– ¿Qué sucede? – brinqué en mi lugar al escucharlo. Negué
con un movimiento de cabeza. – ¿Pasa algo? – me preguntó.
–No, todo está bien…– dije y me levante del suelo dejando
el libro amarillo de números telefónicos a un lado.
–Estas… algo extraña…– me miró con su ceño fruncido.
–Es que…– lo miré y suspiré. – No entiendo porque Justin
dijo que tú tienes comunicación con mi padre. – no deje de mirarlo.
–No es así. – sonrió para calmar la situación. – Quizás
lo dijo porque quería que no te vinieras conmigo…– su mirada era fría.
–Si…– suspire. – Deber ser por eso…– dije dándome la
vuelta y dándole la espalda para dirigirme a mi habitación.
–Sería estúpido que siguieras con esa duda…– bufó. – Ni
siquiera sé cómo se llama tu padre, ni donde vive. – comentó mientras se
sentaba en el sofá de la sala. Yo camine a mi habitación y cerré la puerta,
extrañaba a todos, ya era 10 de enero, sí, había recibido Año Nuevo con Lucky.
Me lance sobre mi cama y mire el techo, escuche el celular de Lucky sonar y me
levante corriendo, me coloque tras la puerta para lograr escuchar algo.
–Sí, claro que sí, pero debe depositar primero el dinero.
– me mantuve callada y quieta. – Por supuesto que está bien. – guardo silencio
un momento. – No lo sabe…– silencio otra vez. – No, no lo diré. – le escuche
aclarar su garganta. Escuche unos pasos. – Deposite el dinero primero. Adiós. –
él se acercaba a mi habitación brinque hacia la cama y me tire boca abajo,
coloque mis auriculares y cerré mis ojos. Él decía que estaba loca por solo
acostarme a escuchar música. Escuche que abrió la puerta de la habitación pero
ignore eso y me hice la que no había escuchado nada. – ¿Hey? – dijo tocando mis
pies, me gire a mirarle.
–Dime. – lo mire mientras quitaba uno de mis auriculares.
Él sonrió y se sentó en la orilla de mi cama. – ¿Por qué
eres tan hermosa? – me pregunto, sonreí y me acomodé sobre las almohadas
quedando un poco sentada. – Te pediría que te cases conmigo…– comentó quite mis
auriculares. – Pero estar comprometida en menos de un año luego de tu otro
compromiso… no creo que querrías. – sonrió mientras acariciaba mis pies.
– ¿Cómo dijiste? – lo mire frunciendo el ceño algo
sorprendida, recogí mis pies para que dejara de tocarlos.
– ¿Qué? – sonrió. –
¿Lo de comprometernos?
–No. – lo mire seria. – Lo de mi compromiso anterior…– lo
mire a los ojos, él se colocó serio. – ¿Cómo lo sabes?
–Tú me lo dijiste la otra noche…– dijo sonriendo un poco.
–No. – negué con un movimiento de cabeza. – Jamás te he
hablado de eso. – fruncí mi ceño.
–Claro que si…– insistió algo incómodo y sonriendo. – O
lo debí escuchar en la Tv cuando sucedió el accidente…– comentó. Asentí
sonriéndole. Era extraño, estaba sospechando más sobre él. Él sabía las cosas
que me gustaban y las que no, siempre pensé que era casualidad o a veces él
decía “lo supongo, a las chicas les gusta”, pero si no era así, entonces podía
ser que si estaba en contacto con mi padre.
–Tienes razón… lo debiste haber escuchado en la Tv. – le
sonreí y estire mis piernas para que él volviera a tocar mis pies, vi sus
hombros relajarse, ¿Así que estaba tenso? Así que pensó que yo creí en su “lo
vi por la Tv”. Bostece falsamente. – Tengo sueño… creo que es tarde. – pase mis
manos por mi rostro. Él asintió.
–Descansa. – dijo y se colocó de pie, camino hasta mí y
me dio un beso en la frente. – Buenas noches. – dijo saliendo de la habitación
y cerrando la puerta.
–Igual. – le dije.
Apagué la luz y me mantuve un momento en silencio mientras trataba de
escuchar que sucedía afuera. Por la rendija debajo de la puerta vi la luz
apagarse. De seguro se iría acostar, no me había podido comunicar con mi madre,
por alguna razón los contactos telefónicos del celular se habían eliminado. Así que si quería hablar con
alguien, yo debía esperar que ese alguien me hablara.
Me acomode en la cama sin más nada que hacer, respire
profundo pensando cómo salir de esta, no tenía dinero para comprarme un boleto
de avión… me acomode para dormirme cuando mi celular comenzó a vibrar.
Tome el celular algo extrañada y como era número
desconocido conteste. – ¿Aló? – susurré. Todo permaneció en silencio. – ¿Quién
es? – susurré nuevamente.
–___ soy yo... – abrí mis ojos al escuchar su voz. No lo
podía creer, era él.
–Justin…– susurré y tapé mi boca mientras mis ojos se
cristalizaban.
– ¿Estás bien? ¿Dónde estás? Dime que ese desgraciado no
te ha tocado.
–Estoy bien Justin…– dije llorando intentando hablar lo
más bajo posible. – Lo siento por no hacerte caso…– sorbí mi nariz en silencio.
– Creo que él si tiene algo que ver con mi padre…
– ¿Estás secuestrada?
–No, bueno aun no, pero no puedo irme, no tengo dinero
para el vuelo, no sé exactamente donde estoy…– mire a mi alrededor.
–Pero estas en Atlanta…
–Si lo estoy, pero no se la dirección…– le dije.
–Estoy rastreando tu celular nena. – dijo, mi piel se
erizo, ahora lo extrañaba más, lo quería a él, a pesar de todo.
– ¿Con quién hablas? – dijo Lucky entrando por la puerta
y me mantuve callada con el celular en mi oído.
–Sácame de aquí por favor…– dije llorando al celular. Y
lo puse a un lado sin colgar la llamada. – ¡SE QUÉ ESTAS CON MI PADRE! – le
grite asustada.
– ¡JODER! ¡ME OBLIGARAS HACERLO! – gritó.
*Justin.*
– ¡JODER! ¡ME OBLIGARAS HACERLO! – escuche el gritó de
Lucky.
– ¡NO LA TOQUES DESGRACIADO! – grite al celular. Aunque
posiblemente no me escuchara. Me levante furioso de la silla y mire la pantalla
de la computadora, había rastreado la llamada, la ubicación del celular y la
pantalla mostraba la dirección que Ryan me había dado, coincidían.
– ¡NO! – escuche el gritó de ___. Apreté mi mandíbula. –
¡AUXILIO! ¡AYUDA! – gritó.
– ¡DÉJALA! ¡NO LA TOQUES! – grite en vano porque no me
escuchaba.
– ¡TODO TIENE QUE SER DIFÍCIL! – escuche que le gritó.
Escuchaba su llanto mientras al fondo se lograba oír unos pasos y otros ruidos
extraños.
– ¡SUÉLTAME! – la escuche decir. – ¡DÉJAME! – chilló.
Me sentía tan impotente, el no poder estar a su lado para
protegerla y matar a ese maldito. – ¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME! – la
escuche decir, escuche un golpe, un quejido, y luego no se escuchó más nada, la
llamada se había perdido.. Di un golpe a la mesa con el puño cerrado. Ya sabía
la dirección, así que tome mi bolso sin de la mesa, guarde algunas armas, unos
cartuchos de balas, dos pequeñas bombas que tenía y en la parte de adelante del
bolso guarde la laptop, tome mi chaqueta gruesa, la coloque encima de mi
camiseta blanca, mire a mi alrededor, no me faltaba nada, tome mi celular
nuevamente y mientras caminaba hacia la salida de mi casa llame a Ryan.
–Justin…– dijo como si esperara una mala noticia.
–Ve al Helipuerto. – le dije sin decirle porque. – Los
chicos que cuiden a Fabiana por ti, te espero allí en unos minutos apresúrate.
– ¿Qué sucedió?
–Trae lo necesario. – le comenté, y colgué. Esta vez
marque otro número y me subí al auto colocándolo en marcha mientras contestaban
la llamada. – Prepárame el Helicóptero, estoy allí en unos minutos. – dije y
colgué.
Golpeé el volante con rabia mientras presionaba con toda
mi fuerza el acelerador. – Te voy a matar maldito. – gruñí.
*___.*
–Por favor no. – dije llorando mientras me llevaba de
arrastras hacia el primer piso de la casa. – ¡POR FAVOR NO! – grité soltándome
de su agarre y cayendo al suelo.
– ¡DEJA DE JODERME! – me gritó. Abrí mis ojos, él era el Lucky
que jamás había visto. Me tomo el cabello haciendo que me colocara de rodillas
sin dejar de llorar. – ¡NO QUIERO HACERTE ESTO! – me gritó. – ¡EL PLAN ERA
CASARME CONTIGO! – con su mano derecha me dio una bofetada y caí al suelo
golpeando mi cabeza. – ¡TU MALDITO PADRE QUERÍA JODERME! ¡NO ME HA DEPOSITADO
EL DINERO! ¡SI NO LO HACE TE MATARE PARA QUE SEPA QUE CONMIGO NADIE JUEGA! – en
ningún momento dejo de gritar.
–No me lastimes…– le susurré con pánico mirándolo a los
ojos desde el suelo sin fuerza.
Lo vi moverse de un lado a otro, entrar y salir de
algunas habitaciones. Me senté un poco mareada y con un fuerte dolor, me
coloqué de pie poco a poco para intentar caminar y caer nuevamente al suelo
como un bebe aprendiendo a caminar. –Justin. – susurré con los ojos cerrados,
como si le pidiera aparecer por esa puerta.
–No iras a ningún lado, la droga que te doy todas las
noches ya ha comenzado hacerte efecto…– comentó, fruncí mi ceño, así que era
por eso que dormía tan relajada aunque me sintiera mal. Sentí que tomo mis
manos y las amarró a mi espalda, me levanto del suelo ayudándome y obligándome
a caminar a una puerta que jamás había visto. – Estarás bien aquí. – dijo,
parpadeé, mi cuerpo no tenía fuerza, las lágrimas solo caían por mis mejillas.
Baje unas escaleras llegando al sótano, había una colchoneta en el suelo en el
centro de la habitación, en una esquina había una mesa, baja, de madera
vieja junto a una silla en las mismas
condiciones. Había un ventilador, que no hacía mucho aire pero funcionaba, él
me soltó y caí sobre la colchoneta, me moví un poco tratando de colocarme boca
arriba pero fue un intento inútil, no tenía fuerzas, así que quede de medio
lado mirándolo. Había confiado en él, pensé que era una persona buena, pensaba
que él podía haber sido como Austin, pero me había equivocado de todo, y me
sentía realmente arrepentida de no haber escuchado a Justin en el aeropuerto.
Vi a Lucky alejarse, subir los tres escalones y mirarme desde la puerta, sonrió
con maldad y cerró la puerta. Moví mis manos en un intento de desatarlas pero la
cuerda que él había colocado estaba muy bien amarrada y ajustada, y mi falta de
fuerzas no me ayudaba, lloré en silencio, suplicándole a Dios que me ayudara,
suplicando que Justin me encontrará, que ésta vez si llegara a salvarme, que
esta vez me protegiera de todo lo que no ha podido antes. Mire el lugar, algo
oscuro, algo borroso, la droga afectaba ya mis sentidos, ya no sentía mis manos
atadas, apenas podía sentir que olía a polvillo, mis ojos luchaban por mantenerse
abiertos, pero no fue por mucho rato.
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