*Justin*
Entramos al
pequeño bar, habíamos decidido tener una noche de chicos tranquila, hacía mucho
que no salíamos solo nosotros, y a pesar de la incomodidad entre nosotros por
lo sucedido con ___... aun continuábamos siendo amigos, como siempre.
Al parecer hacer
Karaoke no había pasado de moda, había un chico dedicándole una canción a
alguien, cantaba bien, por lo menos estaba seguro que esta noche no quedaría
sordo por algún borracho que subiera a cantar creyendo tener voz de ángel.
Luego de un par
de tragos el chico ya terminaba de cantar, esa canción, me recordaba a ___...
Coldplay era su banda favorita.
Joder Justin, deja de pensar en ella.
Una chica morena
subió a la pequeña tarima para comenzar a cantar, era incluso la misma chica
que estaba cantando cuando llegamos al lugar. – Así que… un aplauso para mi
amiga ___... – escuche que dijo, me gire con mis ojos bien abiertos a mirar a
su dirección, mientras veía a la chica sonreír y señalar a un lado.
Todos enfocamos
la mirada a la dirección que la chica mostraba, vi al chico que recién acababa
de cantar colocarse de pie mientras le daba espacio de salir del asiento a…
___. La respiración se atascó en mi garganta. Era ella.
Estaba tan
hermosa, se veía tan hermosa, ella sonrió acomodando un mechón de cabello tras
su oreja mientras sus mejillas se tornaban color rosa. Trague saliva y mire a
John. – Lo siento…– dijo él asombrado. – No sabía que estaría acá. – dijo algo
preocupado. Deje de mirarlo y la volví a mirar.
Ella subió algo
nerviosa a la pequeña tarima, suspiró, y la vi prepararse para cantar.
Cuando la escuche
cantar, algo dentro de mí se estremeció. JODER,
su voz. Me acomode en el asiento para escucharla cantar, de vez en cuando
sonreía un poco, pero estaba realmente concentrada en la letra de la canción.
Cuando caí en
cuenta de la letra de la canción mi cuerpo se estremeció, me dieron ganar de
correr hacia ella y abrazarla, por un momento quería estar siempre junto a
ella, nunca dejarla ir. Quería que fuera mía, y tan solo pensar que podría
reemplazarme con el imbécil cantantico… me daban ganas de matarlo y llevármela
a ella.
Y allí me
encontraba, viéndola cantar sobre… esa canción podría definir como exactamente
se estaba sintiendo. Y yo… ahora quería hacer que dejara de sentirse así, y me
sentía… ¿confundido?
–Podemos irnos si
quieres…– dijo Ryan en un murmulló, negué con un movimiento de cabeza, quería
seguir viéndola, estaba hermosa esta noche, mi pecho dolía al recordarla
llorar.
Ella termino de
cantar y abrazo a la chica, sonrió un
poco y con timidez bajo del lugar, alce mi vista para verle llegar a la mesa,
sonreír mientras negaba con un movimiento de cabeza, él chico le decía algo
mientras sonreía y le abrazaba al llegar a ella. Ella se encogió de hombros con
una pequeña sonrisa y paso frente a él para sentarse donde estaba antes.
Le vi tomar un
trago de alguna bebida, yo también di un trago a mi bebida. Y aunque quería
dejar de pensar en ella y ese tipo… solo tenía tres opciones en mente que
estaba analizando.
Uno. Ir hasta la
mesa, matar a ese chico, y llevarla a ella conmigo.
Dos… no ser tan
malo y solo ir por ella y llevarla conmigo.
Y Tres… seguir
allí donde estaba, como si nada.
Aunque los chicos
notaban la tensión que giraba a mí alrededor no dijeron nada, fuimos por la
quinta ronda. Coloqué el vaso con fuerza sobre la mesa mientras el trago de
Whisky ardía en mi garganta. Pase mi lengua por mis dientes y sacudí un poco mi
cabeza, John me miro, y conocía esa mirada era de “Detente antes de que todo se
te suba a la cabeza”.
– ¡A la mierda! –
Dije a ese comentario mentar, todos fruncieron su ceño, yo me coloqué de pie y
comencé a caminar en dirección a la mesa donde anteriormente se encontraba ___.
Y digo anteriormente porque ahora mismo no estaba. Me detuve en seco y sentí la
presencia de los chicos detrás de mí.
Ella no estaba.
Ella se había ido...
*____.*
–Anda…– insistió
sonriendo. – No tienes nada que hacer…–me miro a los ojos. – No tienes nada que
perder. – se encogió de hombros. – Solo inténtalo. – volvió a insistir.
–Vale…– dije
dudosa. Él sonrió con ganas y junto sus manos emocionado, sonreí algo tímida. –
Mi mamá sabe cómo te llamas, así que…– le mire entrecerrando los ojos. – Si me
pasa algo sabrán a quien buscar.
Él comenzó a
reírse con ganas. – No seas tonta, no te pasara nada. – se acercó a mí y paso
su brazo por encima de mis hombros. – La pasaremos bien… nos divertiremos
___...
–Eso espero. – le
sonreí. Camine junto a él hacia su moto para marcharnos del lugar.
Aun le temía a la
moto, pero no mucho, bueno no exactamente a la moto, sino a la velocidad en la
que íbamos. En media hora estuvimos en la vía que llevaba fuera de la ciudad
sonreí al ver que se detenía en medio de la calle, apago su moto y me invito a
bajar.
–Vale…
¿entonces?... – mire a los lados y no logre visualizar nada, era más de media
noche. – ¿Es aquí donde me dices que corra por mi vida? – le mire, él sonrió y
negó con un movimiento de cabeza.
–No…– sonrió y
seguidamente suspiró. – Es aquí donde te muestro…– tomo mi mano y me llevo con
él un poco lejos de la moto. – Donde te muestro que conmigo puedes estar en dos
lugares diferente…– sonreí, él entrecerró sus ojos como si pensara algo y
suspiro. – Ahora mismo tienes cada pie en lados distintos. – comento y sonrió,
baje la mirada y allí estaba con los pies a ambos lados de una línea blanca, la
línea de división.
–Vaya… sí que me
sorprendes…– sonreí.
Se encogió de
hombros y sonreí con ganas. – Tengo ganas de ver películas…– dijo con sus ojos
cerrados.
–A esta hora los
cines están cerrados…
–Puedo llevarte a
un lugar…– suspiro. – Es un motel, me encanta ese lugar es acogedor…
– ¿Por qué no
vamos?
–No quería que
pensarás mal por invitarte a ir a un motel…– me miro sonriendo.
–Bueno ya no lo
pensare… así que ¿vamos? – le mire divertida. Él asintió sonriéndome.
Subimos
nuevamente a la moto, él tomo rumbo nuevamente a la ciudad, un auto apareció en
la vía, así que no estábamos tan solos al final de todo. Al alejarnos más de la
salida de la ciudad más carros se agregaban a nuestro alrededor.
Me recosté a su
espalda mientras me relajaba y me sujetaba de su torso abrazándolo. Agradecí
que Don me hubiera prestado caballerosamente su chaqueta antes de salir del
club, aunque mis piernas descubiertas todavía me hacían sentir el frio.
Llegamos al lugar,
era un motel en un lugar desértico, sonreí, bajamos de la moto y miramos
nuestro alrededor, él sonrió. – ¿Te gusta? – pregunto. Asentí, se veía hermoso
y cálido, hogareño, me preguntaba yo misma como no había descubiertos estos
lugares antes.
Él se acercó a mí
con la bolsa de comida, bebidas, dulces y un par de películas. – Me gusta mucho.
– me encogí de hombros.
Él sonrió
ampliamente mostrando su dentadura, su mano se posó sobre mi hombro. –
Deberíamos entrar. – mencionó. Asentí y antes de decir algo él se dirigió a una
pequeña taquilla, donde retiro lo que era la llave de nuestra habitación.
Al adentrarnos a
la habitación nos fijamos en su espacio, la cama, los sofás, todo era tan
lindo, estaba algo pequeño pero para dos personas no estaba mal.
––
Luego de un par
de horas, las dos películas ya habían pasado, así que nos quedaba en la bolsa
de compra solo unas gomitas y una botella pequeña de alcohol que él había
comprado “por si provocaba luego”.
–Hey…– susurró
Don detrás de mí, yo estaba sentada entre sus piernas, así que me gire quedando
frente a él algo cerca.
– ¿Qué? – le
respondí sonriendo. Él se mantuvo en silencio mirándome a los ojos luego su
mirada se dirigió a mi boca y le vi lamerse los labios, mi garganta se secó. No
sabía que hacer… estaba confundida, quería besarlo… pero… no quería a la vez.
– ¿Qué opinas
sobre los pingüinos? – pregunto.
Fruncí mi ceño,
pensé bien en lo que él acababa de decir, negué con mi cabeza y fruncí más mi
ceño mirándolo. – ¿Qué? – pregunté, él rompió en risa. – Estas loco Don…– le
susurré moviéndome del lugar y yendo hacia una de las ventanas para mirar
alrededor.
Bostece un poco y
restregué mis ojos. – ¿tienes sueño? – pronunció mientras se sentaba libremente
sobre el sofá. Asentí un poco sonriéndole. – Deberíamos dormir, son las cuatro
de la madrugada, ya casi va a amanecer…– dijo y seguido dio un bostezo.
Camine hacia la
cama mientras él comentaba algo sobre un par de amigos que tenía, no le preste
mucha atención ya estaba en la cama a su lado y el sueño envolvía mis ojos y mi
cerebro. Asentí y murmure un “buenas noches” que no supe si él escucho pero de
inmediato deje de luchar y cedi ante el gran sueño.
Me desperté
envuelta en una sábana y en la chaqueta de Don, abrí mis ojos algo incomoda por
la luz del sol que entraba por una pequeña ventana. Suspire y me gire a mirar a
mí alrededor, Don no estaba, fruncí mi ceño y me incorpore quedando sentada en
la cama, restregué mis ojos y volví a estirarme. Me levante y camine descalza
por el lugar, era pequeño así que no fue mucho lo que hice, me dirigí al baño,
Don tampoco estaba allí.
Lave mi cara y
tome un poco de crema de dientes para restregarlo con mi dedo índice sobre mis
dientes, luego de hacer todo el “aseo personal” improvisado salí del baño
mirando a mi alrededor buscando alguna nota o señal de Don.
Ante de que
pudiera llegar a mi celular y marcar el número de Don, la puerta se abrió, levante
mi mirada y le vi entrar al lugar de espalda y algo enredado con unas bolsas.
Sonreí mientras veía la escena, él termino de cerrar la puerta y se dio la
vuelta me vio, se sorprendió un poco y sonrió. – Fui por algo de comer, no
pensé tardar tanto…– comentó.
–Vaya…– sonreí. –
¿Debía entonces esperar el desayuno en la cama? – pregunte con los ojos
entrecerrados y un poco de diversión.
–Algo parecido. –
sonrió mostrándome sus dientes, le devolví la sonrisa con ganas. – ¿Has dormido
bien? – pregunto dejando las cosas sobre una pequeña mesa.
–Como una bebe
recién nacida. – dije encogiéndome de hombros. Él asintió sonriendo. – ¿Y tú?
¿Dormiste bien? – le devolví la pregunta.
–No me quejo…–
sonrió, abrí mi boca en asombro. – Tener a una bebe recién nacida y tener
cuidado de no despertarla… es un tarea algo difícil.
–Aww´s…– dije
mirándolo con ternura. – ¿En serio?
–No. – sonrió. –
Dormí muy bien. – habló mientras acomodaba las cosas en la mesa para comer. –
Si hubiera entrado alguien… ni cuenta me habría dado. – sonreí y suspire. –
Acércate. – dijo ya dejando todo listo en la mesa.
–Vaya gracias…–
dije mientras tomaba asiento para comer. Él asintió y se sentó frente a mí.
–No es lo mejor…
sano y balanceado…– comento.
–Oh, ni te
preocupes. – reí. – No soy de esas chicas. – di un mordisco a la hamburguesa de
McDonald. – Como de todo…– dije al terminar de tragar.
–Qué bueno… me
saque la lotería contigo entonces. – comentó. Sonreí asintiendo.
–Digamos que sí.
– le guiñe el ojo, él sonrió y luego continuamos comiendo en silencio.
Luego de un rato
viendo Tv se hacia la hora de irnos, para no pagar nuevamente la habitación así
que recogí mi cabello en una coleta y recogimos las cosas de la habitación. Don
estaba haciendo algo con su celular mientras yo estaba sentada en la orilla de
la cama colocándome los botines de tacón.
– ¿Sabes qué? –
dijo de repente y mientras me miraba, le mire y tenía su ceño un poco fruncido.
Lo mire sin entender. – Deberíamos intentarlo…– comento de pie en su lugar.
Termine de
colocar mis botines y me coloqué de pie. – ¿Intentar qué?
–Ya sabes… algo,
tener algo. – comentó normal como si hablara del clima. Abrí mis ojos un poco,
un poco sorprendida, en realidad no me lo esperaba, no me esperaba que fuera
tan directo. – ¿Qué perdemos con intentarlo? – frunció su ceño, realmente no me
lo preguntaba a mí, parecía más bien preguntárselo él mismo. – Tengo tiempo sin
saber qué es esto de tener una novia, y tu…– me miro. – Bueno, te han roto el
corazón, no puedes quedarte allí esperando, debes intentar algo nuevo. – alzó
sus hombros como si fuera lo más obvio del mundo.
–Bueno…– comenté
lentamente mientras procesaba todo.
–Sé que no lo vas
a olvidar de un día a otro, tampoco lo dejaras de querer o amar. – me miro. –
Pero por lo menos podremos decir que lo intentamos. – asentí dándole la razón.
– Eres muy hermosa, tienes buen cuerpo, comes cualquier cosa, te gusta salir…
no pones “peros” a nada…
–Vaya… gracias…–
dije sonriendo. – Tu tampoco estas nada mal. – le sonreí. Él asintió.
–Vez. – se acercó
a mí. – Es por eso… ve, nos llevamos bien… y aunque tenemos poco tiempo conociéndonos…
no lo sé, nos llevamos bien, encajamos. – me sonrió. Asentí.
–Entonces está
bien…– me encogí de hombros.
– ¿Qué? – me miro
algo confundido.
–Lo de intentar
tener algo…– le mire a los ojos. A estas alturas, si Justin no pensaba en
regresar… yo tenía pensado no esperar, porque me di de cuenta que por más que
lo llore él no volverá y tampoco hará que vuelva a quererme o volvamos hacer
algo, así que yo debía seguir con mi vida, finalmente ya estaba cansada de
luchar contra el destino.
– ¿En serio? –
dijo sorprendido, reí y asentí. – Vaya no pensé que fueras aceptar…– frunció su
ceño. – No tan rápido….
–Es que tienes
razón en lo que dices Don…– le mire. – Y ya estoy cansada de hacer hasta lo
imposible contra el destino… y siempre terminamos así, separados…– me encogí de
hombros.
–Entonces…–
sonrió. – ¿Ahora eres mi novia?
–No le pongamos
adjetivos…– dije suspirando. – Mejor dejémoslo así, y que sea lo que sea. –
alce mis hombros.
–Me encanta esa
idea. – sonrió con ganas.
–Bueno… entonces…
¿vamos? – dije y mire la pantalla de mi celular. – Ya es casi la hora.
–Si vamos…– dijo
mientras tomaba los cascos y colocaba su chaqueta.
Era extraño,
porque… realmente habíamos hablado de eso como si fuera lo más normal del
mundo. No podía negar que era un moreno muy lindo, y su personalidad… ni
hablar. Así que no me quedaba de otra que intentar. Intentar ser feliz sin la
persona a quien amo.
Y con Don…. Me
sentía bien.
.
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