miércoles, 6 de julio de 2016

CAPITULO 20

"Se ha terminado"



Llegamos a casa, baje del auto y entre en silencio, vi a Fabiana sentada en las piernas de Ryan quien se encontraba en uno de los sofás en la sala de estar, John entro detrás de mí, ellos me miraron y yo les di una pequeña sonrisa.

Mire a Ryan, él había hablado con Justin… y yo simplemente no quería saber cuál había sido la respuesta de Justin. No vi a Justin por ningún lado, así que camine sin dirección alguna, termine por los lados de la cocina.

Suspire y escuche un murmulló no muy claro, mire en dirección de dónde provenía, la puerta del patio. Levante mi mirada para encontrarme con Justin sonriendo junto a Hailey mientras estaban algo mucho más que cerca y él le comentaba algo al odio ella sonreía.

Tragué saliva. Ella me vio y su rostro se tornó serio, de sorpresa. Se separó de Justin y este miro en dirección a mí, su rostro palideció un poco, sonreí, fingí, fingí que todo estaba bien. Justin tragó saliva al mismo tiempo que daba un paso atrás alejándose de ella.

–___... – comentó.

–Hey…– suspiré. – Solo pasaba por acá…– baje la mirada.

–Lo siento. – dijo Hailey un poco apenada y se fue del lugar pasándome por un lado y dirigiéndose a algún lugar en la casa de los chicos. Suspiré.

Un momento de silencio nos rodeó. – ___ creo que…

–Estoy cansada. – dije sin mirarle a los ojos e interrumpiéndolo. Realmente, estaba rompiéndome con mis malditos pensamientos y lo que acaba de ver. – Iré a casa y…

–Vamos. – me interrumpió. – Vamos a mi casa a descansar. – le miré. De verdad no quería ir, quería estar sola, pero aun así… asentí.

–Vale.

–Me despido de los chicos y nos vamos. – dijo acercándose a mí y no hice nada más que asentir. Él deposito un beso en mi cabeza y paso por mi lado.

Se dirigió a la sala donde estaban todos, parpadeé tratando de no derrumbarme allí frente a ellos. Respire profundo y trate de poner mi mejor cara. – Bueno…– llegue a ellos. – Me voy…– comenté. Los chicos asintieron, Fabiana me miro y se dio de cuenta que algo pasaba pero deje de mirarla, no tenía ganas de hablar con nadie.

Me despedí solamente de John con un abrazo, él me apretó un poco como si me diera fuerzas. Suspiré. – ¿Todo bien? – me susurró, asentí sin mirarle a los ojos, luego sonreí pero fue más una mueca y me encogí de hombros.

–Buenas noches…– murmuré y me aleje de él. Salí dando un buenas noches para todos y dejando a Justin venir tras de mí.

Subí al auto y luego él, escuche su respiro profundo, yo realmente intente no respirar y no llenar mis pulmones de más aire para no llorar. Me mantuve quieta y en silencio, luego de un par de semáforos la tensión había crecido, y escuche a Justin aclarar su garganta.

– ¿Todo bien?

–Sí. – respondí automáticamente, muy dulce, quizás demasiado, no me salía muy bien fingir pero últimamente… como que se había vuelto lo mío.

Él asintió y no dijo nada más. Luego de un rato, llegamos a casa de Justin, baje del auto, entre a la casa, escuche Justin detrás de mí cerrar la puerta. Subí las escaleras sin siquiera mirar algún lado. Respiré profundo y pase mi mano por mi rostro secando unas lágrimas que se habían escapado pero fingí solo borrar un bostezo.

Entre a la habitación camine hasta mi bolso encima del diván pegado a la pared. Tome unos short y una camiseta con algo de manga, hacía algo de frío. Camine al baño, lave mi cara, recogí mi cabello en una coleta desordenada y me cambie de ropa. Lave mis dientes y luego salí del baño.

Justin me miro con curiosidad, pero ni siquiera levante mi mirada hacia él. Solo llegué al bolso y guarde el vestido que llevaba puesto. Llegue a la cama y subí cuidadosamente, me metí bajo las sabanas y me acomodé en la orilla de la cama.

Sentí mi corazón en la garganta, le vi ir al baño y luego salir en unas bermudas, algo fresco de dormir, sin camiseta, su cabello algo revuelto. Cerré mis ojos como si ya me encontrase dormida, él subió a la cama en silencio.



––


Estire mis piernas sobre la tumbona donde estaba, el sol estaba algo suave así que no me brocearía mucho, cerré mis ojos. Estaba sola en la casa de Justin hacía tres días que no quería salir de casa, ni siquiera ir a casa de los chicos, quería estar sola, y aunque me mataba saber que Justin estaría cerca de Hailey mientras yo estaba acá… realmente era mejor no pensar que ver cualquier acción y empezar a matarme con los pensamientos.

Cerré mis ojos con los audífonos en mis oídos. Respire profundo, ya casi una semana que Hailey había llegado, hace casi una semana que estado fingiendo que todo va bien. Aunque realmente me esté matando por dentro toda la intriga y preocupación.

Escuche la bocina de un auto y fruncí mi ceño, me incorpore sentándome mientras a través de mis lentes de sol veía a los chicos sonreír y venir a mi dirección, John se acercaba algo serio y Ryan aún permanecía encima de la camioneta 4x4 mientras brincaba y reía junto a Khalil y Chaz.

Christian venía con cara de dormido, de seguro le habían despertado para traerlo, me hizo una mueca y le sonreí. – Vaya…– comentó John a mi lado, sonreí y me coloque de pie para abrazarle y saludarle. – ¿Eres tú o eres otra ___? – preguntó, sonreí.

–Soy yo…– me encogí de hombro mientras me colocaba algo sonrojada. Él se sentó al final de mi tumbona, continué mirando, entraba por la parte del patio sin atravesar la casa, Fabiana venía feliz detrás de Christian, al verme inmediatamente me sonrió y saludo con un movimiento de mano, solo le sonreí.

Y para finalizar, Hailey. Claro, ella también estaría. Justin bajo de la camioneta, él la venia conduciendo, hablo un momento con Ryan, Khalil y Chaz, para que luego ellos bajaran riendo con cervezas en sus manos y riendo bromeando entre ellos.

Retire mis audífonos y apagué mi iPod. Me quite los lentes y les miré, los chicos me saludaron efusivamente con un abrazo y un beso. – Veníamos a la piscina, te nos has adelantado, eh. – dijo Chaz sonriendo, asentí dando una pequeña sonrisa.

–Es toda vuestra…– señale. – Solo tomaba un poco de sol…

–Joder pero que cuerpo te gastas. – comentó Khalil. Abrí mis ojos y sentí que mis mejillas se ponían rojas.

–Chicos por favor…– comentó John.

– ¿Qué pasa? – dijo Justin llegando. Le mire, espere que me saludara, pero no, llego hasta donde estaban los chicos, se sentó en la tumbona de Ryan y comenzó a reírse con los comentarios que hacían.

Suspire y me senté, estaba en un traje de baño negro, de dos partes, hacia resaltar mi piel. – Ya vengo…– dije a John él asintió. Me levante sintiendo la mirada de todos sobre mí. Suspire y coloque los lentes en mi cabello, agradecí llevarlo sujeto con un moño algo desordenado. Coloqué mis audífonos encendiendo nuevamente mi iPod.

Llegue a la cocina y tome los chocolates que guardaba, si quería que permanecieran debía quitarlo de la vista de los demás, así que los tomé y subí a la habitación, los guarde en mi cartera dejando solo uno afuera para comer.

Baje rápidamente, y fui nuevamente a la cocina y abrí el refrigerador para tomar una bebida baja en alcohol, contenía pero no mucho. Suspiré mientras atravesaba el living, vi en dirección a los chicos, preparaban una parrillera, harían carnes… mmm rico.

Todos tenían cervezas en sus manos, incluso Fabiana quien me sorprendió porque no bebía… al menos, yo no lo sabía. Todos ya estaban cambiados, Fabiana llevaba un traje de baño de dos partes color naranja, y Hailey uno blanco, igual, de dos partes. Me coloque sobre la tumbona, una que estaba un poco alejada, unté mis piernas de más bronceador al igual que mi abdomen y mis brazos y me acomode para tomar un poco más de sol.

Suspiré mientras en mis oídos sonaba One Republic – Counting Stars. Movía mis pies al ritmo de la música, necesitaba ignorar todo, incluso el hecho de que Justin se estaba comportando extraño desde ayer… y hoy… solo había estado… ¿ignorándome?

–Hey…– escuche, abrí mis ojos encontrándome con Fabiana que mantenía una sonrisa.

–Hey…– le respondí y cerré mis ojos.

– ¿Todo marcha bien? – preguntó, continué con mis ojos cerrados.

–Si…

– ¿Segura? Porque los notó algo extraños…

–Va todo bien…– mentí y fingí una sonrisa.

–Vale…– suspiró y se sentó a mi lado. – Sabes que puedes contar conmigo ¿verdad? – asentí abriendo mis ojos y mirándola. – Cualquier cosa… háblame… aun soy tu amiga. – sonrió encogiéndose de hombros.

–Lo sé Fabi…– le sonreí. – Todo marcha bien, está tranquila…– ella sonrió tranquila y asintió.

– ¡FABI! ¡MI AMOR! – Le llamo Ryan.

– ¡Ash! – Se quejó mirándolo.

–Ve…– le sonreí. – Eres su esposa… anda… comparte. – ella asintió sonriendo y se fue corriendo.


Luego de un rato, John me había ofrecido carne asada, rico, comí mientras hablamos un rato mirando el paisaje, hablamos de Ryan y Fabiana, de cómo se soportaban, en momentos hablamos de Khalil y los demás chicos. Él sol había bajado un poco, pero la tarde era fresca, el clima era perfecto.

Mire a mi alrededor en busca de Justin, no lo ví, John ya se había ido para donde se encontraba Khalil quien lo había llamado. – ¡JODER! – gritó Khalil y le mire, él sonreía. – NO SE COMO PUEDES COMER CHOCOLATE Y MANTENER ESE CUERPO…– sonreí, estaba loco, quizás ya el alcohol hacia efecto.

–Tiene razón. – apoyo Fabiana. – Yo debo estar siempre pendiente de lo que como mientras ella puede comerse miles de hamburguesas y mantener el cuerpo. – rieron. Sonreí encogiéndome de hombro. Fui a dar un trago a mi bebida pero se había terminado.

En silencio me dirigí dentro de la casa, atravesé el living y escuche una risita, sería la risa de Fabiana que aun aquí se escuchaba. Camine con mis auriculares y mi iPod en la mano, llegue a la cocina y me paralice.

La imagen frente a mí me detuvo, me dejo fría, mi pecho se detuvo, todo fue en cámara lenta. Parpadeé en silencio. Justin le murmuro algo al oído, ella rió y se dio la vuelta quedando frente a él. Él paso sus manos por sus caderas descubiertas por el traje de baño, ella coloco sus manos en su cuello, él no lo pensó y se acercó rápidamente para acortar el espacio.

Quise salir corriendo, pero para ese entonces no sentí mi cuerpo, solo mis manos frías, congeladas. La música que sonaba en mis auriculares dejó de sonar, no escuchaba nada, solo los veía a ellos.

Quería correr, irme, dejar de ver eso. Pero algo me mantenía, debía verles, debía meterme en la cabeza que era real y no lo estaba imaginando.

Ella rio con sus ojos cerrados mientras él bajaba con besos por su cuello. Algo pinchaba en mis ojos. No sé cómo debía sentirme. Sabía que esto estaba pasando, había leído unos mensajes en su celular mientras dormía… y créanme, no querrán saber cómo la trataba.

Abrió sus ojos, y luego los abrió de par en par separándose de Justin bruscamente empujándolo hacia atrás, él se dio la vuelta y me miro. Su rostro se palideció, tragó saliva. Estábamos quietos, nadie dijo nada.

–Es–Este… yo…– habló ella algo nerviosa.

Sentí mis lágrimas querer salir como cantaros por mis ojos, pero no, no lloraría, no frente a ellos.

–___... – dijo Justin casi sin aliento luego de un momento. No dije nada, me quede igual, de la misma manera en la que había estado desde hace unos minutos. – Yo creo que…– lamio sus labios y suspiro, estaba nervioso. – Debemos hablar…– me miro preocupado. Asentí y retire mis auriculares, no mostraba emoción alguna.

–Yo debo…– comentó Hailey.

–Espera un momento fuera con los chicos. – le dijo Justin sin mirarla, ella asintió, me miro con tristeza y disculpa en sus ojos, luego bajo la mirada y camino rápido, salió de la cocina mientras yo me mantuve allí de pie en la entrada.

Mis manos estaban congeladas, podía adivinar que quizás ahora yo estaba incluso más pálida que Justin.

–___... – se acercó un poco. – Debemos hablar…– rascó su cuello y me miro a los ojos. – Mira, te puedo explicar…– trago saliva. – Yo…– no supo que decir.

–Justin…– logré decir. – No expliques…– le mire a los ojos. – Están de sobras las explicaciones aquí.

–No ___...

–Estoy cansada. – le dije. Él me miro sin entender. – Cansada de hacerme la tonta y fingir no saber nada. – tragué saliva y respiré para no derrumbar allí. – Ese día escuche tu conversación con Ryan, no buscaba a John, solo les escuchaba a escondidas…– tome con un poco de fuerza mi iPod como si este lograra darme fuerzas. – hace unas noches… mientras dormías. – cerré mis ojos sin creer lo que le diría. – tome tu celular y leí sus conversaciones…– él abrió sus ojos sin poderlo creer.

Mordí mis labios aguantando mis lágrimas. – ___... – dio otro paso hacia mí.

–No puedo seguir fingiendo como si nada pasara, se quién es ella, John me lo contó. – apreté mi mandíbula, necesitaba tener fuerzas para continuar. – La quieres…– esto me dolió más de lo que pensaba. – Y te costó menos de una semana darte de cuenta cuanto le quieres…

–Lo siento…– fue lo único que salió de sus labios.

–No lo sientas. – dije cerrando mis ojos e intentando sonreí. Negué con mi cabeza sacudiendo las lágrimas de mis ojos para que no salieran. – No digas eso porque realmente no lo sientes…– le miré, fue a decir algo pero continué. – Dime Justin… ¿Estarás con las dos al mismo tiempo? – le pregunté. La misma pregunta que Ryan le había hecho y yo no había logrado escuchar la respuesta.

Él negó con un movimiento de cabeza y la mirada abajo. Apreté mis labios en una fina línea y di un gran suspiro. – Lo entiendo, es lo mejor. – mordí mis mejillas, di unos pasos hacia él y él subió su mirada con algo de pena y tristeza.

No le dije nada, solo acorte el espacio entre nosotros y lleve mi mano desocupada a su mejilla mientras pegaba mis labios a los de él. Él un poco confundido correspondió el beso, cerré mis ojos sintiendo sus labios, Justin.

Una lágrima cayó de mis ojos deslizándose por mi mejilla derecha, me separé, él abrió sus ojos y se sorprendió al ver mi lágrima. – Lo siento. – repitió con voz ronca.

–Estoy bien. – le di una sonrisa fingida y seque mi mejilla rápidamente. – Solo…– mordí mi labio inferior y continué. – Espero estés bien con ella Justin…

–Lo siento ___... – sus ojos se cristalizaron. – No era mi intención…

–Ya. – le detuve. – Está bien, te lo he dicho. – le sonreí y seque nuevamente mi mejilla. – Ve… anda, no le digas a nadie…– tragué saliva. – Al menos no hoy, se la están pasando bien. – solté el aire que contuve un momento. Él no dijo nada, solo me miro con preocupación. – Yo… iré por mis cosas. – baje la mirada, y pensé un momento. ¿Qué haré de mi vida ahora?

Me separé más de él. – Joder ___... – dijo con culpa.

–No cambiare de numero. – le sonreí como si nada. – Puedes escribirme… siempre tendrás una amiga en mí. – me encogí de hombros, no lo demostraba, pero me estaba hiriendo más con mis propias palabras.

No deje que dijera nada. Me di la vuelta y salí de allí. Apreté mis labios y camine rápidamente a las escaleras que llevaban a las habitaciones, subí corriendo, entre a la habitación y mire nuestra cama, ahora de él.

Jadeé  dejando salir mi aire. Caí de rodillas llevando mi mano a mi pecho. DEBES SER FUERTE ___, DEBES SER FUERTE, me decía a mí misma. Cerré mis ojos con fuerza, debía serlo, debía ser fuerte aunque sentí mi pecho cerrado sin manera de poder respirar, sentía todo estar fuera de lugar, sentía como… cada trozo de mi corazón… buscaba salirse por mi piel, haciendo que esta doliera… que todo mi cuerpo doliera.

Me levante, débil, como si me fuera golpeado todo el cuerpo. Guarde todo en mi bolso, fui al baño para ducharme, apenas el agua toco mi piel comencé a llorar, tapé mi boca para que no se escuchara, respire un par de veces hasta calmarme. Lave mi cara y salí de la ducha, me arregle, me coloque el short corto y una camiseta suelta. Unos zapatos de tacón, algo altos. Me mire en el espejo y respiré profundo, solté el aire por mi boca y salí del baño.

Levante mi mirada, Justin estaba allí, de pie, con su rostro lleno de preocupación. Me miro sorprendido. Le sonreí, aunque fue más una mueca. – Entonces… ¿te vas? – preguntó, asentí apretando mis labios. Camine hasta el diván y tome mi bolso y mi cartera. – ___, realmente lo siento…

–Justin. – le interrumpí. – Basta. – le mire a los ojos, él asintió entendiendo.

–Debo… irme…– le mire. – El taxi que llame debe estar ya afuera. – hice una mueca, él asintió. Camine hasta quedar a su lado. No me resistí y me lancé a sus brazos. Lo apreté fuerte mientras dejaba soltar unos quejidos juntos a las lágrimas. Él reaccionó y me abrazó de igual manera metiendo su rostro en mi cabello.

Me separé de él y seque mis mejillas. Le sonreí, forzadamente cuando vi sus pestañas húmedas y un camino húmedo en sus mejillas. – Me voy…– repetí, él asintió cabizbajo. – Vale… di unos pasos hacia la puerta mientras él me miraba. – Te amo Justin. – solté mirándole.

–Adiós ___... – murmuró mirándome a los ojos.

Baje la mirada. Trague saliva y asentí para mí misma, así era como se acababa todo, por las buenas, sin peleas, sin rencores…

Termine de salir de la habitación y caminé, baje las escaleras rápidamente. No escuche nadie venir detrás de mí, atravesé el living lo más rápido que pude y salí por la puerta principal observando el taxi allí, le hice seña, él señor asintió.

Camine rápido, pero, me encontré con John quien me miro sorprendido. –___... – me llamo. Le mire.

Él venía de la camioneta, traía algo en sus manos, no me fije en qué. – Hey…– dije como si nada.

– ¿Te vas? – preguntó. Asentí e hice una mueca. – ¿Por qué? – preguntó. Mordí mi labio inferior y luego el interior de mis mejillas.

–Se ha terminado, John. – le sonreí con dolor. Él abrió sus ojos. – Tendré el mismo número…– le miré. Él no reaccionó. – Debo irme, tengo prisa. – dije y continué caminando sin dejar que él dijera apenas algo. Subí al taxi y le indique la dirección al señor.



––


Entre a mi departamento. Cerré la puerta tras de mí, deje las llaves sobre la mesa. Camine hasta mi cama, revuelta de la última vez que estuve aquí con Justin. La capa de Batman al igual que el traje de Gatubela estaban tirados en el suelo. Deje el bolso en el suelo y subí a la cama.

Me acosté, mientras dejaba salir mis lágrimas. Me acurruqué encima de las sabanas que mantenían su olor aun, jadeé, lloré… como no lloraba desde hace un tiempo… desde la vez que Austin murió.


Sabes ese momento en tu vida que crees que todo es perfecto, crees que todo está bien, piensas que no puedes sentirte mejor de lo que te estas sintiendo, sabes que todo va bien a pesar de algunas peleas siempre van bien… ese momento cuando crees que todo es perfecto, que crees que la suerte esta de tu lado y Dios también… ¿has vivido ese momento?

Entonces pasa… pasa que te das de cuenta que has vivido en una mentira hecha por ti misma, eras tú misma quien tenía la venda en los ojos y no te permitías ver lo que realmente pasaba. Te das de cuenta que nada era tan perfecto como lo veías. Y aunque fue real en su momento, llegas a creer que todo fue fingido.

Ese momento de tu vida donde siente tu pecho paralizarse y tú estomagó dar contraerse, como si fueras en caída libre de una montaña rusa. Pero a diferencia que esto no es un parque de atracción, sino, tu vida. Sientes tu piel arder del dolor, quieres eliminar ese dolor de alguna manera, pero no sabes cómo. Sientes como se desgarra algo en tu pecho, tu cabeza duele a mil, tus ojos se hinchan, tus labios, tu rostro se vuelve rojizo, y tu nariz que congestiona ayudando a tu cuerpo a la falta de aire…

Ese momento cuando no quieres seguir, porque lo que más amabas, amas, te ha traicionado, te ha engañado, porque no valoró lo que hiciste en su momento por él, porque no le importó herirte, porque sabes que si realmente te amará JÁMAS hubiera echo eso. Ese momento… cuando sabes que te rompieron el corazón. Y quieres odiarlo, deseas odiarlo, pero no puedes por el simple hecho de que… inexplicablemente tu amor por él continua siendo más grande que él dolor.

Y te duele, te duele saber que él era la única persona que puede hacerte sentir bien en estos momentos, la persona a quien siempre recurrías cuando algo malo sucedía, ahora… ¿a dónde vas? Te sientes perdida, porque pensaste que esa persona sería la última en hacerte daño, jamás se te cruzo por la cabeza eso, y ahora… aquí estas. Sin persona a quien recurrir.

Y lo que más te duele es que… aun así, quieres correr a él, aunque fue él quien te hizo daño, es a él a quien quieres en estos momentos, porque a pesar de todo él te podría hacer sentir bien, porque con tan solo decir que todo irá bien para ti todo iría bien. ¡PERO NO PUEDES! No puedes correr a sus brazos, porque sientes que debes mantener un poco tu dignidad, aunque ahora mismo todo se podría ir a la mierda sin importar qué.

Él no sale de tu cabeza, y eso es lo peor, te haces más daño a ti misma, y aunque trates de recordar las peleas o los momentos malos para poder odiarlo un poco o quizás dejar de querer tenerlo a tu lado… no, es imposible, porque lo que está metido en tu cabeza son los momento más perfectos que lograste tener con él, y eso… eso te mata.

Te matas pensando en esos momentos, en que estuvo mal, te analizas una y otra vez tu misma, piensas en que te equivocaste, en que fallaste… pero no, él error aquí no está en ti, está en él.

Ahora recuerdas los momentos lindos… con tristeza, preguntando si en su momento fueron reales, si las palabras que te dijo eran reales… porque… los “para siempre” no existieron en nuestra historia aunque lo mencionábamos… porque nada pudo ser más que eso, porque era lo destinado, cada batalla, cada problema, cada victoria… fue solo cosas que debieron ocurrir… sin más.

Pero te cuesta aceptarlo, y te duele, porque ese momento cuando descubriste todo se repite una y otra vez en tu cabeza, porque la trató como te gustaría que te hubiera tratado a ti, porque le dijo cosas que te hubiese gustado que te las dijera solamente a ti... pero no fue así, y ahora sientes el corazón en tu garganta cada vez que recuerdas eso, porque te duele, y lo que duele más es que… aun a pesar de todo, aun no logras odiarlo. No puedes, y eso… hace que te odies a ti misma, por ser tan estúpida, por seguir queriéndolo, porque eres capaz de decirte que no importa el qué haga, no importa si te lastima o no, aun así siempre podrías perdonarle y no dejarle… y eso… eso es lo más jodido.


“Eres todo lo que pensé que nunca serías
Y nada de lo que pensaba que podías ser
Pero todavía vives dentro de mí
Dime como puede ser esto
Eres el único al que amo para no olvidar
El único al que no me gustaría perdonar
Y aunque rompiste mi corazón
Tú eres el único

Y aunque hay veces que te odio
Porque no puedo borrar los momentos
En los que me hiciste daño
Y pusiste lágrimas en mi cara
Incluso ahora mientras te odio
Me duele decir…
Sé que estaré allí hasta el final del día...”

–Beyoncé – Broken Hearted-Girl.


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