Y aunque Hailey
fue quien llego y me quito a Justin… ahora yo sentía pena, sentía como si fuera
la “otra” con la que Justin le engañaba. Ella le miraba pidiéndole alguna
explicación con los ojos, los chicos nos miraban a todos de igual forma. Y Era
incómodo. Realmente incomodo estar en el mismo lugar que ellos. Con Hailey y
Justin.
Apreté mis labios
y trate de fingir que no había llorado. – ¿Estás bien? – preguntó John
mirándome. Baje la mirada. – ¿Qué haces acá?
–Justin…– fui
hablar pero no supe que decir.
–Yo la traje
conmigo. – escuche detrás de mí la voz de Justin, me gire a verle, sus mirada
era vacía, sus ojos se veían vidriosos, era como si… estuviera triste.
– ¿Cómo así? –
Hailey preguntó frunciendo su ceño pero tranquila en su lugar.
–Pero si estabas
en el club con nosotros…– comento Christian.
–Pues nada. – él
alzo sus hombros un poco. – Tome a ___ y la traje conmigo. ¿Algún problema? –
pregunto con mirada desafiante a todos.
–Pueden estar
tranquilos. – los mire a todo y a Hailey. – No volverá a pasar. – dije y tensé
mi mandíbula. Ella fue a decir algo pero la deje con la palabra en la boca.
Camine rápidamente a la salida de la casa y escuche alguien venir tras de mí.
–___, espera…– le
escuche decir. – Detente.
– ¡¿QUÉ?! – solté
dándome la vuelta y volviendo a llorar. – No puedo seguir con esto John.
–Pero… ¿Qué
sucedió?
–Estaba en un
pequeño motel con un amigo y él llego casi que tumbando la puerta. – señale
tras de él hacia la casa donde se encontraba Justin. – Entro y nos apuntó. –
sequé mis lágrimas con rabia. – Yo acepte venir con él para que no le hiciera
nada al otro chico. – mordí mi labio y respire profundo tratando de calmarme. –
Él no puede venir tomarme y botarme cuantas veces quiera. – espeté histérica. –
¡NO SOY SU JUGUETE! – comencé a llorar llevando las manos a mi cara. – No
entiendo que quiere de mí. – lloré, sentí los brazos de John rodearme en un
abrazo. – Necesito olvidarle, dejarlo atrás, rehacer mi vida como lo está
haciendo él con Hailey…– pegué mi frente al pecho de John. – Pero él es tan
egoísta que no me lo permite… y yo estoy cansada de esto John.
–Lo sé…– susurró
mientras una de sus manos bajaba y subía por mi espalda para calmarme, y fue
efectivo, luego de un momento me sentía aliviada.
–Lo siento…–
susurré separándome de él y terminando de limpiar mis lágrimas. – Debo
separarme de todo esto…– le mire sonriéndole con nostalgia.
–No digas eso…–
me sonrió de igual manera. – No tomes decisiones precipitadas…
–Lo sé…– asentí.
– Bueno…– respiré profundo. – Debo irme…– mire a los lados y vi en la puerta de
la entrada de la casa a Hailey adentrarse, fruncí mi ceño, no supe cuánto
tiempo llevaba allí mirándonos.
– ¿Te llevó? Es
algo tarde…– comentó, asentí.
–Gracias. – me
encogí de hombros.
–Ya vengo con el
auto…– dijo, asentí y le vi irse apresuradamente a encender el auto que no
estaba muy lejos, pensé en ir y subirme de una buena vez, pero no tenía ánimos
de moverme, ahora mismo me estaba preguntando donde estaban mis jodidas piernas
que no me daban para nada.
*JUSTIN*
–Pueden estar
tranquilos. – dijo ella y nos miró a todos sin exceptuar a Hailey. – No volverá
a pasar. – tensó su mandíbula. Vi que Hailey quiso decir algo pero ___ solo
optó por apresurarse y caminar para salir de la casa.
Vi a John ir tras
ella, tragué saliva y me quede quieto en mi lugar. – ¿Qué acaba de pasar man? –
me miro Ryan mientras caminaba hacia a mí.
Negué con mi
cabeza. – No lo sé…– suspiré. Mire a Hailey y ella no dijo nada, solo se
dirigió a la puerta de la casa, y en estos momentos me importaba mierda si ella
se iba. – No sé qué paso. – tense mi mandíbula y pase las manos por mi cabello
tratando de aclarar mis pensamientos.
Me sentía herido,
me sentía mal, quería estar con ___. Pero… sus palabras en la habitación
“¡DÉJAME EN PAZ!” se repetían una y otra vez en mi cabeza, y su mirada de
dolor. No sabía si insistir nuevamente, ir por ella, porque… parecía lastimarla
con eso.
–Estábamos en el
club pasando una noche de chicos… y tú simplemente te desapareciste…– comentó.
–Se lo que paso.
– le mire. – A lo que me refiero es a… a como me estoy sintiendo yo…– le mire a
los ojos. Él abrió sus ojos un poco cayendo en cuenta a que me refería.
–Te estás dando
cuenta de que tomaste una decisión precipitada ese día… ¿cierto? – me preguntó
mirándome a los ojos. Asentí.
–Necesito pensar…–
dije serio y me di la vuelta para ir a mi habitación.
––
– ¿Explícame que
sucedió ese día? – dijo Hailey en un susurró sin quitar la mirada del
televisor.
Habían ya pasado
tres días… tres días en los que ella había actuado como si nada hubiese pasado,
pero sabía que llegaría este momento, y aquí estaba, viendo televisión y ella a
mi lado…– Hailey… yo…
– ¿Te arrepientes?
– preguntó directamente.
–No es que me
arrepienta…– pase la mano por mi cabeza…– Es solo que… he pasado tantas cosas
con ella…– tensé mi mandíbula. – No es como si la fuera a dejar de querer de un
día a otro…
–Entiendo…–
suspiro y se acomodó en el sofá sin aun mirarme. – Yo fui la que me mentí entre
ustedes…
–No te metiste…
–Claro que sí. –
dijo y se incorporó quedando sentada y mirándome. – Lo hice, llegue de la nada
y no me importo que tuvieras novia, quería recuperarte a como dé lugar. – me
miró a los ojos. – Pero Justin… me preocupa…
– ¿El qué?
– ¿Tú sigues en
lo de antes? – preguntó. Suspire y mordí mi labio. – Dime, porque ese día la
escuche decir que habías llegado con un arma y la habías traído contigo… hasta
ibas a matar al chico que estaba con ella… de no ser por ella venir contigo…
¿ese chico estaría muerto? – me miro algo confundida. – Dime Justin… ¿sigues en
lo de antes?
–A de ser así…–
suspire. – ¿Seguirías conmigo?
–Respóndeme lo
que te pregunte Justin.
– ¿Seguirías
conmigo si yo fuera él mismo de antes? – la mire a los ojos de forma sería.
*___.*
–Lo siento…–
suspiré y baje la mirada. – Lo intente, lo sabes…
–Lo sé linda
–Y no quiero que
te pase algo por mí culpa…
–No me importaría
___. – tomo mi barbilla y me hizo alzar mi rostro para que le mirara a los ojos.
– Estuve asustado, claro que sí ¿Quién no se asustaría con un arma encima?
Pero…
–Pero no puedes
Don, no te lo puedo permitir… no me lo puedo permitir. – le mire preocupada. –
No puedo poner tu vida en riesgo…
–Anda ___, ya le
dijiste que se terminó, él debe aceptarlo…
– ¿Y qué si no?
¿Qué si siempre regresa? – le mire a los ojos fijamente. – Don… estoy
acostumbrada a esto…
–Pero necesitas
una vida normal ___... – me miro a los ojos. – Tú necesitas vivir…
–Lo sé…– apreté
mis labios en una fina línea. – Pero…
–Pero nada… no
puedes dejar de intentarlo…– me miro a los ojos.
–Don perdón…– le
mire y respire profundo. – Pero… No quiero involucrarte más. Ya tome la
decisión… podemos seguir siendo amigos, pero nada de intentar tener algo…
–Está bien…–
asintió él tranquilo.
–Bueno…– suspiré.
– Debo irme…– me encogí de hombros.
–Sí. – me sonrió.
– No pierdas el vuelo…
–No lo haré…
lograré llegar a tiempo. – le sonreí. – Hasta luego...
–Hasta que te
vuelva a ver en la vía…– sonrió, sonreí con ganas.
–Nunca pierdes el
sentido del humor…
–No hay porque
hacerlo. – se encogió de hombros sonriendo.
–Bueno… Adiós…–
di un paso y le abrace.
–Adiós pequeña. –
dio un beso en mi frente mientras me rodeaba con sus brazos. Suspire con los
ojos cerrados por lo cómodo que se sentía, luego de un momento nos separamos, y
di dos pasos hacia atrás, le sonreí y me di la vuelta para dirigirme a la
cabina donde entregaría mi boleto de vuelo.
Ya hacía tres
días… tres días desde que supe de él por última vez. Me había podido despedir
de mi madre y Frank, me despedí de Fabiana aunque fue solo por llamada, y con
John, con él salí a tomar un café de noche… acepto mi idea de irme, me apoyó en
que yo debía de alejarme de todo y aclarar mi mente, aunque posiblemente no
fuera un viaje de estadía… pero, nunca se sabe, podría decidir quedarme allí,
en Denver–Colorado.
––
Mire por tercera
vez mi celular, 5 mensajes y 18 llamadas perdidas. Apreté mi labio y camine
hasta la ventana de la gran habitación. Apenas había sido ayer que había
llegado del viaje y me había instalado en una pequeña habitación de un gran
hotel.
Mi celular volvió
a sonar y pensé en no contestar pero al darme de cuenta que el nombre que se
marcaba en la pantalla no era el anterior sino mi madre… no dude en contestar.
–Hola mamá…–
respondí.
–Hola pequeña,
¿cómo estás? – preguntó alegre.
–Bien mamá… está
todo bien, estoy bien…
– ¿Qué has hecho?
– preguntó emocionada.
–Nada, he estado
en la habitación todo el día de ayer descansando del vuelo, y hoy… también tuve
ganas de quedarme en la habitación… y como ya casi cae la noche veré un par de
películas hasta dormir…
–Me alegra que te
estés relajando…– suspiró, ese suspiro que dice que pasa algo pero no sabe cómo
decirlo.
– ¿Pasa algo mamá?
– le cuestione.
–Bueno…– suspiró.
– Hija es que no se si deba contarte…
–Debes contarme,
no pensaras dejarme con la duda y hacer que tome un vuelo de regreso para que
me digas… ¿o sí?
–Por supuesto que
no. – dijo rápidamente y sonreí.
–Bueno… entonces
dime…
–Sucede que…– la
escuche alejarse un poco del ruido. – Ese chico…– Comenzó. – Justin. –
rectifico y mi respiración se detuvo al escuchar su nombre. – Él ha venido
desde que te fuiste. – Mi corazón comenzó a latir más rápido de lo normal. – El
día del vuelo… vino al medio día… y en la noche, ayer vino en la mañana, en la
tarde y en la noche…
–Dile que…
–Ya sabe que te
fuiste de viaje…
– ¿Cómo lo sabe?
– pregunté sorprendida.
–No lo sé. –
respondió rápidamente. – Él venía y preguntaba por ti, preguntaba a qué hora
llegaría a casa o cosas parecidas. – dio un suspiro. – Pero ahora… él vino y
pregunto a donde te habías ido, que él ya sabía que te habías ido que le dijera
por favor a qué lugar…
– ¿Y le dijiste?
– dije mientras me sentaba en un sofá un poco alejado del balcón.
–No…– suspiró. –
Pero hija… se ve muy preocupado…– baje la mirada. – Deberías decirle, él tiene
urgencia en hablar contigo…
–Mamá, no… sabes
que… ya hablamos esto mamá. – cerré mis ojos.
–Lo se hija… pero
él…
–Pero él prefirió
estar con otra chica mamá… no quiero volver a tener la misma conversación de
antes…
–Lo sé ___, pero
debería hablar con él, escucharlo…
–No mamá, es muy
tarde, espere semanas por él… ¿Y vendrá a mí cuando yo ya di todo por
terminado? No mamá.
–Bueno está bien
pequeña…
–Si mamá…
–Bueno te dejo…
debo hacer la cena…
–Bien mamá,
gracias por llamar, te quiero.
–Te quiero más
hija…– dijo y corto la llamada.
Tragué saliva y
me acomodé en el sofá… suspiré y cerré mis ojos, estaba molesta, sí, pero no
sabía por qué. Justin… quería hablar con él, pero estaba molesta con él, por
sus decisiones y por todo lo que hacía mal…
Brinque en mi
lugar cuando el timbre de mi habitación sonó. Abrí mis ojos un poco asustada,
pero sacudí mi cabeza sacando el pensamiento de que podía ser Justin, aunque mi
madre, Fabiana y John eran los únicos que sabía a donde iba les hice prometerme
que no le dirían nada a Justin. Y no creo que ellos fueran a romper esa
promesa.
Me coloqué de pie
y camine hasta la puerta. – ¿Diga? – pregunté antes de abrir.
–Servicio a la
habitación. – escuche la voz masculina y suspire algo relajada antes de abrir
la puerta.
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