Corrí por el pasillo, estaba en el hospital, sabía que en
algún lugar estaría Justin, no podía dejar de recordar los sonidos de los
disparos en la habitación. No quería pensar que él estuviera herido, no quería
llenar mis mejillas con lágrimas que no debían, no quería pensar lo peor, no
quería enterarme de que él estuviese herido o tal vez… muerto.
Camine hasta la sala de espera donde vi al señor que no
veía desde hace mucho tiempo, John, estaba sentado en una de las silla de la
sala de esperas, mire desesperada, él pasaba sus manos por su cara como si
estuviera estresado por algo. – ¿Dónde está Justin? – le pregunte mirándolo.
John levanto la mirada hacia mí. – No ha salido de allí
aun…– comentó alguien detrás de mí, me gire a ver a Ryan. Mire nuevamente a
John, él negó con un movimiento de cabeza.
– ¿Qué sucede? – le pregunte a los dos.
–Si tal vez pudiéramos entrar a ver cómo está…– comentó
John.
– ¿Le paso algo? – dije algo histérica.
–Vayamos a ver…– comentó Ryan, John se levantó de la
silla y seguimos a Ryan. No entendía porque los chicos no me respondían, si no
quería preocuparme… esa no era la manera de hacerlo. – No logró verlo…– dijo
Ryan de puntillas mirando por una ventanilla de la puerta que dirigía a un
pasillo, leí el letrero de arriba “QUIROFANO – CUIDADOS INTENSIVOS” abrí mis
ojos y tape mi boca, ¡Justin estaba allí dentro! ¡No podía ser! Mire a todos
lados.
–Si no fuera prohibido el paso para allá, estaría con él,
dándole fuerzas. – dijo Ryan dando unos pasos hacia atrás. Yo caí en el suelo
recostada a la pared llorando, tapé mi rostro, no podía estar pasándome, algo
le había sucedido, y todo por venir a salvarme de Lucky.
Ryan camino con John hasta donde estaban las sillas. –
¡DIME COMO ESTÁ! – grité llorando, corrí hasta donde estaba él y me detuve
frente a él. – ¡DIME! – dije llorando histérica.
–Lo siento. – dijo John bajando su rostro y mirando al
suelo. Ryan asintió. ¿Me lo decían a mí? eso no podía ser posible. No podía
quedarme de brazos cruzados, ¿por qué lo sentían? ¿Qué le había sucedido a
Justin?
Corrí hasta el pasillo encontrándome con la puerta que
dirigía al otro pasillo donde estaban los quirófanos y los cuidados intensivos.
Entre corriendo, no había nadie que me detuviera, corrí hasta el final donde
estaban los quirófanos, mire por las ventanillas de las puertas, estaban vacíos,
eso quería decir que él estaba en cuidados intensivos, sequé mis mejillas con
rabia y camine hasta un angosto pasillo que llevaba a varias habitaciones,
camine mirando a cada paciente a través de los cristales.
Ya casi un poco al final vi la silueta de Justin, fruncí
mi ceño, él estaba recostado a la pared llorando. Corrí hacia él. Si él no
estaba herido ¿entonces quién? – ¡JUSTIN! – dije, él continuaba con las manos
en su rostro llorando. Llegue a él y lo mire. – ¿QUÉ PASA? – trate de mirar su
rostro. – ¡DIME QUE ES LO QUE SUCEDE! – pregunte mortificada. Él continuaba
llorando y golpeando la pared con sus puños. – ¡NO TE HAGAS DAÑO! – le grite
nerviosa. Mire a los lados rezando porque llegara alguien. – Justin…– susurré
tocando su brazo.
–___ mi amor…– dijo sin dejar de llorar.
–Dime cariño. – baje un poco mi rostro para ver el de él
que estaba inclinado hacia abajo. – Todo estará bien, estoy aquí…– acaricié su
puño.
– ¡¿POR QUÉ?! – gruñó entre dientes volviendo a llorar.
No entendía nada, no entendía por qué él estaba así. Él miro detrás de mí, me
volteé y me acerque a ver por él cristal, abrí mis ojos y todo me dio un
vuelco. Era yo, no podía ser.
–No…– susurré. Me vi entubada, con agujas, monitoreada. –
No…– comencé a llorar, la crisis comenzaba a cubrirme.
–Mi princesa…– susurró él llorando. Me volteé hacia él.
–Justin estoy aquí…– lo mire. – ¡ESTOY AQUÍ! – le grite.
Mire mis manos, era yo, volví a mirar a través del cristal. – ¡NO PUEDO ESTAR
MUERTA! ¡NO! – grite llorando. – ¡ESTOY AQUÍ! – me volteé hacia Justin y me fui
contra él. – ¡ESTOY AQUÍ! ¡MÍRAME! – le grite llorando. – ¡NO PUEDO ESTAR
MUERTA! – lloré derrumbándome frente a él. – ¡NO! – grité con rabia y golpee
con mis puños su pecho. – ¡AYÚDAME! – le dije aun golpeando su pecho. – ¡ESTOY
AQUÍ! – golpeé más fuerte sin poder dejar de llorar.
–Vuelve conmigo nena…– dijo él dando unos pasos hacia
delante para llegar al cristal, me traspaso, me mire las manos, él no podía
verme, él no podía sentirme… por eso los chicos… ellos no me ignoraban… mire a
todos lados. – ¿___? – preguntó Justin alarmado. Me gire a ver. Él me estaba
mirando. – ¡¿___?! – gritó. Mientras con que con la palma de su mano golpeaba
el cristal.
Me vi brincando un poco sobre la camilla, él aparato a mi
lado comenzó hacer un sonido insoportable. Mire con atención, ¿Qué me estaba
pasando?… abrí mis ojos y mire a Justin quien lloraba. Traspase la pared y
llegue a mi cuerpo. – ¿Cómo regreso? – me mire.
Comencé a tocarme. – ¡¿Cómo REGRESO?! – grite desesperada y tocando mi
cuerpo para regresar. Comencé alterarme, no podía regresar, no podía hacer nada
por mí misma.
*Justin.*
– ¿___? – pregunté alarmado y me acerqué al cristal, ella
comenzaba a moverse, pero no eran movimientos normales. – ¡¿___?! – grite
alterándome y golpeando el cristal con la palma de mi mano. El sonido
insoportable del aparato a su lado salía hasta el pasillo. – ¡DOCTOR! – grité.
– ¡¡UN DOCTOR POR FAVOR!! – grite corriendo por el pasillo. – ¡¡UN DOCTOR!! –
grite. – saliendo del pasillo, vi unas enfermeras y volví a entrar al lugar,
corrí hasta la habitación de ___ y abrí la puerta. – ¡___ QUÉDATE CONMIGO! –
supliqué tomando su mano, y viendo como las pulsaciones dejaban de marcarse la
pantalla a su lado. – ¡¡APRESURENCE!! – grité, y entraron corriendo un par de
enfermeras y un Doctor.
–Salga del lugar señor. – Dijo el Doctor y le di espacio
para que se colocara al lado de ___.
– ¡SALVELA POR FAVOR! – dije llorando. – ¡SALVELA! –
grite cuando no había más pulsaciones marcadas. Comencé a desesperarme, sentí
unos brazos agarrarme y sujetarme. –
¡SUÉLTENME! – grite tratando de escapar de sus brazos para colocarme al lado de
___.
– ¡DEBES SALIR BROTH! – dijo Ryan, y me sacó con él.
Una enfermera cerró la puerta y vi por el cristal como
preparaban el desfibrilador. – ¡___! – grité y me fui contra él cristal. – ¡___!
– grité, Ryan y John me tomaron y me sostuvieron contra la pared. Mi mirada no
dejo la imagen de ___. Ya no brincaba, pero el sonido insoportable de la
pantalla no se detenía, sabía que todo estaba mal, se estaba muriendo, y no
podía hacer nada al respecto. Me sentí un poco extraño y mire a mi lado, Ryan
me sostenía y una enfermera se movía hacía atrás con una inyección ya vacía.
–Lo mantendrá un poco calmado…– comentó ella. Mire a Ryan
quien asentía y John que me miraba con lastima. Me mantuve de pie llorando, los
chicos me mantenían contra la pared, mis fuerzas para pelear con ellos se
habían ido, pero sabía lo que estaba sucediendo, sabía que ___ estaba muriendo
y yo no podía hacer un trato con Dios para darle mi vida a ella.
*___.*
–Vamos linda, puedes hacerlo…– vi a la señora morena
comentarme, bueno a mi cuerpo, sentí un dolor en el pecho cada vez que
descargaban la corriente en mi pecho, pero no encontraba como volver a mi cuerpo.
Una, dos, tres, cuatro, cinco veces, iban hacer la sexta
descarga eléctrica, estaba asustada, no sabía cómo volver. – Dos más y la
dejamos…– comentó el Doctor cansado mirando a las enfermeras. Ellas asintieron.
La misma enfermera de antes acomodo mi rostro. – Aférrate
a la vida. – me dijo acariciando mi cabello. – Aférrate a lo que realmente amas.
– dijo ella y luego continuó mirando.
Di unos pasos hacia atrás, anteriormente en mi vida había
deseado morir, como el momento que me violaron, o cuando mi padre me llevo con
él, cuando me entere de la muerte de Austin…– Austin…– susurré al verlo de pie
sonriéndome a unos metros de Justin. Sentí la respiración faltarme, ¿esto era
todo? De los labios de Austin leí un “sé feliz”, si él estaba allí era porque
estaba muerto, entonces yo… ¿Él había
venido por mí? sentí miedo, comencé a llorar más, a Justin los chicos lo
mantenían agarrado contra la pared, mire a Justin, luego a Austin… estaba
asustada, solo quería regresar, no quería morir… escuche a Justin susurrar mi
nombre y corrí llorando hacía él para abrazarlo.
*Justin.*
– ¡LA TENEMOS! – gritó el Doctor abrí mis ojos hacia
ellos, los chicos me soltaron y me acerqué al cristal, él sonido se había
detenido, ahora eran solo “bic” que marcaban sus pulsaciones. Las enfermeras
sonrieron relajadas y el Doctor respiro
profundo. El doctor se fijó en el monitoreo, en su respiración, en todo. – Tuvo
un paro…– le comentó a las enfermeras. – pero está estable…– dijo mirando a mi
dirección y asintió sonriendo un poco. Quito sus guantes y se dirigió a salir
de la habitación dejando a ___ con las enfermeras. – Ella ha sufrido un paro…–
nos comentó. – Quizás es porque sus órganos están presionando su corazón…–
suspiro. – Creo que es buena idea que se quede con ella. – me dijo asentí rápidamente.
– De no haber sido por Usted no hubiésemos llegado a tiempo. – comentó.
– ¿Ella está bien? – comentó Ryan.
–Hemos establecido su ritmo cardíaco. – comentó el
Doctor.
–Gracias…– logre decirle con mis mejillas húmedas. Aún
tenía el efecto de la inyección.
–Les diré que te preparen y traigan tu asiento. – comentó
el Doctor, palmeó mi hombro y se retiró pasando por un lado de nosotros.
–Ella es fuerte Broth. – dijo Ryan abrazándome mientras
yo lloraba como un niño. – Te aseguro que saldrá de esta…
–Daría mi vida por ella Ryan…– dije mientras él me
mantenía abrazada.
–Lo se Broth, todos los haríamos por la persona que
amamos. – palmeo mi espalda. – En menos de lo que piensas ella estará corriendo
por allí y amargándote la vida. – me dijo mientras nos separábamos, sonreí por
lo loco que sonaba, pase las manos por mi rostro y seque mis mejillas.
–Realmente estoy rezando porque eso pase… no sabes…–
apreté mis labios para no romper en llanto otra vez. – No sabes lo que me han
dicho. – una lagrima cayó por mi mejilla. – No le dan esperanza Ryan. – rompí
en llanto otra vez.
–Pero… el Doctor dijo allí afuera que la bala no afecto
ningún órgano por gracia de Dios…
–Sí, pero al parecer sufrió golpes en su abdomen… y tiene
inflamado sus órganos…– pase la mano por mi cabello. – Sus órganos pueden
presionar sus pulmones o su corazón…
–Puede sufrir un paro respiratorio. – me dijo, asentí. – Justin…– colocó su mano en
mi hombro. – No pasara, veras que ella estará bien… no le pasara nada de eso…
ella se mejorará…
–Ese desgraciado…– dije cerrando mis puños con rabia.
–Lo importante es que ya está muerto Justin. – susurró. –
Estará todo bien.
–Señor, debe salir del lugar…– le dijo la enfermera a
Ryan.
–Fuerza Broth, todo estará bien. – me abrazo y palmeó mi
espalda. Sonreí sin ánimos y se fue junto a John.
–Señor, venga…– me dijo y me fui con ella hasta una
habitación. Había un lavabo. – Lávese las manos. – me dijo, lo hice, me hizo
hacerlo tres veces seguidas lavando también mis antebrazos. – Tenga…– me
entrego un gorro azul claro como el que ella cargaba. – Y esto también…– me
entrego algo que parecían gorros azules. – Es para los pies. – me dijo, asentí
y los coloque como bolsas cubriendo mis zapatos. La mire, se suponía que sería
todo. – Vamos…– me dijo y salimos de la habitación cercana a la de ___, cuando
llegamos una enfermera estaba terminando de colocarle una inyección y me fije
que ya no tenía el tubo en su boca. La enfermera me entrego una mascarilla y me
la coloque entre a la habitación completamente.
– ¿Por qué le ha quitado el tubo de respiración?
–El Doctor lo ha ordenado…– dijo mientras colocaba encima
de las mangueritas de oxigeno una mascarilla de oxígeno. – Esto le ayudara y si
despierta no le molestara…– dijo y chequeo que todo estuviera en su lugar. –
Cualquier cosa que suceda usted presione este botón. – dijo mostrándome un
botón de color verde que se encontraba al lado de la cama de ___. – Pero si es
una emergencia presione este. – Me mostró el otro de color rojo, asentí. –
Bueno que este bien. – dijo la enfermera y se salió de la habitación junto a la
otra enfermera.
Suspire y metí las manos en los bolsillos de mi pantalón.
Mire que al lado de la cama de ___ estaba una silla, un poco baja, y
acolchonada, aparentemente cómoda a simple vista. Apreté mis labios y me acerque
a ella. Acaricie sus dedos, pasando mi dedo índice con cuidado, con mi otra mano sequé rápidamente
la lágrima que recorría mi mejilla.
Me mantuve un momento allí mirándola detenidamente,
fijándome en su respiración, el palpitar de su corazón, un morado que comenzaba
a formarse en su rostro, cerré mis puños con rabia, maldito de Lucky, que si no
fuera volado en pedazos estuviera aun golpeando su cadáver ahora mismo.
Me senté en la silla, que realmente era cómoda y suave,
suspire y me mantuve allí mirando a ___ y todo alrededor de la habitación.
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