Me coloque de pie rápidamente olvidando cualquier dolor
que podía sentir. Mi corazón latía de una forma que sentía que se saldría de mi
pecho. Me tome de la puerta esperando verlo salir por la puerta de hierro que
esta frente a nosotros abierta. Me fije en Ryan quien se apresuró a caminar en
dirección a la puerta, vi a John soltar un respiro de resignación, fruncí mi
ceño y vi como un oficial de policía traía a Justin, quien caminaba con un poco
de dificultad, abrí mis ojos, él venía mirando al suelo con uno de sus brazos
sobre su abdomen, me mantuve procesando todo un momento.
Y es que todo pasaba en cámara lenta, aunque quería
moverme del lugar no podía, y podía ver como él oficial lo soltaba y Ryan lo
tomaba por el brazo, le vi levantar su rostro un poco hacía Ryan, su cara
entera era de color rojo y algunas partes moradas, Ryan le dijo algo, John solo
tomo su cabello y acepto lo que sucedía y yo, yo luche contra mí misma para
poder moverme y dejar de ver todo en cámara lenta. – ¡JUSTIN! – dije en voz
alta y caminando, casi que corriendo hacia él.
Él no levanto su rostro hacia mí. – ___ cuidado. – me
dijo Ryan.
– ¡JUSTIN! – dije llorando y llegando a él. Me miro, su
mirada era fría, podía sentir que estaba molesto, pero no conmigo. Me sonrió un
poco y di un paso hacia él. – Justin…– susurré.
Él no me dijo nada, soltó el agarre de Ryan y dio un paso
hacia mí, su mano estuvo en mi cuello y de allí se deslizo hasta mi nuca, donde
él hizo presión y me pego hacia él, yo no podía dejar de llorar, me pegué a él
y lo rodeé con mis brazos con cuidado, él olio mi cabezo, beso mi frente y
luego metió su rostro en mi cuello, lo
escuche gemir un poco, sentí mi cuello humedecerse, él… estaba llorando. Abrí
mis ojos y lo abrace más. – Te amo nena…– me susurró y pude estar más que
segura que Ryan quien estaba a un
lado de nosotros no logro escucharlo. Mi corazón se encogió y se expandió de
una manera que podía sentir una sensación de felicidad en mi cuerpo. Él mantuvo
su rostro allí en mi cuello y con su brazo desocupado me rodeó completamente
pegándome a su cuerpo.
–Está todo bien Justin. – dije tomándole el cabello
acariciándolo. Estaba tan inclinado a mi… que incluso sentía que era de mi
tamaño. – Estoy acá contigo. – lleve mis manos hasta su rostro y lo separé un
poco de mí, lo obligue a mirarme, sus pestañas estaban algo unidas por las
lágrimas, podía verlo asustado, furioso, calmado, feliz… podía ver esos ojos
reflejarme tantas cosas. – Estás bien Justin…– lo mire, me fije en su ceja
izquierda que estaba algo partida, la esquina derecha de su labio inferior
estaba hinchada, al igual que los pómulos, vi un poco de sangre seca en los
orificios de su nariz y no pude evitar llorar más, esos desgraciados lo habían
golpeado.
–Estoy bien nena…– me susurró con su voz ronca y sus
manos en mi cadera. Asentí, quería creer que era así, pase mis dedos por sus
mejillas con mucho cuidado y seque sus lágrimas.
–Deberíamos irnos…– comentó Ryan.
Justin asintió. Volvió a tomar mi rostro entre sus manos
y deposito un beso en mi frente, me sentía aliviada, lo tenía nuevamente
conmigo, no quería separarme de él, no quería hacerlo. Caminamos con cuidado
hacia el auto, John saludo a Justin, le dio un abrazo y palmeo su espalda con
cuidado, Justin subió al auto y yo seguido de él en los asientos de atrás. Ryan
subió en el asiento de copiloto y John subió, él… él manejaría.
–Estás aquí…– susurró Justin con sus ojos cerrados y sus
labios pegados a mi cabello. Me sentía tan cómoda allí al lado de él, su brazo
estaba por encima de mis hombros y yo estaba casi que encima de su pecho. Me
encogí de hombros un poco por la comodidad que me ocasionaba estar así. – Ryan…–
comentó Justin con su voz un poco alta, abrí mis ojos para ver a Ryan frente a
nosotros, él se giró un poco sobre el asiento y miro a Justin. – Tenemos algo
de qué hablar eh…
–Yo no le dije nada Justin…– dijo él a la defensiva.
–Es cierto…– comenté sonriendo. – Me enteré por las
noticias de la Tv. – Él hizo un “jum” y volvió a acercarme más a él, sonreí y
cerré mis ojos con mi rostro pegado a su pecho.
*
El auto fue directamente al aeropuerto. Él avión privado
aún permanecía allí. – Aun pienso que no deberíamos irnos aun…– mire a los
chicos. – Justin debe descansar… quedémonos en un hotel. – sugerí.
–Nena, quiero descansar, sí, pero realmente quiero que
sea en casa, no quiero estar más en esta jodida ciudad…– Dijo Justin y comenzó
a subir en el avión. John lo siguió y Ryan espero a que yo me moviera de mi
lugar. Suspiré, deje de mirarlo, baje la mira con un poco de tristeza, su tono…
había sido de rabia, y por un momento, pensé que su rabia también era conmigo.
Mordí el interior de mis mejillas y subí al avión y tras
de mi Ryan, luego de él subió el copiloto y cerró la puerta del avión. Como era
un avión privado tenía grandes espacios en cada asiento. Incluso habían dos
habitaciones, eran pequeñas, pero era lo suficientemente espaciosa para tener
dos asientos y dejar que uno se sintiera cómodo, fuera de esas dos habitaciones
estaban los demás asientos, que eran igual de cómodos, así que en la primera
habitación se encontraba John, y junto a él el asiento vació, él tenía la
pequeña puerta rodante abierta, y le vi con su asiento inclinado, acostado y
con los ojos cerrados. Continué caminando para encontrarme con la segunda
habitación, con la puerta cerrada, sabía que ahí estaba Justin, ya que no lo
veía en el resto del avión. Deslice la puerta, con intención de entrar a la
habitación con él, pero él estaba de espalda a la puerta con él asiento
completamente inclinado a punto de parecer una cama, mire el asiento a su lado,
sus zapatos, me sentí extraña en ese momento, ¿eso era una señal de que no
quería que me sentara con él? tragué saliva y di un paso hacia atrás, deslice
la puerta nuevamente cerrándola y camine hasta los asientos finales del avión,
estaban allí mismo, incluso era como una sala de estar.
Tome asiento poco a poco, no entendía porque la actitud
de Justin, sabía que estaba herido, golpeado y todo lo demás, pero veía injusto
que se comportará así conmigo. Sequé mi mejilla y parpadeé un par de veces
sacando los pensamientos que me mantenían mal.
Respire profundo y me recosté al asiento, mire a mi lado izquierdo, había un sofá, y a
mi lado derecho estaba la ventanilla. Se suponía que a pesar de lo que pasó
todo estaría bien, que así como estoy yo… él podría también tratar de estar
bien aunque sea conmigo. No lo trate mal en ningún momento y a decir verdad en
ningún momento desapareció el jodido dolor, no desapareció completamente nada,
porque aún continuaban doliendo mi huesos y mi cuerpo, porque estaba segura que
mi vida estaba en riesgo de muerte y aún no me importo. No me importo nada, y
cuando le vi… escondí todo eso, porque no quería abrumarlo con mi estado,
incluso así todo pareció estar bien hasta que llegamos al aeropuerto.
A la hora siguiente de estar en el aire comencé a
sentirme mareada, el aire me faltaba, estaba mal sabía que posiblemente
colapsara antes de llegar a la ciudad. Mire a los lados, hice el esfuerzo
completo en ponerme de pie, caminando con todo el dolor manteniéndome aturdida
me guía hasta el borde, caminando sujetada de todo lo que encontrara. Pase de
largo a los chicos, no me detuve en la pequeña habitación de Justin. Agradecí a
Dios que Ryan permanecía despierto en su celular mientras John dormía como un
oso. – Ryan…– susurre, ya no podía producir voz, el dolor era insoportable,
sentía algo quemarme toda la piel y hacer hervir mi sangre. – Ryan…– llame
nuevamente, esta vez el volteo sonriendo y quitando sus auriculares.
– ¿Me llamas? – preguntó. Asentí recostada a la puerta.
Su sonrisa se borró de su rostro y su expresión cambio, me miro de arriba abajo
y se puso de pie caminando hasta donde estaba yo. – ¿Qué sucede?
–Ayúdame…– le dije y tomé sus brazos, como si fuera lo
único en este mundo que me sujetara.
– ¿Qué te sucede? – su tono de preocupación quebraba un
poco su voz.
–No aguanto…– apreté mi agarre a él cuando una punzada
vino a mi espalda haciéndome sentir que los pulmones me estallarían. –…el dolor.
– lo miré. Él con rapidez pero en shock
me sujeto.
– ¡¿TUS MEDICAMENTOS?! – dijo nervioso, en voz alta pero
no mucho para que Justin lo escuchara. – ¿Dónde están? – me miró sin saber qué
hacer.
–No los traje…– cerré los ojos. – Salí tan deprisa, se me
olvido todo, ando en pijama…– lo mire y di una pequeña sonrisa con dolor. Su
cara fue algo de confusión. – Te aseguro que ando en pijama debajo de este
sobretodo…– dije tratando de ser divertida.
–Por Dios… ¿desde cuando tienes el dolor?
–Desde que venía en el avión hacía Atlanta…– comenté. –
Se hizo más fuerte en el Juicio…
–Es por eso que te mantenían sentada…– comentó para sí
mismo.
– ¡Ryan! – me aferré a él pero mis rodillas fueron a dar
al suelo.
– ¡JODER! ¡JOHN! ¡JOHN! – lo llamo. Mis mejillas se
habían llenado de lágrimas de un momento a otro. Ryan me levanto en sus brazos
y con cuidado me deposito en el asiento de John, qué le faltaba solo un poco para quedar recto como una
cama.
– ¿Qué tiene? – escuche que John preguntó, yo mantenía
mis dientes apretados para no gritar y mis piernas recogidas con fuerza.
–Tiene dolor… no ha tomado nada desde que se vino…– gemí,
no podía aguantar, comencé a llorar, que mi llanto se escuchara.
–Denme algo…– chillé.
– ¿Sus medicamentos?
– ¡No los trajo!
– ¡JODER!
– ¡___ espera… aguanta más… buscare algo que te ayude! –
dijo Ryan y toco mi frente para acomodar mi cabello. – ¡JODER! ¡ESTAS ARDIENDO
EN FIEBRE! – dijo asustado.
–Ryan solo tengo…– abrí mis ojos y mire a John.
–Lo que sea que calme el dolor John, dámelo…– dije
llorando.
–Es una droga ___... – me miro preocupado.
–Por favor…– chille al momento que otra punzada venía a
mi espalda. – Me está faltando el aire…
– ¡JODER! ¡SABÍA QUE ERA MALA IDEA QUE VINIERAS! – dijo
Ryan preocupado caminando de un lado a otro tomando su cabello.
– ¡Saca el respirador de emergencia! – Le dijo John a
Ryan. Abrí mis ojos y estire mi brazo hacia John en señal de que ya no podía
respirar, inhale aire aunque sentía que no llegaba a mis pulmones, comencé a
desesperarme y el dolor no cesaba. – ¡SACALÓ RÁPIDO ANTES QUE LE DE UN PARO
RESPIRATORIO! – gritó. Ryan haló la mascarilla de oxígeno de emergencia, la
pego a mi rostro mientras la encendía y comenzaba a mandar aire. Tomo un par de
minutos sentir que comenzaba a llegar el aire a mi pulmones, las lágrimas
continuaban cayendo por mi rostro. – Joder… me voy a terminar muriendo de un
infarto…– dijo John tomándose el pecho y sentándose en el asiento de al lado. –
¿Ya puedes respirar? – me pregunto. Asentí.
–John démosle la droga…– comentó Ryan. – Por Dios está
volando en fiebre…
–No aguanto el dolor chicos…– dije con mis ojos cerrados,
aceptando que este era mi final, que así debía ser, yo le salvaba la vida a
Justin a cambió Dios se llevaba la mía. Apreté con fuerza el agarré en el asiento, cada punzada era
insoportable la sentía en todo el cuerpo.
–Te haces responsable de lo que suceda Ryan. – dijo John
poniéndose de pie y tomando un bolso pequeño. Abrió uno de los bolsillos y sacó
un pequeño frasco con un polvo dentro. Esperaba que este fuera un milagro…
porque me sentía ya fuera de mi cuerpo sin poder dirigir alguna extremidad. Le
vi entregarle el frasco a Ryan, él abrió con cuidado y tomo una pequeña botella
de agua. – En Champán. – comentó John.
– ¿Champán?
–Sí, con alcohol hace efecto más rápido. – John salió de
la pequeña habitación y luego regreso con la botella de Champán y una copa.
Vació algo de Champán y Ryan introdujo el polvo. – Que lo beba rápido.
–Toma…– se acercó Ryan sentándose a mi lado. – Esto te
hará sentir mejor sin duda…– comentó sonrió algo nervioso. – hizo la mascarilla
de oxígeno a un lado, y sostuvo la copa mientras yo inclinaba mi cabeza y lo
bebía todo en dos tragos grandes. Volví a recostarme completamente y Ryan colocó
la mascarilla de oxígeno. – Estarás bien… si no Justin me matará…– comentó
sonriendo con nervio. Sonreí aun con dolor.
–Debería avisarle a Justin…– comentó John.
– ¡ESTÁS LOCO! – Ryan se puso de pie. – Me mata al ver a ___ en este estado…–
comentó, John volteó los ojos negando con un movimiento de cabeza.
–Dormiré afuera…– comentó John. – Me mantienes al tanto…–
Ryan asintió. – Que te mejores…– me miro, asentí.
–Gracias John…– le comenté.
–Tú salvaste nuestro chico, no puedo hacer más. – se
encogió de hombros y salió del lugar.
Espere un momento en silencio mientras trataba de
concentrarme en respirar bien, Ryan me miraba preocupado y suspiraba de a
momentos, pasaba la mano por su cabello, miraba la pantalla de su celular, le
sonreí un poco. – No hay nada gracioso en esto ___... – comentó. – ¿Qué iba
hacer yo si te morías acá? – tamboreo sus dedos sobre el asiento y luego se
detuvo. – Tendría que tirarme del avión, matarme yo mismo antes que Justin
lograra agarrarme. – sonreí con ganas aunque su rostro era de preocupación absoluta.
– Dios, me vas a matar, tú y Justin. – colocó sus codos sobre sus piernas y
tomo su cabello. – Ni siquiera Fabi me hace pasar por esto…– sonreí pensando en
cómo se pondría si le hiciera pasar por esto. – Ni siquiera lo pienses, ni
siquiera lo pensare yo. – dijo mirándome como si leyera mis pensamientos, cerré
mis ojos sonriendo un poco mientras la mascarilla aún permanecía en mi rostro.
Luego de un largo rato escuche mi nombre, fruncí el ceño y abrí mis ojos. –
Joder…– susurró Ryan. – Pensé que te había dado algo, llevo media hora
llamándote. – comentó, le sonreí. – ¿Te sientes mejor? – pregunto. Abrí mis
ojos por completo… el dolor había desaparecido… al igual que mi cuerpo, no
sentía mi cuerpo. – ¿Qué? ¿Qué pasa? – me miro completamente de arriba abajo.
–No siento mi cuerpo…– sonreí algo extrañada, porque
podía jurar que solo sentí mis labios al hablar y mis ojos al parpadear.
– ¿En serio? – se asustó. – A ver… mueve tu mano
izquierda. – me dijo. – Inténtalo. – él miro mi mano y me miro otra vez.
– ¿La muevo?
–Si…
–Siento que no logro moverla. – sonreí.
–Por lo menos el dolor desapareció… ¿te sientes mejor?
–Supongo que si…– sonreí. – No siento mi cuerpo. – él
sonrió. – Quítame la mascarilla…– le dije. Él se movió rápido y me la quito con
cuidado. – Ya siento que puedo respirar con tranquilidad.
–Puedo estar tranquilo ahora…– relajo sus hombros. – Ya
no moriré. – sonrió. Le devolví la sonrisa.
–Ryan... – comenté al verlo recostarse en su asiento.
–Dime…– comento acostado como yo, los dos mirábamos hacia
arriba.
– ¿Qué le sucedió a Justin?
– ¿Por qué preguntas eso?
–Esta… extraño conmigo… siento que está molesto…– mi voz
se quebró y apreté mis labios para no comenzar a llorar.
–No lo sé… pero te puedo asegurar que no está molesto
linda.
–Si te asomas donde él esta… tiene algo ocupando el otro
asiento… solo para que yo no esté allí, por eso me quede afuera… donde supongo
que esta John ahora…
–Bueno… quizás se sentía mal…
–También me sentía mal y no por eso me mostré molesta con
él.
–Deberías decírselo…
–Puse mi vida en riesgo Ryan, y no pretendo echárselo en
cara, solo me gustaría que supiera lo que hago con él, y aunque él se sienta
mal… yo me siento peor, porque por mi culpa y culpa de mi padre es que él paso
por esto…
–No te culpes…
–Si me culpo Ryan, fui yo quien me fui con Lucky, es a mí
a quien mi padre quiere y tratara de hundir o matar a los que no estén de
acuerdo con lo que él decida sobre mí.
–___...
– ¡Es injusto! – mi voz se quebró y unas lágrimas
salieron. – No le echó en cara lo que hice, pero… solo me gustaría que el
apreciara un poco. Este dolor insoportable… me lo aguante siempre, todo por él,
es injusto, que sintiéndome así, alguien me trate de tal manera como si no le
importara. – chille. – Se cómo es Justin, o creo saberlo, incluso a veces me
confunde, pero es injusto de su parte… debería darse de cuenta que he puesto de
mi parte más de lo que debería. – apreté mis labios y calme mi respiración. –
Te lo digo a ti, porque eres su amigo… y quiero que se lo expliques…– lo miré.
– Si continúa así Ryan…– suspire. – me iré de su lado, porque es injusto, que
sufriendo los dos, ambos por igual, y aunque estuve a punto de morir… es
injusto que aun así yo me lleve la culpa siempre encima, aunque sé que soy la
culpable, pero reprochármelo en la cara…– negué con un movimiento de cabeza. –
Me cansaré Ryan, y si lo mejor para él es que yo esté lejos lo estaré, porque
no puedo permitirme que él siga siendo lastimado y metiéndose en conflictos por
mi culpa.
–___, nadie te está culpando…– se sentó. – Es solo que…
sabes cómo se pone, se encierra en su burbuja, piensa cosas, y luego sale,
quizás tiene rabia acumulada por lo que le hicieron los oficiales… y te aleja
un poco para no pagar esa rabia contigo, no tratarte mal…– lo escuche en
silencio. – ¿Lo dejarás?
–Si sigue con su jodida actitud lo haré. – dije y apreté
mis labios para no permitirme llorar más.
–Joder. – su risa sonó un poco. Lo mire sin entender. –
Ni tu misma te crees eso. – me sonrió. – Han pasado por lo peor… mírate,
balanceándote en la línea de vida o muerte soló por él… no lo dejaras por una
de las rabietas que tenga…– sonrió.
–Te odio Ryan. – dije haciendo puchero y cerrando los
ojos.
–Todo porque tengo la razón. – rió y lo mire otra vez, se
recostó al asiento. – Descansa linda, te avisare cuando lleguemos a la ciudad…
–Gracias…– comenté.
– ¿Por qué?
–Por cuidarme…– sonreí un poco. – Por preocuparte…
–No hay de que. – sonrió. – Eres como mi hermana pequeña…–
suspiró. – Aparte que Justin me encargo estar pendiente de ti, ser sus ojos, y
si algo te pasa me mata. – sonrió.
– ¿Eres entonces mi guardaespaldas?
–No. – rió. – Soy un chico amenazado a muerte si te pasa
algo. – dijo y reí.
–Idiota.
–Solo estaré al pendiente de ti cuando Justin no pueda…–
sonrió.
–Está bien…
–Ahora descansa… te despertare cuando lleguemos.
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