*Justin*
Levante mi mirada
del celular y me fije en quien era. – Hola…– dijo ella con una sonrisa en su
rostro algo tímida.
Abrí mis ojos, no
podía ser, ella estaba ante mis ojos y no lo podía creer. – Hola…– logre
pronunciar.
–Hola. – volvió a
saludar ella con una sonrisa más grande y segura que la anterior.
–Em…– suspiré y
mire a ___ quien nos miraba como esperando una explicación. – ___, ella es
Hailey, una vieja amiga– me coloqué a un lado de ___ mientras la miraba
esperando su reacción. – Hailey, ella es ___, mi novia. – dije y vi ___ relajar
sus hombros.
___ mostró una
sonrisa. – Un gusto. – dijo extendiendo su mano.
–El gusto es mío.
– sonrió Hailey mientras le sonreía a ___ y luego a mí.
–Bueno… pasa
adelante…– dijo ___. La mire algo sorprendido
–Gracias. –
respondió ella.
Me hice a un lado
para que entrara y pase mi brazo por encima de los hombros de ___.
–Ve a la
habitación y te pones una camiseta. – dijo ___, algo sería, Hailey miro y ella
le sonrió. Así que… estaba fingiendo. – Sigue, toma asiento. – dijo sin dejarle
de sonreír.
Hailey asintió
sonriendo y se dirigió a uno de los sofás, yo pase por un lado de ___ en
dirección a las escaleras para ir a la habitación mientras la escuchaba
ofrecerle agua, jugo o refresco a Hailey.
Estaba en
problemas, lo sabía, ___ podría estar siendo muy amable, pero a mí…
A mí me volaría
la cabeza si no lograba explicarle todo y con detalles.
*___.*
–No pasa nada…–
dije por quinta vez. – Ya duérmete, mañana iré temprano a casa de los chicos he
quedado con Fabiana. – me enrolle en la sabana y le di la espalda.
–De verdad no
importa…
–Qué no dije…– le
interrumpí. – Solo será esta noche. – murmuré. Y eso esperaba.
Mantener a Hailey
durmiendo en casa… me hacía sentir incomoda. Es que ese cuento de “una vieja
amiga” no me lo comía. Justin podría ser muy amigable y todo, pero tan solo en
la forma como se puso cuando la vio, y el brillo en los ojos de ella… eso me
decía que no solo era “una vieja amiga”.
–No preguntaras…–
comentó y guardó silencio. – ¿De dónde nos conocemos o hace cuánto?
–No. – respondí.
– Duérmete Justin…– dije con mis ojos cerrados. – Has dicho que es una vieja
amiga, no hay nada de malo en eso.
–Segura…
–Justin vuelve a
preguntar o decir algo… pensaré las peores cosas y me largaré ahora mismo de la
casa… así que deja todo como está y duerme.
– ¿Está todo bien?
– sonó preocupado.
–Lo está. –
suspiré. – Anda duerme…– susurré, ya me sentía algo cansada, el sueño comenzaba
a adueñarse de cuerpo.
–Bésame y me
quedaré tranquilo. – murmuró. Sonreí a veces se comportaba como un niño pequeño
armando berrinches.
Me di la vuelta y
lo miré, lucia triste, le sonreí y me rodé hasta su lado. – Duerme Justin. – le
susurré sobre los labios para luego besarlo, él tomó mi cuello y me mantuvo
pegada a él. Luego comenzó a dar castos besos por mi mandíbula y luego por mi
cuello haciéndome reír. – Ya deja…– reí.
Él sonrió encima
de mí. – Te quiero tanto ___... – me miró a los ojos. – sonreí con mis mejillas
rosadas.
–Te quiero mucho
más Justin…– susurré, él se inclinó y pego sus labios con los míos.
– –
Suspire mientras
caminaba por la cocina de la casa de los chicos, hace dos días que había
llegado Hailey… no podía dejar de recordar la cara de asombro de los chicos,
todos ellos la conocían, incluso… eran muy amigos.
Pasé mis dedos
por el mesón sintiendo la fría cerámica, estaba algo… incomoda, era como si
ellos supieran algo que yo no. Fabiana, incluso a ella le había caído bien, y
ahora las escuchaba hablando fluidamente en la sala de estar.
Escuche alguien
entrar a la cocina y me di la vuelta encontrándome con John. Él frunció su ceño
extrañado de verme allí. Trate de sonreír pero a cambio di una mueca. – ¿Pasa
algo? – preguntó. Mientras seguía su paso al refrigerador.
Negué con un
movimiento de cabeza, está vez dándole una pequeña sonrisa. Él entrecerró sus
ojos intentando buscar alguna señal en mí que le dijera que andaba mal. – Cosas
de mujeres…– mentí para que dejara mi actitud ir.
–Oh. – abrió sus
ojos sorprendido, y luego le pude ver apenado, me sonrió encogiéndose de
hombros y salió de la cocina.
Suspiré. Algo no
iba bien, podía sentirlo. Pero no me atrevía a preguntarle a Justin, aunque
fuera él quien me preguntara cada vez si todo iba bien o sí necesitaba que él
me explicara que ella solamente era una amiga. Hice como si no me importara, no
quería parecer una loca celopata que no le permite a su novio tener amigas.
Tome asiento y
baje la mirada hacia mis piernas, mire mis muslos algo descubiertos por el
vestido que llevaba, un vestido fresco, de andar en casa, como un vestido de
playa. Subí la mirada a mis manos sobre el mesón, mire mis uñas, no muy
arregladas, solo pintadas con un amarillo pálido, joder, no sé qué pensaba cuando me las pinte de ese color.
Escuche la voz de
Justin y subí mis ojos, no había nadie en la cocina, pero podía continuar
escuchándolo, hablaba con Ryan, pero no duro mucho, deje de escucharlos.
Suspiré y me coloqué de pie, tal vez, debería decirle que iría a casa de mi
madre un rato… necesitaba despejar la mente.
Camine con mi
celular en las manos y salí de la cocina. Hailey subió su mirada hacia mí y
luego sonrió, le devolví la sonrisa, luego me sentí extraña, como era posible
que agradara tanto. Deambulé en silencio por la sala hasta llegar a las
escaleras que me dirigían a las habitaciones, vería si encontraba algo que
podía servir para entretenerme en la habitación de Justin, donde “viví” cierto
tiempo con él.
Continué
caminando en silencio y escuche la risa alta de Ryan. – Ya Broth, dime.
–No hay nada que
decir. – escuche la voz divertida de Justin.
–Joder, has
estado dos días en una casa con esas dos… ¿no me dirás si ha sucedido algo? –
me detuve sintiendo un frió recorrer mi cuerpo.
Mire alrededor,
no me podía quedar espiando en pleno pasillo. Camine a la habitación de al
lado, que estaba vacía y entre, cerré la puerta en silencio, e intente
acercarme a la pared para escuchar algo.
–No ha pasado
nada…– le escuche ya serio. Agradecí a Dios y al constructor de esta casa por
haber hecho las paredes tan finas. Podía escucharles como si estuviera detrás
de una puerta.
–Y… ¿Qué sentiste?
– preguntó Ryan.
Me mantuve
quieta, deje de respirar, estaba expectante. También esperaba su respuesta. –
Es extraño broth…– abrí mis ojos un poco. – Tenía demasiado tiempo sin verla…
y…– tragué saliva mientras bajaba mi mirada.
– ¿Aun es lo
mismo? – pregunto Ryan.
–No lo sé…–
apreté mi mandíbula, sentí un pinchazo en mis ojos… necesitaba seguir
escuchando. – Es extraño…
–Sí, lo es.
Hubo un momento
de silencio… mis labios comenzaban a temblar. – Broth… es confuso, tenía
demasiado tiempo sin verla. – habló Justin. – No pensé volverla a ver después
de tanto tiempo…– abrí un poco más mis ojos. – La quiero, ella fue una parte en
mi vida… significa algo para mí, sí. Pero…
–Pero…
–No va más de
allí, todo queda como está.
– ¿Y si ella te
dice algo?
– ¿Cómo qué?
–Que regreso para
estar contigo…
–No lo sé…– No lo sabía. Las lágrimas me amenazaban
con salir de mis ojos.
– ¿Qué pasará con
___? – mi respiración se tranco cuando escuche mi nombre.
– ¿Qué pasara de
qué?
– ¿Qué harás?
–No haré nada. –
dijo serio. – ___ es mi novia ahora, aunque haya llegado Hailey… no creo que
cambie lo que siento por ___...
–Pero no puedes
tenerla viviendo en tu casa…
–Se quedará en esta
casa…– comentó.
–Y sí te dice
algo Hailey… ¿estarás con las dos al mismo tiempo? – preguntó.
–Broth…– mi
celular comenzó a sonar, haciéndome brincar en mi lugar. Lo maneje entre mis
manos mientras lo callaba y respiraba fuerte. Justin se había quedado en
silencio.
Me apresuré a
salir de la habitación para que él no notara que yo estaba allí, aunque de
seguro había escuchado mi celular. Abrí la puerta de la habitación parpadeando
un par de veces para que se fueran las lágrimas de mis ojos.
Al mismo tiempo
se abrió la otra puerta, de la habitación de Ryan, Justin salió mirando a mi
dirección. Su rostro era de preocupación y sorpresa… mejor de shock. –_.___–
tartamudeo mi nombre.
–Hey…– dije como
si nada intentando fingir una sonrisa.
–Tu…– dijo, Ryan
salió tras él.
–Estoy buscando a
John. – me excuse. Él frunció su ceño. – No lo encuentro por ningún lado. –
dije para sonar más convencible. Maldecía
a quien estaba llamando en ese momento y no me permitió seguir escuchando.
–La habitación de
John es la otra. – señaló Ryan en dirección detrás de mí.
–Oh…– asentí y
baje la mirada. Fingí una sonrisa pero esta si había salido una mueca. –
Gracias…– dije y me di la vuelta. Fruncí mi ceño. Debía hacer como si nada.
–___. – llamó
Justin. Cerré mis ojos, me detuve. Él llegó a mi lado y yo me di la vuelta para
mirarle, Ryan se había adentrado a su habitación.
–Sí. – traté de
sonar alegre.
– ¿Pasa algo? –
me miro preocupado.
–Oh no. – sonreí,
fingí.
– ¿Estabas
llorando? – frunció su ceño.
Me quede en
blanco y luego reaccione negando con mi cabeza. – No… ¿por?
–Tu nariz…– tocó
mi nariz con sus dedos cálidos. – Esta roja… al igual que tus ojos… algo
vidriosos.
–Oh…– Pensé un
momento con la mirada abajo. – Me ha dado una serie de estornudos…– comenté
mirando a otro lado.
– ¿En serio?
–Si… raro ¿no? –
le miré sonriendo, su rostro se relajó, así
que me había creído.
–Sí, y… ¿para que
buscas a John?
–Oh. – rasqué mi
cuello. – Muchas preguntas…– le mire, él sonrió con ternura. – Le diré que me
lleve a comprar unos antialérgicos… para los estornudos.
– ¿Eso existe? –
frunció su ceño.
–No lo sé. –
sonreí.
–Yo puedo
llevarte…– se acercó, di un paso hacia atrás el frunció su ceño, otra vez.
–No, está bien…
él se ha ofrecido, solo que ahora lo busco. – sonreí.
–Oh bueno…– dio
otro paso hacia mí y yo di otro hacia atrás.
– ¿Qué pasa? – me
miro serio.
–La alergia…–
comenté rápido. – No quiero que se te pegue. Chao. – dije y me di la vuelta
dirigiéndome a la habitación de John. Toqué con desespero como si se me fuera
la vida en ello sin mirar a donde se encontraba Justin de pie.
La puerta se
abrió, agradecí al cielo. – Que jodidos…– comentó John y se cayó al verme.
–John. – sonreí.
– Jajaja, sí, llevo rato buscándote. – entre a la habitación empujándolo hacia
dentro y cerrando la puerta tras de mí.
Él me miro algo
extrañado. – Espera…– suspiró y miro a los lados como si no supiera él donde
estaba. – ¿Qué fue eso? – me preguntó entrecerrando sus ojos un poco.
–Lo siento. – me
disculpe en voz baja. – Quería salir de un apuro…– lo mire. Él entrecerró sus
ojos y luego sonrió. – No me digas…
–Oh John…
¿podemos salir? – le mire.
– ¿Qué? Pero… tu
sales con Justin…– comentó frunciendo su ceño con algo de diversión.
–No, no. – pase
las manos por mi cabello. – No salir de esa manera ¿Puedes… darme un aventón a
Starbucks? – le miré.
–Oh…– sonrió. –
Estás en un gran apuro ¿eh? – asentí.
–Vale… deja que
me coloqué una camiseta decente…– comentó sonriendo, sonreí.
Le vi caminar de
un lado a otro, entrar al baño y salir con una camiseta decente, él sonrió, le
vi tomar su celular y las llaves de su auto. – Listo. – dijo y yo asentí, él
abrió la puerta de la habitación salí y detrás de mí él cerrando la puerta.
–Solo finge que
tenemos esto ya planeado de hace rato. – dije mirándolo de reojo al ver a Justin
y Ryan salir de la habitación donde estaban.
–Oh… vale. –
soltó un respiró.
Camine apresurada
para salir del pasillo para no detenernos con Justin y Ryan, gracias al cielo
no comentaron nada, John me seguía los pasos como si fuera mi propia sombra, salimos
por la puerta trasera que llevaba al aparcamiento de los autos, John hizo sonar
su auto al quitarle los seguros, subí a su auto y luego él.
– –
–Entonces…–
comentó John en el aparcamiento del restaurant. Mantuve mi café de Starbucks en
las manos. – ¿Me contaras? – preguntó.
No sabía por qué,
pero desde mi última conversación con John, donde me había dicho que él solo
quería lo mejor para nosotros, solo se preocupaba… desde ese día me sentía más
cercana a él. Como si fuera un hermano mayor o un padre.
–Justin estaba
hablando con Ryan de Hailey…
–Mmm… esa chica…–
asintió mientras yo guardaba silencio y él tomaba un sorbo de su café. – Y…
–Bueno yo estaba
en la habitación de al lado…
– ¿Te pillaron
escuchando? – me miró con diversión, baje mi mirada. – Pensé que no escuchabas
tras las paredes. – sonrió.
–John…– me quejé.
Él sonrió. –Casi me pillan… Solo tenía curiosidad en saber de ella…– tamboree
mis dedos alrededor del envase del café. – Todos la conocen, a todos les
agrada, incluso Fabiana… que es tan mezquina y difícil para entablar una
conversación con alguien que no conoce… incluso ella actúa tan fluidamente con
Hailey…
– ¿Y qué
escuchaste? – Sentí su mirada sobre mí. – Puedes decirme… hay confianza.
–Qué ella formo
una parte importante en la vida de Justin… y que aun la quiere…– subí mi ojos
para encontrarme con la mirada de John.
–Ve…– suspiró. –
Ella era novia de Justin. – comentó, abrí mis ojos, mi pecho se paralizo. – Te
lo digo porque tienes derecho a saberlo. – explicó. – Era novia de Justin
cuando sucedió todo lo de su madre…– tragué saliva. – Justin fue presó… los padres de ella la
inscribieron en una institución de estudios fuera del país, Justin salió,
estuvo con nosotros, nos mudamos aquí… comenzamos de cero…
– ¿Él la quería?
–Estaba loco. –
sonrió. – Decía que se casaría con ella, eran muy jóvenes, apenas comenzaban a
vivir, era la primera noviesita de Justin, la primera que era seria y no loca
como las otras. – rió al recordarlo, sonreí aun sintiéndome mal.
–Quizás por eso…
dice que formo una parte importante en su vida…
–Él lo dice…
porque…– guardó silencio. – No debería contarte esto a ti. – sonrió.
–Oh John, ¡vamos!
– me quejé.
–Bueno… él lo
dice porque… él salió de la cárcel y siguió adelante era con las ganas de
conseguirla. – sonrió. – Es por eso que cuando tu padre te llevo… él estuvo
mal, no podía creer que algo parecido le estaba pasando. Pero en ese momento él
se daba ánimos por ella, luego la consiguió…
– ¿Y qué pasó?
–Ella tenía un
novio, él le daba miedo por la forma de vida que llevaba… y se alejaron, sin
más. – se encogió de hombros. – Allí nos mudamos acá y empezamos de cero. –
Luego años después… te encontró a ti…– sonrió. – La loca que lo impulsa a todo.
– sonreí mirándolo.
–John tú crees
que…
–___, no debes
preocuparte… Justin… ella ya es solo una amiga.
– ¿Y qué si le
gusta? ¿Qué si regresan? ¿Dónde quedo yo? – pregunté y la lagrima salió de mis
ojos.
–Deberías hablar
con él…
– ¿Y decirle que
escucho detrás de las paredes? – le mire secando mis mejillas, él sonrió.
–No, eso lo puedes
omitir…– sonreí, John era un caso. – Debes hablar con él… que aclaren las
cosas.
–Me da miedo…
–Del miedo no
puedes vivir ___... – Comentó. – ¿Ahora si nos vamos? – preguntó, asentí– Ya
pensaba yo que me dirías para cenar aquí también…– se burló. Sonreí.
–No es mala idea…
–No después de
que dejaste tu café enfriarse. – señalo mi café entre mis piernas.
–Oh…– dije y
comencé a tomarlo. – A veces tiene mejor sabor así frió. – sonreí un poco. Él
sonrió con ganas.
– ¿Bajamos y
cenamos? – preguntó, lo mire.
–No traje más
dinero John, solo para él café.
–Yo no te
pregunte si traías dinero. – sonrió.
–Vale…
–Vamos… y saca
eso de tu cabeza, piensas mucho…– lo miré y sonreí, ahora se sentí como un buen
amigo.
Bajamos del auto
y fuimos dentro del restaurant, John pidió un par de hamburguesas. – Nada mejor
que esto. – dijo metiéndola a su boca. Sonreí.
A parte me había ordenado un helado de chocolate, decía que era lo mejor
para subir ánimos, y fue cierto, me hizo sentir mejor.
John, un alma
vieja, un buen amigo, de esos que… nunca querrías dejar pasar en la vida.
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