diferente? Jaja.

– ¿Y qué te parece? – pregunto sonriendo un poco mientras dejaba las cosas sobre la cama y yo entraba por completo.

–Esta diferente…– comenté.

–Le he mandado agrandar un poco... – sonrió mirando en dirección al closet.

– ¿Y eso por qué? – pregunté, él no tenía tanta ropa, bueno sí, pero incluso así él closet era grande.

–Para tu ropa…– dijo con tranquilidad como si fuera lo más normal del mundo, y yo estaba segura que si hubiera tenido líquido en mi boca me fuera muerto ahogada.
–Vaya…– murmuré. Él continuaba sonriendo. – Eso significa que…

–Que a partir de hoy viviremos aquí. – sonrío con ganas, yo abrí mis ojos como plato.

–Espera… ¡¿QUÉ?! – alcé mi voz, él sonrió y suspiró, miró  a los lados como si algo se le hubiera extraviado, luego llevo su mano al bolsillo de su pantalón, supuse que sus celular había sonado de nuevo.

 Levante mi ceja y suspire, mire a la ventana intentando no ver cuando él sacara su celular, le vi de reojo acercarse un poco y luego inclinarse, miré al suelo para ver de que trataba, quizás se le había caído algo. Pero no.

Él estaba sobre una de sus rodillas, sonriendo y con un cofrecito pequeño en sus manos. Abrí mis ojos. ¡ERA MENTIRA! ¡NO PODÍA SER REAL! – ___ Jess…– empezó hablar. – llevé mis manos a mi boca sin poder creérmelo. – ¿Te gustaría vivir conmigo por él resto de tu vida? ¿Te gustaría casarte conmigo? – me miro a los ojos.

Mis lágrimas sin aviso salieron mientras yo asentía aun con mis manos en la boca. – Justin…– susurré. Él sonrió.

– ¿Entonces… quieres ser… mi esposa? – sus ojos brillaban.

–Sí. ¡SÍ! – alcé mi voz. – ¡SI QUIERO! – me incliné tomando su rostro entre mis manos y besándolo. – Si aceptó. – le susurré en los labios, él sonrió con ganas.

–Ven…– me miró aun de rodilla y tomando mi mano izquierda. – Ten. – sacó el fino anilló de plata con bronce, era tan hermoso, fino y cruzado, él dejo a un lado el cofrecito de terciopelo y comenzó a colocar el anillo en mi dedo.

–Oww Justin. – chillé apretando su mano mientras el besaba mis nudillos.

–Ahora eres mía…– comentó colocándose de pie, asentí. – Completamente mía. – besos mis labios, sonreí interrumpiendo el beso.


Sus brazos se enrollaron alrededor de mi cintura y me alzaron despegándome del suelo. Reí y él también hizo lo mismo, me dio vueltas en el aire antes de llevarme hasta la cama y lanzarse conmigo en ella, reí más fuerte que de seguro cualquiera que estuviera ahora mismo en el patio escucharía.