miércoles, 20 de abril de 2016

CAPITULO 10



Me coloque de pie rápidamente olvidando cualquier dolor que podía sentir. Mi corazón latía de una forma que sentía que se saldría de mi pecho. Me tome de la puerta esperando verlo salir por la puerta de hierro que esta frente a nosotros abierta. Me fije en Ryan quien se apresuró a caminar en dirección a la puerta, vi a John soltar un respiro de resignación, fruncí mi ceño y vi como un oficial de policía traía a Justin, quien caminaba con un poco de dificultad, abrí mis ojos, él venía mirando al suelo con uno de sus brazos sobre su abdomen, me mantuve procesando todo un momento.

Y es que todo pasaba en cámara lenta, aunque quería moverme del lugar no podía, y podía ver como él oficial lo soltaba y Ryan lo tomaba por el brazo, le vi levantar su rostro un poco hacía Ryan, su cara entera era de color rojo y algunas partes moradas, Ryan le dijo algo, John solo tomo su cabello y acepto lo que sucedía y yo, yo luche contra mí misma para poder moverme y dejar de ver todo en cámara lenta. – ¡JUSTIN! – dije en voz alta y caminando, casi que corriendo hacia él.

Él no levanto su rostro hacia mí. – ___ cuidado. – me dijo Ryan.

– ¡JUSTIN! – dije llorando y llegando a él. Me miro, su mirada era fría, podía sentir que estaba molesto, pero no conmigo. Me sonrió un poco y di un paso hacia él. – Justin…– susurré.

Él no me dijo nada, soltó el agarre de Ryan y dio un paso hacia mí, su mano estuvo en mi cuello y de allí se deslizo hasta mi nuca, donde él hizo presión y me pego hacia él, yo no podía dejar de llorar, me pegué a él y lo rodeé con mis brazos con cuidado, él olio mi cabezo, beso mi frente y luego metió su rostro en  mi cuello, lo escuche gemir un poco, sentí mi cuello humedecerse, él… estaba llorando. Abrí mis ojos y lo abrace más. – Te amo nena…– me susurró y pude estar más que segura         que Ryan quien estaba a un lado de nosotros no logro escucharlo. Mi corazón se encogió y se expandió de una manera que podía sentir una sensación de felicidad en mi cuerpo. Él mantuvo su rostro allí en mi cuello y con su brazo desocupado me rodeó completamente pegándome a su cuerpo.

–Está todo bien Justin. – dije tomándole el cabello acariciándolo. Estaba tan inclinado a mi… que incluso sentía que era de mi tamaño. – Estoy acá contigo. – lleve mis manos hasta su rostro y lo separé un poco de mí, lo obligue a mirarme, sus pestañas estaban algo unidas por las lágrimas, podía verlo asustado, furioso, calmado, feliz… podía ver esos ojos reflejarme tantas cosas. – Estás bien Justin…– lo mire, me fije en su ceja izquierda que estaba algo partida, la esquina derecha de su labio inferior estaba hinchada, al igual que los pómulos, vi un poco de sangre seca en los orificios de su nariz y no pude evitar llorar más, esos desgraciados lo habían golpeado.

–Estoy bien nena…– me susurró con su voz ronca y sus manos en mi cadera. Asentí, quería creer que era así, pase mis dedos por sus mejillas con mucho cuidado y seque sus lágrimas.

–Deberíamos irnos…– comentó Ryan.

Justin asintió. Volvió a tomar mi rostro entre sus manos y deposito un beso en mi frente, me sentía aliviada, lo tenía nuevamente conmigo, no quería separarme de él, no quería hacerlo. Caminamos con cuidado hacia el auto, John saludo a Justin, le dio un abrazo y palmeo su espalda con cuidado, Justin subió al auto y yo seguido de él en los asientos de atrás. Ryan subió en el asiento de copiloto y John subió, él… él manejaría.

–Estás aquí…– susurró Justin con sus ojos cerrados y sus labios pegados a mi cabello. Me sentía tan cómoda allí al lado de él, su brazo estaba por encima de mis hombros y yo estaba casi que encima de su pecho. Me encogí de hombros un poco por la comodidad que me ocasionaba estar así. – Ryan…– comentó Justin con su voz un poco alta, abrí mis ojos para ver a Ryan frente a nosotros, él se giró un poco sobre el asiento y miro a Justin. – Tenemos algo de qué hablar eh…

–Yo no le dije nada Justin…– dijo él a la defensiva.

–Es cierto…– comenté sonriendo. – Me enteré por las noticias de la Tv. – Él hizo un “jum” y volvió a acercarme más a él, sonreí y cerré mis ojos con mi rostro pegado a su pecho.



*

El auto fue directamente al aeropuerto. Él avión privado aún permanecía allí. – Aun pienso que no deberíamos irnos aun…– mire a los chicos. – Justin debe descansar… quedémonos en un hotel. – sugerí.

–Nena, quiero descansar, sí, pero realmente quiero que sea en casa, no quiero estar más en esta jodida ciudad…– Dijo Justin y comenzó a subir en el avión. John lo siguió y Ryan espero a que yo me moviera de mi lugar. Suspiré, deje de mirarlo, baje la mira con un poco de tristeza, su tono… había sido de rabia, y por un momento, pensé que su rabia también era conmigo.

Mordí el interior de mis mejillas y subí al avión y tras de mi Ryan, luego de él subió el copiloto y cerró la puerta del avión. Como era un avión privado tenía grandes espacios en cada asiento. Incluso habían dos habitaciones, eran pequeñas, pero era lo suficientemente espaciosa para tener dos asientos y dejar que uno se sintiera cómodo, fuera de esas dos habitaciones estaban los demás asientos, que eran igual de cómodos, así que en la primera habitación se encontraba John, y junto a él el asiento vació, él tenía la pequeña puerta rodante abierta, y le vi con su asiento inclinado, acostado y con los ojos cerrados. Continué caminando para encontrarme con la segunda habitación, con la puerta cerrada, sabía que ahí estaba Justin, ya que no lo veía en el resto del avión. Deslice la puerta, con intención de entrar a la habitación con él, pero él estaba de espalda a la puerta con él asiento completamente inclinado a punto de parecer una cama, mire el asiento a su lado, sus zapatos, me sentí extraña en ese momento, ¿eso era una señal de que no quería que me sentara con él? tragué saliva y di un paso hacia atrás, deslice la puerta nuevamente cerrándola y camine hasta los asientos finales del avión, estaban allí mismo, incluso era como una sala de estar.

Tome asiento poco a poco, no entendía porque la actitud de Justin, sabía que estaba herido, golpeado y todo lo demás, pero veía injusto que se comportará así conmigo. Sequé mi mejilla y parpadeé un par de veces sacando los pensamientos que me mantenían mal.

Respire profundo y me recosté al asiento,  mire a mi lado izquierdo, había un sofá, y a mi lado derecho estaba la ventanilla. Se suponía que a pesar de lo que pasó todo estaría bien, que así como estoy yo… él podría también tratar de estar bien aunque sea conmigo. No lo trate mal en ningún momento y a decir verdad en ningún momento desapareció el jodido dolor, no desapareció completamente nada, porque aún continuaban doliendo mi huesos y mi cuerpo, porque estaba segura que mi vida estaba en riesgo de muerte y aún no me importo. No me importo nada, y cuando le vi… escondí todo eso, porque no quería abrumarlo con mi estado, incluso así todo pareció estar bien hasta que llegamos al aeropuerto.

A la hora siguiente de estar en el aire comencé a sentirme mareada, el aire me faltaba, estaba mal sabía que posiblemente colapsara antes de llegar a la ciudad. Mire a los lados, hice el esfuerzo completo en ponerme de pie, caminando con todo el dolor manteniéndome aturdida me guía hasta el borde, caminando sujetada de todo lo que encontrara. Pase de largo a los chicos, no me detuve en la pequeña habitación de Justin. Agradecí a Dios que Ryan permanecía despierto en su celular mientras John dormía como un oso. – Ryan…– susurre, ya no podía producir voz, el dolor era insoportable, sentía algo quemarme toda la piel y hacer hervir mi sangre. – Ryan…– llame nuevamente, esta vez el volteo sonriendo y quitando sus auriculares.

– ¿Me llamas? – preguntó. Asentí recostada a la puerta. Su sonrisa se borró de su rostro y su expresión cambio, me miro de arriba abajo y se puso de pie caminando hasta donde estaba yo. – ¿Qué sucede?

–Ayúdame…– le dije y tomé sus brazos, como si fuera lo único en este mundo que me sujetara.

– ¿Qué te sucede? – su tono de preocupación quebraba un poco su voz.

–No aguanto…– apreté mi agarre a él cuando una punzada vino a mi espalda haciéndome sentir que los pulmones me estallarían. –…el dolor. –  lo miré. Él con rapidez pero en shock me sujeto.

– ¡¿TUS MEDICAMENTOS?! – dijo nervioso, en voz alta pero no mucho para que Justin lo escuchara. – ¿Dónde están? – me miró sin saber qué hacer.

–No los traje…– cerré los ojos. – Salí tan deprisa, se me olvido todo, ando en pijama…– lo mire y di una pequeña sonrisa con dolor. Su cara fue algo de confusión. – Te aseguro que ando en pijama debajo de este sobretodo…– dije tratando de ser divertida.

–Por Dios… ¿desde cuando tienes el dolor?

–Desde que venía en el avión hacía Atlanta…– comenté. – Se hizo más fuerte en el Juicio…

–Es por eso que te mantenían sentada…– comentó para sí mismo.

– ¡Ryan! – me aferré a él pero mis rodillas fueron a dar al suelo.

– ¡JODER! ¡JOHN! ¡JOHN! – lo llamo. Mis mejillas se habían llenado de lágrimas de un momento a otro. Ryan me levanto en sus brazos y con cuidado me deposito en el asiento de John,            qué le faltaba solo un poco para quedar recto como una cama.

– ¿Qué tiene? – escuche que John preguntó, yo mantenía mis dientes apretados para no gritar y mis piernas recogidas con fuerza.

–Tiene dolor… no ha tomado nada desde que se vino…– gemí, no podía aguantar, comencé a llorar, que mi llanto se escuchara.

–Denme algo…– chillé.

– ¿Sus medicamentos?

– ¡No los trajo!

– ¡JODER!

– ¡___ espera… aguanta más… buscare algo que te ayude! – dijo Ryan y toco mi frente para acomodar mi cabello. – ¡JODER! ¡ESTAS ARDIENDO EN FIEBRE! – dijo asustado.

–Ryan solo tengo…– abrí mis ojos y mire a John.

–Lo que sea que calme el dolor John, dámelo…– dije llorando.

–Es una droga ___... – me miro preocupado.

–Por favor…– chille al momento que otra punzada venía a mi espalda. – Me está faltando el aire…

– ¡JODER! ¡SABÍA QUE ERA MALA IDEA QUE VINIERAS! – dijo Ryan preocupado caminando de un lado a otro tomando su cabello.

– ¡Saca el respirador de emergencia! – Le dijo John a Ryan. Abrí mis ojos y estire mi brazo hacia John en señal de que ya no podía respirar, inhale aire aunque sentía que no llegaba a mis pulmones, comencé a desesperarme y el dolor no cesaba. – ¡SACALÓ RÁPIDO ANTES QUE LE DE UN PARO RESPIRATORIO! – gritó. Ryan haló la mascarilla de oxígeno de emergencia, la pego a mi rostro mientras la encendía y comenzaba a mandar aire. Tomo un par de minutos sentir que comenzaba a llegar el aire a mi pulmones, las lágrimas continuaban cayendo por mi rostro. – Joder… me voy a terminar muriendo de un infarto…– dijo John tomándose el pecho y sentándose en el asiento de al lado. – ¿Ya puedes respirar? – me pregunto. Asentí.

–John démosle la droga…– comentó Ryan. – Por Dios está volando en fiebre…

–No aguanto el dolor chicos…– dije con mis ojos cerrados, aceptando que este era mi final, que así debía ser, yo le salvaba la vida a Justin a cambió Dios se llevaba la mía. Apreté con fuerza  el agarré en el asiento, cada punzada era insoportable la sentía en todo el cuerpo.

–Te haces responsable de lo que suceda Ryan. – dijo John poniéndose de pie y tomando un bolso pequeño. Abrió uno de los bolsillos y sacó un pequeño frasco con un polvo dentro. Esperaba que este fuera un milagro… porque me sentía ya fuera de mi cuerpo sin poder dirigir alguna extremidad. Le vi entregarle el frasco a Ryan, él abrió con cuidado y tomo una pequeña botella de agua. – En Champán. – comentó John.

– ¿Champán?

–Sí, con alcohol hace efecto más rápido. – John salió de la pequeña habitación y luego regreso con la botella de Champán y una copa. Vació algo de Champán y Ryan introdujo el polvo. – Que lo beba rápido.

–Toma…– se acercó Ryan sentándose a mi lado. – Esto te hará sentir mejor sin duda…– comentó sonrió algo nervioso. – hizo la mascarilla de oxígeno a un lado, y sostuvo la copa mientras yo inclinaba mi cabeza y lo bebía todo en dos tragos grandes. Volví a recostarme completamente y Ryan colocó la mascarilla de oxígeno. – Estarás bien… si no Justin me matará…– comentó sonriendo con nervio. Sonreí aun con dolor.

–Debería avisarle a Justin…– comentó John.

– ¡ESTÁS LOCO! – Ryan se puso de pie. –  Me mata al ver a ___ en este estado…– comentó, John volteó los ojos negando con un movimiento de cabeza.

–Dormiré afuera…– comentó John. – Me mantienes al tanto…– Ryan asintió. – Que te mejores…– me miro, asentí.

–Gracias John…– le comenté.

–Tú salvaste nuestro chico, no puedo hacer más. – se encogió de hombros y salió del lugar.

Espere un momento en silencio mientras trataba de concentrarme en respirar bien, Ryan me miraba preocupado y suspiraba de a momentos, pasaba la mano por su cabello, miraba la pantalla de su celular, le sonreí un poco. – No hay nada gracioso en esto ___... – comentó. – ¿Qué iba hacer yo si te morías acá? – tamboreo sus dedos sobre el asiento y luego se detuvo. – Tendría que tirarme del avión, matarme yo mismo antes que Justin lograra agarrarme. – sonreí con ganas aunque su rostro era de preocupación absoluta. – Dios, me vas a matar, tú y Justin. – colocó sus codos sobre sus piernas y tomo su cabello. – Ni siquiera Fabi me hace pasar por esto…– sonreí pensando en cómo se pondría si le hiciera pasar por esto. – Ni siquiera lo pienses, ni siquiera lo pensare yo. – dijo mirándome como si leyera mis pensamientos, cerré mis ojos sonriendo un poco mientras la mascarilla aún permanecía en mi rostro. Luego de un largo rato escuche mi nombre, fruncí el ceño y abrí mis ojos. – Joder…– susurró Ryan. – Pensé que te había dado algo, llevo media hora llamándote. – comentó, le sonreí. – ¿Te sientes mejor? – pregunto. Abrí mis ojos por completo… el dolor había desaparecido… al igual que mi cuerpo, no sentía mi cuerpo. – ¿Qué? ¿Qué pasa? – me miro completamente de arriba abajo.

–No siento mi cuerpo…– sonreí algo extrañada, porque podía jurar que solo sentí mis labios al hablar y mis ojos al parpadear.

– ¿En serio? – se asustó. – A ver… mueve tu mano izquierda. – me dijo. – Inténtalo. – él miro mi mano y me miro otra vez.

– ¿La muevo?

–Si…

–Siento que no logro moverla. – sonreí.

–Por lo menos el dolor desapareció… ¿te sientes mejor?

–Supongo que si…– sonreí. – No siento mi cuerpo. – él sonrió. – Quítame la mascarilla…– le dije. Él se movió rápido y me la quito con cuidado. – Ya siento que puedo respirar con tranquilidad.

–Puedo estar tranquilo ahora…– relajo sus hombros. – Ya no moriré. – sonrió. Le devolví la sonrisa.

–Ryan... – comenté al verlo recostarse en su asiento.

–Dime…– comento acostado como yo, los dos mirábamos hacia arriba.

– ¿Qué le sucedió a Justin?

– ¿Por qué preguntas eso?

–Esta… extraño conmigo… siento que está molesto…– mi voz se quebró y apreté mis labios para no comenzar a llorar.

–No lo sé… pero te puedo asegurar que no está molesto linda.

–Si te asomas donde él esta… tiene algo ocupando el otro asiento… solo para que yo no esté allí, por eso me quede afuera… donde supongo que esta John ahora…

–Bueno… quizás se sentía mal…

–También me sentía mal y no por eso me mostré molesta con él.

–Deberías decírselo…

–Puse mi vida en riesgo Ryan, y no pretendo echárselo en cara, solo me gustaría que supiera lo que hago con él, y aunque él se sienta mal… yo me siento peor, porque por mi culpa y culpa de mi padre es que él paso por esto…

–No te culpes…

–Si me culpo Ryan, fui yo quien me fui con Lucky, es a mí a quien mi padre quiere y tratara de hundir o matar a los que no estén de acuerdo con lo que él decida sobre mí.

–___...

– ¡Es injusto! – mi voz se quebró y unas lágrimas salieron. – No le echó en cara lo que hice, pero… solo me gustaría que el apreciara un poco. Este dolor insoportable… me lo aguante siempre, todo por él, es injusto, que sintiéndome así, alguien me trate de tal manera como si no le importara. – chille. – Se cómo es Justin, o creo saberlo, incluso a veces me confunde, pero es injusto de su parte… debería darse de cuenta que he puesto de mi parte más de lo que debería. – apreté mis labios y calme mi respiración. – Te lo digo a ti, porque eres su amigo… y quiero que se lo expliques…– lo miré. – Si continúa así Ryan…– suspire. – me iré de su lado, porque es injusto, que sufriendo los dos, ambos por igual, y aunque estuve a punto de morir… es injusto que aun así yo me lleve la culpa siempre encima, aunque sé que soy la culpable, pero reprochármelo en la cara…– negué con un movimiento de cabeza. – Me cansaré Ryan, y si lo mejor para él es que yo esté lejos lo estaré, porque no puedo permitirme que él siga siendo lastimado y metiéndose en conflictos por mi culpa.

–___, nadie te está culpando…– se sentó. – Es solo que… sabes cómo se pone, se encierra en su burbuja, piensa cosas, y luego sale, quizás tiene rabia acumulada por lo que le hicieron los oficiales… y te aleja un poco para no pagar esa rabia contigo, no tratarte mal…– lo escuche en silencio. – ¿Lo dejarás?

–Si sigue con su jodida actitud lo haré. – dije y apreté mis labios para no permitirme llorar más.

–Joder. – su risa sonó un poco. Lo mire sin entender. – Ni tu misma te crees eso. – me sonrió. – Han pasado por lo peor… mírate, balanceándote en la línea de vida o muerte soló por él… no lo dejaras por una de las rabietas que tenga…– sonrió.

–Te odio Ryan. – dije haciendo puchero y cerrando los ojos.

–Todo porque tengo la razón. – rió y lo mire otra vez, se recostó al asiento. – Descansa linda, te avisare cuando lleguemos a la ciudad…

–Gracias…– comenté.

– ¿Por qué?

–Por cuidarme…– sonreí un poco. – Por preocuparte…

–No hay de que. – sonrió. – Eres como mi hermana pequeña…– suspiró. – Aparte que Justin me encargo estar pendiente de ti, ser sus ojos, y si algo te pasa me mata. – sonrió.

– ¿Eres entonces mi guardaespaldas?

–No. – rió. – Soy un chico amenazado a muerte si te pasa algo. – dijo y reí.

–Idiota.

–Solo estaré al pendiente de ti cuando Justin no pueda…– sonrió.

–Está bien…


–Ahora descansa… te despertare cuando lleguemos.




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