–Joder. – dijo dejando el vaso de agua a un lado.
–No sé qué me está pasando…– dije con mis mejillas
humedecidas, estaba llorando, me había dejado inundar por los nervios.
–Mantente tranquila. – dijo con sus manos frente a él en
señal de Stop. Sus ojos estaban abiertos como platos. – ¿Y Justin?
–Está dormido…– dije e hice puchero. Estaba temblando. –
Ryan… has algo... no siento mi cuerpo por la droga… por favor… averigua que
tengo…– lo miré.
–Joder…– dijo para sí mismo, tomó su cabello y comenzó a
caminar de un lado a otro. – Joder…– no se detenía.
– ¿Qué sucede? – comentó John entrando a la cocina.
–Mírala…– comentó Ryan mientras me señalaba sin quedarse
quieto en un solo lugar.
John fijo su mirada en mí, me di la vuelta para que viera
mi espalda y mi camiseta llena de sangre. – ¡JODER! – se sorprendió. – ¿Qué te
sucedió? – me pregunto.
–No lo sé… debe ser algún punto…– lo mire asustada.
– ¿Cómo es que aun te mantienes de pie?
–No siento nada por efecto de la droga. – le mire. –
John…– mire a Ryan. – Ayúdame…– sequé mi mejilla para mostrarme fuerte. – Ve…
tu como jefe de la banda… supongo que has curado a los chicos de algunas que
otras heridas…
–Cierto…– dijo Ryan que aún no podía mantenerse quieto,
esta vez le había afectado.
Mire a John, él asintió. – Revísame…– le pedí. – Si es de
cocerme… lo haces…– apreté mis labios. – No siento nada… creo que deberíamos de
aprovechar…
–Solo si son un par de puntos. – comento con todo duro. –
Si es algo más te llevare a la clínica…– me miró, asentí. – Estas perdiendo
sangre... así que apresurémonos…–asentí, tome mi sobretodo y lo lleve conmigo
siguiendo a John.
Fuimos hasta el final de la casa, una habitación que
parecía un despacho, pero a la puerta abrirse su parecido era más a un sótano.
Bajamos las escaleras que había, llegando así a la habitación debajo de esta.
Efectivamente, un sótano. John encendió la luz, algo opaca, vi unos estantes
con armas, otros mantenían herramientas, otros con licor virgen, vi una pequeña
mesa, un poco alta con una fina esponja encima, una camilla improvisada, había
otra mesa, un poco cerca, mantenía algunos envases de vidrio, de diferentes
tamaño, vi en otro estante, este diferente a los demás, de metal fino, pintado
de blanco, y con vidrio protector, este mantenía instrumentos médicos, agujas,
hilos, bisturís, pinzas, alcohol, algodón, guantes, algunas inyecciones, sentí
un frió recorrer mi cuerpo y me encogí de hombros. – Si quieres podemos ir de
una buena vez a la clínica…– comentó él, me gire y le di una sonrisa nerviosa
mientras negaba moviendo mi cabeza. – Bien…– suspiró. – Ven para acá. – me
llamo hacia donde estaba él, cerca de la camilla, tenía una lámpara, pero de
luz fuerte, que podía ser como el mismísimo sol. Me coloqué frente a él de
espalda, deje mi sobretodo en un pequeña silla y subí mi camiseta sin descubrir
mis senos, la mantuve allí enrollada y suspire, realmente nos sabía si me
estaba tocando la herida o no, porque no podía sentir, lo único que sentí fue
cuando quito la gasa enchumbada de sangre. Mordí mi labio y cerré mis ojos. –
Exactamente como dije… tres puntos. – Dijo después de un momento. – Hay que
coserte tres puntos otra vez…– dijo y asentí. – Bien acuéstate. – me dijo y
acomodo la camilla. – Boca abajo. – ordeno.
–Hola…– escuche una voz conocida, gire un poco y vi a
Fabiana quien venía con los ojos un poco cerrados y Ryan un poco más tranquilo
a su lado. – Estarás bien amiga…– sonrió, asentí, ella se sentó en la silla
cerca de mí, termine de acomodarme boca abajo con mi camisa enrollada arriba. –
Será rápido…– comentó ella, sentí lastima, se estaba muriendo de sueño. Ryan
ayudaba a John con los instrumentos, lavaron sus manos, colocó un par de
guantes… como si realmente fueran hacer una súper cirugía.
–Puedes ir a dormir…– comenté mirándola. – No es
necesario que veas esto, ve y duerme… para que mañana puedas cuidarme. – le
sonreí, ella sonrió con sueño y asintió.
–Te quiero. – dijo dándome un beso en la cabeza, le dio
un beso a Ryan. – Cuídenla…– comentó saliendo de la habitación.
–Bien…– suspiró John. – ___ solo… relájate. – palmeó mi
hombro, asentí y cerré mis ojos. – Pinchare para que me digas si sientes o no…–
asentí. – ¿Siente?
–No
– ¿Acá?
–No
–Bien… comenzaré a cocerte…– comentó. Asentí y respire
profundo. Sentí un líquido frío caer por mi piel, quizás alcohol, cerré mis
ojos, debía concentrarme en otra cosa que no fuera la idea de que me estaban
cociendo.
Todo estaba en silencio, solo escuchaba algunos
movimientos, uno que otros suspiros, no abrí mis ojos, no quería estar en esa
realidad, escuche a John aclarar su garganta, abrí mis ojos y me encontré con
Ryan quien asentía, quizás porque John lo estaba haciendo bien, cerré mis ojos
nuevamente, pasaron unos minutos, quizás más de diez o veinte minutos, escuche
otros suspiros, apreté mis labios, ya estaba algo nerviosa… cerré mis ojos con
fuerza, y como si todo me fuera concedido… escuche las palabras que esperaba. –
Listo, termine…– dijo John. Le escuche quitar los guantes de sus manos, abrí
mis ojos y Ryan me sonrió. – Esos puntos no se te desataran nunca. – sonrió
John, le sonreí. Tenía algo de sueño, me sentía cansada. – Te cubriré eso y
estarás lista. – dijo mientras caminaba al estante y se regresaba con algunas
gasas y cinta adhesiva médica. Él colocó las gasas sobre la herida no sin antes
limpiarla con alcohol, luego para sujetarla colocó la cinta adhesiva. – Ahora
sí… estás lista. – me sonrió. Asentí.
–Gracias…– le dije con voz ronca, estaba casi que dormida.
– ¿Puedo moverme? – le pregunte.
–Por supuesto. – sonrió y alzo un poco sus hombros. –
Ahora iré a… descansar, supongo. – dijo mirándome con algo de lastima.
–Gracias John…– le repetí mientras Ryan me ayudaba a
sentarme.
–No hay de qué. – sonrió saliendo del lugar.
– ¿Cómo es que te sucedió esto? – preguntó Ryan.
–No lo sé…– dije sentada en la orilla de la camilla. –
mire mis manos y mire el suelo. – Supongo que…– me mantuve en silencio cuando
recordé…
– ¿Qué supones?
–Creo que fue en el baño… cuando Justin me empujo…
– ¡¿QUÉ JUSTIN QUÉ?! – se exaspero.
–Fue… fue sin querer…– lo miré. – Es qué….
–Joder ___...
–Ryan… él estaba de mal humor, le apreté la herida de la
ceja sin querer cuando le ponía la cura…– lo mire. – Su reacción fue separarme
y…
– ¡Y NO ENCONTRO OTRA MANERA QUE EMPUJANDOTE! – dijo
molesto.
–Ya paso…– dije cabizbaja.
–Hace horas atrás te desmayaste del dolor, ahora te estabas desangrando y tú solo dices “ya paso”– me miro molesto, baje la mirada. – ¿QUÉ QUIERES? ¿MORIR POR SUS PROPIAS MANOS?
–Hace horas atrás te desmayaste del dolor, ahora te estabas desangrando y tú solo dices “ya paso”– me miro molesto, baje la mirada. – ¿QUÉ QUIERES? ¿MORIR POR SUS PROPIAS MANOS?
–Él no sería capaz de hacerme daño Ryan…– lo miré.
–Lo sé, pero en estos momentos así… sabes que…– suspiro.
– Ni él mismo se reconoce. – me miró a los ojos y nos mantuvimos en silencio,
él tenía razón, Justin podía caer en la total oscuridad y no reconocerse ni él
mismo.
Un celular sonó y me quedé mirándolo esperando que
respondiera, pero no era el de él, mire a la dirección dónde provenía el
sonido… mi sobretodo. Ryan se apresuró a pasarme el sobretodo y de uno de los
bolsillos saqué mi celular, era mi madre. Suspiré y conteste. – Hola mamá…–
dije con la mirada en el suelo.
– ¡HIJA! ¡ESTUVE MUY PREOCUPADA! ¡NO ME HAS AVISADO NADA!
–Mamá estoy bien…– paseé mis dedos por la mesa, Ryan me
miró, sabía que esas palabras no podían estar en mi boca, menos en estos
momentos. – No he tenido tiempo. – fingí una sonrisa aunque ella no me
estuviera viendo.
–Me he enterado de todo por las noticias… ___ lo que
hiciste… tu padre…
–Fue lo correcto mamá. – dije seria. – Si me tocará
hacerlo otra vez lo haría…– suspire. – sabes lo que me hizo sufrir…– mire
fugazmente a Ryan quien me observaba descuidadamente.
– ¿Y Justin? ¿Cómo está él?
–Él está bien mamá... – mire a Ryan algo tímida…–
Estábamos durmiendo…
– ¿Cómo te trata? ¿Te trata bien?
–Si mamá, me trata bien…– me gire, no quería ver a Ryan.
– Es muy delicado, atento, me cuida mucho…– suspire. – Estoy bien mamá…
–Sabes que estaré acá para lo que necesites…
–Lo sé mamá… solo… descansa, estoy bien. – me encogí un
poco de hombros.
–Cuídate hija…
–Buenas noche mamá…– escuche él buenas noches de vuelta.
– También te quiero. – y colgué. Me gire a mirar a Ryan y le sonreí un poco.
–Le mientes a tu madre…
–Ryan… esto pasara…– baje la mirada. – Él volverá a ser
el mismo de antes…
–Lo sé. – me respondió seguro. Lo miré. – Vamos…–
extendió su mano hasta mí. – Te acompaño hasta arriba… amanecerá…– dijo, miré
la hora en la pantalla de mi celular, ya faltaban 20 minutos paras las 5.
–Lo siento…– dije apenada con él, no lo había dejado
descansar. Me sujete a su mano y comencé a caminar con cuidado, sostuve mi
sobretodo con la otra mano y camine a su lado, subimos las escaleras con
cuidado, bajarlas fue fácil, pero subirlas me costaba, mis piernas pesaban.
– ¡RYAN! ¡RYAN! – escuchamos un gritó. Ryan me miró
sorprendido y yo lo miré a él. – ¡RYAN! – volvimos a escuchar.
–Espera aquí…– me dijo. Asentí y me sostuve de la
barandilla. – Vuelvo en un momento.
Ryan termino de subir completamente, y yo me mantuve de
pie junto a la barandilla de la escalera, suspire y cerré mis ojos, me incliné
un poco pegando mi frente a mi mano, comenzaba hacer algo de calor, y mis ojos
comenzaban a pesar, él sueño volvía a mí.
– ¡¿QUÉ PASO?! ¡¿DÓNDE ESTÁ?! – escuche, fruncí mi ceño
intenta escuchar más. – ¡NO! ¡NO HARÉ SILENCIO! – Luego no escuche nada más.
Respire profundo. – ¿___? – escuche mi
nombre en una voz muy conocida, levante mi rostro y me encontré con la figura
de Justin frente de mí, abrí mi boca intentando decir algo. Pero no me dejo. –
¿Estás bien? – bajo los escalones hacia mí, asentí. – Dios, me había asustado…–
me miro preocupado.
–Estoy bien…– le sonreí. Ryan se encontraba detrás de él
y me miraba como si algo le preocupara.
– ¿Seguro qué estás bien? – me miró examinándome
rápidamente con la mirada, asentí. – Había sangre en la cama…– dijo serió.
–Fue un accidente…– dije y sonreí un poco apenada.
– ¿Accidente? ¿Qué tipo de accidente? – volvió a mirarme
de arriba a abajo.
–Tengo sueño…– le miré. – ¿Podríamos ir a dormir? – le
pregunté.
–Claro que sí…– sus ojos mieles también estaban cansados.
– Vamos. – me dijo y tomó mi mano. Subí junto a él y Ryan salió del lugar antes
de nosotros.
–Gracias Ryan…– comenté en un susurró, él asintió algo
serió y se apresuró a caminar hacia su habitación.
– ¿Qué tipo de accidente? – me preguntó Justin cuando ya
estábamos llegando a su habitación. – ¿Tu menstruación? – preguntó, sonreí.
–Solo durmamos…– comenté.
–___... – dijo pero guardo silenció. – Pasa. – dijo,
solté su mano y entre a la habitación. – ___... – su tonó fue de alarma, me
gire a mirarle, sus ojos estaban abiertos como plato. – ¿Qué te sucedió? – abrí
mis ojos. – ¿Por qué tu camiseta está llena de sangre?
–Yo…– las palabras no salían de mi boca, me maldije
mentalmente por no haberme puesto el sobretodo. – Justin…
– ¿Qué te sucedió? – sus labios se mantuvieron abiertos.
–Justin…– di unos pasos hacia él. – No es nada…
– ¿Cómo que no es nada? – me miro molesto. – La cama y tu
camiseta están llenas de sangre. – lo miré triste, había durado bien por un
momento. – Mucha sangre.
–Fueron unos puntos…– lo miré y lleve mi mano hasta su
mejilla. – Estoy bien… ya John lo arreglo todo. – le acaricié. Sus rostro se
suavizó un poco y escuche que cerró la puerta tras de él. Tragué saliva algo
nerviosa. – Estoy bien, de verdad…– le mire a los ojos buscando algo de
tranquilidad en ellos. Volví acariciar su mejilla a lo que él cerró los ojos y
dejo escapar un suspiro.
–Lo siento nena…– abrió sus ojos, estaba calmado.
–Está bien… estamos bien. – él dio un paso hacia mi
cortando la distancia entre nosotros.
– ¿Fue por lo de ahora cierto? – preguntó.
–Justin… no te tortures de esta forma… fue un accidente…
–Lo siente nena…– repitió. Asentí. – Perdóname… no se en
que estaba pensando…– apreté mis labios. Él miro mi otra mano, tomó mí
sobretodo y mi celular y lo colocó en la mesa pegada a la pared a su izquierda.
No se separó de mí, solo movió sus brazos y ya estaba listo. – ¿Me perdonas? –
preguntó cerca de mí mirándome a los ojos, podía sentir su aliento.
Sonreí un poco y asentí acariciando más su mejilla. Él
sonrió pero fue más una mueca, sus dos manos estuvieron en mi cuello, se
inclinó y me presionó hacia él. Cerré mis ojos, era lo que necesitaba, un beso
que me hiciera saber que todo estaba bien. Sus labios se separaron un poco de
los míos, su nariz rosaba la mía, mantuve mis ojos cerrados, su labio comenzó a
dejar cortos besos en mi mejilla, luego fue por mi cuello, por instinto incline
mi cabeza un poco hacia atrás dándole espacio. – Justin…– susurré con los ojos
cerrados. – No podemos…– sus labios se mantuvieron quietos sobre la piel de mi
cuello, luego de un momento se separó y suspiró. Me enderecé y abrí mis ojos,
él me sonrió.
–Vayamos a dormir antes que pase algo…– sonrió. Sonreí
con ganas. Me dio la vuelta y abrazada me llevo hasta la cama, mire la sangre
en la cama, realmente era una gran mancha. – Arreglaremos eso luego. – comentó,
asentí, quite mis zapatillas y me senté con cuidado en la cama. Él me sonrió se
sentó a mi lado, tomó mi camiseta y
comenzó a subirla.
–Justin…
–Shuu…– susurró. – Es solo para que no duermas con la
camiseta llena de sangre…– explicó, levante mis brazos mientras el sacaba mi
camiseta, y luego se quedaba observándome, coloqué mis brazos sobre mis senos,
aunque tenía un brasier puesto, aun me apenaba. – No seas tonta…– sonrió
haciendo a un lado la camisa y dejando de mirarme. – Como si no te hubiera
visto antes…– sonrió. – Aunque tengo mucho sin verte. – me miró, pero esta vez
a los ojos. Se mantuvo en silencio un rato. – Te combinan con los monos de
andar en casa. – sonrió, sonreí por su broma.
–Durmamos…– le mire a los ojos, y posando mi mano en su
brazo, él también mantenía solo un mono de andar en casa y no tenía camiseta
puesta.
–Acuéstate…– comentó. Y se colocó de pie, lo mire, y se
dirigió al gran ventanal. Cerró las ventanas, bajo las cortinas, unas tres, una
encima de otra. La habitación se hizo completamente oscura, me rodeé hasta mi
lugar en la cama y me acosté poco a poco, él me sonrió mientras encendía el
aire acondicionado, luego camino hasta el apagador de la luz, la apagó y no vi
completamente nada. Hasta que sentí que se subió a la cama. – ¿Dónde estás? –
preguntó, sonreí.
–En el sillón.
–Joder ___...
–Estoy acá, idiota. – reí. Estiré mi brazo para intentar
encontrarlo con mi mano, y así fue. – Date prisa…– le dije, él se acomodó a mi
lado, sonreí satisfecha. Él suspiró y se rodó un poco hacia abajo luego sentí
su rostro estar sobre mi pecho, mis senos mejor dicho, su brazo pasaba por
encima de mi abdomen, y su pierna derecha se posó sobre las mías. – ¿Estás
cómodo? – sonreí en la oscuridad.
–No podría pedir más. – sonrió.
Pasé mi brazo derecho por encima de sus hombros,
abrazándolo a mí, respire profundamente, y bostece. – Descansa…– susurré, él
asintió y acomodó su rostro entre mis senos, sonreí. Cerré mis ojos, y en menos
de unos minutos ya me estaba quedando dormida.
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