jueves, 11 de agosto de 2016

CAPITULO 25


>>Era incómodo. Realmente incomodo estar en el mismo lugar que ellos<<


Hace dos semanas, sí, exactamente hace dos semanas enteras que estaba “intentando algo” con Don. Aunque seguíamos como antes solo habíamos tenido roce de labios o besos cortos y les hablo solo de los momentos en que nos despedíamos en las noches. Sí, en las noches, pasábamos días enteros juntos. Me había llevado al lugar de patinaje en el hielo, también me llevo a pescar en un bote, tuve varias barbacoas con sus amigos, Fred, Alex, Matt, Victor y aunque al principio fue incomodo >tanto para ellos como para mí< pero luego nos acostumbramos y nos llevábamos muy bien a pesar de ser la única chica del grupo. Extraño pero cierto… en el grupo de Justin también empecé así, pero ahora no tenía amiga a quien incluir en esto.

Estaba agradecida de haber encontrado a alguien como Don y con él sus amigos. Eran tan divertidos, no eran rutinarios, siempre encontraba algo diferente que hacer, incluso eran algo extremos, me habían llevado a esquiar (fuera de la ciudad) pero solo les acompañe y me limite a observarlos, también me habían llevado a cazar, sí primero se encargaron de enseñarme a disparar la escopeta y luego me enseñaron a cuan quieta y callada debía estar para poder cazar, aunque ellos lo intentaran y tuve muchas oportunidades no pude reunir el valor para dispararle a algún venado. Así que solo me pusieron a practicar disparándole a lats de cerveza a una larga distancia y a observarlos cazar en algunas ocasiones.

No puedo dejar por fuera el hecho de que hace tres días nos fuimos a jugar PAIN BALL donde también me enseñaron a disparar, esta vez sí jugué con ellos. El juego trataba de dividirnos en dos equipos para luchar, cada equipo término siendo de ocho personas, todos los chicos y unas personas más quedaron conmigo, mientras otro grupo estaba conformado por personas que no conocíamos pero iban a jugar, en fin, el juego trataba de dispararnos con las armas que nos habían dado, pero estas armas solo soltaban bolas de pinturas, y por regla del juego debíamos pegarle al “enemigo” al menos unas ocho veces para que pudiera estar fuera de juego.

Al final de todo a mí me mataron luego de unos 15 minutos, cuando me encontraron escondida detrás de un árbol, a consecuencia de eso ahora tenía morados en algunas partes de mi cuerpo donde el uniforme del juego no era tan grueso para amortiguar el golpe de la bola de pintura.

Pero ahora mismo eso no me preocupaba, o tal vez sí. Estaba tratando de decidir que ropa utilizar esta noche, está noche iría a un club, sí un club, asistiríamos simplemente porque uno de los chicos, Alex, es DJ, así que nos invitó y como Don y yo no teníamos nada que hacer decidimos aceptar ir.

Volviendo al punto principal, trataba de encontrar algo entre mi ropa que no dejara ver los moretones que había dejado el juego de hace tres días en mí. Brinque en mi lugar cuando el sonido de mi celular que estaba sobre mí cama me sacó de mis pensamientos. Me dirigí hacia la cama y lo tome. – Dime…– respondí sosteniendo la toalla de baño alrededor de mi cuerpo.

–Dime que estás lista, por favor. – escuche su voz de súplica enredada en algo de diversión. Reí. – Vamos dime que sí.

–No…– sonreí. – Aun no, aun busco que ponerme. – comenté mientras caminaba a mi closet y fijaba mi mirada por décima vez sobre las prendas de ropa. – Debo cubrir los moretones.

–Solo no tardes más. – le escuche comentar. – Los chicos y yo ya estamos listos, pasaremos por ti en un rato.

–Vale…– murmuré. Mordí mi labio mientras intentaba decidirme sobre que ropa llevaría. Deje el celular sobre la cama nuevamente y volví al closet, pasaría horas allí si no me decidía ahora mismo en que llevar puesto.

Luego de unos minutos finalmente me decidí por unos pantalones negros cuál altura llegaba a mi ombligo, tome unos botines de tacón algo altos de color negro, y una camiseta corta que dejaba ver una línea de mi piel entre ella y mi pantalón, como era algo descotada me decidí por llevar una chaqueta del mismo largo de la camiseta, pero me cubría los brazos y era algo caliente, hacía una noche fría.

Estuve lista en poco tiempo, termine de maquillarme y fui hasta la ventana de mi habitación, respire profundamente llenando mis pulmones de aire fresco, dirigí mi mirada hacia abajo donde llegaron un par de autos e hicieron sonar sus bocinas, fruncí mi ceño pero lo deshice cuando vi a Don bajar de uno de los autos, él me saludo con un movimiento de mano y yo le devolví el saludo. Él me hizo seña para que bajara lo que hice rápidamente, salí de mi departamento con mi pequeña cartera donde llevaba algo de maquillaje, las llaves del departamento y mi celular y claro mi identidad.

No tardamos mucho en llegar al club, no me quejo, era grande este club así que podíamos caminar con tranquilidad entre las personas. Alex ya estaba haciendo sus mesclas cuando llegamos, nos acercamos un poco a donde él se encontraba, nos hizo un saludo con la mano. Yo por mi parte fui a la barra donde ordene lo que siempre ordenaba en todos los lugares, una bebida suave con sabor a limón. Don y los chicos hicieron lo mismo pidiendo ellos sus bebidas y luego todos nos movimos de allí y nos colocamos en un lugar de la pista entre tantas personas y comenzamos a bailar la buena música que sonaba.

Luego de un rato me fije en los chicos tratando de coquetear con las chicas que andaban sola, Don… bueno yo me encontraba con Don bailando y hablando. Estaba feliz, todo iba tan bien, me sentía bien, me estaba divirtiendo, pero esa felicidad no duro mucho.

Iba en mi quinta copa y yo no podía estar ebria, no podía estar alucinando cosas, ni siquiera estaba mareada, entonces en ese caso… no estaba alucinando.

La respiración se enganchó en mi garganta, me obligue a mí misma a continuar moviendo mi cuerpo aunque me sentía aturdida y no lograba escuchar la música del fondo. Don quien bailaba frente de mí me miro y yo di un suspiro algo nerviosa y eso basto para que él se diera de cuenta que algo no marchaba bien, y de verdad… esto no estaba marchando bien.

– ¿Qué pasa? – pregunto acercándose a mí y tomándome para comenzar a bailar una música suave. – ¿Estás bien? Estás fría…

–Sucede que…– cerré mis ojos para abrirlos nuevamente y con cautela sin que se diera nadie de cuenta mire en la dirección a donde había mirado antes y allí estaba, no estaba alucinando. Deje de mirar como si nada. – Es él. Él está aquí en el club. – susurré como si él pudiera escucharme.

Él frunció el ceño un poco confundido. – ¿Hablas de tu ex? – preguntó y asentí, él solto un pequeño respiro. – Vamos… has como si nada, como si él no estuviera aquí. – pronunció. Y no podía creerlo pero realmente parecía más un amigo que “el chico con el que estoy intentando tener algo”.

– ¿Podríamos irnos al motel de ese día? – pregunté por lo bajo mientras baila muy cerca de él.

– ¿Por qué? – sonrió. –  No pensaba pasar a segunda base tan rápido. – sonrió más.

–No seas idiota. – golpeé un poco su hombro con la palma de mi mano mientras sonreía. Por un momento me sentí aliviada.

–Demuéstrale lo que se perdió. – me comento al oído y se alejó para ver mi reacción. Sonreí con ganas mientras negaba con mi cabeza, él estaba loco.

Y aunque no quise prestarle mucha atención a sus palabras… fueron exactamente esas palabras las que se repetían en mi mente dejándome divertirme y haciéndome mandar todo a la mierda recordando que ya todo eso, lo de nosotros estaba en un pasado.

Tome un par de copas más, mi cabello estaba algo húmedo de sudor, estuve bailando por mucho rato, como era la única del grupo, los chicos (que no estaban en plan de coqueteo con algunas chicas) me invitaban a bailar. Pero ahora Don estaba hablando con los chicos divertidamente mientras yo me daba un respiro y me recostaba a la pared, cerré mis ojos y di un trago más a mi bebida, volví abrir mis ojos y levante la mirada… con suerte con un poco más de alcohol Justin dejaría de intimidarme, y dejaría de preocuparme su mirada oscura, porque sí, me estaba mirando ahora mismo y su mirada era oscura.

Al cabo de dos horas me encontraba en el motel con Don, de igual manera, como la última vez, él compro cosas y golosinas para comer, y esta vez una botella de Whiskey para terminar de embriagarnos.

Estabas viendo un programa de televisión donde unas personas competían… era algo chistosa, o bueno no sabía si el alcohol estaba comenzando hacer efecto y me hacía verlo chistoso. Brinque en mi lugar al igual que Don cuando unos golpes fuertes se escucharon sobre la puerta de nuestra habitación.

Me volteé a ver a Don quien me miraba también algo sorprendido y a la vez preocupado. Los golpes en la puerta volvieron a sonar esta vez como si la fueran a sacar de su lugar. – ¡¿QUIÉN ES?! – grito Don colocándose de pie y yo tras de él.

Don camino con cautela hasta la puerta mientras yo me mantenía de pie al lado de la pequeña mesa. Él respiro profundo y me miro, asentí y luego el miro hacia al frente de él, hacia la puerta, tomo el pomo, lo giro y abrió la puerta.

Una figuro se vino sobre él, abriendo la puerta completamente y llevándolo a él a caer sobre la cama. Grite asustada y enfoque mi mirada en el individuo que había entrado. Abrí mis ojos sin poder creerlo. – ¡JUSITN! – grité y me le fue encima para quitarlo de encima de Don.

– ¡¿DÓNDE ESTÁ ELLA CABRON?! – le gritó.

– ¡¡AQUÍ ESTOY!! – le grite y le empuje haciéndolo caer a un lado de Don.

Justin me miro y frunció su ceño. Se incorporó rápidamente y se dirigió a mí tomándome por el brazo con fuerza para hacerme caminar con él.

– ¡DÉJALA QUIETA! – le gritó Don mientras le ponía la mano en el hombro a Justin para detenerlo.

Justin me soltó pero con un movimiento rápido llevo sus manos a su espalda trayendo adelante con ellas un arma que apuntaba a Don. – ¡NO! – grité y me atravesé entre el arma y Don. – ¡JUSTIN! – le mire a los ojos. – ¡ME VOY CONTIGO SI ESO QUIERES! – levante mi manos. – ¡PERO NO LE LASTIMES! – mi cuerpo temblaba, no quería que Justin matara a Don, y menos por mi culpa.

–___ no…– comento Don.

–Se lo que hago Don. – dije sin mirarlo. Justin apretó su mandíbula y me tomo por él brazo para llevarme con él.

Me hizo caminar hasta él auto, donde él abrió la puerta de los asientos de atrás y me hizo entrar con brusquedad. – ¡PUEDES CALMARTE! – le grité furiosa. – ¡ESTOY ACEPTANDO IR CONTIGO, NO DEBES PORQUE OBLIGARME A SUBIR ASÍ! – espeté.

–Cállate. – me dijo. Abrí mi boca algo ofendida.

– ¡¿SABES QUE JUSTIN?! – le mire molesta. – ¡NO ME DA LA GANA DE CALLARME! ¡NI SIQUIERA TIENES DERECHO DE VENIR HACER ESTO! ¡Y TU…– no pude terminar la frase porque él se había acercado a mí y coloco en mi boca una corbata que en ese momento no sabía de dónde demonios la había sacado.

Trate de hablar pero no pude, furiosa fui a quitarme la corbata de mi boca pero esto ocasionó que Justin sujetara mis manos e incluso mis pies. – ¡Esto te ayudara a quedarte quieta de una jodida vez! – espetó. Abrí mis ojos, en estos momentos quería matarlo. Sí, yo misma quería matarlo. Lo odiaba, sentía una rabia dentro de mi cuerpo que si me desataba lo mataría a golpes.

Él subió en la parte de adelante y colocó el auto en marcha. Iba furiosa, pero luego de un rato comencé aceptar el hecho de que Justin era quien me llevaba, así que era preferible estar así a que hubiese matado a Don. Cerré mis ojos y trate de calmarme, respire un par de veces y trate de omitir la molestia que se sentía tener una corbata entre los labios que se amarraba tras de mi cabeza.

Abrí mis ojos mientras fruncía mi ceño, enfoque mi vista y me fije que me encontraba en una habitación, está habitación era conocida, restregué mis ojos y los volví abrir. Caí en cuenta rápidamente que mis manos ya no estaban sujetadas, mis pies tampoco y la corbata ya no estaba en mi boca.

Me incorpore rápidamente quedando sentada en la cama y encontrando frente a mí a Justin caminando por la habitación. Era su habitación, en la casa de los chicos, la reconocía.

Me levante molesta y lo ignore como si él no estuviera allí, coloqué mis botines los cual supongo que él me había quitado. – ___... – escuche que pronunció, lo ignore. Le escuchaba una vez más hablar y me darían ganas de golpearlo por ser tan grandísimo idiota.

Suspire frustrada y me puse de pie, me dirigí a la puerta pero antes de que pudiera llegar abrirla él me tomo por el brazo. – ___ espera. – dijo.

– ¡¿Qué quieres?! – me gire a mirarlo furiosa y me solté con brusquedad de su agarre.

–Quédate aquí…– me miro a los ojos.

–Me iré Justin. – solté. – Quieras o no. – di un paso atrás. – ¡Ni siquiera sé por qué razón me trajiste hasta acá! – espeté.

– ¡Porque no quiero que ningún otro imbécil te tenga! – Dijo y parecía molesto. – No puedo soportar la idea de que seas de otro. – me miro a los ojos. – ¡Joder ___! – paso las manos por su cabello. – Te extraño…. – murmuró.

– ¡Pues eso debiste pensarlo antes! – dije molesta. – ¿Qué crees? ¿Qué puedes tirarme y recogerme como si fuera un juguete cuantas veces quieras? – lo mire con incredulidad. – ¿Crees que no te extrañé? – le mire a los ojos y a este punto me encontraba al borde de llorar. – Pase noches ¡NOCHES! – le recalqué. – Llorando, sin poder dormir ¡o siquiera comer! ¿Y tú qué? – le mire. – Ni siquiera me escribiste, ni llamaste, ni nada, ¡a ti no te importo nada! – no lo había notado pero estaba cerca de él así que le empuje con fuerza haciendo que diera unos pasos hacia atrás.

–Lo siento…– dijo negando con un movimiento de cabeza.

– ¡NO! – le grité. – ¡Ya no me importa si lo sientes o no! ¡ESTOY CANSADA! – comencé a llorar. – ¡CANSADA DE SIEMPRE LO MISMO! – golpeé su pecho. – Me di de cuenta que llorara lo que llorara no te traería de vuelta y tampoco te haría quererme. – le mire a los ojos. – Me di de cuenta que ese amor que decías tener por mí nunca existió… porque si fuera existido... fueras aunque sea intentado algo más que optar irte con ella.

–___...

–Pero la elegiste a ella Justin, ahora…– guarde silencio y me fije en sus ojos mieles, estaban claros como siempre. – Ya no existimos. – espeté. Me gire y camine a la puerta para salir de la habitación.

Sus manos tomaron mi cintura y me dieron la vuelta antes de que yo pudiera hacer apenas nada. No me esperaba su reacción así que tarde mucho para reaccionar y cuando reaccione… sus manos estaban a ambos lados de mi cuello, mientras sus labios estaban sobre los míos comiéndoselos con besos. Era imposible no corresponderle… tenía mucho sin sentir sus labios.

Una de sus manos bajo hasta mi cintura y de allí a mi cadera, me apretó a él mientras me guiaba hacia atrás. Me lanzó en la cama, abrí mis ojos o fui a detener pero sus manos sujetaron las mías por encima de mi cabeza mientras volvía a besarme.

–Déjame…– murmuré intentando soltarme de su escape y lograr de salir de la sensación que me proporcionaba. – Justin…– dije mientras el comenzaba a besar mi cuello. – Justin déjame. – dije esta vez abriendo mis ojos por completo y tratando de soltarme. – ¡Déjame! – alcé mi voz, él se detuvo y me miro a los ojos aun encima de mí y sosteniendo su agarré.

–___... sé que me deseas como te deseo…– susurró. – Vamos, intentemos esto una vez más.

– ¡NO! – dije y me solté de su agarré empujándolo hacia atrás haciendo que cayera a un lado y se quitara de encima de mí. Me coloqué de pie rápidamente y lo mire. – ¡DEJAME EN PAZ! – le grité. Por alguna razón estaba llorando y no podía dejar de hacerlo. – ¡Esto se terminó! – le dije y salí de la habitación lo más rápido que pude.

Llore en el pasillo y antes de llegar a la sala seque mis mejillas y mis ojos, suspire y mire alrededor vi mi pequeña cartera sobre la baja mesa camine hasta allí y la tomé. – ¿___? – Escuche la voz de Ryan y me gire rápidamente a mirarlo.

Él estaba entrando a la casa, y tras él los demás chicos. No supe que decir, me quede fría, respire y trague saliva. – ¿Sucede algo? – preguntó John. De seguro tenía mi rostro rojo por haber llorado y no le había costado mucho darse de cuenta.

– ¿Qué pasa? – escuche la voz de una chica, mire tras de mí y vi a Hailey, trague saliva, ella había estado en casa y… ¿no había escuchado nada?

–___... – comentó John como si quisiera que yo hablara.

Mi mirada de Hailey fue a parar hasta Justin quien aparecía por las escaleras, un poco confundido y alterado.

– ¿Qué paso? –preguntó Hailey mirándome y luego mirando a Justin quien se detenía en las escaleras al vernos a todos.


Y aunque Hailey fue quien llego y me quito a Justin… ahora yo sentía pena, sentía como si fuera la “otra” con la que Justin le engañaba. Ella le miraba pidiéndole alguna explicación con los ojos, los chicos nos miraban a todos de igual forma. Y Era incómodo. Realmente incomodo estar en el mismo lugar que ellos. Con Hailey y Justin.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario