Fruncí mi ceño y suspiré, mi
cuello dolía un poco, abrí mis ojos y me encontré en el sofá dormida, incluso
estaba cubierta con una manta, hice una mueca, me había quedado dormida en el
sofá, todo había sido un jodido sueño.
Bostece y me incorpore quedando
sentada, mire a mi alrededor todo estaba en silencio. Me coloqué de pie y me
dirigí a la cocina, fui hasta el refrigerador y tome un chocolate porque mi
estómago comenzaba a rugir.
Camine tranquilamente por la
casa, pero no había ningún ruido, subí hasta la habitación de Justin y entre
con cuidado, pero para mi sorpresa él tampoco estaba allí. – ¿Justin? – le
llame caminando hacia el baño, no estaba.
Salí de la habitación y baje
las escaleras mientras metía otro pedazo de chocolate en mi boca. Camine con
descuido hacia el patio, tampoco estaba, fruncí mi ceño y saque mi celular del
bolsillo de mi short y había un mensaje de hace un poco más de una hora.
Número Desconocido:
Hola, espero no vayas a estar
llamando a Justin, nos ocuparemos en algo y… quiero que disfrutemos, por favor,
no lo jodas.
Deje de masticar, abrí mis ojos
y releí el mensaje, fruncí mi ceño.
¡¿QUIÉN DEMONIOS ERA?! Sentí el calor subir por mi cuerpo, suspiré y
comencé a caminar con rabia hasta el living. Rápidamente se vino a mi mente la
actitud de Justin al llegar a casa, cuando hablaba por celular, cuando me
aburrí tanto que termine quedándome dormida en el sofá.
Marqué el número de Fabiana y
llame.
–Holaaaaa. – dijo ella
animadamente.
–Eh… hola. – no quise sonar
molesta, pero a tal punto creo que no podía ocultarlo. – ¿Se encuentra Justin
por allí? – pregunté antes de que ella tuviera oportunidad de hablar.
–Eh… no… pensé que estabais
juntos…– murmuró.
–Me he despertado y no está en
casa, además que tengo un mensaje… de un número desconocido diciendo que no
moleste a Justin porque harán algo y esperan disfrutarlo…– dije tan rápido
desahogándome que me detuve para tomar aire, se escuchó un silencio del otro
lado.
–Vaya…– escuché después de un
momento, ella estaba sorprendida igual que yo. – ¿No tenéis idea de quien pueda
ser?
–No. – negué con mi cabeza como
si ella pudiera verme.
–Deberías… no sé… ¿llamarlo?
–Si… como sea, gracias. – le
dije, y antes que ella pudiera decir algo colgué la llamada.
Termine de comerme el chocolate
sentada en las escaleras mirando en dirección a la puerta de la casa, suspire
un par de veces tratando de no pensar nada, nada que me hiciera destruir la
casa y largarme. No quería adelantarme a los hechos.
Escuche el ruido del auto sobre
la tierra, tensé mi mandíbula e intente no fruncir mi ceño, respire profundo un
par de veces y mire en dirección a la entrada. Vi a Justin entrar distraído con
su cabello un poco alborotado y unas bolsas en sus manos.
Tenía diferente ropa, podría
asegurar que también se había duchado antes de salir, subió la mirada después
de cerrar la puerta tras de él, me sonrió. – Hola… has despertado…– dijo alegre
mientras atravesaba el living y se dirigía a la cocina.
–Si… y no estabas…– dije un
poco en voz alta para que me escuchara sin levantarme de las escaleras.
–Estaba comprando comida, no
había nada en los almacenes ni en el refrigerador… había solo bebidas. – dijo aun
desde la cocina, asentí para mí misma, mire mi celular cuando sonó con un nuevo
mensaje.
Número Desconocido:
¿Podrías avisarme si Justin
llega con bien? Es que lo he enviado algo agotado =] Lo siento si lo quite de
tu lado un rato.
Fruncí mi ceño, y sentí mis
orejas arder de nuevo. Mi corazón comenzó a latir más rápido, sentía que se
saldría por mi boca. Comencé a mover mis piernas para mantenerme tranquila y no
explotar.
– ¿Hace mucho que te
despertaste? – escuche, mordí el interior de mis mejillas y suspiré.
–Hace media hora…– respondí.
– ¡Oh joder! – se quejó. – Me
siento tan cansado. – dio un respiro. Lo escuche más cerca. Tense mi mandíbula.
Así que cansado. Apareció frente a mi
vista perdida en dirección a la puerta. Trague saliva y baje la mirada. – ¿Pasa
algo? – preguntó deteniéndose a unos metros de mí. Oh vaya, te diste de cuenta.
– ¿Debería pasar algo? – dije
mirándolo a los ojos.
–Mmmm… no. – respondió dudoso y
frunciendo su ceño.
–Bueno. – alcé mis hombros.
– ¿Me dirás que tienes?
– ¿Me dirás tu qué hiciste? –
le desafié con la mirada.
–Fui a comprar las cosas…–
señaló con su mano hacia la cocina y asentí. – ¿Me dirás que pasa? Creo que
sucede algo y no estoy del todo enterado…
–Yo creo que soy yo la que no
está del todo enterada… de lo que pasa– tensé mi mandíbula y apreté el celular
en mis manos.
– ¿A qué te refieres? –
preguntó con su ceño fruncido dando unos pasos hacía mí.
Me coloque de pie y me baje las
escaleras, recosté mi espalda a la barandilla de las escaleras y lo mire con
mis brazos cruzados sobre mi pecho. – ¿Te viste con alguien hoy? – le mire.
Él frunció su ceño y soltó un
respiró. – ¿Por qué lo preguntas?
–Vaya entonces sí lo hiciste. –
sonreí con sarcasmo.
–___... – murmuró.
–Déjalo Justin. – moví mi mano
con desdén para que lo olvidara y me di la vuelta para subir las escaleras,
buscaría mi cartera y mi bolso, los había visto sobre su cama.
No necesitaba que me
respondiera más nada, él perfectamente pudo haber respondido si sí o si no,
¡pero no! Él solo optó por cuestionarme nuevamente.
Me apresuré a subir y entre a
la habitación, tome mí cartera y mi bolso me lo coloqué dejándolo sobre mi
espalda. – ___. – escuche la voz de Justin detrás de mí. – ¿Qué haces? – se
acercó mirándome con confusión.
–Me voy Justin. – lo miré mis
ojos ardían, quería llorar, pero tenía mucha rabia como para permitirme llorar
y más frente a él.
– ¿Por qué? ¿Qué pasa? – me
miro como si no entendiera nada.
– ¿Qué pasa? – repetí. – Pasa
que está mañana desde que llegamos te comportaste extraño, hablando en susurro por el celular, no sé con quién coño hablabas. – espeté. – Y tampoco espero que
me lo digas. – él fue a decir algo pero le interrumpí. – Pasa que te has ido y
me has dejado dormida, okey, dices que andabas comprando las cosas de comer…
pero…– entrecerré mis ojos pensando un momento. –He recibido mensajes, de una
jodida mujer, porque no creo que sea un hombre. – aclaré. – Diciendo que no os
molestara porque estarían ocupados disfrutando… y apenas llegas me llega otro
mensaje diciendo que le avise si llegaste porque te envió algo agotado. – no me
había dado de cuenta lo explotada que estaba hasta que me callé, le estaba
gritando.
Su rostro no mostró expresión
alguna, solo me miró. – Joder…– dijo en voz baja. – ¿Creerás esas cosas? – me
miro con tranquilidad. Mi pecho bajaba y subí, estaba alterada. – No es verdad
___... no sé quién te haya escrito…– dio unos pasos hacia mi. – Pero de verdad
estaba comprando las cosas de comer…– terminó de llegar a mí y sus manos se
posaron sobre mi cintura, le mire a los ojos un momento y baje la mirada.
Se veía tan tranquiló y
relajado, que no cabía duda que decía la verdad. Joder. Ahora me sentía como una loca. Sentí su aliento chocar
contra mi frente. Tense mi mandíbula y respire profundo.
–Vamos nena… sabes que cuando
todo va bien siempre hay algo que quiere joder las cosas…– su mano hizo algo de
presión en mi cintura haciendo que toda la rabia se fuera de mi cuerpo. Asentí.
– No le des el gusto de joder esto…– le vi sonreí.
–Pero…
–Si quieres llamas o llamamos a
ese número no me he visto con nadie hoy…– comentó.
Sus manos subieron por mis
brazos y luego quito mi bolso dejándolo en el suelo cerca de la cama, donde
estábamos, e hizo lo mismo con mi cartera.
– ¿Y la llamada de ahora?
–Era Susana…– respondió sin
darle importancia. Abrí mis ojos y le miré, tenía mucho tiempo sin escuchar ese
nombre. – Si…– dijo otra vez y rascó su cuello. – Dice que necesita hablar
conmigo o verme…– mi cuerpo se tensó. – Pero le dije que no molestara más, no
quiero saber nada de ella. – me miro a los ojos.
–Vaya…– comenté sin saber que
más decir.
–Le escribí que si la volvía a
ver esta vez nadie se iba a interponer entre ella y yo… y me aseguraría de
matarla está vez. – abrí mis ojos en su dirección. – Aun quiero matarla. –
sonrió. Sonreí, me daba gracia la forma en que se expresaba. Él dio unos pasos
hacia mí y me rodeó con sus brazos. – Vamos nena…– se inclinó un poco metiendo
su rostro en mi cuello. – No quiero que nada joda esto…– depositó un beso
húmedo en la piel de mi cuello, solté el aire por mi boca.
–Yo tampoco quiero que lo
hagan…– murmuré con mis ojos cerrados.
–No lo harán…– sus manos
apretaron mi espalda pegándome con su cuerpo. Sus labios comenzaron a besarme
el cuello mientras su lengua me hacía sentir muchas sensaciones.
–Justin…– jadeé. Y tome su
cabello entre mis dedos.
Sus labios bajaron por mi
cuello hasta mi hombro mientras una de sus manos bajaba los tirantes de mi
camiseta y mi bracier, beso mi hombro y bajo un poco más hasta mi clavícula.
Jadeé. Sus manos se fueron hasta mi trasero haciendo presión allí para pegarme
contra él, sentí el bulto ya formado en su entrepierna, jadeé.
Caminamos hasta la cama, lleve
mis manos hasta su pecho y baje por todo su torso, llegue al final de su camiseta
y tome la orilla para comenzar a levantarla. Me di de cuenta que no llevaba
camisa debajo, así que con mis dedos rocé la piel de su torso, él con desespero
quito rápidamente su camisa. Sonreí.
Sus labios atraparon con furia
mis labios, solté un jadeo, me encantaba cuando me besaba así. Sus manos
quitaron mi camiseta de tirantes y quede solo en bracier. Él sonrió al verme,
me sonroje y sonreí un poco.
Se separó de mí un poco
mientras inclinaba su cabeza hacia mi pecho y comenzaba a besarme, jadeé en silencio
dejando escapar todo mi aire. Sus labios pasaron por mis senos, luego
continuaron bajando por mi abdomen y sus manos se encontraban en mi vientre,
mejor dicho sobre mi short desabrochándolo. Dejo besos húmedos en mi vientre y
jadeé, tome su cabeza y lo separé, él me miro sonriendo, sabía lo que causaba,
ya yo estaba perdida. Él bajo mi short y acarició mis piernas. A este punto ya
estaba mojada y muy caliente, y no era por rabia.
Subió nuevamente y chocó sus
labios con los míos, sus labios fueron hasta mi mandíbula y bajo por mi cuello
nuevamente, incline mi cabeza hacia un lado para darle el espacio que quería
sus manos fueron a mi espalda y con agilidad desabrocho mi bracier, se detuvo
un momento mirando mis senos, lamió sus labios y se volvió a inclinar para
besar mis senos, jadeé, tome su cabello entre mis manos y lo halé un poco. Joder, estaba en otro mundo.
Justin llevo una de sus manos
con caricias por mi abdomen y siguió hasta llegara mi intimidad, abrí mi boca
para soltar la respiración y él me beso, jugando con su lengua y mordisqueando,
jadeé, sus dedos se habían introducido por dentro de mi ropa interior y
acariciaban mi intimidad haciendo formas de círculos, jadeé, y con desespero
lleve mis manos hacia su cadera, lo halé, mi mano derecha fue a para debajo de
su pantalón y su bóxer encontrándome con su miembro duro y húmedo, él gruño
haciendo la sabana algo arrugada bajo su puño.
Saqué mi mano y desabroche su
pantalón, lo baje un poco junto a su bóxer, él continuaba besando mi cuello,
jadeo y se incorporó mirándome con deseo que chispeaban de sus ojos y su
cuerpo, llevo sus manos hasta mis caderas y tomo mi ropa interior, la bajo con
rapidez y lo vi bajar completo su pantalón y bóxer revelando ante mí su
deseable miembro.
Él lamió su labio y se echó
sobre mí, se metió entre mis piernas mientras se concentraba en besar mis
senos, su miembro roso con la entrada de mi intimidad y gemí, lleve mi mano
hasta su nuca y lo traje hasta mí besándolo, mis dedos tomaron su cabello con
fuerza mientras lo besaba, él se separó un poco de mí se inclinó sobre la
mesita de noche, abrió una de los cajones y saco un paquetito plateado, lo
miré, él sonrió, le devolví la sonrisa algo tímida mientras escuchaba rasgarse
el envoltorio, se colocó el condón y se cernió sobre mí nuevamente mientras
besaba mi cuello y pasaba su mano por mi abdomen y mis senos, se sostenía sobre
su brazo derecho, colocó su miembro en mi entrada haciendo que yo le deseará,
gemí y moví mis caderas en busca de él.
Él sonrió y entró en mí con
rapidez, abrí mis labios dejando salir mi respiración, él salió de mí con
lentitud al mismo tiempo que yo cerraba mis ojos para sentirlo completamente,
volvió a entrar esta vez con fuerza, gemí mientras abría mi labio y dejaba
salir el aire, abrí mis ojos para mirarlo, él sonreía.
Mordí mi labio cuando él salía
con lentitud, no deje de mirarle a los ojos, él se inclinó pegando sus labios
con los míos, se dejó caer sobre mí pegando su pecho con el mío. Comenzamos a
movernos sobre la cama, él encima de mí entrando y saliendo algo rápido, gimió
en mi cuello despertando miles de sensaciones en mi piel.
Me aferré a su espalda mientras
él se movía. – ¡Joder ___! – dijo sobre la piel de mi cuello para luego besarme
los labios con fuerza, jadeé, su mano se aferró a mi cadera haciendo presión en
ella, gemí.
–Justin…– murmuré
sin aire mientras me sujetaba más a él, sentía mis caderas contraerse. – Justin.
– gemí.
–___... – jadeo,
su mano fue a mi espalda y me pegó más a él. Yo enrollé mis piernas a su
alrededor. – Vamos nena…– dijo sin aliento, cerré mis ojos mientras sentía su
boca llenar de besos mi cuello. – Anda… di mi nombre…– gruño.
–Justin…– me
apreté más a él, estaba llegando a mi punto máximo. – ¡Justin! – clave mis uñas
en su espalda.
– ¡Vamos nena!
– ¡Justin! –
grité con mis ojos cerrados mientras llegaba a mi punto máximo. Él comenzó a
moverse más rápido haciendo mis piernas temblar, gemí.
– ¡___! – gimió
en mi cuello mientras yo tomaba su cabello. Se movió con más fuerza y apretó su
agarré en mí y gruño con fuerza.
Se mantuvo quieto
mientras tratábamos de normalizar nuestras respiraciones. Él deposito varios
besos en mi hombro y salió de mí con cuidado mientras se colocaba a mi lado,
respire profundo y le miré, una capa fina de sudor cubría su cuerpo, él sonrió
un poco.
– ¿Jamás dejarás
de hacerme sentir así? – preguntó, sonreí con ganas.
Se incorporó
sentándose en la cama, y luego se puso de pie, fue hasta el baño, escuché el
agua, y luego apareció nuevamente por la puerta del baño, él sonrió, traía una
toalla alrededor de su cintura.
– ¿Te bañaste? –
pregunté envuelta en la sabana. Él negó con un movimiento de cabeza.
– ¿Quieres tomar
un baño? – me miro sonriendo. Negué con un movimiento de cabeza, si me bañaba
con él sabía cómo terminaría todo. – Vale, como quieras. – se encogió de
hombros sin prestarle importancia y volvió adentrarse en el baño.
Luego de un rato
entre a la ducha, Justin había salido hace un momento y ya había bajado a la
cocina a preparar algo de almuerzo. Lave mi cuerpo y mi cabello quitando por
completo el peinado de la noche anterior. Salí del baño con una toalla envuelta
en mi cuerpo y otra en mi cabello.
Tome una ropa
interior limpia, la sucia la guarde en otro lugar del bolso donde no tuviera
contacto con la ropa limpia, me coloqué la misma camiseta de tirantes y el
mismo short que tenía puesto hace un rato.
Baje las
escaleras y antes de llegar a la cocina sentí el olor a aliños, fruncí mi nariz
y termine de acercarme. – ¿Qué haces? – pregunté merodeando detrás de él.
–Esos de allí. – señaló
la sartén con aliños friéndose. – Son para esto. – dijo mientras colocaba
encima de los aliños unos pedazos de carnet. – Comeremos bistec con pasta…–
comentó. Abrí mis ojos, me sorprendía.
–No sabía que
cocinabas…
–Pues ahora lo
sabes. – sonrió mientras se daba la vuelta y daba un beso en mi frente. Sonreí.
Me paso por un lado fue hasta el refrigerador y saco un par de salsas. Fruncí
mi ceño.
–Solo espero no
envenenarme…– murmuré mientras me dirigía al refrigerador y sacaba un embace de
jugo, lo destapé y comencé a beberlo mientras me sentaba sobre el mesón y
comenzaba observaba a Justin moverse por la cocina de un lado a otro como si
fuera un chef profesional.
–___... – comentó
aun de espalda a mí.
– ¿Mmm? – levanté
la mirada.
–Deberías…– se
giró a verme. – Deberíamos. – se corrigió. – Comenzar a vivir acá… juntos. –
abrí mis ojos. Agradecí haberme tragado
el jugo antes, sino le fuera escupido la cara.
– ¿Q.qué? – le
miré sin creer lo que estaba escuchando, no podía ser que él sueño se fuera
hacer realidad.
Él sonrió. – Como
escuchas…– alzó un poco sus hombros, continué mirándolo boca abierta. – Anda…
no es como si no hubiésemos vivido juntos todo este tiempo…– sonrió divertido.
– Sea en tu apartamento o en casa con los chicos…– me dio la espalda para ver
lo que freía. – Será acá en mi casa, lo mismo de siempre pero en un lugar
diferente. – volvió a mirarme. – ¿Qué dices? – me sonrió.
–Estaría genial.
– le sonreí mientras me encogía de hombros. Él asintió se acercó a mí
colocándose entre mis piernas, sus manos se posaron en mi cadera y apretaron un
poco haciendo que mis sensaciones volvieran.
Estaba a mí misma
altura ya que yo estaba sentada sobre el mesón, él rozo su nariz con la mía
para luego depositar un beso, sonreí con ganas interrumpiéndonos. Me había
parecido demasiado tierno que hiciera eso.
Él ignoro la
interrupción y pegó otra vez sus labios contra los míos esta vez en un beso más
intensó y profundo, apretó su agarré en mi cadera y jadeé abriendo mi boca
dándole paso a su lengua. Me haló hacia él pegándose a mí y apenas dejándome
sentada en la orilla, sentí su erección en mi entrepierna y el calor volvió a
subir por mi espalda hasta mi cuello dándome calor.
–Justin…– susurré
mientras sus labios bajaban por mi cuello.
–Mmm…
–La carne…–
murmuré. – Se quemará la comida…– dije con los ojos cerrados.
–Joder…– gruño y
se colocó derecho, le sonreí con mis mejillas rojas. Él sonrió y dio un corto
beso en mis labios para luego irse hasta el otro lado de la cocina a ver la
carne y lo demás que cocinaba.
El resto de la
tarde paso tranquila, un par de película mientras comíamos palomitas de maíz,
un rato en el cuarto de juegos, solo me dedique a bailar frente a la máquina
que indicaba pasos mientras Justin por otro lado jugaba en su mesa de pool.
–Te sigues meneando
así y te follaré aquí mismo encima de esta mesa. – dijo, abrí mis ojos y me
volteé a mirarlo. Él sonreí mientras sorbía un trago de la lata de cerveza.
Rodeé mis ojos y
me quité del lugar, camine hasta la pequeña mesa donde el juego concluía en golpear
con un pequeño martillo el muñequito que salía por los huecos, me sentía en la
parte de un parque de atracciones donde había todas estas máquinas.
Escuche la risita
de Justin y de reojo lo vi negar con su cabeza mientras dejaba la cerveza a un
lado y comenzaba a golpear las bolas otra vez con la varilla. – Como si no
quisieras. – murmuró. Sentí el calor acumularse en mi cuello, realmente me
volvía loca cuando se comportaba de esa manera.
–Bueno deberías
hacerlo…– le mire con diversión en mi ojos jugando a su mismo juego. Él abrió
sus ojos y su boca, la expresión de asombro se la llevó su sonrisa pervertida.
–___... mira que
puedo ir hasta allí y traerte aquí… no provoques.
–Yo no provoco. –
me encogí de hombros. – Solo digo lo qué es. – dije como si nada.
Él sonrió, y yo
me volteé a seguir jugando. Sentí unos brazos rodearme y me sobresalte por un
momento pero luego me calmé. – Así que quieres que te lo haga allí…– comentó en
mi cuello, cerré mis ojos sintiendo su aliento chocar contra mi piel.
–Te vez jodidamente
sexy jugando allí…– murmuré. Sentí su sonrisa, sus manos se colocaron en mi
cadera dándome la vuelta para estar de frente a él.
– ¿Entonces que
debería hacer? – me preguntó. Yo ya estaba vuelta loca, solo quería estar con
él.
–No perder el
tiempo. – dije llevando mis manos a su cuello y trayéndolo hacia mí para
besarlo. Él no se resistió en ningún momento, sus manos me pegaron más a él.
Rodeé su cuello
con mis brazos pegándolo más a mí, acomodó su rostro en mi cuello mientras lo
besaba con intensidad, sus manos bajaron hasta mi trasero donde apretaron
haciéndome gemir, bajo más hasta llegar a mis piernas y me alzó un poco
dejándome sentada sobre la mesa de
juegos haciendo que esta sonara más de lo debido.
–Jodida música. –
comentó Justin pegándose a mí entre mis piernas. – Debería llevarte hasta la
mesa de... – le interrumpí.
–Hazlo aquí, no
importa, será igual con la música o no.
–Joder ___... –
gruño apretándome más a él. – Siente como me pones. – jadeé.
–Justin…– gemí
haciendo mi cabeza hacia atrás mientras sus labios devoraban mi cuello.
Su mano empezó a
desabrochar mi short mientras yo pasaba mis manos por su pecho descubierto,
venia sin camisa desde hace un buen rato. El timbre de la casa sonó y lo
ignoramos.
– ¡Joder! – Gruño
cuando sonó nuevamente varias veces seguida. – Mataré a quien sea por tocar de
esa manera.
Sonreí con ganas,
aún estaba sentada sobre la mesa de juegos. – Yo iré a ver quién es…– le
comenté mirando el enorme bulto entre sus piernas, él asintió y suspiró algo
frustrado. Baje de la mesa y abroche mi short. – Será mejor y esperar hasta más
tarde… ya es de noche, esperar un momento más no cambiara nada. – susurré en su
oído mientras depositaba un beso en su cuello.
–Pero estoy en mi
casa, puedo hacerlo a la hora que quiera…– comentó.
–No cuando hay
alguien llamando como loco en la puerta de la casa. – sonreí mientras caminaba hacia la salida de la
habitación y lo dejaba solo allí.
Acomodé mi
cabello y me fije que todo estuviera bien antes de llegar a la puerta de la
casa y abrir. – ¿SÍ? – Pregunté, alcé mi mirada para encontrarme con la figura
de una mujer, más o menos de mi edad, flaca y algo teñida.
– ¿Quién eres? –
pregunté. Ella no respondió.
– ¿Quién es? –
escuché a Justin preguntar. No respondí y esperé que viniera él a enterarse por
sí mismo.
Él llegó a mi
lado y le escuche suspirar, subió su mirada de la pantalla de su celular para
ver de quién se trataba.
–Hola…– dijo ella
con una sonrisa en su rostro algo tímida.
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