–Broth…– escuche
a Ryan llegar a la mesa del comedor, levante la mirada y sin decir nada la baje
otra vez y metí una cucharada de cereal en mi boca. – ¿Dónde está Hailey? No la
he visto hoy…– pregunto frunciendo su ceño mientras miraba alrededor.
–Se fue…– dije mientras
volvía a meter otra cucharada de cereal.
– ¿Cómo así?
¿Pelearon? – preguntó, yo negué con un movimiento de cabeza. – ¿Qué paso broth?
–Solo no podíamos
estar juntos…– suspiré y metí la última cucharada de cereal que quedada en mi
plato.
– ¿Cómo paso? –
pregunto aun confundido.
– ¿Seguirías
conmigo si yo fuera él mismo de antes? – la mire a los ojos de forma sería. –
Dime. – le presione. Ella bajo su mirada y negó con un movimiento de cabeza.
–Me daba miedo en
ese entonces tu forma de ser en la vida…– comentó sin mirarme. – Y lamento que
aun siga temiendo a eso. – levanto su mirada hacía mí. – ¿No eres el mismo de
antes, cierto?
Negué con un
movimiento de cabeza. – No…– suspiré. – En ese momento me llevaron preso por
una injusticia, una equivocación… no había matado a nadie. – la mire a los ojos.
– Pero ahora… si he matado personas, y lo seguiré haciendo si de eso vale el
que yo y mis amigos estemos bien.
Ella abrió su
boca dejando salir un poco de aire mientras unas lágrimas amenazaban con salir
de sus ojos. – Entonces… Justin…– trago saliva.
– ¿Seguirás
conmigo? ¿Podrás llevar esta vida conmigo? – le pregunte, ella respiro profundo
y mientras unas lágrimas caían por su mejilla ella negó con un movimiento de
cabeza.
–Lo siento…–
susurró.
–No importa…– le
di una pequeña sonrisa con algo de nostalgia.
–Creo que solo
vine a dañar las cosas entre esa chica y
tu…
–No lo veas así,
son cosas que van a pasar, solo eso.
– ¿Ella si te
acepto así?
–Me defendió
hasta el punto de dar su vida por mí…– le dije mirándola a los ojos.
–Deberías
buscarla…
–Luego…– comente
haciendo una mueca.
–Vaya…– suspiró
Ruan y paso las manos por su cabeza. – No sé qué decirte men…
–Si sabes… dilo.
–Vale…– respiro
profundo. – Eres un tremendo idiota…
–Lo sé. – acepte
asintiendo.
–Debías haber
valorado a ___, quien dio todo por ti…
–Lo sé, lo sé,
soy un imbécil. – solté y lleve las manos a mi cabeza. – Ahora no sé qué hacer…
ella no me responde nada, ni una llama ni nada, he ido a su casa hoy tres
veces… aparte de ayer. – trague saliva y lo mire.
–Broth… no la
encontraras…
–No seas tan
positivo Ryan…– le dije con sarcasmo.
–Broth… es que…
escuche a Fabiana que hablaba con ___ ayer por celular…
– ¿Y? – presione
para que continuara.
–Bueno escuche
que se fue de viaje…– dijo bajando la mirada.
– ¿A dónde se fue?
– le mire, él negó con la cabeza. – ¿Dónde está Fabiana? Ella debe decirme
donde está.
*___.*
–Servicio a la
habitación. – escuche la voz masculina y suspire algo relajada antes de abrir
la puerta. Relaje mis hombros al comprobar que realmente era el chico del
servicio a la habitación.
–Su orden
señorita…– dijo, asentí dándole paso a la habitación. Él entro junto al pequeño
carrito de comida y lo dejo en el pequeño pasillo de la entrada de la
habitación.
–Gracias…– le
dije, él asintió sonriendo.
–Siempre a su
orden. – comentó antes de retirarse por completo de la habitación.
Tome un par de
cosas del carrito y fui hasta la mesa a comer. Suspire mientras metía un bocado
de comida en mi boca y miraba la hermosa vista que me brindaba el balcón, era
una noche tranquila, con una brisa fresca.
Moví los dedos de
mis pies debajo de mis medias y mire el plato vació frente a mí. Cerré mis ojos
y pensé en que si debía abrir o no los mensajes que había en mi celular, pero
mi acción siguiente fue levantarme de la mesa y llevar los platos al carrito de
comida. Tome un par de golosinas que había pedido para comer mientras veía las
películas.
Luego de un rato,
a mitad de la película, mire mi celular mientras tragaba un poco de chocolate
que mantenía en mi boca. Suspire, la pantalla volvió a iluminarse, esta vez con
una llamada, mordí mis labios y la vaga idea de atender la llamada se cruzó por
mi mente, pero la deseche rápidamente.
No falto mucho
para que la pantalla volviera a iluminarse esta vez con un mensaje. Trague
saliva. Joder ___, deja de ser tan
cobarde y hazle frente a lo que está pasando. Me regañe a mí misma.
6 mensajes y 23
llamadas perdidas.
Justin:
Nena, por favor atiende.
Nena, por favor atiende.
Hora: 09:19
pm.
Justin:
Sé que fui un
estúpido, pero atiende las llamadas.
Hora: 09:23
pm.
Justin:
Está bien, está
es la última llamada que te haré.
¡Atiende de una
jodida vez!
Hora: 09:54
pm.
Justin:
___, por favor
atiende.
Dije que sería la
última hace rato… pero joder…
Hora: 10:20
pm.
Justin:
Nena…
atiéndeme...
Ya perdí la
cuenta de cuantas llamadas van L
Hora: 10:37
pm.
Justin:
Pasaré en esto
toda la noche hasta que te dignes a contestarme L
¿Puedes apiadarte
de mí? L
Hora: 10:53
pm.
Suspire y deje
otra vez el celular sobre mi cama. Me recosté a las almohadas y cerré mis ojos.
¿Qué debía hacer? me preguntaba una y otra vez. Si le contestaba… me estaría
traicionando a mí misma, porque para eso hice el viaje, para alejarme de todo.
Abrí mis ojos y
en el mismo instante la pantalla se ilumino está vez mostrando su nombre en una
llamada entrante. Tome el celular y deslice mi dedo sobre la pantalla para
luego llevarlo a mi oído.
–Justin. – fui a
decir algo más pero él me interrumpió.
–Por el amor a
Dios… al fin respondes. – suspiró. Apreté mis labios para omitir una pequeña
sonrisa por su tono de voz. – Pensé que no contestarías…
– ¿Y entonces
porque seguías insistiendo?
–Porque
necesitaba hablar contigo…– escuche su voz calmada y apagada.
– ¿No podías
esperar hasta mañana?
– ¿Estabas
ocupada acaso?
– ¿Justin crees
que las personas no duermen?
–Perdón si
estabas dormida…– dijo. – Desde las ocho. – pronuncio con sarcasmo.
– ¿Llamabas para
eso? – levante mi ceja aunque él no pudiera verme.
–No… llamaba
para…– respiro y todo se quedó en silencio un momento. – Quería pedirte perdón
por todo ___. – cerré mis ojos para escuchar su voz. – Sé qué fui un imbécil.
–Lo eres.
–Lo soy. – sonreí.
– Pero ___, me di de cuenta que eres tú lo que quiero en mi vida…
– ¿Y Hailey?
–No se compara
contigo…– suspiro. – No me pude dar de cuenta antes que ella no es la chica que
está hecha para estar en mi vida. – apreté mis labios.
–Yo tampoco lo
soy, Justin…
–No, si lo eres.
– se apresuró a decir. – Ella no me acepta, nunca me ha aceptado con él tipo de
vida que llevo… y tu… tu nunca te fijaste en eso, no te importo cuantas
personas haya matado, o en cuantos problemas me haya metido, tu siempre
estuviste allí.
–Pero Justin…
–No ___,
escúchame, sí, fui un imbécil al pensar que podía regresar con ella y todo
sería tan bonito como antes, pero me equivoque, no vi la persona que tenía
frente a mis ojos, la que daba todo por mí sin pedir nada a cambio. – apreté
mis labios y contuve un sollozo a este momento ya estaba llorando. – No pensé
en todo lo que había hecho por mí. – levante mi mirada hacia arriba viendo la
lámpara que iluminaba la habitación. – Yo a cambio, le pague de mala manera, de
la peor manera, te pague. – guardo silencio. – Perdóname ___, fui un imbécil…
pero perdóname, perdóname esta vez.
–Justin… entendí
que… el destino… no nos quiere ver juntos…– suspire y sorbí mi nariz. – Tanta
adversidades, tantos problemas, tantos desafíos…– cerré mis ojos. – Siempre
nosotros luchando contra todo para continuar juntos y a pesar de eso… la vida
siempre nos puso en frente de que no debíamos estar juntos…
–No ___, no, el
destino lo hacemos nosotros…
–Justin. – le
interrumpí. – No puedo… yo… quiero tener una vida normal. – me encogí de
hombros. – Quiero tener una cita, quiero salir sin miedo a que me vayan hacer
algo…
–Tú nunca me
dijiste que sentías miedo al salir conmigo…
–No lo sentí. –
suspiré. – Tampoco quiero sentirlo… pero quiero intentar tener una vida normal.
–Nunca la vas a
tener ___, estás hecha para vivir conmigo. – dijo con su voz ronca, lleve las
manos a mi boca para contener más el sollozo. – Sabes que estamos hechos para
vivir juntos ___... por favor…
–Justin… no
insistas… realmente quiero intentarlo…
– ¿Entonces por
qué lloras? – pregunto. Negué con mi cabeza como si él pudiese verme.
–Es tarde ya…
debo dormir…
– ¿Dónde estás?
–Fuera de la
ciudad…
–Dime donde e iré
hasta allí nena…
–No Justin…–
sonreí sin ánimos.
–___...
–Justin…
– ¿Responderás
luego?
–Solo si no
seguirás insistiendo…
–Será difícil. –
dijo. Sonreí y asentí. – Pero quiero saber de ti siempre… así que sacrificare
eso…
–Está bien…
–Te dejare dormir
entonces…
–Gracias…
–Buenas Noches
nena…
–Buenas Noches
Justin.
––
Suspire, hacía
algo frió así que se veía el humo blanco salir por mis labios, mire a mi
alrededor, estaba solo el lugar, junte mis manos y a pesar de llevar guantes
estás estaban congeladas. Camine más hacia la orilla y mire el final del lago,
donde se encontraba con una pequeña montaña.
Una brisa fría
golpeo mi cuerpo haciéndome estremecerme. Cerré mis ojos y sin poder evitarlo
una lagrima cayo por mi mejilla.
Allí me
encontraba… sobre el puente de madera, nada había cambiado y ya iba hacer un
año después de todo. Tragué saliva. Mire a mí alrededor y suspire sin poder
dejar de llorar.
Lo vi caminar hacia mí con una hermosa
sonrisa, esa que te llena la vida de luz, de alegría. Sonreí tímidamente bajo
su atenta mirada. – Pensé que no vendrías…– dijo sonriendo mientras se acercaba
más a mí.
–Pues aquí estoy ¿qué esperabas? – dije
encogiéndome de hombros.
–Pensé que no te dejarían venir…– bromeó.
–Tonto. – sonreí. Él termino de llegar a mí
y me envolvió en sus brazos en un reconfortante abrazo. – ¿Cómo estás? – le
pregunte.
–Pues bien, de estar aquí y verte, tú ¿cómo
estás?
–Nada mal…– le sonreí.
–Pensé que no habrían personas aquí…– sonrió
mientras pasaba su brazo por encima de mis hombros y comenzábamos a caminar
hasta el final de puente de madera.
–Yo igual…– dije sonriendo.
–Perdón por eso. – rió.
–No importa.
– ¿Cómo está todo en casa?
–Está bien, todo está más tranquilo…
–Bueno…– suspiro. – Mira esto. – señalo
hacia el final de lago, sonreí, había tanto frío que no lograba verse la
pequeña montaña por la neblina.
–Es hermoso…– sonreí.
Él asintió, le vi separarse un poco de mí y
quitar su bolso de encima de donde saco una pequeña sabana y la extendió en el
suelo. – Señorita…– señalo hacia el piso en señal de que yo me sentará sonreí.
Asentí y me senté, él me devolvió la sonrisa. – Acá traje…– sacó un pequeño
termo. – Algo de chocolate caliente…
–Rico…– murmure.
–Sabía que haría falta en este día…– sonrió
mientras se sentaba a mí lado.
–Gracias…– le dije sonriendo.
Sequé mis
lágrimas y mire a mi alrededor, no había nadie, el lugar estaba solo, y por un
momento… desee ver a Austin venir a mi como ese día. Mire el suelo, exactamente
en donde estábamos ese día, suspire y me senté allí sobre la fría madera, la
vista era la misma, pero no estaba él, y lo extrañaba.
Hay veces en que
llegas en esos momentos de tu vida cuando todo lo que quieres es regresar al
momento de tu pasado, donde todo, por alguna simple razón, parecía ir bien.
Quieres comenzar desde ese momento, hacer cosas que no hiciste, y no hacer las
cosas que hiciste para que nada llegara a como está ahora.
Empiezas a
estudiar cada momento, buscando saber en qué parte te equivocaste y no das con
el error. No sabes si toda la equivocación fue desde un principio… o solo de un
tiempo para acá. Todo lo que deseas es que todo fuera bien, que todo marchara
de acuerdo a como querías.
Recordé a Austin…
y aunque no pensaba que lo haría, en estos momentos… me sentí arrepentida,
arrepentida por no haber compartido por completo cada momento con él. Porque no
pude interrumpir su plan, porque ahora quisiera estar casada con él, y no
extrañándolo y pasando por este sufrimiento de no poder estar con una persona a
la que amas.
Porque me sentía
mal por él, porque él decidió que lo mejor sería irse y dejarme a mi ser feliz
con Justin. Sin saber que con él… posiblemente podía ser feliz, y estaba
completamente segura de que lo sería, él tenía todas las características para
hacerme feliz.
Abrí el pequeño
termo y tome un sorbo de chocolate caliente. Suspiré y cerré mis ojos para
volver a recordar ese momento. – Si estuvieras aquí quizás todo fuera tan
diferente…. – susurré al aire.
––
Había pasado un
mes, mire alrededor de mi habitación. Un mes, sola, pensando y reflexionando
sobre todo en mi vida.
A veces… algunas
noches, Justin me escribía preguntando como estaba o que hacía… simplemente le
respondía… pero no era tan frecuente, era simplemente a veces…
Mire el reloj de
la pared, ya era hora, había conseguido un pequeño empleo en uno de los puestos
de comida en el puente de madera y aunque no necesitaba dinero porque tenía de
sobre por lo que Austin me había dejado en la cuenta del banco aun así decidí
tomar un trabajo para tener algo que hacer. Y estaba pensando seriamente
rehacer mi vida aquí, en Denver–Colorado.
Todo había
marchado bien desde que había decidido ir al puente por primera vez sola desde
tanto tiempo y tener una “charla” con Austin. Aunque cualquiera que me viera
pensaría que estaba loca por hablar sola pero… yo sabía que él me escuchaba en
cualquier lugar donde estuviese.
––
–Ya puedes
empezar…– me dijo Samuel al terminar de colocar las mesas. Asentí y tome un
pequeño bote de agua y un pañuelo.
–Vengo en un
momento. – les sonreí. Ellos asintieron, estaba empezando a caer la noche, así
que me apresuré a limpiar las mesas y arreglarlas, Samuel me ayudo a colocar
los envases de salsas y sal, en pocos minutos terminamos. Fui a guardar todo y
me lave las manos para prepararme y atender a las personas que llegaran a
comer.
Luego de un rato
todo seguía tranquilo como todas las noches, los clientes esperaban sus turnos
y eran muy amigables. Una nueva mesa se llenó de un par de chicos todos con
gorros porque la noche era igual de fría desde hace unos días para acá, tanto
así que algunos no pedían cerveza sino café o chocolate caliente.
Tome mi pequeña
lista para ir a tomar nota de la orden de la mesa 13, donde estaban los chicos.
Camine con calma entre las mesas y llegue a la mesa de los chicos. Suspire y
antes de yo poder decir algo uno de ellos hablo dándome su orden sin levantar
la mirada del menú, fruncí mi ceño, eran extraños.
–Yo quiero una
Hamburguesa especial doble. – dijo él chico que yo tenía a un lado. Fruncí mi
ceño, su voz… se me hacía conocida. – Y una cerveza…– dijo y lo miré, él
levanto su rostro y enfoco su mirada en mí dejándome fría, tragué saliva, no
podía ser.
No podía creer a
quien estaba viendo.
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