sábado, 13 de febrero de 2016

CAPITULO 3


Corrí hasta donde estaba Justin, una persona apareció en la puerta al mismo tiempo que yo llegaba a Justin y lo abrazaba. Cerré mis ojos con fuerza. Un sonido. Dos disparos. Justin me mantuvo abrazada. – ¿ESTÁN BIEN? – escuche que dijo Ryan. – ¿JUSTIN?

–Sí, sí. – respondió Justin. Abrí mis ojos poco a poco aturdida por el ruido y subí mi rostro para mirar a Justin, el dolor de la patada en mi abdomen había vuelto, pero estaba con Justin, así que podía omitirlo, me quede quieta. Estaba Justin, estaba conmigo, él me había salvado, le sonreí un poco, el dolor se convertía insoportable. – ¿Estás bien? – me preguntó, le asentí sonriendo, aunque lo había escuchado a lo lejos, el dolor abarco todo mi abdomen, comencé a ver borroso.




*Justin.*


Mantuve mis ojos abiertos, habían sonado dos disparos. Me mantuve quito, ___ hizo lo mismo. – ¿ESTÁN BIEN? – preguntó Ryan. – ¿JUSTIN? – preguntó.

–Sí, sí. – respondí. ___ levanto un poco su rostro para mirarme, sus manos estaban atadas aun y las tenía frente a su pecho y el mío. Ella abrió sus ojos, me miró y sonrió un poco. – ¿Estás bien? – le pregunte. Ella asintió sonriendo un poco, luego dejo de sonreír, su mirada se desenfoco. – ¿___? ¿___? – dije tomando su rostro que caía hacia atrás. Sus ojos se fueron a cerrar pero quedaron un poco abiertos. Y todo su cuerpo se derrumbó y yo caí de rodilla sosteniéndola. – ¡¿___?! – dije desesperado tomando su rostro, no sabía que le había pasado, si había pasado hambre, o estaba deshidratada.

– ¡JUSTIN! – corrió Ryan hacia mí. – Dios… ¿Qué le pasa? – preguntó arrodillándose a mi lado. John revisaba que el cuerpo de Lucky se encontrara en el suelo.

–No lo sé, debe estar deshidratada. – dije tomando su rostro.

– ¡JUSTIN! – dijo alterado Ryan. Lo mire, se estaba mirando su mano, estaba llena de sangre, abrí mis ojos. – Esta herida…– susurró.

– ¡___! – grité entrando en desesperación.

– ¡JOHN! ¡___ RECIBIÓ UN DISPARO! – Le aviso Ryan.

– ¡___! ¿¡___!? – dije abrazándola a mi cuerpo, las lágrimas recorrían mis mejillas. – ¡¿___?! – La llamé, ella no respondió, sus ojos aún permanecían un poco abiertos, su mirada era opaca.

– ¡DEBEMOS LLEVARLA AL HOSPITAL JUSTIN! – me dijo Ryan tratando de quitármela de los brazos. Se la entregue. Él se levantó y la saco de la habitación, sequé mis mejillas. – Estaremos en el hospital. – le dije a John, él asintió. – Arriba en la segunda habitación están las cosas de ___, solo trae sus papeles, lo demás lo dejas. En la sala hay un bolso. – lo miré. – Allí hay dos bombas. – él abrió sus ojos sorprendidos. – Acaba completamente con este desgraciado. – tensé mi mandíbula. – Si es necesario usa las dos bombas, quiero que coloque una en su boca, quiero que no quede nada de él. – dije en tonó frió. John asintió. John era como mi padre, él me enseño muchos trucos, él me consideraba como su hijo, y él era como Ryan, mi mano derecha, los dos estaban allí.

Tome mi arma que estaba en el suelo y salí corriendo hasta afuera de la casa, Ryan tenía encendido el auto, subí y lo puso en marcha, no deje de mirar a ___ en ningún momento. Ryan se dirigió al Hospital más cercano a toda la velocidad que pudo.


– ¡AYUDA! – les grite a todos los que estaban en la sala médica. – ¡AYÚDENME! – grite con mis mejillas húmedas y ___ en mis brazos. Una enfermera corrió hasta mi con una camilla, acosté ___ allí. – ESTÁ HERIDA, UN DISPARO. – dije alterado. No vi en que momento llegaron médicos y más enfermeras. – ¡DENSE PRISA! – les grite al ver que solo la revisaban allí en medio de la sala.

–QUIROFANO UNO. – dijo el Doctor. Me quede mirando a todos lados sin entender como estaba ella. Las enfermeras corriendo junto a la camilla hasta una habitación.

–No puede pasar. – me dijo una de ellas y me mantuve en el pasillo. Las vi mover ___, colocarla de espalda, quitar su camiseta, una de las enfermeras cerró la puerta y no pude ver más. Comencé a llorar, di varios golpes a la pared. Gruñí con rabia, mi disparo hacia él no debió haber sido en la pierna, debió haber sido en su cabeza directamente.

Volví a golpear la pared con mis puños por la desesperación que tenía. Sentí Ryan tomar mi brazos para detenerme y evitar que continuara haciéndome daño. – Detente Broth. – me dijo él. – Ya está en manos de los Doctores. – me giró para verme de frente.

–Es mi culpa Broth. – lloré recostándome a la pared con fuerza. – Debí matarlo de una buena vez cuando llegue. – golpeé nuevamente la pared con mis puños.

–No es así Broth. – me dijo. Tomo mi rostro obligándome a mirarlo. – Tu solo querías salvarla a ella.

– ¡LO QUERÍA! – grité. – ¡Y VE COMO ESTÁ! – lloré más.

–No sabíamos que iba a pasar. – me dijo abrazándome. Él era como mi hermano, me derrumbe ante él. No me importo llorar como un pequeño niña, era ___ quien estaba allí dentro. Escuche la puerta de la habitación abrirse y me separe de Ryan, los dos miramos en dirección de la habitación.

Las enfermeras salieron junto a la camilla, le habían puesto bata de operación y un gorro en la cabeza, lo que más me dolió fue ver que ella iba con un tubo en su boca que llegaba hasta su garganta. Me fije en lo demás, la vía en su brazo que le comunicaba con la bolsa que colgaba de un tubo fino de aluminio al lado de su camilla. – ___... – dije y camine hasta ella.  Iba inconsciente. – ¡___! – Grite cuando una enfermera me detuvo y Ryan me tomaba. – ¡___! – grite llorando.

–Señor no puede entrar a esta área. – me dijo la enfermera cerrando la puerta del pasillo tras de ella.




*Ryan.*


Las horas parecían pasarse lentas, Justin caminaba de un lado a otro, ya John había llegado, junto a una cartera, la cartera de ___ donde estaban sus documentos y sus cosas personales. Justin no prestó atención cuando John le hablaba sobre cómo había quedado todo y que las cosas de ___ estaban allí, le mostro el bolso, pero Justin solo asintió como si le hablaran del clima. No paro de caminar de un lado a otro a las tres horas siguientes.

Un médico apareció por las puertas del pasillo donde no habían permitido dejarnos pasar. – ¡DOCTOR! – lo detuvo Justin y todos nos movimos hasta donde estaba él.

–No puedo hablar ahora. – dijo el doctor esquivando a Justin.

– ¡NECESITO SABER COMO ESTA ELLA! – gritó Justin desesperado. El doctor no le prestó atención y siguió caminando. – ¡NECESTIO QUE ME DIGA COMO ESTA ELLA! – le volvió a gritar, esta vez tomándolo del brazo y deteniéndolo.

El Doctor lo miro un poco extrañado, como si estuviese acostumbrado a estos casos. – Señor por favor. – miro el agarré de su camiseta que tenía Justin. – No me obligue a llamar a seguridad.

–No me obligue usted a sacar mi arma. – gruño Justin entre dientes, John y yo sabíamos que estaba a punto de perder la cordura. – Solo le estoy pidiendo una información. – tenso su mandíbula y soltó la camiseta del doctor.

–Justin mantén la calma. – dijo John mirándolo serio. Mientras Justin llevaba las manos a su espalda.

–La operación termino hacer una hora. – dijo rápidamente el Doctor un poco asustado. – Ella está en un punto crítico. – trago grueso. – La bala no perforo ninguno de sus órganos, solo entro, pero aun así perdió mucha sangre. – Nos miró a los tres. – Una de sus costillas estuvo a punto de fracturarse. – Justin se tensó. – ¿Ella ha recibido algún golpe?

–Ella iba a ser secuestrada por un hombre…– comentó John.

–Tendré que llamar a la policía entonces para que analice el caso. – dijo mirando a Justin ya que él había amenazado con sacar su arma.

–Disculpe, pero nosotros somos de una organización secreta. – dijo John mostrando su placa de policía del HBI. El Doctor abrió su boca y asintió.

–Bien, entonces el caso está en sus manos oficiales. – Dijo el Doctor, John asintió guardando su placa.

– ¿Puedo verla? – preguntó Justin.

–Está en sala de intensivos, no puede pasar exactamente a su habitación, pero puede observarla desde afuera. – respondió el Doctor. Justin asintió.

–Llévenos. – Dijo John.

–Solo puede ir uno solo…– comentó. – No puede ir nadie en realidad pero ya que son oficiales, puede ir uno solo.

–Entonces lléveme hasta donde esta ella. – Comentó Justin.

–Nos quedaremos acá. – le dije a Justin, él asintió y camino tras el Doctor que se devolvía de donde venía. Los vi desaparecer tras la puerta que comunicaba con el otro pasillo, al pasillo que no podíamos ir. Las puertas se cerraron tras ellos y yo solté un suspiro.

–Espero salga de esta…– comenté.

–Esa chica meterá en muchos problemas a Justin hasta joderlo.

–No es el momento John. – comenté sentándome en una de las sillas.

–Lo sé. Pero ¿Cuándo será el momento? – me miró. – ¿Cuándo Justin este en la cárcel y ya yo no pueda hacer nada por él? – dijo estresado.

–John. – lo miré. – Entiende, por más que se lo vayas a decir, de las mil formas que se lo digas, él no la dejara.

–Debe hacerlo. – insistió.

–Yo no te apoyare. – lo mire serió. – No lo haré, apoyare a Justin, en las decisiones que él tome.

–Ryan entiende, están poniendo en riesgo la vida de los dos.

–Esto no fue por Justin. – me levante de la silla. – Esto es un problema que el padre de ella tiene con ella.

– ¡VEZ! – me dijo. – El problema no es de Justin, pero él se está involucrando. – bajo la voz cuando varias personas iban pasando. – ¿Crees que esto terminara en un felices para siempre? – me miro a los ojos. – No es solo con él, también va contigo y con los demás chicos. – señalo. – Tienes una esposa ahora, pero ¿que pasara cuando tu enemigo arremeta contra ella? – dijo cerca de mi sin dejar de mirarme a los ojos, y por un momento imagine su idea y se me revolvió el estómago. – Exacto. – comentó sabiendo lo que yo sentía. – Por eso les dije desde un principio que no podían comprometerse con chicas… ponen sus vidas en riesgos. – se separó de mí y paso sus manos por su cabello. – De cualquier forma los dos se afectan. – volvió al tema de Justin. – Ella tiene problemas donde lo hunde a él, y él tiene problemas donde la hunde a ella. – se sentó frustrado.

–Estábamos bien John, todo fue por su padre. – señale.

–La única solución para acabar con el problema de ella es matando a su padre. – susurró. – Pero es su padre, le dolería verle morir, y Justin no sería capaz de hacer sufrir a ___... – me miro. – La solución más correcta es que se separen.

–No lo harán. – dije y me senté en la silla al lado de él. – No lo haremos. – dije sin mirarlo. – Los chicos y yo no lo haremos, ella es como una hermana para nosotros, la aceptamos desde el primer día, ella nos ha cambiado.

–Ella los ha cambiado. – repitió. – Lo sé, ahora quieren actuar como personas normales, como si jamás hubiesen matado o como si jamás hubiesen entrado en el juego. – me miro y bufó. – Esa chica terminará con todos.

–No es así. – dije hartó. – Ni ella ni nadie. – lo mire. – Tú debes apoyarnos como lo has venido haciendo.

–Y lo seguiré haciendo, pero no quiero que todos terminen en la cárcel por andar salvándoles la vida a sus novias.

–La salvaremos siempre que podamos, a ella, a Fabiana, y a cualquier otra chica que se una al TEAM. – lo mire.

–Solo digo Ryan. – suspiró. – Tú mismo lo viste. – comentó. – Si fueras llegado un poco antes, ella no sería la que estuviera allí adentro. – tensó su mandíbula. – Seria él. – respiró profundo. – En tal caso los dos, porque este disparo iba para él y ella se atravesó. – pensó en voz alta.

–Se aman, y darán su vida uno por el otro. – le dije. – Ellos no se dejaran, y yo no los dejare. – dije y me levante, estaba algo caliente de la rabia. ¿Rabia? ¿Por qué? No sé. Baje al primer piso y salí a tomar algo de aire fresco. Ya era más del mediodía, así que fui al cafetín y me compre un sándwich con un café.

Luego de comer me mantuve recostado a la pared del cafetín del lado de afuera, tome un cigarrillo y lo encendí, quizás John tenía razón, pero fuera lo que fuera no la dejaría, ni a ella ni a Fabiola, y sé que Justin jamás la dejaría, a ___ por ser su novia y a Fabiola porque la considera su hermana.




*Justin.*


El Doctor me dejo en el pasillo, entro a la habitación y deslizo la cortina de la ventana para déjame verle, solté mi respiración al verla. Sentí mi corazón colocarte tan pequeño, ella estaba allí, como la última vez que la vi, con un tubo en su boca, una máquina de oxígeno que estaba comunicada a las mangueritas que estaban en su nariz. Su brazo derecho con una vía que era de la bolsa de suero que colgaba de un tubo metálico en un lado de ella. En su mano tenía una vía puesta, pero desocupada, sin nada entrando por sus venas. En su brazo izquierdo tenía unos chupones, al igual que en su pecho debajo de su bata. Me recosté al cristal pegando mi frente en allí y cerrando mis ojos, se podía oír claramente el bic–bic de los ritmos de su corazón marcados en el aparato a su lado. Separe mi frente del cristal y lo deje caer otra vez, golpeándome a mí mismo, ¿Cómo era posible que ella hubiera terminado aquí? En su lugar debía estar yo, no ella.

Mirarla me causa dolor, pero aun así no me separe del cristal, no quería dejar de verla, quería estar siempre con ella. El cristal se había empañado por mi aliento y algunas de mis lágrimas que pegaban en él. Camine de un lado a otro frente al cristal. Tome mi cabello en desesperación de no poder hacer nada por ella. Gruñí entre dientes y golpeé con mi puño la pared. Vi de lejos acercarse una enfermera, así que seque mis mejillas y adopte una postura correcta. La mire, ella venía a la habitación de ___. – Señor usted no puede estar acá. – dijo un poco alarmada.

–Estoy con permiso de un doctor. – le dije. Ella frunció su ceño un poco extrañada. – Estoy cuidándola. – le dije. – Como un guardaespaldas. – me encogí de hombros. – ¿Hay alguna posibilidad de que pueda pasar? – señale dentro de la habitación.

–No puede señor, es privilegiado con tan solo estar acá. – me dijo. Y sin más decir coloco una mascarilla en su boca, y entro a la habitación. Cerro la puerta tras ella, la vi colocarse unos guantes, azules, como el color del gorro en su cabeza. Tomo una inyección y camino hasta ___. Pincho la bolsa que guindaba a su lado inyectándole el líquido amarillento, haciendo así que todo el líquido transparente tomara una tonalidad algo amarillenta. La enfermera reviso el aparato de oxígeno, luego el aparato que marcaba sus signos vitales, tomo nuevamente la bandeja con la que había entrado y salió de la habitación, quitó sus guantes desechándolos en una papelera y quito su mascarilla dejándola debajo de su barbilla.

– ¿Qué le puso? – le pregunte.

–Es para el dolor por si llega a despertarse…– comentó.

– ¿Por si llega a despertar? – la mire.

–Señor ella está en un estado crítico, realmente lo que nos interesa primero es que salga de esto y luego nos interesaría que despierte.

– ¿Tan grave así? – pregunte pasmado.

Ella asintió. – No debería decírselo, pero el doctor no da muchas esperanzas…– dijo, y sentí como si un auto me llevara por delante golpeándome en el pecho y dejándome sin aire, un fuerte dolor invadió todo mi pecho.

–Pero el Doctor dijo que la bala no afecto ningún órgano. – dije tratando de no alterarme.


–Cierto, pero sus órganos están inflamados presionando así sus pulmones y su corazón…– dijo ella. – Disculpe. – me paso por un lado y se dirigió a otra habitación. Mire a ___ y comencé a llorar nuevamente, sentí que el dolor en mi pecho aumentaba, como si me golpearan, sentí mi respiración faltar, me recosté a la pared llorando frente al cristal que me dejaba ver a ___.

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