jueves, 28 de abril de 2016

CAPITULO 12





–Joder. – dijo dejando el vaso de agua a un lado.

–No sé qué me está pasando…– dije con mis mejillas humedecidas, estaba llorando, me había dejado inundar por los nervios.

–Mantente tranquila. – dijo con sus manos frente a él en señal de Stop. Sus ojos estaban abiertos como platos. – ¿Y Justin?

–Está dormido…– dije e hice puchero. Estaba temblando. – Ryan… has algo... no siento mi cuerpo por la droga… por favor… averigua que tengo…– lo miré.

–Joder…– dijo para sí mismo, tomó su cabello y comenzó a caminar de un lado a otro. – Joder…– no se detenía.

– ¿Qué sucede? – comentó John entrando a la cocina.

–Mírala…– comentó Ryan mientras me señalaba sin quedarse quieto en un solo lugar.

John fijo su mirada en mí, me di la vuelta para que viera mi espalda y mi camiseta llena de sangre. – ¡JODER! – se sorprendió. – ¿Qué te sucedió? – me pregunto.

–No lo sé… debe ser algún punto…– lo mire asustada.

– ¿Cómo es que aun te mantienes de pie?

–No siento nada por efecto de la droga. – le mire. – John…– mire a Ryan. – Ayúdame…– sequé mi mejilla para mostrarme fuerte. – Ve… tu como jefe de la banda… supongo que has curado a los chicos de algunas que otras heridas…

–Cierto…– dijo Ryan que aún no podía mantenerse quieto, esta vez le había afectado.

Mire a John, él asintió. – Revísame…– le pedí. – Si es de cocerme… lo haces…– apreté mis labios. – No siento nada… creo que deberíamos de aprovechar…

–Solo si son un par de puntos. – comento con todo duro. – Si es algo más te llevare a la clínica…– me miró, asentí. – Estas perdiendo sangre... así que apresurémonos…–asentí, tome mi sobretodo y lo lleve conmigo siguiendo a John.

Fuimos hasta el final de la casa, una habitación que parecía un despacho, pero a la puerta abrirse su parecido era más a un sótano. Bajamos las escaleras que había, llegando así a la habitación debajo de esta. Efectivamente, un sótano. John encendió la luz, algo opaca, vi unos estantes con armas, otros mantenían herramientas, otros con licor virgen, vi una pequeña mesa, un poco alta con una fina esponja encima, una camilla improvisada, había otra mesa, un poco cerca, mantenía algunos envases de vidrio, de diferentes tamaño, vi en otro estante, este diferente a los demás, de metal fino, pintado de blanco, y con vidrio protector, este mantenía instrumentos médicos, agujas, hilos, bisturís, pinzas, alcohol, algodón, guantes, algunas inyecciones, sentí un frió recorrer mi cuerpo y me encogí de hombros. – Si quieres podemos ir de una buena vez a la clínica…– comentó él, me gire y le di una sonrisa nerviosa mientras negaba moviendo mi cabeza. – Bien…– suspiró. – Ven para acá. – me llamo hacia donde estaba él, cerca de la camilla, tenía una lámpara, pero de luz fuerte, que podía ser como el mismísimo sol. Me coloqué frente a él de espalda, deje mi sobretodo en un pequeña silla y subí mi camiseta sin descubrir mis senos, la mantuve allí enrollada y suspire, realmente nos sabía si me estaba tocando la herida o no, porque no podía sentir, lo único que sentí fue cuando quito la gasa enchumbada de sangre. Mordí mi labio y cerré mis ojos. – Exactamente como dije… tres puntos. – Dijo después de un momento. – Hay que coserte tres puntos otra vez…– dijo y asentí. – Bien acuéstate. – me dijo y acomodo la camilla. – Boca abajo. – ordeno.

–Hola…– escuche una voz conocida, gire un poco y vi a Fabiana quien venía con los ojos un poco cerrados y Ryan un poco más tranquilo a su lado. – Estarás bien amiga…– sonrió, asentí, ella se sentó en la silla cerca de mí, termine de acomodarme boca abajo con mi camisa enrollada arriba. – Será rápido…– comentó ella, sentí lastima, se estaba muriendo de sueño. Ryan ayudaba a John con los instrumentos, lavaron sus manos, colocó un par de guantes… como si realmente fueran hacer una súper cirugía.

–Puedes ir a dormir…– comenté mirándola. – No es necesario que veas esto, ve y duerme… para que mañana puedas cuidarme. – le sonreí, ella sonrió con sueño y asintió.

–Te quiero. – dijo dándome un beso en la cabeza, le dio un beso a Ryan. – Cuídenla…– comentó saliendo de la habitación.

–Bien…– suspiró John. – ___ solo… relájate. – palmeó mi hombro, asentí y cerré mis ojos. – Pinchare para que me digas si sientes o no…– asentí. – ¿Siente?

–No

– ¿Acá?

–No

–Bien… comenzaré a cocerte…– comentó. Asentí y respire profundo. Sentí un líquido frío caer por mi piel, quizás alcohol, cerré mis ojos, debía concentrarme en otra cosa que no fuera la idea de que me estaban cociendo.

Todo estaba en silencio, solo escuchaba algunos movimientos, uno que otros suspiros, no abrí mis ojos, no quería estar en esa realidad, escuche a John aclarar su garganta, abrí mis ojos y me encontré con Ryan quien asentía, quizás porque John lo estaba haciendo bien, cerré mis ojos nuevamente, pasaron unos minutos, quizás más de diez o veinte minutos, escuche otros suspiros, apreté mis labios, ya estaba algo nerviosa… cerré mis ojos con fuerza, y como si todo me fuera concedido… escuche las palabras que esperaba. – Listo, termine…– dijo John. Le escuche quitar los guantes de sus manos, abrí mis ojos y Ryan me sonrió. – Esos puntos no se te desataran nunca. – sonrió John, le sonreí. Tenía algo de sueño, me sentía cansada. – Te cubriré eso y estarás lista. – dijo mientras caminaba al estante y se regresaba con algunas gasas y cinta adhesiva médica. Él colocó las gasas sobre la herida no sin antes limpiarla con alcohol, luego para sujetarla colocó la cinta adhesiva. – Ahora sí… estás lista. – me sonrió. Asentí.

–Gracias…– le dije con voz ronca, estaba casi que dormida. – ¿Puedo moverme? – le pregunte.

–Por supuesto. – sonrió y alzo un poco sus hombros. – Ahora iré a… descansar, supongo. – dijo mirándome con algo de lastima.

–Gracias John…– le repetí mientras Ryan me ayudaba a sentarme.

–No hay de qué. – sonrió saliendo del lugar.

– ¿Cómo es que te sucedió esto? – preguntó Ryan.

–No lo sé…– dije sentada en la orilla de la camilla. – mire mis manos y mire el suelo. – Supongo que…– me mantuve en silencio cuando recordé…

– ¿Qué supones?

–Creo que fue en el baño… cuando Justin me empujo…

– ¡¿QUÉ JUSTIN QUÉ?! – se exaspero.

–Fue… fue sin querer…– lo miré. – Es qué….

–Joder ___...

–Ryan… él estaba de mal humor, le apreté la herida de la ceja sin querer cuando le ponía la cura…– lo mire. – Su reacción fue separarme y…

– ¡Y NO ENCONTRO OTRA MANERA QUE EMPUJANDOTE! – dijo molesto.

–Ya paso…– dije cabizbaja.

–Hace horas atrás te desmayaste del dolor, ahora te estabas desangrando y tú solo dices “ya paso”– me miro molesto, baje la mirada. – ¿QUÉ QUIERES? ¿MORIR POR SUS PROPIAS MANOS?

–Él no sería capaz de hacerme daño Ryan…– lo miré.

–Lo sé, pero en estos momentos así… sabes que…– suspiro. – Ni él mismo se reconoce. – me miró a los ojos y nos mantuvimos en silencio, él tenía razón, Justin podía caer en la total oscuridad y no reconocerse ni él mismo.

Un celular sonó y me quedé mirándolo esperando que respondiera, pero no era el de él, mire a la dirección dónde provenía el sonido… mi sobretodo. Ryan se apresuró a pasarme el sobretodo y de uno de los bolsillos saqué mi celular, era mi madre. Suspiré y conteste. – Hola mamá…– dije con la mirada en el suelo.

– ¡HIJA! ¡ESTUVE MUY PREOCUPADA! ¡NO ME HAS AVISADO NADA!

–Mamá estoy bien…– paseé mis dedos por la mesa, Ryan me miró, sabía que esas palabras no podían estar en mi boca, menos en estos momentos. – No he tenido tiempo. – fingí una sonrisa aunque ella no me estuviera viendo.

–Me he enterado de todo por las noticias… ___ lo que hiciste… tu padre…

–Fue lo correcto mamá. – dije seria. – Si me tocará hacerlo otra vez lo haría…– suspire. – sabes lo que me hizo sufrir…– mire fugazmente a Ryan quien me observaba descuidadamente.

– ¿Y Justin? ¿Cómo está él?

–Él está bien mamá... – mire a Ryan algo tímida…– Estábamos durmiendo…

– ¿Cómo te trata? ¿Te trata bien?

–Si mamá, me trata bien…– me gire, no quería ver a Ryan. – Es muy delicado, atento, me cuida mucho…– suspire. – Estoy bien mamá…

–Sabes que estaré acá para lo que necesites…

–Lo sé mamá… solo… descansa, estoy bien. – me encogí un poco de hombros.

–Cuídate hija…

–Buenas noche mamá…– escuche él buenas noches de vuelta. – También te quiero. – y colgué. Me gire a mirar a Ryan y le sonreí un poco.

–Le mientes a tu madre…

–Ryan… esto pasara…– baje la mirada. – Él volverá a ser el mismo de antes…

–Lo sé. – me respondió seguro. Lo miré. – Vamos…– extendió su mano hasta mí. – Te acompaño hasta arriba… amanecerá…– dijo, miré la hora en la pantalla de mi celular, ya faltaban 20 minutos paras las 5.

–Lo siento…– dije apenada con él, no lo había dejado descansar. Me sujete a su mano y comencé a caminar con cuidado, sostuve mi sobretodo con la otra mano y camine a su lado, subimos las escaleras con cuidado, bajarlas fue fácil, pero subirlas me costaba, mis piernas pesaban.

– ¡RYAN! ¡RYAN! – escuchamos un gritó. Ryan me miró sorprendido y yo lo miré a él. – ¡RYAN! – volvimos a escuchar.

–Espera aquí…– me dijo. Asentí y me sostuve de la barandilla. – Vuelvo en un momento.

Ryan termino de subir completamente, y yo me mantuve de pie junto a la barandilla de la escalera, suspire y cerré mis ojos, me incliné un poco pegando mi frente a mi mano, comenzaba hacer algo de calor, y mis ojos comenzaban a pesar, él sueño volvía a mí.

– ¡¿QUÉ PASO?! ¡¿DÓNDE ESTÁ?! – escuche, fruncí mi ceño intenta escuchar más. – ¡NO! ¡NO HARÉ SILENCIO! – Luego no escuche nada más. Respire profundo. –  ¿___? – escuche mi nombre en una voz muy conocida, levante mi rostro y me encontré con la figura de Justin frente de mí, abrí mi boca intentando decir algo. Pero no me dejo. – ¿Estás bien? – bajo los escalones hacia mí, asentí. – Dios, me había asustado…– me miro preocupado.

–Estoy bien…– le sonreí. Ryan se encontraba detrás de él y me miraba como si algo le preocupara.

– ¿Seguro qué estás bien? – me miró examinándome rápidamente con la mirada, asentí. – Había sangre en la cama…– dijo serió.

–Fue un accidente…– dije y sonreí un poco apenada.

– ¿Accidente? ¿Qué tipo de accidente? – volvió a mirarme de arriba a abajo.

–Tengo sueño…– le miré. – ¿Podríamos ir a dormir? – le pregunté.

–Claro que sí…– sus ojos mieles también estaban cansados. – Vamos. – me dijo y tomó mi mano. Subí junto a él y Ryan salió del lugar antes de nosotros.

–Gracias Ryan…– comenté en un susurró, él asintió algo serió y se apresuró a caminar hacia su habitación.

– ¿Qué tipo de accidente? – me preguntó Justin cuando ya estábamos llegando a su habitación. – ¿Tu menstruación? – preguntó, sonreí.

–Solo durmamos…– comenté.

–___... – dijo pero guardo silenció. – Pasa. – dijo, solté su mano y entre a la habitación. – ___... – su tonó fue de alarma, me gire a mirarle, sus ojos estaban abiertos como plato. – ¿Qué te sucedió? – abrí mis ojos. – ¿Por qué tu camiseta está llena de sangre?

–Yo…– las palabras no salían de mi boca, me maldije mentalmente por no haberme puesto el sobretodo. – Justin…

– ¿Qué te sucedió? – sus labios se mantuvieron abiertos.

–Justin…– di unos pasos hacia él. – No es nada…

– ¿Cómo que no es nada? – me miro molesto. – La cama y tu camiseta están llenas de sangre. – lo miré triste, había durado bien por un momento. – Mucha sangre.

–Fueron unos puntos…– lo miré y lleve mi mano hasta su mejilla. – Estoy bien… ya John lo arreglo todo. – le acaricié. Sus rostro se suavizó un poco y escuche que cerró la puerta tras de él. Tragué saliva algo nerviosa. – Estoy bien, de verdad…– le mire a los ojos buscando algo de tranquilidad en ellos. Volví acariciar su mejilla a lo que él cerró los ojos y dejo escapar un suspiro.

–Lo siento nena…– abrió sus ojos, estaba calmado.

–Está bien… estamos bien. – él dio un paso hacia mi cortando la distancia entre nosotros.

– ¿Fue por lo de ahora cierto? – preguntó.

–Justin… no te tortures de esta forma… fue un accidente…

–Lo siente nena…– repitió. Asentí. – Perdóname… no se en que estaba pensando…– apreté mis labios. Él miro mi otra mano, tomó mí sobretodo y mi celular y lo colocó en la mesa pegada a la pared a su izquierda. No se separó de mí, solo movió sus brazos y ya estaba listo. – ¿Me perdonas? – preguntó cerca de mí mirándome a los ojos, podía sentir su aliento.

Sonreí un poco y asentí acariciando más su mejilla. Él sonrió pero fue más una mueca, sus dos manos estuvieron en mi cuello, se inclinó y me presionó hacia él. Cerré mis ojos, era lo que necesitaba, un beso que me hiciera saber que todo estaba bien. Sus labios se separaron un poco de los míos, su nariz rosaba la mía, mantuve mis ojos cerrados, su labio comenzó a dejar cortos besos en mi mejilla, luego fue por mi cuello, por instinto incline mi cabeza un poco hacia atrás dándole espacio. – Justin…– susurré con los ojos cerrados. – No podemos…– sus labios se mantuvieron quietos sobre la piel de mi cuello, luego de un momento se separó y suspiró. Me enderecé y abrí mis ojos, él me sonrió.

–Vayamos a dormir antes que pase algo…– sonrió. Sonreí con ganas. Me dio la vuelta y abrazada me llevo hasta la cama, mire la sangre en la cama, realmente era una gran mancha. – Arreglaremos eso luego. – comentó, asentí, quite mis zapatillas y me senté con cuidado en la cama. Él me sonrió se sentó a mi lado, tomó mi camiseta  y comenzó a subirla.

–Justin…

–Shuu…– susurró. – Es solo para que no duermas con la camiseta llena de sangre…– explicó, levante mis brazos mientras el sacaba mi camiseta, y luego se quedaba observándome, coloqué mis brazos sobre mis senos, aunque tenía un brasier puesto, aun me apenaba. – No seas tonta…– sonrió haciendo a un lado la camisa y dejando de mirarme. – Como si no te hubiera visto antes…– sonrió. – Aunque tengo mucho sin verte. – me miró, pero esta vez a los ojos. Se mantuvo en silencio un rato. – Te combinan con los monos de andar en casa. – sonrió, sonreí por su broma.

–Durmamos…– le mire a los ojos, y posando mi mano en su brazo, él también mantenía solo un mono de andar en casa y no tenía camiseta puesta.

–Acuéstate…– comentó. Y se colocó de pie, lo mire, y se dirigió al gran ventanal. Cerró las ventanas, bajo las cortinas, unas tres, una encima de otra. La habitación se hizo completamente oscura, me rodeé hasta mi lugar en la cama y me acosté poco a poco, él me sonrió mientras encendía el aire acondicionado, luego camino hasta el apagador de la luz, la apagó y no vi completamente nada. Hasta que sentí que se subió a la cama. – ¿Dónde estás? – preguntó, sonreí.

–En el sillón.

–Joder ___...

–Estoy acá, idiota. – reí. Estiré mi brazo para intentar encontrarlo con mi mano, y así fue. – Date prisa…– le dije, él se acomodó a mi lado, sonreí satisfecha. Él suspiró y se rodó un poco hacia abajo luego sentí su rostro estar sobre mi pecho, mis senos mejor dicho, su brazo pasaba por encima de mi abdomen, y su pierna derecha se posó sobre las mías. – ¿Estás cómodo? – sonreí en la oscuridad.

–No podría pedir más. – sonrió.


Pasé mi brazo derecho por encima de sus hombros, abrazándolo a mí, respire profundamente, y bostece. – Descansa…– susurré, él asintió y acomodó su rostro entre mis senos, sonreí. Cerré mis ojos, y en menos de unos minutos ya me estaba quedando dormida.



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domingo, 24 de abril de 2016

CAPITULO 11



*Ryan*


Salí de la pequeña habitación donde se encontraba ___ dormida, camine con descuido hacia donde se encontraba John, él me vio acercarme y al mismo tiempo aclaro su garganta. Suspiré sabía que me daría un sermón, esto no le gustaba a él para nada, incluso había estado casi a punto de convencerme en no casarme con Fabiana, pero no lo logró. Me deje caer sobre él sofá donde se encontraba, este sofá eran realmente un poco más cómodos que los mismo asientos. Dirigí mi mirada por una de las ventanillas del avión y me fije en el cielo. – Anda dilo…– solté sin poder aguantar más el incómodo silencio, gire mi rostro para mirar a John.

–Decir ¿qué? – comentó mientras no despegaba sus ojos de la pantalla de su celular.

–Lo que tienes para decir…– dije, él sabía que yo lo conocía y sabía que explotaría una bomba algún día si él no soltaba lo que tenía ahora mismo.

–Joder Ryan, sabes que no apoyo esto. – suspiró e hizo su celular a un lado para mirarme un poco molesto. – Y siempre que te lo digo parece molestarte a ti…

–John no es que me moleste…– suspire. – es solo que…– lo mire. – lo que te sucedió a ti… no por eso le va a suceder a todos…

–Lo sé. – aceptó. – Pero míralos, arriesgando sus vidas uno por el otro ¿crees que esto terminaran bien? Uno de los dos terminara muerto si siguen con esto. – paso la mano por su cabello como si algo le desesperará. – Casi me muero yo primero que ellos. – cerro sus ojos y presiono el tabique de su nariz. – Joder Ryan, esa chica estuvo a punto de morirse allí. – señalo en dirección al lugar donde ella estaba. – Se muere esa chica… ¿crees que Justin será controlable? Él tendrá dos opciones, la opción de matar a todo el mundo que este a su paso, con la rabia y el dolor encima de la muerte de ella y eso terminara haciendo que lo mantén, o la otra opción… que se coloqué suicida. – me miro serió. – ¿Crees que lo podremos controlar? Estar siempre al pendiente de él… mantenerlo encerrado y sin nada con lo que pueda lastimarse o matarse… ¿Tú crees que eso es vida? – Me miro, y por primera vez quise darle la razón, un escalofrío recorrió mi cuerpo y me mantuve en silencio. Él dio un suspiro, había entendido que yo le había dado la razón. – Quiero que estén bien, es lo que quiero para todos ustedes, pero si les hace feliz tener a alguien a su lado… está bien, aunque sea complicarse la vida más de lo que ya la tienen…– rasco su nunca. – Pero este punto… a este punto de vida o muerte… esto no lo apoyo. – concluyó.

–Sabes que será imposible  separarlos…–comenté. – Aunque quisiéramos y tuviéramos como… no nos podemos meter en sus vidas. – lo mire. – Es su vida, tiene derecho hacer lo que deseen con ella, incluso morir por la otra persona…

– ¿Qué ama? – me miro con algo de incredulidad.

– ¿Todos no hacemos eso? – le pregunte ya un poco cansado. – Tu, Justin, Khalil, Chaz, Christian… Yo. – lo mire. – ¿No es lo que haces? Estamos dispuesto a dar nuestras vidas por los otros, en cada lucha, cada enfrentamiento, cada pelea… estamos todos por todos… y ¿por qué no hacerlo por la persona que amas?

–Joder Ryan…– suspiró resignado, sabía que tenía razón, él lo sabía. – No quiero que terminen las cosas como termino conmigo… es lo único que digo…– bajo la mirada y tomo su celular otra vez enfocando la mirada en su pantalla.


*

– ¿___? – le llame en voz baja. – ¿___? – la moví a los lados, tenía sus manos frías y yo comenzaba a asustarme. – Joder ___... ¡vamos! ¡Despierta! – la sacudí con un poco de fuerza.

– ¿Um? – dijo ella moviendo un poco su cabeza. La solté.

–Joder, me has dado un susto. – me senté en el asiento con la mano en mi pecho. – Tengo ya más de diez minutos llamándote. – la mire, ella frunció su ceño. – Pensé que te habías muerto de una sobredosis o algo…– suspiré. – Ya hemos llegado, estamos bajando…– me coloqué de pie. – Debemos apresurarnos, el auto nos espera afuera. – le dije. Ella asintió se sentó. – ¿Te sientes mejor? – Le pregunte, ella asintió sin animo.

–Estoy mejor… el dolor no es tan fuerte…– sonrió, pero supe que fingía. – ¿Y  Justin? – preguntó.

–Él ya está en el auto…– le dije. – Debemos darnos prisa.

Ella se colocó de pie, le entregue su cartera o bolso de medio lado como lo llamara ella, ella se tomó de mi brazo y así salimos del avión, ella camino despacio, sabía que tenía que hablar con Justin… él estaba algo extraño, y esto… no debía estarlo pagando con ella.




*____.*


Llegamos al auto subí con cuidado. – Joder, pensé que te tardarías toda la vida Ryan. – escuche que Justin comentó al Ryan subirse luego de mí en el asiento de Copiloto, John manejaría. Mire a Justin para darle una pequeña sonrisa pero él miro hacía la ventana a su lado, todo lo que di fue un pequeño suspiro deseando realmente haberme muerto cuando pude.

El camino a casa de los chicos fue incomodo, la tensión que se había creado dentro era incomoda, asfixiante. Al llegar Justin baje sin descuido alguno y cerró la puerta tras él, baje la mirada y me mantuve un momento dentro del auto. John bajo y Ryan se mantuvo quieto y en silencio. – No sé qué le pasa…– dije. – Me ignora por completo…– mi mejilla se humedeció y yo no quise levantar la mirada. – Creo que no me quiere a su lado… deberías llevarme a mi departamento. – sequé mi mejilla intentando ocultar cuanto me dolía esto.

–Debemos entrar…– comentó. – Hablare con él…

–No es necesario Ryan… puedes omitir eso y llevarme a mi casa…

–___... los chicos esperan verte, esperan ver que estés bien, Fabiana está esperando por ti, por mí…– lo miré. – Todo se mejorará ya verás. – me sonrió. – Solo dale algo de tiempo…– dijo, asentí, abrí la puerta y baje con cuidado, al mismo tiempo Ryan bajo y entramos a la casa, los chicos me saludaron y me abrazaron con cuidado, Fabiana como siempre tan emotiva llorando, abrazando y besando a Ryan, sonreí al verlos.

–Chaz…– levante mi mirada para ver a Justin. – Puedes ir a McDonald y traerme algo de comida… muero de hambre. – dijo y le entregó dinero. – Estaré en mi habitación. – se dio la vuelta y se dirigió a su habitación. Suspiré.

–Creo que… iré con él. – les sonreí un poco a los chicos y camine con cuidado hasta la habitación de Justin.

Estaba asustada, no sabía si él me quería o no con él. Pero lo iba a intentar… así que mordí mi labio inferior, suspire un poco y abrí la puerta, lo vi de espalda sentado en la cama mirando el cielo de la noche. – ¿Acaso no te enseñaron a tocar la puerta? – dijo en tonó molesto y se giró, al verme regreso su mirada hacia adelante.

–Lo siento… no pensé qué

– ¿Puedes callarte? Tengo un dolor de cabeza. – su tonó fue duro, seco, con orden. Sentí algo en mis ojos comenzar a punzar, trague saliva no quería llorar, yo podía ser más fuerte. Guarde silencio y cerré la puerta tras de mí con cuidado.

Camine hacia él, con la cabeza abajo, estaba algo nerviosa, algo asustada, y algo triste… pero quizás… él podría necesitarme ahora más que nunca. Llegué hasta su lado… me coloqué casi frente a él, me mantuve allí quieta por un momento, él levanto la mirada, su rostro tenía algunos lados hinchados, tenía su ceja rota, su labio roto… apreté mi mandíbula para no tirarme en sus brazos a llorar. – ¿Qué pasa? – me preguntó en tonó seco. Negué con un movimiento de cabeza. – ¿Qué haces aquí? – me preguntó pero esta vez sin mirarme.

– ¿Hice algo mal? – pregunté con mi cuerpo congelado y mis ojos ardiendo y doliendo por las punzadas que daba cada lagrima al querer salir. Sabía que él sería duro conmigo, así que estaba esperando lo peor, estaba preparada. Él negó con un movimiento de cabeza antes de mirarme. – ¿Puedo? – extendí mi mano hacia su rostro dejando a unos centímetros. Él asintió. Me acerque y me incline un poco mire sus heridas, toqué su rostro con cuidado, sentí sus hombros relajarse, quizás estaba consiguiendo que se sintiera mejor. Me coloqué de rodillas poco a poco entre sus piernas, él suspiro, mire sus labios, sus ojos rojizos, había llorado. Coloqué mi mano entera en su mejilla, él se inclinó un poco pegando su rostro más a mi mano. Sus ojos continuaban en los míos, así que me acerque lentamente, mire sus labios, los acaricie con mi pulgar derecho, él cerro sus ojos me incline un poco más y coloqué mis labios sobre los de él. Cerré mis ojos, y sentía una fiesta dentro de mí, sus labios se comenzaron a mover sobre los míos, lentamente pero marcando algo de presión. Deje sus labios y comencé a dar pequeños y castos besos por su mejilla, luego su mentón, hasta finalmente llegar a su cuello, él se inclinó un poco más para que yo pudiera alcanzar. Estaba mi yo interno bailando por todo mi cuerpo, lo había logrado, lo había logrado. Recorrí con los besos su cuello hasta acercarme a su oreja izquierda. – Te amo. – le susurré y tras de eso deposite un beso. Él se enderezó y se tensó. Mi yo interno cayó al suelo.

–Tengo cosas que pensar ___... – comentó, con su tonó frió, así que había vuelto a lo de antes.

–Deberías bañarte… y relajarte…– lo miré. – Luego Chaz vendrá con la comida… y podrás descansar… y luego mañana…– lo mire. – Será otro día. – le di una pequeña sonrisa.

Él asintió quitó su camisa allí, le vi su cuerpo, tenía algunos morados en los brazos y en su pecho. Tragué saliva. Él se levantó y yo me puse de pie junto a él. – Ven…– dijo y fui tras él, entramos al baño y le vi sentarse sobre la tapa del inodoro. Lo mire sin entender…– Necesito que me ayudes a bajar completamente mis pantalones…– abrí mis ojos sin entender. – No puedo inclinarme completamente  hacia abajo porque me causa un dolor en la parte de la espalda. – asentí y en silencio le ayude a quitarse el pantalón y las medias. Entro a la ducha y cerró la puerta tras él. – Espérame, será rápido…– dijo antes de abrir la llave y se escuchara caer el agua.

Mire mis dedos y respire un par de veces tratando de olvidar el dolor que sentía. Estaba pensando en ir a decirle a John que me diera otra de sus drogas pero me volvería adicta a eso, sería mejor enviar a uno de los chicos por mis medicamentos. Estire un poco mis piernas, mire mis manos, Dios por lo que estábamos pasando. Suspire. Lo vi salir del baño y me coloqué de pie, sus heridas estaban sin sangre, estaban limpias, pero habían unas que comenzaban a sangrar, como la de su ceja. Baje la mirada y espere que me dijera que hacer. Se sentó sobra la tapa del inodoro y me miro. – Podrías…– lo pensó un momento. – ¿Ayudarme a curarme? –lo mire.

–Claro que sí…– dije. Él me miró un momento y yo me moví hacia los estantes encima del lavamanos, abrí una de las puertas y encontré un botiquín de primeros auxilios. Lo abrí sobre el pequeño mesón, subí las mangas de mi sobretodo dejando mis manos libres, las lave y tome algo de alcohol absoluto, unos algodones  y los humedecí, comencé a pasarlo por su labio, luego por la pequeña herida de su pómulo. Lo vi apretar la mandíbula varias veces aguantando el dolor y ardor. Coloqué una pequeña cura en su labio, una en su pómulo, y luego tome otro algodón lo humedecí con alcohol absoluto y lo escurrí un poco, lo pase por su ceja con cuidado.

–Joder…– comentó y le vi apretar sus puños, sin duda alguna esa era la más profunda.

–Lo siento…– comenté dándome prisa y luego colocando la curita en su ceja, unas dos, por ser tan pequeñas y al final la segunda hice un poco de presión para que lograra pegarse.

– ¡JODER! – me gritó poniéndose de pie. Me asuste quedando paralizada. – ¿NO PUEDES HACER NADA BIEN? – me empujó un poco.

– ¡AG! – grité cuando hice fuerza para no irme completamente hacia atrás con su empujón. Mis rodillas no soportaron y caí en el suelo, arrodillada, apretando mi abdomen cerca de mis costillas.

– ¡___! – me dijo y se colocó de cuclillas para estar a mi altura. – Lo siento…– negué con un movimiento de cabeza y apretando mis dientes para no gritar, la punzada de desgarró que había sentido en mi espalda era insoportable, incluso sentía el mismo dolor que sentí en el avión, pero más fuerte. Comencé a temblar. – Joder nena discúlpame. – dijo preocupado.

–Está bien…– dije entre dientes aun con mi rostro abajo y mi cabello cayendo a los lados. Él dolor era insoportable.

– ¿Qué te duele? ¿Dónde te duele? – dijo colocando su mano en mi hombro, lo vi tratar de levantar mi cabello, cerré mis ojos para controlar mis lágrimas, pero no lo soporte.



*Ryan*


– ¡RYAN! ¡RYAN! – escuche gritar a Justin desde su habitación. Los chicos y yo estábamos en la sala y todos corrimos hasta la habitación, entre sin llamar a la puerta, la cama estaba sin nadie mire al baño. – ¡RYAN! – volvió a gritar, me apresure a llegar a él.

La imagen que vi me dejo frió, paralizado, no podía ser que estuviera pasando. Justin estaba en el piso de rodillas llorando con ___ en sus brazos, inconsciente, con uno de sus brazos sobre su abdomen, y otro extendido al suelo, sus piernas algo dobladas.

– ¡AYÚDAME! ¡NO TE QUEDES MIRANDO COMO UN MALDITO ALLÍ! – gritó.

– ¡¿QUÉ SUCEDE?! – dijo John detrás de mí y luego mirando la escena. – ¡JODER! – gritó y se hizo atrás tomando su cabello.

– ¡AYÚDENME! ¡NECESITO QUE HAGAN ALGO! ¡NO SE QUEDEN ALLÍ DE PIE! – Justin no parecía él. Parecía el niño de 16 años que llego a nosotros llorando, cuando había matado aquellos tipos y sin querer a su madre.

– ¿Qué le ha sucedido? – dije reaccionando y colocándome de rodillas. Moví la tela de su sobretodo y tome el pulso, sentí algo de relajación al ver que aún tenía el pulso.

–Se desmayó, tuvo un dolor y…– me miró pidiéndome que realmente le confirmara que estaba desmayada.

–Tiene pulso. – dije asintiendo. – Esta desmayada. – mire a John que miraba de pie en la puerta paralizado. Escuche a Fabiana llorar mientras Christian la detenía para que nos diera el espacio que necesitaba. – Levántala Justin, llévala a la cama. – le dije, él asintió, urgió su nariz y se colocó de pie con ella en los brazos. Todos dimos espacio para que él la dirigiera a su cama, la dejó allí con cuidado, reajusto la toalla que estaba alrededor de su cadera, y paso el dorso de su mano por su mejilla secándola. Yo iba tras de él, con un algodón con alcohol en la mano. Me acerqué a ella y Justin solo se quedó de pie en un lado de la cama mirando. Pase el algodón con alcohol por su nariz y ella no reacciono, mi corazón comenzó acelerarse. – Vamos ___... – susurré y volví a pasar el algodón, ella dio un suspiró y comenzó a toser.

– ¡___! – Dijo Justin me hizo a un lado y se colocó al lado de ella, le tomó la mano. Suspire relajado.

–John…– lo mire y me acerque a él. – Debes darme otra dosis…– le comente sin que Justin escuchara. – Para el dolor…– John asintió y sin preguntar o decir nada se fue en busca de la droga.

Brinque en mi lugar cuando ___ gritó y se curvo un poco sobre la cama. Vi sus nudillos colocarse blancos al sujetar la mano de Justin. – ¡Amiga! – dijo Fabiana y corrió y se colocó en la cama a un lado de ella. – Todo estará bien. – dijo llorando. Vi ___ asentir sin siquiera abrir los ojos. – Amiga  te mejoraras…– le dijo.

–Fabi…– la tomé del brazo. – Creo que debes salir…– le comenté. Mire a Justin quien nos miraba. – Ella necesita mejorarse, Justin estará acá con ella… él la cuidara. – dije, más para Justin que para Fabiana, sabía que Justin la estaba tratando mal últimamente, y sobre eso, debía hablar con él.

Los chicos salieron junto a Fabiana, suspiré y mire a Justin, él sabía que me tenía que explicar que había sucedido y el por qué estaba así. ___ gemía, y temblaba, John se apresuró a llegar y me entrego en vaso con whisky. Lo mire ¿no podía haber conseguido algo más suave como cerveza? – Mientras más fuerte más rápido hace efecto…– me comentó sin que Justin escuchara.

–Deberías ir a vestirte…– le comenté a Justin. Él me miro, y luego cayó en cuenta que aún estaba en toalla. Él asintió y se levantó soltando la mano de ___. Me fije que fue hasta su closet y luego se encerró en el baño a vestirse. – ____ escúchame…– dije, y ella abrió sus ojos llorosos. – Esto calmara tu dolor, es lo mismo que bebiste en el avión…– le mostré el vaso. – Es con Whisky. – ella hizo mala cara. – Mientras más fuerte sea el alcohol más efecto hará…– ella apretó sus dientes y escuche un gritó reprimido en su garganta. – Vamos, tómalo en dos tragos…– le sostuve en vaso, ella se inclinó un poco y bebió exactamente en dos tragos mientras arrugaba su cara por lo fuerte de Whisky.

–Joder…– chilló volviendo acostarse.

–Te calmara el dolor más rápido, solo mantente quieta y trata de relajarte. – le dije y me coloque de pie, al mismo tiempo Justin abrió la puerta de su baño y salió con un mono puesto y sin camiseta. Paso la toalla por su cabeza terminando de secar su cabello y la dejó tendida sobre un gancho en la pared.

– ¿Cómo sigue? – preguntó Justin, otra vez en su tonó seco.

–Va a mejorar… el dolor cesara dentro de poco…– comenté me puse de pie, le entregue el vaso a John y él salió de la habitación. Mire ___ quien parecía dormir con tranquilidad. – Justin. – le dije y lo mire. Él alzó su mirada hacia mí. – ¿Podemos hablar? – le dije mientras caminaba al balcón y el aire fresco me relajaba un poco. No duro mucho en que él se decidiera en llegar, no menciono ninguna palabra, lo mire, él sostenía la mirada hacia adelante, aunque sabía que no miraba nada. – ¿Qué te sucede?

– ¿Sobre qué? – dijo.

–Sabes de lo que hablo Justin…– lo mire, él suspiró. – ¿Por qué te comportas así con ella? – exigí saber.

–Cosas…

– ¡¿COSAS?! – dije  casi en voz alta. – Joder Justin. – rasqué mi nuca y lo mire desesperado. – ¿Por qué le tratas así? – espere una respuesta. – ¿Hizo algo mal?

– ¡No es eso Ryan! – Explotó. – Es solo qué…– bajo la mirada y luego me miró. – Míranos…– tenso su mandíbula. – Míranos como estamos. – negó con un movimiento de cabeza. – No me había dado dé cuenta de lo que estaba pasando hasta que John hablo conmigo.

– ¡JODER! ¡SE METIÓ EN TU CABEZA! – golpeé las barandillas del balcón y lo mire. – Has dejado que John entrase a tu cabeza…– gire mi cabeza para mirarlo con un poco de rabia.

–No es que entre Ryan… es que lo que me ha dicho es verdad…

– ¿Qué es verdad? – pregunte, aunque sabía lo que me iba a decir, porque había tenido esta conversación miles de veces con John.

–Estamos poniendo en riesgos nuestras vidas Ryan, ___... mírala. – señaló hacia adentro. – Ve, no se merece pasar por esto, no merece esta vida, merece una mejor vida y…

–Detente. – le dije cerrando mis ojos y respirando profundo. – Te abriré más esas heridas si no te callas y te escuchas a ti mismo. – lo mire y enderece mi postura. – ¿Quieres la verdad? ¿Quieres saber qué vida quiere ella? ¿Quieres saber porque aun ella sigue aquí contigo? – lo mire. – Joder. Estás tan tapado…– cerré mis puños con rabia. – ¡MÍRALA! – le grité, y lo hice brincar en su lugar, no me importaba quien nos escuchara, a este punto ya estaba hasta la raya del límite. – ¡¿VES A ESA MUJER?! – le grité. – ¡¿VES A ESA MUJER EN ESA CAMA?! – él me miraba sorprendido por mi actitud. – ES ELLA QUIEN A DECIDIDO SEGUIR ADELANTE CONTIGO, PORQUÉ TE AMA. – golpee con mi puño la barandilla, sentía mucha rabia. – Joder Justin, ella eligió esta vida contigo sin importarle el ¿qué? Ella te eligió a ti por encima de todo. – lo mire a los ojos. – Dime otra chica que va a meter preso a su padre para salvarte. Dime otra chica que va a dar su vida por ti cuando pueda si es necesario…

–Ese es el problema…

– ¡NO! – le grite callándolo. – Porque al igual que se lo dije a John en el avión te lo estoy diciendo a ti. – suspiré. – ¿Todos lo hacemos no? Arriesgar nuestras vidas por nosotros mismo. Tu, John, chaz, Khalil, Christian… yo. – él me miro. – Eso es lo que hacemos, arriesgar nuestras vidas todos por todos, en cada encuentro, cada pelea, los enfrentamientos… Estamos todos por todos. – fue hablar pero levante mi mano para que hiciera silencio. – ¿Por qué no hacerlo por la persona que amas? – le pregunté. – Me vas a disculpar Justin, pero serás bien pendejo si lo que pretendes con tu actitud es alejar a ___. – mordí mi labio. – ¿Sabes lo qué es que esa chica viaje a Atlanta sin importarle su propia vida, con el final de salvarte a ti? ¿Sabes que no le importó nada y que debajo de ese sobretodo anda en pijama? Y aun así fue a la corte, se presentó en el Juicio, viajo sin sus medicamentos. – Justin abrió sus ojos sorprendido. – Si, lo hizo. – le rectifique.

–___ no me lo había dicho…

– ¡¿Cómo te lo va a decir?! –  le dije. – Si lo primero que hiciste fue  no dejarle espacio para que se quedara contigo en el avión, termino sola en los otros asientos… y…– me callé. Mi corazón latía a mil.

– ¿Y qué más?

–Nada… Justin Dios, esa chica te ama, no es justo que después de todo lo que ha hecho por ti, tú la vayas a alejar de ti con el simple hecho de que John tiene miedo de que nos pase lo mismo a nosotros.

– ¿Y qué más Ryan? – me preguntó otra vez, sabía que ocultaba algo.

–Ella estuvo a punto de sufrir un colapso en el avión cuando veníamos de regreso. – le dije, Justin empalideció. – Paso igual, su dolor explotó, porque no había tomado medicamentos, tuvimos que ponerle la mascarilla de aire que traen los aviones en caso de emergencia, y no obstante… tuvimos que drogarla.

– ¡¿DROGARLA?! – dijo saliendo del shock.

–Si Justin, fue la única manera de calmarle el dolor, no tiene sus medicamentos con ella… y fue la única solución, era eso o que sufriera un colapso dentro del avión…– dije, estaba ya calmado. – Estuvo a punto de morir, cada paso que da está arriesgando su vida, ella aún no se ha recuperado por completo y tú solo piensas e alejarla de ti… después de todo lo que ella ha hecho por ti. – lo mire.

–No la alejare de mí…– comentó entrando a la habitación nuevamente, fui tras él. – ___, nena…– le dijo sentándose a su lado y tomándole la mano.

–No te escuchara…– le dije. Él abrió sus ojos y me miró sin entender. – Esta… bueno, tuvimos que drogarla otra vez. – apreté mis labios y por un momento pensé que Justin me mataría.

–Joder… ¡¿La drogaron otra vez?!

–Justin será…– suspire. – Será como la primera vez que la trajiste a casa…– sonreí.

–Joder Ryan…

– ¿Qué querías que hiciéramos? ¿Dejarla morir del dolor? – le dije. Él negó con un movimiento de cabeza.

–Gracias…– comentó Justin y se colocó de pie. – Por… “sacar” a John de mi mente… por hacerme caer en cuenta…. – me miró, sonreí. – Por drogarla…– volteó sus ojos.

–Cuidare de ella, recuerda lo que te prometí cuando los policías te llevaban. – él asintió. – Eso no solo era por ese momento, será por siempre. La cuidare por ti cuando tu no puedas o no estés…– él asintió cabizbajo. – Bueno, acuéstate y descansa, han tenido un día largo… y fuerte…– él asintió. – Me alegra haberte hecho entender que estabas mal… me alegra no haber llegado a los golpes. – sonreímos. – Buenas Noches Justin. – dije caminando hacia la puerta, abrí la puerta y antes de salir me detuve, me gire y lo mire. – Cuida de ella.

–Cómo mi propio corazón. – comentó él. Sonreí y salí de la habitación cerrando la puerta tras de mí.




*___.*


Abrí mis ojos, y tuve la misma sensación que en el avión, fruncí mi ceño, no sentía mi cuerpo, suspire un poco y mire a mi lado para encontrarme con Justin… durmiendo, sus labios un poco separados, y volteado en dirección a mí, sonreí un poco, mire su cuerpo y me di de cuenta que solo llevaba un mono. Estire mi mano y roce un poco la de él, suspire, si podía mover mi brazo sin sentirlo de seguro podía caminar también. Así que me moví en silencio y me puse de pie con cuidado de que Justin no despertara, mire la hora en el reloj de la mesa, eran las 3:47am, camine al baño, lave mi cara en el lavamanos, orine y luego me lave las manos, comencé a quitarme el sobretodo para dormir más cómoda, al quitármelo por completo me mire en el espejo y fruncí mi ceño, había sangre en mi camiseta,  abrí mis ojos pensando que estaba alucinando. Tome mi sobre todo y lo coloque por encima de mis hombros, salí del baño y con cuidado salí también de la habitación, cerré la puerta tras de mí y camine con cuidado ya que no sentía mis piernas, fui hasta la habitación de Ryan y Fabiana, la puerta estaba abierta y pude ver a Fabiana dormida, así que mire al otro lado y las luces de la sala se veían encendidas, me apresure a ir hasta el lugar.

–Si bueno, no puedo dormir…– escuche a John hablar.

–Yo solo me levante por algo de agua…– vi a Ryan moverse en la cocina, baje las escaleras con miedo y llegue hasta la sala.

John abrió sus ojos al verme, estaba sorprendido y confundido. Le sonreí y camine hasta la cocina. – Ryan…– comenté, él se giró a mirarme.

–Hola…– sonrió. – ¿tienes hambre? – preguntó, negué con un movimiento de cabeza. – ¿Qué sucede? Estas pálida como si fueras visto un fantasma.

–Tienes que ayudarme…– le sonreí mostrando mis dientes, pero era una sonrisa más de nervios.

–Solo estaba bebiendo agua, si no es tan urgente esperamos hasta mañana…– me dijo.

–Lo siento por molestarte tanto… pero…– suspire. – No quieres que Justin te maté ¿o sí? – él abrió sus ojos.

–Por supuesto que no… ¿Qué sucedió?

–No lo sé, mira. – le dije di un paso adelante y me di la vuelta. – No siento mi cuerpo por la droga pero mira. – quité mi sobre todo y me di la espalda para que él viera la enorme mancha de sangre que había en mi camiseta.

–Joder. – dijo dejando el vaso de agua a un lado.

–No sé qué me está pasando…– dije con mis mejillas humedecidas, me había dejado inundar por los nervios.


.

miércoles, 20 de abril de 2016

CAPITULO 10



Me coloque de pie rápidamente olvidando cualquier dolor que podía sentir. Mi corazón latía de una forma que sentía que se saldría de mi pecho. Me tome de la puerta esperando verlo salir por la puerta de hierro que esta frente a nosotros abierta. Me fije en Ryan quien se apresuró a caminar en dirección a la puerta, vi a John soltar un respiro de resignación, fruncí mi ceño y vi como un oficial de policía traía a Justin, quien caminaba con un poco de dificultad, abrí mis ojos, él venía mirando al suelo con uno de sus brazos sobre su abdomen, me mantuve procesando todo un momento.

Y es que todo pasaba en cámara lenta, aunque quería moverme del lugar no podía, y podía ver como él oficial lo soltaba y Ryan lo tomaba por el brazo, le vi levantar su rostro un poco hacía Ryan, su cara entera era de color rojo y algunas partes moradas, Ryan le dijo algo, John solo tomo su cabello y acepto lo que sucedía y yo, yo luche contra mí misma para poder moverme y dejar de ver todo en cámara lenta. – ¡JUSTIN! – dije en voz alta y caminando, casi que corriendo hacia él.

Él no levanto su rostro hacia mí. – ___ cuidado. – me dijo Ryan.

– ¡JUSTIN! – dije llorando y llegando a él. Me miro, su mirada era fría, podía sentir que estaba molesto, pero no conmigo. Me sonrió un poco y di un paso hacia él. – Justin…– susurré.

Él no me dijo nada, soltó el agarre de Ryan y dio un paso hacia mí, su mano estuvo en mi cuello y de allí se deslizo hasta mi nuca, donde él hizo presión y me pego hacia él, yo no podía dejar de llorar, me pegué a él y lo rodeé con mis brazos con cuidado, él olio mi cabezo, beso mi frente y luego metió su rostro en  mi cuello, lo escuche gemir un poco, sentí mi cuello humedecerse, él… estaba llorando. Abrí mis ojos y lo abrace más. – Te amo nena…– me susurró y pude estar más que segura         que Ryan quien estaba a un lado de nosotros no logro escucharlo. Mi corazón se encogió y se expandió de una manera que podía sentir una sensación de felicidad en mi cuerpo. Él mantuvo su rostro allí en mi cuello y con su brazo desocupado me rodeó completamente pegándome a su cuerpo.

–Está todo bien Justin. – dije tomándole el cabello acariciándolo. Estaba tan inclinado a mi… que incluso sentía que era de mi tamaño. – Estoy acá contigo. – lleve mis manos hasta su rostro y lo separé un poco de mí, lo obligue a mirarme, sus pestañas estaban algo unidas por las lágrimas, podía verlo asustado, furioso, calmado, feliz… podía ver esos ojos reflejarme tantas cosas. – Estás bien Justin…– lo mire, me fije en su ceja izquierda que estaba algo partida, la esquina derecha de su labio inferior estaba hinchada, al igual que los pómulos, vi un poco de sangre seca en los orificios de su nariz y no pude evitar llorar más, esos desgraciados lo habían golpeado.

–Estoy bien nena…– me susurró con su voz ronca y sus manos en mi cadera. Asentí, quería creer que era así, pase mis dedos por sus mejillas con mucho cuidado y seque sus lágrimas.

–Deberíamos irnos…– comentó Ryan.

Justin asintió. Volvió a tomar mi rostro entre sus manos y deposito un beso en mi frente, me sentía aliviada, lo tenía nuevamente conmigo, no quería separarme de él, no quería hacerlo. Caminamos con cuidado hacia el auto, John saludo a Justin, le dio un abrazo y palmeo su espalda con cuidado, Justin subió al auto y yo seguido de él en los asientos de atrás. Ryan subió en el asiento de copiloto y John subió, él… él manejaría.

–Estás aquí…– susurró Justin con sus ojos cerrados y sus labios pegados a mi cabello. Me sentía tan cómoda allí al lado de él, su brazo estaba por encima de mis hombros y yo estaba casi que encima de su pecho. Me encogí de hombros un poco por la comodidad que me ocasionaba estar así. – Ryan…– comentó Justin con su voz un poco alta, abrí mis ojos para ver a Ryan frente a nosotros, él se giró un poco sobre el asiento y miro a Justin. – Tenemos algo de qué hablar eh…

–Yo no le dije nada Justin…– dijo él a la defensiva.

–Es cierto…– comenté sonriendo. – Me enteré por las noticias de la Tv. – Él hizo un “jum” y volvió a acercarme más a él, sonreí y cerré mis ojos con mi rostro pegado a su pecho.



*

El auto fue directamente al aeropuerto. Él avión privado aún permanecía allí. – Aun pienso que no deberíamos irnos aun…– mire a los chicos. – Justin debe descansar… quedémonos en un hotel. – sugerí.

–Nena, quiero descansar, sí, pero realmente quiero que sea en casa, no quiero estar más en esta jodida ciudad…– Dijo Justin y comenzó a subir en el avión. John lo siguió y Ryan espero a que yo me moviera de mi lugar. Suspiré, deje de mirarlo, baje la mira con un poco de tristeza, su tono… había sido de rabia, y por un momento, pensé que su rabia también era conmigo.

Mordí el interior de mis mejillas y subí al avión y tras de mi Ryan, luego de él subió el copiloto y cerró la puerta del avión. Como era un avión privado tenía grandes espacios en cada asiento. Incluso habían dos habitaciones, eran pequeñas, pero era lo suficientemente espaciosa para tener dos asientos y dejar que uno se sintiera cómodo, fuera de esas dos habitaciones estaban los demás asientos, que eran igual de cómodos, así que en la primera habitación se encontraba John, y junto a él el asiento vació, él tenía la pequeña puerta rodante abierta, y le vi con su asiento inclinado, acostado y con los ojos cerrados. Continué caminando para encontrarme con la segunda habitación, con la puerta cerrada, sabía que ahí estaba Justin, ya que no lo veía en el resto del avión. Deslice la puerta, con intención de entrar a la habitación con él, pero él estaba de espalda a la puerta con él asiento completamente inclinado a punto de parecer una cama, mire el asiento a su lado, sus zapatos, me sentí extraña en ese momento, ¿eso era una señal de que no quería que me sentara con él? tragué saliva y di un paso hacia atrás, deslice la puerta nuevamente cerrándola y camine hasta los asientos finales del avión, estaban allí mismo, incluso era como una sala de estar.

Tome asiento poco a poco, no entendía porque la actitud de Justin, sabía que estaba herido, golpeado y todo lo demás, pero veía injusto que se comportará así conmigo. Sequé mi mejilla y parpadeé un par de veces sacando los pensamientos que me mantenían mal.

Respire profundo y me recosté al asiento,  mire a mi lado izquierdo, había un sofá, y a mi lado derecho estaba la ventanilla. Se suponía que a pesar de lo que pasó todo estaría bien, que así como estoy yo… él podría también tratar de estar bien aunque sea conmigo. No lo trate mal en ningún momento y a decir verdad en ningún momento desapareció el jodido dolor, no desapareció completamente nada, porque aún continuaban doliendo mi huesos y mi cuerpo, porque estaba segura que mi vida estaba en riesgo de muerte y aún no me importo. No me importo nada, y cuando le vi… escondí todo eso, porque no quería abrumarlo con mi estado, incluso así todo pareció estar bien hasta que llegamos al aeropuerto.

A la hora siguiente de estar en el aire comencé a sentirme mareada, el aire me faltaba, estaba mal sabía que posiblemente colapsara antes de llegar a la ciudad. Mire a los lados, hice el esfuerzo completo en ponerme de pie, caminando con todo el dolor manteniéndome aturdida me guía hasta el borde, caminando sujetada de todo lo que encontrara. Pase de largo a los chicos, no me detuve en la pequeña habitación de Justin. Agradecí a Dios que Ryan permanecía despierto en su celular mientras John dormía como un oso. – Ryan…– susurre, ya no podía producir voz, el dolor era insoportable, sentía algo quemarme toda la piel y hacer hervir mi sangre. – Ryan…– llame nuevamente, esta vez el volteo sonriendo y quitando sus auriculares.

– ¿Me llamas? – preguntó. Asentí recostada a la puerta. Su sonrisa se borró de su rostro y su expresión cambio, me miro de arriba abajo y se puso de pie caminando hasta donde estaba yo. – ¿Qué sucede?

–Ayúdame…– le dije y tomé sus brazos, como si fuera lo único en este mundo que me sujetara.

– ¿Qué te sucede? – su tono de preocupación quebraba un poco su voz.

–No aguanto…– apreté mi agarre a él cuando una punzada vino a mi espalda haciéndome sentir que los pulmones me estallarían. –…el dolor. –  lo miré. Él con rapidez pero en shock me sujeto.

– ¡¿TUS MEDICAMENTOS?! – dijo nervioso, en voz alta pero no mucho para que Justin lo escuchara. – ¿Dónde están? – me miró sin saber qué hacer.

–No los traje…– cerré los ojos. – Salí tan deprisa, se me olvido todo, ando en pijama…– lo mire y di una pequeña sonrisa con dolor. Su cara fue algo de confusión. – Te aseguro que ando en pijama debajo de este sobretodo…– dije tratando de ser divertida.

–Por Dios… ¿desde cuando tienes el dolor?

–Desde que venía en el avión hacía Atlanta…– comenté. – Se hizo más fuerte en el Juicio…

–Es por eso que te mantenían sentada…– comentó para sí mismo.

– ¡Ryan! – me aferré a él pero mis rodillas fueron a dar al suelo.

– ¡JODER! ¡JOHN! ¡JOHN! – lo llamo. Mis mejillas se habían llenado de lágrimas de un momento a otro. Ryan me levanto en sus brazos y con cuidado me deposito en el asiento de John,            qué le faltaba solo un poco para quedar recto como una cama.

– ¿Qué tiene? – escuche que John preguntó, yo mantenía mis dientes apretados para no gritar y mis piernas recogidas con fuerza.

–Tiene dolor… no ha tomado nada desde que se vino…– gemí, no podía aguantar, comencé a llorar, que mi llanto se escuchara.

–Denme algo…– chillé.

– ¿Sus medicamentos?

– ¡No los trajo!

– ¡JODER!

– ¡___ espera… aguanta más… buscare algo que te ayude! – dijo Ryan y toco mi frente para acomodar mi cabello. – ¡JODER! ¡ESTAS ARDIENDO EN FIEBRE! – dijo asustado.

–Ryan solo tengo…– abrí mis ojos y mire a John.

–Lo que sea que calme el dolor John, dámelo…– dije llorando.

–Es una droga ___... – me miro preocupado.

–Por favor…– chille al momento que otra punzada venía a mi espalda. – Me está faltando el aire…

– ¡JODER! ¡SABÍA QUE ERA MALA IDEA QUE VINIERAS! – dijo Ryan preocupado caminando de un lado a otro tomando su cabello.

– ¡Saca el respirador de emergencia! – Le dijo John a Ryan. Abrí mis ojos y estire mi brazo hacia John en señal de que ya no podía respirar, inhale aire aunque sentía que no llegaba a mis pulmones, comencé a desesperarme y el dolor no cesaba. – ¡SACALÓ RÁPIDO ANTES QUE LE DE UN PARO RESPIRATORIO! – gritó. Ryan haló la mascarilla de oxígeno de emergencia, la pego a mi rostro mientras la encendía y comenzaba a mandar aire. Tomo un par de minutos sentir que comenzaba a llegar el aire a mi pulmones, las lágrimas continuaban cayendo por mi rostro. – Joder… me voy a terminar muriendo de un infarto…– dijo John tomándose el pecho y sentándose en el asiento de al lado. – ¿Ya puedes respirar? – me pregunto. Asentí.

–John démosle la droga…– comentó Ryan. – Por Dios está volando en fiebre…

–No aguanto el dolor chicos…– dije con mis ojos cerrados, aceptando que este era mi final, que así debía ser, yo le salvaba la vida a Justin a cambió Dios se llevaba la mía. Apreté con fuerza  el agarré en el asiento, cada punzada era insoportable la sentía en todo el cuerpo.

–Te haces responsable de lo que suceda Ryan. – dijo John poniéndose de pie y tomando un bolso pequeño. Abrió uno de los bolsillos y sacó un pequeño frasco con un polvo dentro. Esperaba que este fuera un milagro… porque me sentía ya fuera de mi cuerpo sin poder dirigir alguna extremidad. Le vi entregarle el frasco a Ryan, él abrió con cuidado y tomo una pequeña botella de agua. – En Champán. – comentó John.

– ¿Champán?

–Sí, con alcohol hace efecto más rápido. – John salió de la pequeña habitación y luego regreso con la botella de Champán y una copa. Vació algo de Champán y Ryan introdujo el polvo. – Que lo beba rápido.

–Toma…– se acercó Ryan sentándose a mi lado. – Esto te hará sentir mejor sin duda…– comentó sonrió algo nervioso. – hizo la mascarilla de oxígeno a un lado, y sostuvo la copa mientras yo inclinaba mi cabeza y lo bebía todo en dos tragos grandes. Volví a recostarme completamente y Ryan colocó la mascarilla de oxígeno. – Estarás bien… si no Justin me matará…– comentó sonriendo con nervio. Sonreí aun con dolor.

–Debería avisarle a Justin…– comentó John.

– ¡ESTÁS LOCO! – Ryan se puso de pie. –  Me mata al ver a ___ en este estado…– comentó, John volteó los ojos negando con un movimiento de cabeza.

–Dormiré afuera…– comentó John. – Me mantienes al tanto…– Ryan asintió. – Que te mejores…– me miro, asentí.

–Gracias John…– le comenté.

–Tú salvaste nuestro chico, no puedo hacer más. – se encogió de hombros y salió del lugar.

Espere un momento en silencio mientras trataba de concentrarme en respirar bien, Ryan me miraba preocupado y suspiraba de a momentos, pasaba la mano por su cabello, miraba la pantalla de su celular, le sonreí un poco. – No hay nada gracioso en esto ___... – comentó. – ¿Qué iba hacer yo si te morías acá? – tamboreo sus dedos sobre el asiento y luego se detuvo. – Tendría que tirarme del avión, matarme yo mismo antes que Justin lograra agarrarme. – sonreí con ganas aunque su rostro era de preocupación absoluta. – Dios, me vas a matar, tú y Justin. – colocó sus codos sobre sus piernas y tomo su cabello. – Ni siquiera Fabi me hace pasar por esto…– sonreí pensando en cómo se pondría si le hiciera pasar por esto. – Ni siquiera lo pienses, ni siquiera lo pensare yo. – dijo mirándome como si leyera mis pensamientos, cerré mis ojos sonriendo un poco mientras la mascarilla aún permanecía en mi rostro. Luego de un largo rato escuche mi nombre, fruncí el ceño y abrí mis ojos. – Joder…– susurró Ryan. – Pensé que te había dado algo, llevo media hora llamándote. – comentó, le sonreí. – ¿Te sientes mejor? – pregunto. Abrí mis ojos por completo… el dolor había desaparecido… al igual que mi cuerpo, no sentía mi cuerpo. – ¿Qué? ¿Qué pasa? – me miro completamente de arriba abajo.

–No siento mi cuerpo…– sonreí algo extrañada, porque podía jurar que solo sentí mis labios al hablar y mis ojos al parpadear.

– ¿En serio? – se asustó. – A ver… mueve tu mano izquierda. – me dijo. – Inténtalo. – él miro mi mano y me miro otra vez.

– ¿La muevo?

–Si…

–Siento que no logro moverla. – sonreí.

–Por lo menos el dolor desapareció… ¿te sientes mejor?

–Supongo que si…– sonreí. – No siento mi cuerpo. – él sonrió. – Quítame la mascarilla…– le dije. Él se movió rápido y me la quito con cuidado. – Ya siento que puedo respirar con tranquilidad.

–Puedo estar tranquilo ahora…– relajo sus hombros. – Ya no moriré. – sonrió. Le devolví la sonrisa.

–Ryan... – comenté al verlo recostarse en su asiento.

–Dime…– comento acostado como yo, los dos mirábamos hacia arriba.

– ¿Qué le sucedió a Justin?

– ¿Por qué preguntas eso?

–Esta… extraño conmigo… siento que está molesto…– mi voz se quebró y apreté mis labios para no comenzar a llorar.

–No lo sé… pero te puedo asegurar que no está molesto linda.

–Si te asomas donde él esta… tiene algo ocupando el otro asiento… solo para que yo no esté allí, por eso me quede afuera… donde supongo que esta John ahora…

–Bueno… quizás se sentía mal…

–También me sentía mal y no por eso me mostré molesta con él.

–Deberías decírselo…

–Puse mi vida en riesgo Ryan, y no pretendo echárselo en cara, solo me gustaría que supiera lo que hago con él, y aunque él se sienta mal… yo me siento peor, porque por mi culpa y culpa de mi padre es que él paso por esto…

–No te culpes…

–Si me culpo Ryan, fui yo quien me fui con Lucky, es a mí a quien mi padre quiere y tratara de hundir o matar a los que no estén de acuerdo con lo que él decida sobre mí.

–___...

– ¡Es injusto! – mi voz se quebró y unas lágrimas salieron. – No le echó en cara lo que hice, pero… solo me gustaría que el apreciara un poco. Este dolor insoportable… me lo aguante siempre, todo por él, es injusto, que sintiéndome así, alguien me trate de tal manera como si no le importara. – chille. – Se cómo es Justin, o creo saberlo, incluso a veces me confunde, pero es injusto de su parte… debería darse de cuenta que he puesto de mi parte más de lo que debería. – apreté mis labios y calme mi respiración. – Te lo digo a ti, porque eres su amigo… y quiero que se lo expliques…– lo miré. – Si continúa así Ryan…– suspire. – me iré de su lado, porque es injusto, que sufriendo los dos, ambos por igual, y aunque estuve a punto de morir… es injusto que aun así yo me lleve la culpa siempre encima, aunque sé que soy la culpable, pero reprochármelo en la cara…– negué con un movimiento de cabeza. – Me cansaré Ryan, y si lo mejor para él es que yo esté lejos lo estaré, porque no puedo permitirme que él siga siendo lastimado y metiéndose en conflictos por mi culpa.

–___, nadie te está culpando…– se sentó. – Es solo que… sabes cómo se pone, se encierra en su burbuja, piensa cosas, y luego sale, quizás tiene rabia acumulada por lo que le hicieron los oficiales… y te aleja un poco para no pagar esa rabia contigo, no tratarte mal…– lo escuche en silencio. – ¿Lo dejarás?

–Si sigue con su jodida actitud lo haré. – dije y apreté mis labios para no permitirme llorar más.

–Joder. – su risa sonó un poco. Lo mire sin entender. – Ni tu misma te crees eso. – me sonrió. – Han pasado por lo peor… mírate, balanceándote en la línea de vida o muerte soló por él… no lo dejaras por una de las rabietas que tenga…– sonrió.

–Te odio Ryan. – dije haciendo puchero y cerrando los ojos.

–Todo porque tengo la razón. – rió y lo mire otra vez, se recostó al asiento. – Descansa linda, te avisare cuando lleguemos a la ciudad…

–Gracias…– comenté.

– ¿Por qué?

–Por cuidarme…– sonreí un poco. – Por preocuparte…

–No hay de que. – sonrió. – Eres como mi hermana pequeña…– suspiró. – Aparte que Justin me encargo estar pendiente de ti, ser sus ojos, y si algo te pasa me mata. – sonrió.

– ¿Eres entonces mi guardaespaldas?

–No. – rió. – Soy un chico amenazado a muerte si te pasa algo. – dijo y reí.

–Idiota.

–Solo estaré al pendiente de ti cuando Justin no pueda…– sonrió.

–Está bien…


–Ahora descansa… te despertare cuando lleguemos.




martes, 12 de abril de 2016

CAPITULO 9


“…Y sin tener ninguna prueba que demuestre lo contrario de esto, y siendo el señor Justin Bieber culpado de dichos delitos como lo es de Austin Norris y Lucky Blue, siendo culpado de otros crímenes de bajo rango, entonces la decisión será...”

– ¡DETENGASE! – grite entrado a la sala de juicio. Unos oficiales intentaron detenerme. – ¡TENGO PRUEBAS! – grite llorando.

– ¿QUIÉN ES USTED? – preguntó el Juez.

–___... – escuche que dijo mi padre y no le preste atención.

– ¡TENGO PRUEBAS DE QUE ESTA EN LO EQUIVOCADO! ¡ÉL NO ES CULPABLE! – dije llorando

– ¡SUÉLTENLA! – ordenó el Juez. Coloqué mi mano en el abdomen, comenzaba realmente a doler. Enfoque mi mirada buscando a Justin entre las personas. Vi unos oficiales sostener a un hombre, sostenerlo a él, con la cabeza cubierta con una funda de tela negra y las manos esposadas atrás en su espalda. Mi corazón dolió al verlo así, al otro lado estaba Ryan quien me miraba preocupado por mi aspecto, y John, quien parecía estar aún molesto. – ¿TRAJO LAS PRUEBAS CON USTED? – me pregunto el Juez.

–Sí. – dije mirándolo mientras mi cuerpo temblaba por el dolor que sentía pero esto era mucho más importante. Vi de reojo a Justin removerse entre el agarre de los oficiales. Apreté mi mandíbula para no salir corriendo hasta donde estaba él y abrazarlo.

–Bien ¿Dónde está? – me miro intimidantemente el Juez. Tome mi cartera y saqué el CD que traía, lo mostré, él asintió. – Tendremos un receso de unos cinco minutos. – Dijo el Juez y se puso de pie. – Traigan a la testigo a mi oficina. – Comentó.

Mire a los lados, todos se colocaron de pie y vi cómo se llevaban a Justin a otro lugar. Ryan quiso decirme algo pero al mismo tiempo los oficiales me tomaron por los brazos y me llevaron fuera de la sala, luego me dirigieron a una oficina. – Pase. – Dijo uno de ellos mientras abría la puerta para que yo pasara.

Tragué grueso y asentí. Pase y me encontré con una amplia oficina, decorada con cuadros de honores, algunas medallas, y un par de trofeos, al final un escritorio de madera, vi de una puerta salir a Juez y dirigirse a su escritorio. – Bien. – dijo sentándose. – Hablemos, cuénteme su testimonio y muéstreme la prueba. – me miro. Asentí y camine hacia él. Llegue al escritorio y me senté en la silla que me correspondía.

–Me llamo ___ Jess…– empecé.              

– ¿Es usted familiar del señor Kalvin Jess?

Asentí. – Su hija. – baje la mirada y luego lo mire a los ojos. – Por desgracia. – apreté mi mandíbula.

–Y usted… viene a favor del acusado o va a complementar con pruebas para colocarlo preso.

–Vengo a favor del acusado. – comente, él frunció su ceño. – El asesino acá es… el Señor Kalvin Jess.

–Está haciendo usted una acusación muy fuerte Señorita.

–Tengo como alegar que todo lo que digo es cierto. – dije segura de mi misma.

–Comience. – se recostó al espaldar de su silla y entrelazo los dedos de sus manos sobre la mesa mientras esperaba por mí.

–Lucky Blue era mi… novio. – comencé. – Al igual que lo fue Austin Norris, mi prometido. Yo vivía en Los Ángeles con mi madre, mi padre, a obligadas me trajo Atlanta, a vivir con él, comprometiéndome por cosas de negocios con Austin Norris, el padre de este chico era dueño de unas acciones, así que mi padre me tenía en un secuestro, constantemente me golpeaba y amenazaba. Estuve a punto de casarme con Austin Norris, pero para ese entonces ninguno de los dos queríamos, él me iba ayudar a escapar y regresar a Los Ángeles, pero mi padre sospechaba y tomo acciones sobre el asunto.

– ¿Y Lucky Blue?

–Mi padre lo contrato,  para que me enamorara y me trajera de vuelta Atlanta. – baje la mirada recordando todo. – Él no me dijo eso sino después de que ya estábamos aquí. – lo mire. – Pero Lucky no quería casarse y mi padre a cambio no quiso entregarle el dinero que le había ofrecido, así que Lucky arremetió contra mí. – desabroche mi sobretodo y levante mi camiseta enseñándole los morados y las cicatrices de las operaciones. – Estuve internada por dos semanas luego de escapar de la casa de Lucky. –suspiré. – Justin, el chico que usted están condenando fue quien me encontró en las avenidas y me llevo al Hospital, puede averiguarlo y sabrá que así fue.

– ¿Y quién mató a Lucky?

–El Señor Kalvin Jess. – lo mire. – No lo diría de no ser así, tenga sus propias conclusiones, como Lucky no cumplió con el trato de casarse conmigo… y mi padre no quiso entregarle el dinero desde un principio que llego a Atlanta.

–Todo encaja…– dijo aun pensando.

–Lo sé, y por si tiene alguna duda…– coloque el CD sobre el escritorio. – Puede verlo, es un video de Austin Norris, donde explica lo que mi padre planeó…– deje caer una lágrima.

– ¿Por qué no vino antes? – me pregunto el Juez.

–Estaba en Los Ángeles. – lo mire. – Estaba de reposo. – señale mi cuerpo. – Estoy aquí colocando en riesgo mi vida para que usted tome una decisión correcta…– dije llorando.

Él asintió y colocó el CD dentro de la lapto, rápidamente el video comenzó a rodar. – ¿En qué parte lo dice? – mencionó viendo el comienzo del video. Tomé la lapto, la gire un poco y adelante el video. Lo deje en pausa y gire la pantalla otra vez hacia él, él suspiro, colocó sus lentes y dejo rodar el video.



“¿Sabes con qué fin hago este video? Quiero que siempre seas feliz, feliz como sales en esas imágenes… no es tan difícil. Mi plan no era este, te debo decir que se ha cambiado a última hora. Te iba a sacar del país… Te iba a llevar a China, Austria, a dónde tú me dijeras… Recién me entere que…Tu padre… es un… Perdóname, pero tanto tu padre como mi padre son unos malditos. Me eh enterado que… Tu padre ha convencido a mi padre de colocar una bomba en mi auto y todos los autos a nuestro alcance… Muy fácil linda, para no escapar… Las bombas están programadas a una distancia, si pasan esa distancia estallan, eh encargado otro taxi, uno que si podría llevarte un poco lejos de la casa…Si estás viendo esto entonces lo has logrado linda, has escapado”


Mis lágrimas caían por mi mejilla al volver a escuchar sus palabras. – Gracias a Dios llegaste Jovencita…– dijo levantándose de la silla y suspirando. – Regresemos a la sala de Juicio.

–Por favor tome la decisión correcta. – suplique llorando. Él asintió. Abrió la puerta. – Llévenla a la sala del Juicio. – ordenó, ellos asintieron. – Con cuidado que está herida…– comentó y cerró la puerta tras él.




Entre a la sala de Juicio, estaban todos ya preparados. El Juez estaba por salir… me ubicaron en una esquina, todas las personas me miraban, mi padre… no dejaba de mirarme, no quise mirarlo, todo esto era culpa de él, por su culpa Justin estaba aquí y por su culpa yo estuve a punto de morir. John le comentaba algo a Ryan, él, él no dejaba de mirarme con preocupación. Yo misma estaba preocupada, estaba asustada, no sabía si podría sacar a Justin de esto con mi prueba y abogando contra mi padre.

Una punzada fuerte llego a mi espalda por debajo de mis costillas, lleve mi mano allí rápidamente al mismo tiempo que cerraba mis ojos y apretaba mi mandíbula para no gritar. – ¿Está bien? – pregunto uno de los oficiales a mi lado, no me dejaban sola en ningún momento, uno de ellos había recibido orden del Juez, la orden de cuidarme porque tenía una información muy importante, al menos cuidarme mientras estuviera allí dentro de la sala. – ¿Hey? – volvió a preguntar. Asentí, aunque me mantenía doblada un poco del dolor. – ¿Quieres sentarte? – asentí y abrí mis ojos, las lágrimas punzaban y amenazaban con salir. El oficial le susurró algo al otro el cuál se movió inmediatamente, sentí la mirada de varios encima de mí, luego de unos segundos el oficial colocó una silla detrás de mí. El oficial que estaba a mi lado extendió su mano y la tomé, sujetándome fuerte y tratando de sentarme poco a poco. Luego de estarlo, pude respirar, poco a poco, ellos se mantuvieron de pie a mi lado. Levante la mirada con un poco de pena y mire hacia los chicos, Ryan se veía más preocupado y no dejaba de mirarme, John ya no se veía molesto si no un poco preocupado y confundido.



El juez entró a la sala, y todo el mundo guardo silencio, él hablaba con unos oficiales y aun no llegaba a su lugar. – ¿Dónde está Justin? – pregunte a uno de los oficiales que estaba a mi lado.

Él se inclinó un poco. – Debe estar por llegar…– susurró y se enderezo nuevamente. Mire a todos lados en su busca, pero nada, no aparecía por ningún lado. El Juez subió a su lugar, aclaró su garganta. – Tomen asiento. – dijo y todos se sentaron. – Pasen al acusado. – ordeno, y unas puerta a su izquierda se abrieron y venían dos oficiales con Justin al igual que antes, con las manos esposadas a sus espaldas, y la funda de tela negra en su cabeza, unas lágrimas hicieron su camino por mis mejillas, él traía la cabeza abajo, no podía verlo completamente, pero lo sabía por su inclinación. – Bueno, esto es una decisión que la he pensado seriamente. – suspiro, aunque estaba sentada mis piernas me temblaban. – Respecto al testimonio y prueba que he recibido…– guardo silencio un momento. Todos lo miraban. – El Señor Justin Bieber queda en libertad…– una enorme ola de ruido se hizo en la sala, todos murmuraban y se preguntaban ¿por qué? Justin levanto su cabeza, volviendo a su posición normal, su espalda estaba recta y su cabeza arriba. John sorprendido miro a Ryan, y Ryan me miro a mí, no me preocupe por detener mis lágrimas, lo había logrado, había sacado a Justin de esto. Le sonreí un poco a Ryan mientras lloraba, él sonrió con compasión. – ¡SILENCIO! – ordeno el Juez sonando su martillo mientras todos hacían silencio. Mi padre me miraba sin entender y como si estuviera molesto, deje de mirarlo y mire al Juez. – Culpando al señor Justin Bieber sin prueba evidente sobre los pequeños delitos, o vandalismos, lo dejó en libertad.

– ¡SU SEÑORIA ¿Y LOS ASESINATOS?! – dijo el abogado de mi padre.

–Los cargos de asesinado pasan al señor Kalvin Jess. – otra ola de ruidos y murmullos se hizo, el Juez sonó nuevamente su martillo. – ¡SILENCIO EN LA SALA POR FAVOR! – todos quedaron en silencio. Mi padre comenzó hablar con su Juez, estaba preocupado, asustado, lo veía en su rostro. – Con una prueba concreta sobre el asesinato de Austin Norris queda en prisión con doce (12) años de condena…

– ¡SEÑORIA SE DEBE DISCUTIR EL CASO! – grito el abogado de mi padre.

– ¡NO HAY NADA QUE DISCUTIR TENIENDO PRUEBAS CONCRETAS! – dijo y aclaro su garganta nuevamente. – Y por el testimonio dado, mostrando los lazos de negocios que tenía el Señor Kalvin Jess con Lucky Blue, llegando a la finalidad de que es culpable del asesinato, se le suman quince (15) años más de condena. – vi mi padre tomarse el cabello mientras trataba de no llorar. John estaba sorprendido al igual que Ryan, los dos me miraron y yo solo me encogí de hombros.

– ¡MALDITA HIJA DE PUTA! – gritó mi padre corriendo hacia mí con sus manos estiradas. Ví a Ryan tratar de hacer algo mientras John lo detuvo. Y los oficiales a mi lado se colocaron frente a mí para detenerlo.

– ¡ESPÓSENLO! – ordeno el Juez, dos oficiales más llegaron a él y lo tomaron y lo esposaron, llevándolo nuevamente a su lugar. – Y por maltrato e inclinaciones de secuestro de su propia hija, por acoso y por declarar con testimonios falsos se le suman diez (10) años de condena, desglosándose de esta manera: cuatro (4) años por maltrato, dos (2) años por inclinaciones de secuestro, dos (2) años por acoso y dos (2) años por declarar testimonios falsos.

– ¡NO! ¡NO! – gritaba mi padre llorando.

– ¡SILENCIO! – ordeno. – En su totalidad será sentenciado a treinta y siete (37) años de prisión. – miro a todos. – Esto es todo, el caso está cerrado. –sonó su martillo y se puso de pie. Todos comenzaron a murmurar, algunos me miraban, vi cómo se llevaba a Justin, mire a Ryan y a John que aún permanecían en la sala mientras las demás personas salían.

– ¡MALDITA! ¡HIJA DE PUTA! ¡SOY TU PADRE! ¡¿CÓMO PUDISTE HACERME ESTO!? – gritaba mi padre mientras se lo llevaban. Lo mire y luego deje de hacerlo cuando uno de los oficiales me toco el hombro, levante la mirada y luego caí en cuenta que debía colocarme de pie. Lo hice, poco a poco, mire a los chicos para ir hasta ellos pero un oficial me detuvo.

–Debemos llevarla de vuelta a la oficina del Juez. – me dijo uno de ellos, asentí y comencé a caminar con ellos, no sin antes mirar a los chicos.


Me sentía asustada. Estaba de pie dentro de la oficina, el Juez estaba en silencio en su escritorio. Trague saliva y suspire, sequé mis mejillas. – Bueno…– dijo finalmente luego de un momento. – Solo quería entregarte esto…– extendió el CD y lo tome. – Gracias por tu testimonio.

–Solo hice lo correcto…– le dije.

–Tome una copia del video, para tenerlo como evidencia… iba a tomar el CD pero…– guardo silencio un momento y luego continuó. – Vi que era algo personal, quiero decir que lo vi completo. – sonrió, sonreí con algo de tristeza. – Lamento su perdida. – comentó asentí. – Bueno…– suspiro. – Debes ir a descansar, note que esta incomoda con esa herida…

–Duele. – sonreí.

–Bueno es hora que vayas a descansar. – sonrió, asentí. – Gracias…

–Gracias a usted. – le mire. – Gracias por escucharme a última hora y por tomar la decisión correcta. – dije y sequé la lágrima que recorría mi mejilla. Él asintió sonriendo. – Que tenga un buen día…– me despedí.

–Igual, que se mejore. – comentó, asentí y salí de la oficina. Los oficiales se inclinaron un poco como un saludo pero esta vez de despedida. Les sonreí un poco y comencé a caminar por el pasillo, sabía que al final estarían las personas y en ellas los chicos.


Llegue al lugar, estaban las personas pero por ningún lugar estaban los chicos, comencé a caminar hacia las afueras del lugar y tome mi celular, marque el número de Ryan y espere un momento hasta que respondió.

– ¿Ryan? ¿Dónde estás? – pregunte mientras miraba a todos lados.

–Estoy por el estacionamiento, en los lados de atrás, Justin saldrá por una puerta de acá.

–Voy hasta allá. – dije y colgué. El dolor desapareció al escuchar “Justin saldrá” así que si lo vería hoy mismo, no tendría que esperar más, camine rápido, ignore el dolor, ignore todo, tropecé un par de personas, incluso iba casi que corriendo, llegué al lugar, vi a John recostado a su auto con los brazos cruzados sobre su pecho mirando hacia la puerta. Ryan estaba cerca de él, en la esquina del auto, baje mi velocidad, Justin aún no había salido, comencé a caminar tranquilamente. – ¡HEY RYAN! – dije casi que gritando, él volteó y sonrió.

– ¡___! – grito y se incorporó, John solo volteó a mirar. – ¡JODER ERES ÚNICA! – sonrió mientras caminaba hacia mí casi que corriendo, sonreí un poco. – Dios, estás bien…– dijo llegando a mí y abrazándome un poco. – ¿Estás bien? – preguntó dándome un chequeó con la mirada mientras daba un paso hacia atrás para poder verme bien.

–Lo estoy Ryan…– dije con voz apagada. Él me miro preocupado.

– ¿Qué sucede?

– ¿Ya saldrá? – pregunte mientras caminábamos al auto.

–Debe estar en camino hasta acá. – dijo sonriendo. – Lo importante es que lo sacaste de esto, enana. – alboroto mi cabello un poco sin dejar de sonreír.

–Hola John…– le salude al llegar al auto y estar casi frente a él.

–Hola ___... – su tonó fue frió, me encogí de hombros incomoda y mire alrededor. – Gracias… por sacarlo. – comentó.

–No hay de qué. – sonreí. – Es mi novio, lo haría mil veces más, moriría y mataría por él si es necesario. – dije mirándolo, él sonrió con ironía y sonreí por no dejar. Espere un momento mirando a los lados y en dirección a la puerta pero Justin no salía, suspire, mire a Ryan y luego baje la mirada, ¿Cómo le decía que necesitaba algo para el dolor?

–___... – comento él sacándome de mis pensamientos

– ¿Eh? – lo mire.


–Ven. – caminó al auto y abrió la puerta de atrás. – Siéntate un rato mientras Justin sale…– sonrió, asentí y sonreí con algo de pena. Camine hasta el auto y tome asiento, mire mis manos, jugué con mis dedos, estaba nerviosa y no sabía por qué. Me recosté al asiento para lograr descansar la espalda, respire profundo y lentamente. Fui a tomar mi celular para avisarle a mi madre pero decidí que era mejor que se enterará por las noticias. Cerré mis ojos y pedí a Dios que Justin se apresurará a salir, quería irme a casa con él, estar con él, sin separarme de él, no quería estar lejos de él por más tiempo. Cuando sentí que él sueño comenzó a llegar a mis ojos escuche un ruido, fruncí mi ceño y abrí mis ojos. John se separó del auto y Ryan también. – ALLÍ VIENE JUSTIN. – dijo.