domingo, 21 de agosto de 2016

CAPITULO 26


Y aunque Hailey fue quien llego y me quito a Justin… ahora yo sentía pena, sentía como si fuera la “otra” con la que Justin le engañaba. Ella le miraba pidiéndole alguna explicación con los ojos, los chicos nos miraban a todos de igual forma. Y Era incómodo. Realmente incomodo estar en el mismo lugar que ellos. Con Hailey y Justin.

Apreté mis labios y trate de fingir que no había llorado. – ¿Estás bien? – preguntó John mirándome. Baje la mirada. – ¿Qué haces acá?

–Justin…– fui hablar pero no supe que decir.

–Yo la traje conmigo. – escuche detrás de mí la voz de Justin, me gire a verle, sus mirada era vacía, sus ojos se veían vidriosos, era como si… estuviera triste.

– ¿Cómo así? – Hailey preguntó frunciendo su ceño pero tranquila en su lugar.

–Pero si estabas en el club con nosotros…– comento Christian.

–Pues nada. – él alzo sus hombros un poco. – Tome a ___ y la traje conmigo. ¿Algún problema? – pregunto con mirada desafiante a todos.

–Pueden estar tranquilos. – los mire a todo y a Hailey. – No volverá a pasar. – dije y tensé mi mandíbula. Ella fue a decir algo pero la deje con la palabra en la boca. Camine rápidamente a la salida de la casa y escuche alguien venir tras de mí.

–___, espera…– le escuche decir. – Detente.

– ¡¿QUÉ?! – solté dándome la vuelta y volviendo a llorar. – No puedo seguir con esto John.

–Pero… ¿Qué sucedió?

–Estaba en un pequeño motel con un amigo y él llego casi que tumbando la puerta. – señale tras de él hacia la casa donde se encontraba Justin. – Entro y nos apuntó. – sequé mis lágrimas con rabia. – Yo acepte venir con él para que no le hiciera nada al otro chico. – mordí mi labio y respire profundo tratando de calmarme. – Él no puede venir tomarme y botarme cuantas veces quiera. – espeté histérica. – ¡NO SOY SU JUGUETE! – comencé a llorar llevando las manos a mi cara. – No entiendo que quiere de mí. – lloré, sentí los brazos de John rodearme en un abrazo. – Necesito olvidarle, dejarlo atrás, rehacer mi vida como lo está haciendo él con Hailey…– pegué mi frente al pecho de John. – Pero él es tan egoísta que no me lo permite… y yo estoy cansada de esto John.

–Lo sé…– susurró mientras una de sus manos bajaba y subía por mi espalda para calmarme, y fue efectivo, luego de un momento me sentía aliviada.

–Lo siento…– susurré separándome de él y terminando de limpiar mis lágrimas. – Debo separarme de todo esto…– le mire sonriéndole con nostalgia.

–No digas eso…– me sonrió de igual manera. – No tomes decisiones precipitadas…

–Lo sé…– asentí. – Bueno…– respiré profundo. – Debo irme…– mire a los lados y vi en la puerta de la entrada de la casa a Hailey adentrarse, fruncí mi ceño, no supe cuánto tiempo llevaba allí mirándonos.

– ¿Te llevó? Es algo tarde…– comentó, asentí.

–Gracias. – me encogí de hombros.

–Ya vengo con el auto…– dijo, asentí y le vi irse apresuradamente a encender el auto que no estaba muy lejos, pensé en ir y subirme de una buena vez, pero no tenía ánimos de moverme, ahora mismo me estaba preguntando donde estaban mis jodidas piernas que no me daban para nada.


*JUSTIN*


–Pueden estar tranquilos. – dijo ella y nos miró a todos sin exceptuar a Hailey. – No volverá a pasar. – tensó su mandíbula. Vi que Hailey quiso decir algo pero ___ solo optó por apresurarse y caminar para salir de la casa.

Vi a John ir tras ella, tragué saliva y me quede quieto en mi lugar. – ¿Qué acaba de pasar man? – me miro Ryan mientras caminaba hacia a mí.

Negué con mi cabeza. – No lo sé…– suspiré. Mire a Hailey y ella no dijo nada, solo se dirigió a la puerta de la casa, y en estos momentos me importaba mierda si ella se iba. – No sé qué paso. – tense mi mandíbula y pase las manos por mi cabello tratando de aclarar mis pensamientos.

Me sentía herido, me sentía mal, quería estar con ___. Pero… sus palabras en la habitación “¡DÉJAME EN PAZ!” se repetían una y otra vez en mi cabeza, y su mirada de dolor. No sabía si insistir nuevamente, ir por ella, porque… parecía lastimarla con eso.

–Estábamos en el club pasando una noche de chicos… y tú simplemente te desapareciste…– comentó.

–Se lo que paso. – le mire. – A lo que me refiero es a… a como me estoy sintiendo yo…– le mire a los ojos. Él abrió sus ojos un poco cayendo en cuenta a que me refería.

–Te estás dando cuenta de que tomaste una decisión precipitada ese día… ¿cierto? – me preguntó mirándome a los ojos. Asentí.

–Necesito pensar…– dije serio y me di la vuelta para ir a mi habitación.


––

– ¿Explícame que sucedió ese día? – dijo Hailey en un susurró sin quitar la mirada del televisor.

Habían ya pasado tres días… tres días en los que ella había actuado como si nada hubiese pasado, pero sabía que llegaría este momento, y aquí estaba, viendo televisión y ella a mi lado…– Hailey… yo…

– ¿Te arrepientes? – preguntó directamente.

–No es que me arrepienta…– pase la mano por mi cabeza…– Es solo que… he pasado tantas cosas con ella…– tensé mi mandíbula. – No es como si la fuera a dejar de querer de un día a otro…

–Entiendo…– suspiro y se acomodó en el sofá sin aun mirarme. – Yo fui la que me mentí entre ustedes…

–No te metiste…

–Claro que sí. – dijo y se incorporó quedando sentada y mirándome. – Lo hice, llegue de la nada y no me importo que tuvieras novia, quería recuperarte a como dé lugar. – me miró a los ojos. – Pero Justin… me preocupa…

– ¿El qué?

– ¿Tú sigues en lo de antes? – preguntó. Suspire y mordí mi labio. – Dime, porque ese día la escuche decir que habías llegado con un arma y la habías traído contigo… hasta ibas a matar al chico que estaba con ella… de no ser por ella venir contigo… ¿ese chico estaría muerto? – me miro algo confundida. – Dime Justin… ¿sigues en lo de antes?

–A de ser así…– suspire. – ¿Seguirías conmigo?

–Respóndeme lo que te pregunte Justin.

– ¿Seguirías conmigo si yo fuera él mismo de antes? – la mire a los ojos de forma sería.



*___.*


–Lo siento…– suspiré y baje la mirada. – Lo intente, lo sabes…

–Lo sé linda

–Y no quiero que te pase algo por mí culpa…

–No me importaría ___. – tomo mi barbilla y me hizo alzar mi rostro para que le mirara a los ojos. – Estuve asustado, claro que sí ¿Quién no se asustaría con un arma encima? Pero…

–Pero no puedes Don, no te lo puedo permitir… no me lo puedo permitir. – le mire preocupada. – No puedo poner tu vida en riesgo…

–Anda ___, ya le dijiste que se terminó, él debe aceptarlo…

– ¿Y qué si no? ¿Qué si siempre regresa? – le mire a los ojos fijamente. – Don… estoy acostumbrada a esto…

–Pero necesitas una vida normal ___... – me miro a los ojos. – Tú necesitas vivir…

–Lo sé…– apreté mis labios en una fina línea. – Pero…

–Pero nada… no puedes dejar de intentarlo…– me miro a los ojos.

–Don perdón…– le mire y respire profundo. – Pero… No quiero involucrarte más. Ya tome la decisión… podemos seguir siendo amigos, pero nada de intentar tener algo…

–Está bien…– asintió él tranquilo.

–Bueno…– suspiré. – Debo irme…– me encogí de hombros.

–Sí. – me sonrió. – No pierdas el vuelo…

–No lo haré… lograré llegar a tiempo. – le sonreí. – Hasta luego...

–Hasta que te vuelva a ver en la vía…– sonrió, sonreí con ganas.

–Nunca pierdes el sentido del humor…

–No hay porque hacerlo. – se encogió de hombros sonriendo.

–Bueno… Adiós…– di un paso y le abrace.

–Adiós pequeña. – dio un beso en mi frente mientras me rodeaba con sus brazos. Suspire con los ojos cerrados por lo cómodo que se sentía, luego de un momento nos separamos, y di dos pasos hacia atrás, le sonreí y me di la vuelta para dirigirme a la cabina donde entregaría mi boleto de vuelo.

Ya hacía tres días… tres días desde que supe de él por última vez. Me había podido despedir de mi madre y Frank, me despedí de Fabiana aunque fue solo por llamada, y con John, con él salí a tomar un café de noche… acepto mi idea de irme, me apoyó en que yo debía de alejarme de todo y aclarar mi mente, aunque posiblemente no fuera un viaje de estadía… pero, nunca se sabe, podría decidir quedarme allí, en Denver–Colorado.

––

Mire por tercera vez mi celular, 5 mensajes y 18 llamadas perdidas. Apreté mi labio y camine hasta la ventana de la gran habitación. Apenas había sido ayer que había llegado del viaje y me había instalado en una pequeña habitación de un gran hotel.

Mi celular volvió a sonar y pensé en no contestar pero al darme de cuenta que el nombre que se marcaba en la pantalla no era el anterior sino mi madre… no dude en contestar.

–Hola mamá…– respondí.

–Hola pequeña, ¿cómo estás? – preguntó alegre.

–Bien mamá… está todo bien, estoy bien…

– ¿Qué has hecho? – preguntó emocionada.

–Nada, he estado en la habitación todo el día de ayer descansando del vuelo, y hoy… también tuve ganas de quedarme en la habitación… y como ya casi cae la noche veré un par de películas hasta dormir…

–Me alegra que te estés relajando…– suspiró, ese suspiro que dice que pasa algo pero no sabe cómo decirlo.

– ¿Pasa algo mamá? – le cuestione.

–Bueno…– suspiró. – Hija es que no se si deba contarte…

–Debes contarme, no pensaras dejarme con la duda y hacer que tome un vuelo de regreso para que me digas… ¿o sí?

–Por supuesto que no. – dijo rápidamente y sonreí.

–Bueno… entonces dime…

–Sucede que…– la escuche alejarse un poco del ruido. – Ese chico…– Comenzó. – Justin. – rectifico y mi respiración se detuvo al escuchar su nombre. – Él ha venido desde que te fuiste. – Mi corazón comenzó a latir más rápido de lo normal. – El día del vuelo… vino al medio día… y en la noche, ayer vino en la mañana, en la tarde y en la noche…

–Dile que…

–Ya sabe que te fuiste de viaje…

– ¿Cómo lo sabe? – pregunté sorprendida.

–No lo sé. – respondió rápidamente. – Él venía y preguntaba por ti, preguntaba a qué hora llegaría a casa o cosas parecidas. – dio un suspiro. – Pero ahora… él vino y pregunto a donde te habías ido, que él ya sabía que te habías ido que le dijera por favor a qué lugar…

– ¿Y le dijiste? – dije mientras me sentaba en un sofá un poco alejado del balcón.

–No…– suspiró. – Pero hija… se ve muy preocupado…– baje la mirada. – Deberías decirle, él tiene urgencia en hablar contigo…

–Mamá, no… sabes que… ya hablamos esto mamá. – cerré mis ojos.

–Lo se hija… pero él…

–Pero él prefirió estar con otra chica mamá… no quiero volver a tener la misma conversación de antes…

–Lo sé ___, pero debería hablar con él, escucharlo…

–No mamá, es muy tarde, espere semanas por él… ¿Y vendrá a mí cuando yo ya di todo por terminado? No mamá.

–Bueno está bien pequeña…

–Si mamá…

–Bueno te dejo… debo hacer la cena…

–Bien mamá, gracias por llamar, te quiero.

–Te quiero más hija…– dijo y corto la llamada.

Tragué saliva y me acomodé en el sofá… suspiré y cerré mis ojos, estaba molesta, sí, pero no sabía por qué. Justin… quería hablar con él, pero estaba molesta con él, por sus decisiones y por todo lo que hacía mal…

Brinque en mi lugar cuando el timbre de mi habitación sonó. Abrí mis ojos un poco asustada, pero sacudí mi cabeza sacando el pensamiento de que podía ser Justin, aunque mi madre, Fabiana y John eran los únicos que sabía a donde iba les hice prometerme que no le dirían nada a Justin. Y no creo que ellos fueran a romper esa promesa.

Me coloqué de pie y camine hasta la puerta. – ¿Diga? – pregunté antes de abrir.


–Servicio a la habitación. – escuche la voz masculina y suspire algo relajada antes de abrir la puerta.


.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario