sábado, 9 de abril de 2016

CAPITULO 8


*___.*


– ¿Y Justin? – pregunte a mi madre quien hablaba en susurró con Frank. – ¿No ha regresado?

Mi madre bajo la mirada y negó con un movimiento de cabeza. – Debe ser el tráfico, linda. – comentó ella con un pequeña sonrisa. Asentí y mire a otra dirección.

Justin se había ido al mediodía, había ido por algo de ropa en el hotel donde se quedaban los chicos y había aprovechado de bañarse y comer algo, aunque ya eran las 4 de la tarde, hace más de unas hora que mi madre le había avisado que me habían dado de alta.

Suspire de mal humor, ya mi madre tenía mis cosas listas en un bolso, bueno las poca que tenía allí en el hospital, me encontraba sentada en la cama, Frank entro por la puerta de la habitación con una silla de ruedas en sus manos, fruncí mis labios, no quería salir de ese lugar sin Justin a mi lado.

– ¿Te ayudo? – menciono mi madre, negué con un movimiento de cabeza.

–Puedo sola…– dije, estaba del mal humor, quería a Justin. Baje mis piernas lentamente y al dejar de estar sentada, mis piernas se debilitaron un poco y Frank me tomo antes de que yo cayera al suelo. – Estoy bien…– dije aceptando la ayuda de Frank. Mi madre sostuvo  la silla de ruedas mientras Frank me ayudaba a sentarme en ella. Mi madre me había colocado unos jeans, unas converse negras y una camiseta rosada, aunque no me gustada el rosa, no mucho.

Mi madre tomo su cartera y mi bolso, antes de salir de la habitación chequeo que no se le olvidara nada, y salimos de la habitación. Frank me llevo por todo el pasillo, llamo el ascensor, esperamos un momento, luego entramos y  mi madre marco la planta baja.

El celular de mi madre sonó y ella se apresuró en contestar. – Sí, ¿diga? – respondió mientras yo iba jugando con mi cabello. – Espere un momento. – levante la mirar. – Es para ti. – dijo extendiendo el celular en mi dirección.

– ¿Diga?

– ¿___?

–Si…– me tomo un momento para darme de cuenta que no era Justin…– ¿Qué sucede Ryan?

–Tuvimos que viajar de imprevisto a casa…– comento, abrí mis ojos. – En el aeropuerto hay un avión privado esperándolos, tienen algunas de tus cosas y tu pasaporte…

– ¿Y Justin?

–Todo estará bien… Nos vemos luego…– comentó apresurado.

–Pero…

–Te queremos, buen viaje. – se despidió colgando la llamada.





*Tres Días Después*


Me sentía indignada, como era posible que ni Justin ni sus amigos aparecieran, solo recibía un mensaje diario de Ryan en la mañana de “Buenos Días, no podemos regresar aun, no estamos en la cuidad, todo está bien”. Por supuesto que mis mensajes eran testamentos preguntando donde se encontraba y haciendo qué, pero no respondían, ni las llamadas ni nada, solo me mantuve quieta a pensar, si estaban de esta manera debía ser uno de esos negocios delicados… me lance con frustración sobre mi cama y fruncí mi ceño, me sentía mal, desde que salí del hospital no había visto a Justin. Eran las cinco de la tarde, me levante sin nada que hacer, había repetido esa acción muchas veces ya, acostarme y levantarme… claro… con cuidado ya que aún mantenía algunas heridas en proceso de cura. Se me hacía extraño estar en mi habitación de la casa de mi madre, teniendo yo mi propio departamento ella me obligo a venirme con ella.

Así que camine a mi peinadora y tome el mando del televisor que mi madre había colocado en mi habitación para entretenerme. Lo encendí y suspire pasando de canal sin detenerme, volví a dar un suspiro de fastidio y deje de presionar el botón del mando quedándose así quieta la pantalla en un canal. Me senté con cuidado a la orilla de la cama y mire la pantalla del televisor sin interés alguno, entraron los comerciales, y luego las noticias.

“Buenas Tardes, Hoy nos encontramos desde las afuera del Departamento Policial en Atlanta, al parecer mantienen aún detenido al conocido Justin Bieber, que muchas personas lo culpan de algunos actos de vandalismo y otras cosas en su ciudad” No era posible lo que estaba escuchando, debía ser todo un sueño… debía ser mentira.. Abrí mis ojos mientras sentía que mis pulmones comenzaban a dejar de funcionar. “Según lo que se ha escuchado, lo están culpado del crimen de un joven llamado Lucky Blue. Los oficiales entrevistados a tempranas horas comentaron que mañana será el juicio final para determinar si se sentenciara a una cadena perpetua o a una  pena de muerte por ser acusado de tantos delitos”

¡PENA DE MUERTE! – ¡NOOO! – grite mientras mis lágrimas caían por mis mejillas. No termine de escuchar lo que la mujer decía, tome mi celular y comencé a marcar el número de Ryan, no contestaba, luego de un rato comenzó a sonar apagado.

– ¡¿QUÉ SUCEDÉ?! – la puerta se abrió mostrando a mi madre quien miraba a todos lados buscando la razón por la que yo estaba así. – ¡¡___!! – gritó mi nombre agarrándome mientras yo no dejaba de llorar.

– ¡LO QUIEREN MATAR MAMÁ! – grité mirándola. – ¡A JUSTIN! – lloré.

Ella pareció recordar algo, y quedarse quieta sin moverse. Continué insistiendo con el número de Ryan. Tome el celular de mi madre y marque el número. – ¿Aló? – contestó.

– ¡RYAN EXPLÍCAME LO QUE SUCEDE! – dije llorando.

–___... como…– suspiro. – ¿Las noticias?

– ¡ERES UN DESGRACIADO POR NO CONTARME QUE SUCEDÍA CON ÉL!

– ¡CÁLMATE! – me gritó desde el otro lado del celular. – ¡ACABAS DE SALIR DEL HOSPITAL! ¡¿CÓMO QUERÍAS QUE TE DIJERA?! Además Justin ordeno que no te dijéramos.

– ¿POR QUÉ ESTÁ ALLÍ? – pregunte llorando.

– ¿___? – escuche otra voz.

– ¿Sí?

–Es John. – dijo con tono bajo pero estresado. – No quiero que te sientas mal, pero lo que sucedió fue esto. – suspiro. – Tu padre denunció a Justin como asesino de Lucky…

– ¡¿MI PADRE?! – las lágrimas se detuvieron un momento.

–Sí, tu padre. – repitió. – Habla con él para que quite la denuncia…– comentó. – Porque… ya es algo seguro… A Justin posiblemente le den cadena perpetua…

– ¡No! – chillé. – ¡ESO NO PASARA! – me levante, me queje por el dolor en mi abdomen. – No permitiré que Justin caiga preso.

–Tú lo metiste en esto… ahora sácalo de esto. – dijo y colgó mi llamada.

Comencé a llorar. – ¿Qué harás? – preguntó mi madre mirándome.

–El hombre que hace llamarse mi padre, denuncio como asesino a Justin…– la mire, ella quedo sorprendida. – Dios me perdone, pero después de lo que haré el será quien quede en la cárcel. – seque mis lágrimas con rabia.

–___... piensa lo que harás…

–No tengo nada que pensar…– tome mi cartera y guarde mi celular allí, salí de mi habitación y baje las escaleras con cuidado, no mucho porque dolía, revise que el pasaporte estuviera en la cartera y unas tarjetas que Justin había dejado allí dentro con dinero.

– ¡¿NECESITAS AYUDA?! – grito mi mamá de pie en las escales. – Puedo llevarte a dónde vas…– dijo ella con sus mejillas un poco húmedas y encogiendo sus hombros.

–Llévame a mi departamento, creo que puedes ayudarme a buscar algo…– le sonreí aun llorando.



Ryan:
No hagas nada que te coloqué en peligro, por favor.

Ryan:
No hagas nada estúpido, Justin te necesita.

Para Ryan:
¿A qué hora será el juicio?

Ryan:
A las diez ¿por?

Para Ryan:
Creo que tengo algo que puede ayudar…

Ryan:
¡No puedes venir! no estás en condiciones para hacerlo.


Decidí no responderle, mi madre y yo llegamos al departamento, subimos las escaleras y entramos a mi departamento, nada había cambiado, todo estaba de igual manera, todo en su lugar, sentí el calor de hogar rodearme y me encogí de hombros, sonreí sin animo y camine a mi cama.

–Y bien…– comentó mi madre. – ¿Qué buscaremos? – me dijo con un poco de tristeza en su mirada.

– ¿Recuerdas donde coloque el video que Austin me dejo?

–Si…– dijo ella con su ceño fruncido sin entender para que quería yo el video de Austin.

– ¿Puedes buscarlo por mí? – dije mientras me sentaba en la cama con incomodidad.

Ella sin decir nada y solo asentir, fue hasta mi closet, movió algunas cosas, y luego saco una pequeña caja, la coloco sobre la cama y saco el CD, sonreí de alivio de que lo encontrara. – ¿Eso es todo? – preguntó después de entregármelo.

–Sí, eso es todo…– sonreí un poco por agradecimiento. – Me coloqué  de pie y guarde el CD en mi cartera. Mire alrededor sin querer dejar el lugar, pero necesitaba hacer algo más importante. Suspire y comencé a caminar para irme.

–Colócate esto…– dijo mi madre colocándome un sobretodo encima de mi camiseta morada pálida y unos monos de andar en casa. Le sonreí, yo realmente no me había preocupado por arreglarme. La vi dirigirse al closet y tomar una caja de zapatos, sacó unas zapatillas de tela y las coloco en el suelo para que me las pusiera ya que andaba en pantuflas.

Salí del departamento con mi madre, ella se aseguró de cerrarlo bien, me ayudo a bajar las escaleras y fuimos hasta su auto. – ¿Y ahora? – pregunto encendiendo el auto.

–Llévame al aeropuerto mamá…– la mire.

–No puedes volar en tus condiciones en un avión normal... – me miro preocupada.

–Mamá…

–Llama a tu amigo… dile si no puedes irte en el avión privado…– me miro en forma de súplica.

Suspire y marque el número de Ryan nuevamente, esta vez desde mi celular.

– ¿___? ¿Pasa algo?

–Estoy camino al aeropuerto…– comente.

– ¡NO PUEDES VIAJAR EN ESAS CONDICIONES!

– ¡AL DIABLO LAS CONDICIONES! – dije y comencé a llorar. – ¡HACE TRES DÍAS ME VINE EN AVIÓN! ¡ERA MAS RECIENTE MI SALIDA DEL HOSPITAL EN ESE ENTONCES! ¡POR QUÉ AHORA ME LO PROHIBEN! – le grite.

–Bien, bien. – suspiro. – No te alteres…– se mantuvo en silencio un momento…– Usa el avión privado… ve a donde te dejaron ese día, a esa dirección, avisare al chofer que vas para allá…

–Gracias Ryan…– dije más calmada.

–Me mata Justin si te sucede algo…– comentó.

–No pasara nada…

–Eso espero…– comentó.

Colgué la llamada y mire a mi madre. – Vamos al lugar a donde nos dejaron ese día…– le dije, ella asintió y colocó el auto en marcha.

Por alguna razón debía esperar un par de horas antes de salir, para que el piloto del avión diera señal de que volaríamos y le dieran permiso de que habría cielo despejado. Así que me mantuve en el auto con mi madre hasta que se hicieron las 11 de la noche, cuando el piloto y el avión estaban listos. – Cuidate…– comentó mi mamá mirándome con sus ojos vidriosos. – Avísame cualquier cosa…– me tomó por los hombros llorando.

–Mamá estaré bien…– dije llorando.

–Lo sé…– sorbió su nariz. – Espero todo salga bien…– yo asentí y ella me abrazo con cuidado. Se separó de mí y sonrió un poco. – Ni siquiera llevas maletas…– suspiro, negué encogiéndome de hombros.

–Tengo cosas más importantes de que preocuparme mamá…

–Como tu salud…– me miro preocupada.

–No mamá… como Justin. – le dije. – Debo irme. – mire hacia tras de mi donde estaba el avión esperando por mí.

– ¿Llevas lo que el doctor te receto? – pregunto. Realmente no había pensado en eso… Joder, si le decía que no traía eso conmigo sí que no me dejaría ir.

–Sí mamá, la píldora para el dolor y el antiinflamatorio…– suspire.

–Bueno…– volvió a dar un suspiro.

–Te quiero mamá. – la mire a los ojos y le sonreí un poco. – Te avisare cualquier cosa…– ella asintió. – Bueno…– la abracé y luego me di la vuelta, caminando un poco rápido hacia el avión e ignorando mi dolor. Dolor, sí, porque en estos momentos yo debía estar acostada en una cama con un reposo marcado en la frente, un reposo que no estaba siguiendo ahora mismo.



*ATLANTA*


*Justin*

Mi cabeza dolía fuertemente, por el hambre, por los golpes, por todo. No había visto a ___ desde hace ya cuatro días, sí, hace cuatro días cuando los policías llegaron al hospital por mí.


“–Justin Bieber. – comentó uno de ellos. Me gire a verlos, yo estaba llegando al hospital para irme con ___ ya que la habían dado de alta. – Tenemos una orden de detención…– me fije en ellos, eran los mismo de antes… Ryan estaba llegando y miro la escena.

– ¿Qué sucede? – preguntó alterándose.

–Señor… por favor, coopere. – un policía me miro serio.

–No soy culpable de nada. – dije preocupado, quería al menos despedirme de ___.

–Lo llevaremos con nosotros. – uno de ellos camino hasta detrás de mí y me tomo un de las manos.

– ¡NO! ¡SUELTEME! – le grite y sacudí su agarre.

– ¡¿QUÉ SUCEDE?! – dijo John llegando a nosotros.

–Tenemos una orden de detención…– comentó el oficial entregándole la hoja a John, él la leyó y me miro, su mirada me dijo todo, debía permitir que me llevaran.

–Todo estará bien Justin, no tiene nada contra ti. – comentó John. – Solo es para mantenerte allí hasta que la investigación termine.

No dije nada, deje que el policía colocara las esposas y antes de irme mire a Ryan. – Cuídala. – lo mire a los ojos. – Pase lo que pase, cuídala…– apreté mi mandíbula. – Llévala a Los Ángeles, has que se quede allá y que este bien… dile que tuve algo que hacer…– mi vista se nublo y apreté más mi mandíbula para no permitirme quebrarme allí.

–Será como digas Broth…– palmeó mi hombro. – Ella estará bien, te doy mi palabra. – asentí y camine a las afueras del hospital.”



*Ryan*


Mire a John, se encontraba sentado en esa silla por más de tres horas sin hablar o hacer algo. No nos dejaban ver a Justin, incluso no permitían que le pasáramos comida o algo, lo tenían en una forma de tortura para ver si declaraba. Pero él se había negado hacerlo,  nos estábamos negando a ellos, no tenían pruebas suficientes, solo la palabra del padre de ___. Y eso… eso era lo que le molestaba a John, el padre de ___.

“– ¡TE DIJE, JODER! ¡TE DIJE QUE ELLA LO METERÍA EN MÁS PROBLEMAS! – grito mientras su puño se acomodaba en la pared.

– ¡NO NOS ESPERABAMOS ESTO! – le dije.

– ¡TU TAMBIEN! – me grito. – ¡SACA TU CABEZA DE SU CU.LO! ¡SIEMPRE LA DEFIENDES! ¿ACASÓ NO VEZ EN EL PROBLEMA QUE NOS TIENE METIDO?

–No pretendo discutir eso contigo…– dije en tonó calmado sin querer alterarme. – El hecho de que lo que te paso a ti te mantenga así… eso no significa que le vaya a suceder a Justin o a uno de nosotros.

–Si no lo has notado le está sucediendo a Justin…

–Justin solo la está defendiendo… así como tú la hubieses defendido a ella en ese momento.

–Si bueno, pero ahora los tiempos no son los mismo, ella está muerta… y yo estuve a punto de estarlo, por eso quiero que a ninguno de ustedes le pase lo mismo… y eso va contigo también…– me miro. – Tu Fabiana puede dejarte en las condiciones en la que esta Justin ahora o en peores.

–Sabes que al igual que Justin no me interesaría estar en peligro si fuera por mantenerla bien a ella…

–Ustedes están jodidos. – dijo saliendo de la habitación.”


Camine hacia las afueras de lugar, tome un cigarrillo y tome una profunda bocanada de humo. La solté poco a poco pensando en todo lo que estaba sucediendo, estaba preocupado ahora por dos cosas, Justin… y ___.

Justin… joder Justin estaba jodido hasta el fondo, y yo solo esperaba que lo que ___ había dicho que tenía realmente sirviera. Pero ___... me mantenía preocupado, ella aun debía estar de reposo, no dando carreras por allí o viajando... mi celular sonó y efectivamente era ella, mire la pantalla de mi celular un momento y luego pase mi dedo sobre la pantalla y atendí.

– ¿Ryan? – Escuche su voz llorando. – Dime por favor que aún no ha sido el juicio.

–No ___... aun no…– suspire. – Por favor, cálmate…

–No puedo, no puedo…– se escuchaba llorando. Suspire.

– ¿Ya estás en Atlanta? – pregunte.

–Llegue hace un momento, tome un taxi para allá…– dijo llorando.

–Espero llegues a tiempo…– comenté preocupado.

–Lo hare Ryan. – mi corazón se partió, frente a mi pasaba una historia triste… ella y Justin… posiblemente  esto terminara aquí, él en prisión… o muerto y ella… sola. Pero tenía un mínimo rayo de esperanza… tenía esperanza que lo que ella traía con ella funcionara y que hubiera una probabilidad de que ellos tuvieran un final feliz.



– ¡RYAN! – escuche que me gritaron. Me gire y mire, en entrada del edificio estaba John de pie. – El juicio va  a comenzar. – dijo sin emoción alguna. Asentí. Suspire y tire la colilla de cigarrillo en el asfalto. Mire a los lados y antes de entrar mire al cielo, suplicando que por algún milagro… ___ llegara a tiempo.




*___.*

El mensaje de Ryan diciéndome que había comenzado el juicio me había llegado hace unos minutos, cuando el taxi me dejo en la entrada del lugar todo lo que hice fue darle el dinero sin importarme si me quedaba cambio o no. Corrí, sin importarme el dolor que sentía en mi espalda y abdomen, sentí que me faltaba el aire, pero aun así no deje de correr hasta poder llegar a la sala.

“…Y sin tener ninguna prueba que demuestre lo contrario de esto, y siendo el señor Justin Bieber culpado de dichos delitos como lo es de Austin Norris y Lucky Blue, siendo culpado de otros crímenes de bajo rango, entonces la decisión será...”


– ¡DETÉNGASE! – grite entrado a la sala de juicio.




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