miércoles, 3 de agosto de 2016

CAPITULO 24


*Justin*

Entramos al pequeño bar, habíamos decidido tener una noche de chicos tranquila, hacía mucho que no salíamos solo nosotros, y a pesar de la incomodidad entre nosotros por lo sucedido con ___... aun continuábamos siendo amigos, como siempre.

Al parecer hacer Karaoke no había pasado de moda, había un chico dedicándole una canción a alguien, cantaba bien, por lo menos estaba seguro que esta noche no quedaría sordo por algún borracho que subiera a cantar creyendo tener voz de ángel.

Luego de un par de tragos el chico ya terminaba de cantar, esa canción, me recordaba a ___... Coldplay era su banda favorita.

Joder Justin, deja de pensar en ella.

Una chica morena subió a la pequeña tarima para comenzar a cantar, era incluso la misma chica que estaba cantando cuando llegamos al lugar. – Así que… un aplauso para mi amiga ___... – escuche que dijo, me gire con mis ojos bien abiertos a mirar a su dirección, mientras veía a la chica sonreír y señalar a un lado.

Todos enfocamos la mirada a la dirección que la chica mostraba, vi al chico que recién acababa de cantar colocarse de pie mientras le daba espacio de salir del asiento a… ___. La respiración se atascó en mi garganta. Era ella.

Estaba tan hermosa, se veía tan hermosa, ella sonrió acomodando un mechón de cabello tras su oreja mientras sus mejillas se tornaban color rosa. Trague saliva y mire a John. – Lo siento…– dijo él asombrado. – No sabía que estaría acá. – dijo algo preocupado. Deje de mirarlo y la volví a mirar.

Ella subió algo nerviosa a la pequeña tarima, suspiró, y la vi prepararse para cantar.

Cuando la escuche cantar, algo dentro de mí se estremeció. JODER, su voz. Me acomode en el asiento para escucharla cantar, de vez en cuando sonreía un poco, pero estaba realmente concentrada en la letra de la canción.

Cuando caí en cuenta de la letra de la canción mi cuerpo se estremeció, me dieron ganar de correr hacia ella y abrazarla, por un momento quería estar siempre junto a ella, nunca dejarla ir. Quería que fuera mía, y tan solo pensar que podría reemplazarme con el imbécil cantantico… me daban ganas de matarlo y llevármela a ella.

Y allí me encontraba, viéndola cantar sobre… esa canción podría definir como exactamente se estaba sintiendo. Y yo… ahora quería hacer que dejara de sentirse así, y me sentía… ¿confundido?

–Podemos irnos si quieres…– dijo Ryan en un murmulló, negué con un movimiento de cabeza, quería seguir viéndola, estaba hermosa esta noche, mi pecho dolía al recordarla llorar.
Ella termino de cantar y abrazo a la chica, sonrió  un poco y con timidez bajo del lugar, alce mi vista para verle llegar a la mesa, sonreír mientras negaba con un movimiento de cabeza, él chico le decía algo mientras sonreía y le abrazaba al llegar a ella. Ella se encogió de hombros con una pequeña sonrisa y paso frente a él para sentarse donde estaba antes.

Le vi tomar un trago de alguna bebida, yo también di un trago a mi bebida. Y aunque quería dejar de pensar en ella y ese tipo… solo tenía tres opciones en mente que estaba analizando.

Uno. Ir hasta la mesa, matar a ese chico, y llevarla a ella conmigo.
Dos… no ser tan malo y solo ir por ella y llevarla conmigo.
Y Tres… seguir allí donde estaba, como si nada.

Aunque los chicos notaban la tensión que giraba a mí alrededor no dijeron nada, fuimos por la quinta ronda. Coloqué el vaso con fuerza sobre la mesa mientras el trago de Whisky ardía en mi garganta. Pase mi lengua por mis dientes y sacudí un poco mi cabeza, John me miro, y conocía esa mirada era de “Detente antes de que todo se te suba a la cabeza”.

– ¡A la mierda! – Dije a ese comentario mentar, todos fruncieron su ceño, yo me coloqué de pie y comencé a caminar en dirección a la mesa donde anteriormente se encontraba ___. Y digo anteriormente porque ahora mismo no estaba. Me detuve en seco y sentí la presencia de los chicos detrás de mí.

Ella no estaba. Ella se había ido...



*____.*

–Anda…– insistió sonriendo. – No tienes nada que hacer…–me miro a los ojos. – No tienes nada que perder. – se encogió de hombros. – Solo inténtalo. – volvió a insistir.

–Vale…– dije dudosa. Él sonrió con ganas y junto sus manos emocionado, sonreí algo tímida. – Mi mamá sabe cómo te llamas, así que…– le mire entrecerrando los ojos. – Si me pasa algo sabrán a quien buscar.

Él comenzó a reírse con ganas. – No seas tonta, no te pasara nada. – se acercó a mí y paso su brazo por encima de mis hombros. – La pasaremos bien… nos divertiremos ___...

–Eso espero. – le sonreí. Camine junto a él hacia su moto para marcharnos del lugar.

Aun le temía a la moto, pero no mucho, bueno no exactamente a la moto, sino a la velocidad en la que íbamos. En media hora estuvimos en la vía que llevaba fuera de la ciudad sonreí al ver que se detenía en medio de la calle, apago su moto y me invito a bajar.

–Vale… ¿entonces?... – mire a los lados y no logre visualizar nada, era más de media noche. – ¿Es aquí donde me dices que corra por mi vida? – le mire, él sonrió y negó con un movimiento de cabeza.

–No…– sonrió y seguidamente suspiró. – Es aquí donde te muestro…– tomo mi mano y me llevo con él un poco lejos de la moto. – Donde te muestro que conmigo puedes estar en dos lugares diferente…– sonreí, él entrecerró sus ojos como si pensara algo y suspiro. – Ahora mismo tienes cada pie en lados distintos. – comento y sonrió, baje la mirada y allí estaba con los pies a ambos lados de una línea blanca, la línea de división.

–Vaya… sí que me sorprendes…– sonreí.

Se encogió de hombros y sonreí con ganas. – Tengo ganas de ver películas…– dijo con sus ojos cerrados.

–A esta hora los cines están cerrados…

–Puedo llevarte a un lugar…– suspiro. – Es un motel, me encanta ese lugar es acogedor…

– ¿Por qué no vamos?

–No quería que pensarás mal por invitarte a ir a un motel…– me miro sonriendo.

–Bueno ya no lo pensare… así que ¿vamos? – le mire divertida. Él asintió sonriéndome.

Subimos nuevamente a la moto, él tomo rumbo nuevamente a la ciudad, un auto apareció en la vía, así que no estábamos tan solos al final de todo. Al alejarnos más de la salida de la ciudad más carros se agregaban a nuestro alrededor.

Me recosté a su espalda mientras me relajaba y me sujetaba de su torso abrazándolo. Agradecí que Don me hubiera prestado caballerosamente su chaqueta antes de salir del club, aunque mis piernas descubiertas todavía me hacían sentir el frio.

Llegamos al lugar, era un motel en un lugar desértico, sonreí, bajamos de la moto y miramos nuestro alrededor, él sonrió. – ¿Te gusta? – pregunto. Asentí, se veía hermoso y cálido, hogareño, me preguntaba yo misma como no había descubiertos estos lugares antes.

Él se acercó a mí con la bolsa de comida, bebidas, dulces y un par de películas. – Me gusta mucho. – me encogí de hombros.

Él sonrió ampliamente mostrando su dentadura, su mano se posó sobre mi hombro. – Deberíamos entrar. – mencionó. Asentí y antes de decir algo él se dirigió a una pequeña taquilla, donde retiro lo que era la llave de nuestra habitación.

Al adentrarnos a la habitación nos fijamos en su espacio, la cama, los sofás, todo era tan lindo, estaba algo pequeño pero para dos personas no estaba mal.

––

Luego de un par de horas, las dos películas ya habían pasado, así que nos quedaba en la bolsa de compra solo unas gomitas y una botella pequeña de alcohol que él había comprado “por si provocaba luego”.

–Hey…– susurró Don detrás de mí, yo estaba sentada entre sus piernas, así que me gire quedando frente a él algo cerca.

– ¿Qué? – le respondí sonriendo. Él se mantuvo en silencio mirándome a los ojos luego su mirada se dirigió a mi boca y le vi lamerse los labios, mi garganta se secó. No sabía que hacer… estaba confundida, quería besarlo… pero… no quería a la vez.

– ¿Qué opinas sobre los pingüinos? – pregunto.

Fruncí mi ceño, pensé bien en lo que él acababa de decir, negué con mi cabeza y fruncí más mi ceño mirándolo. – ¿Qué? – pregunté, él rompió en risa. – Estas loco Don…– le susurré moviéndome del lugar y yendo hacia una de las ventanas para mirar alrededor.

Bostece un poco y restregué mis ojos. – ¿tienes sueño? – pronunció mientras se sentaba libremente sobre el sofá. Asentí un poco sonriéndole. – Deberíamos dormir, son las cuatro de la madrugada, ya casi va a amanecer…– dijo y seguido dio un bostezo.

Camine hacia la cama mientras él comentaba algo sobre un par de amigos que tenía, no le preste mucha atención ya estaba en la cama a su lado y el sueño envolvía mis ojos y mi cerebro. Asentí y murmure un “buenas noches” que no supe si él escucho pero de inmediato deje de luchar y cedi ante el gran sueño.

Me desperté envuelta en una sábana y en la chaqueta de Don, abrí mis ojos algo incomoda por la luz del sol que entraba por una pequeña ventana. Suspire y me gire a mirar a mí alrededor, Don no estaba, fruncí mi ceño y me incorpore quedando sentada en la cama, restregué mis ojos y volví a estirarme. Me levante y camine descalza por el lugar, era pequeño así que no fue mucho lo que hice, me dirigí al baño, Don tampoco estaba allí.

Lave mi cara y tome un poco de crema de dientes para restregarlo con mi dedo índice sobre mis dientes, luego de hacer todo el “aseo personal” improvisado salí del baño mirando a mi alrededor buscando alguna nota o señal de Don.

Ante de que pudiera llegar a mi celular y marcar el número de Don, la puerta se abrió, levante mi mirada y le vi entrar al lugar de espalda y algo enredado con unas bolsas. Sonreí mientras veía la escena, él termino de cerrar la puerta y se dio la vuelta me vio, se sorprendió un poco y sonrió. – Fui por algo de comer, no pensé tardar tanto…– comentó.

–Vaya…– sonreí. – ¿Debía entonces esperar el desayuno en la cama? – pregunte con los ojos entrecerrados y un poco de diversión.

–Algo parecido. – sonrió mostrándome sus dientes, le devolví la sonrisa con ganas. – ¿Has dormido bien? – pregunto dejando las cosas sobre una pequeña mesa.

–Como una bebe recién nacida. – dije encogiéndome de hombros. Él asintió sonriendo. – ¿Y tú? ¿Dormiste bien? – le devolví la pregunta.

–No me quejo…– sonrió, abrí mi boca en asombro. – Tener a una bebe recién nacida y tener cuidado de no despertarla… es un tarea algo difícil.

–Aww´s…– dije mirándolo con ternura. – ¿En serio?

–No. – sonrió. – Dormí muy bien. – habló mientras acomodaba las cosas en la mesa para comer. – Si hubiera entrado alguien… ni cuenta me habría dado. – sonreí y suspire. – Acércate. – dijo ya dejando todo listo en la mesa.

–Vaya gracias…– dije mientras tomaba asiento para comer. Él asintió y se sentó frente a mí.

–No es lo mejor… sano y balanceado…– comento.

–Oh, ni te preocupes. – reí. – No soy de esas chicas. – di un mordisco a la hamburguesa de McDonald. – Como de todo…– dije al terminar de tragar.

–Qué bueno… me saque la lotería contigo entonces. – comentó. Sonreí asintiendo.

–Digamos que sí. – le guiñe el ojo, él sonrió y luego continuamos comiendo en silencio.


Luego de un rato viendo Tv se hacia la hora de irnos, para no pagar nuevamente la habitación así que recogí mi cabello en una coleta y recogimos las cosas de la habitación. Don estaba haciendo algo con su celular mientras yo estaba sentada en la orilla de la cama colocándome los botines de tacón.

– ¿Sabes qué? – dijo de repente y mientras me miraba, le mire y tenía su ceño un poco fruncido. Lo mire sin entender. – Deberíamos intentarlo…– comento de pie en su lugar.

Termine de colocar mis botines y me coloqué de pie. – ¿Intentar qué?

–Ya sabes… algo, tener algo. – comentó normal como si hablara del clima. Abrí mis ojos un poco, un poco sorprendida, en realidad no me lo esperaba, no me esperaba que fuera tan directo. – ¿Qué perdemos con intentarlo? – frunció su ceño, realmente no me lo preguntaba a mí, parecía más bien preguntárselo él mismo. – Tengo tiempo sin saber qué es esto de tener una novia, y tu…– me miro. – Bueno, te han roto el corazón, no puedes quedarte allí esperando, debes intentar algo nuevo. – alzó sus hombros como si fuera lo más obvio del mundo.

–Bueno…– comenté lentamente mientras procesaba todo.

–Sé que no lo vas a olvidar de un día a otro, tampoco lo dejaras de querer o amar. – me miro. – Pero por lo menos podremos decir que lo intentamos. – asentí dándole la razón. – Eres muy hermosa, tienes buen cuerpo, comes cualquier cosa, te gusta salir… no pones “peros” a nada…

–Vaya… gracias…– dije sonriendo. – Tu tampoco estas nada mal. – le sonreí. Él asintió.

–Vez. – se acercó a mí. – Es por eso… ve, nos llevamos bien… y aunque tenemos poco tiempo conociéndonos… no lo sé, nos llevamos bien, encajamos. – me sonrió. Asentí.

–Entonces está bien…– me encogí de hombros.

– ¿Qué? – me miro algo confundido.

–Lo de intentar tener algo…– le mire a los ojos. A estas alturas, si Justin no pensaba en regresar… yo tenía pensado no esperar, porque me di de cuenta que por más que lo llore él no volverá y tampoco hará que vuelva a quererme o volvamos hacer algo, así que yo debía seguir con mi vida, finalmente ya estaba cansada de luchar contra el destino.

– ¿En serio? – dijo sorprendido, reí y asentí. – Vaya no pensé que fueras aceptar…– frunció su ceño. – No tan rápido….

–Es que tienes razón en lo que dices Don…– le mire. – Y ya estoy cansada de hacer hasta lo imposible contra el destino… y siempre terminamos así, separados…– me encogí de hombros.

–Entonces…– sonrió. – ¿Ahora eres mi novia?

–No le pongamos adjetivos…– dije suspirando. – Mejor dejémoslo así, y que sea lo que sea. – alce mis hombros.

–Me encanta esa idea. – sonrió con ganas.

–Bueno… entonces… ¿vamos? – dije y mire la pantalla de mi celular. – Ya es casi la hora.

–Si vamos…– dijo mientras tomaba los cascos y colocaba su chaqueta.

Era extraño, porque… realmente habíamos hablado de eso como si fuera lo más normal del mundo. No podía negar que era un moreno muy lindo, y su personalidad… ni hablar. Así que no me quedaba de otra que intentar. Intentar ser feliz sin la persona a quien amo.


Y con Don…. Me sentía bien.


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