Corrí hasta donde estaba Justin, una persona apareció en
la puerta al mismo tiempo que yo llegaba a Justin y lo abrazaba. Cerré mis ojos
con fuerza. Un sonido. Dos disparos. Justin me mantuvo abrazada. – ¿ESTÁN BIEN?
– escuche que dijo Ryan. – ¿JUSTIN?
–Sí, sí. – respondió Justin. Abrí mis ojos poco a poco
aturdida por el ruido y subí mi rostro para mirar a Justin, el dolor de la
patada en mi abdomen había vuelto, pero estaba con Justin, así que podía
omitirlo, me quede quieta. Estaba Justin, estaba conmigo, él me había salvado,
le sonreí un poco, el dolor se convertía insoportable. – ¿Estás bien? – me
preguntó, le asentí sonriendo, aunque lo había escuchado a lo lejos, el dolor
abarco todo mi abdomen, comencé a ver borroso.
*Justin.*
Mantuve mis ojos abiertos, habían sonado dos disparos. Me
mantuve quito, ___ hizo lo mismo. – ¿ESTÁN BIEN? – preguntó Ryan. – ¿JUSTIN? –
preguntó.
–Sí, sí. – respondí. ___ levanto un poco su rostro para
mirarme, sus manos estaban atadas aun y las tenía frente a su pecho y el mío.
Ella abrió sus ojos, me miró y sonrió un poco. – ¿Estás bien? – le pregunte.
Ella asintió sonriendo un poco, luego dejo de sonreír, su mirada se desenfoco.
– ¿___? ¿___? – dije tomando su rostro que caía hacia atrás. Sus ojos se fueron
a cerrar pero quedaron un poco abiertos. Y todo su cuerpo se derrumbó y yo caí
de rodilla sosteniéndola. – ¡¿___?! – dije desesperado tomando su rostro, no
sabía que le había pasado, si había pasado hambre, o estaba deshidratada.
– ¡JUSTIN! – corrió Ryan hacia mí. – Dios… ¿Qué le pasa?
– preguntó arrodillándose a mi lado. John revisaba que el cuerpo de Lucky se
encontrara en el suelo.
–No lo sé, debe estar deshidratada. – dije tomando su
rostro.
– ¡JUSTIN! – dijo alterado Ryan. Lo mire, se estaba
mirando su mano, estaba llena de sangre, abrí mis ojos. – Esta herida…–
susurró.
– ¡___! – grité entrando en desesperación.
– ¡JOHN! ¡___ RECIBIÓ UN DISPARO! – Le aviso Ryan.
– ¡___! ¿¡___!? – dije abrazándola a mi cuerpo, las
lágrimas recorrían mis mejillas. – ¡¿___?! – La llamé, ella no respondió, sus
ojos aún permanecían un poco abiertos, su mirada era opaca.
– ¡DEBEMOS LLEVARLA AL HOSPITAL JUSTIN! – me dijo Ryan
tratando de quitármela de los brazos. Se la entregue. Él se levantó y la saco
de la habitación, sequé mis mejillas. – Estaremos en el hospital. – le dije a
John, él asintió. – Arriba en la segunda habitación están las cosas de ___,
solo trae sus papeles, lo demás lo dejas. En la sala hay un bolso. – lo miré. –
Allí hay dos bombas. – él abrió sus ojos sorprendidos. – Acaba completamente
con este desgraciado. – tensé mi mandíbula. – Si es necesario usa las dos
bombas, quiero que coloque una en su boca, quiero que no quede nada de él. –
dije en tonó frió. John asintió. John era como mi padre, él me enseño muchos
trucos, él me consideraba como su hijo, y él era como Ryan, mi mano derecha,
los dos estaban allí.
Tome mi arma que estaba en el suelo y salí corriendo
hasta afuera de la casa, Ryan tenía encendido el auto, subí y lo puso en
marcha, no deje de mirar a ___ en ningún momento. Ryan se dirigió al Hospital
más cercano a toda la velocidad que pudo.
– ¡AYUDA! – les grite a todos los que estaban en la sala
médica. – ¡AYÚDENME! – grite con mis mejillas húmedas y ___ en mis brazos. Una
enfermera corrió hasta mi con una camilla, acosté ___ allí. – ESTÁ HERIDA, UN
DISPARO. – dije alterado. No vi en que momento llegaron médicos y más
enfermeras. – ¡DENSE PRISA! – les grite al ver que solo la revisaban allí en
medio de la sala.
–QUIROFANO UNO. – dijo el Doctor. Me quede mirando a
todos lados sin entender como estaba ella. Las enfermeras corriendo junto a la
camilla hasta una habitación.
–No puede pasar. – me dijo una de ellas y me mantuve en
el pasillo. Las vi mover ___, colocarla de espalda, quitar su camiseta, una de
las enfermeras cerró la puerta y no pude ver más. Comencé a llorar, di varios
golpes a la pared. Gruñí con rabia, mi disparo hacia él no debió haber sido en
la pierna, debió haber sido en su cabeza directamente.
Volví a golpear la pared con mis puños por la
desesperación que tenía. Sentí Ryan tomar mi brazos para detenerme y evitar que
continuara haciéndome daño. – Detente Broth. – me dijo él. – Ya está en manos
de los Doctores. – me giró para verme de frente.
–Es mi culpa Broth. – lloré recostándome a la pared con
fuerza. – Debí matarlo de una buena vez cuando llegue. – golpeé nuevamente la
pared con mis puños.
–No es así Broth. – me dijo. Tomo mi rostro obligándome a
mirarlo. – Tu solo querías salvarla a ella.
– ¡LO QUERÍA! – grité. – ¡Y VE COMO ESTÁ! – lloré más.
–No sabíamos que iba a pasar. – me dijo abrazándome. Él
era como mi hermano, me derrumbe ante él. No me importo llorar como un pequeño
niña, era ___ quien estaba allí dentro. Escuche la puerta de la habitación
abrirse y me separe de Ryan, los dos miramos en dirección de la habitación.
Las enfermeras salieron junto a la camilla, le habían
puesto bata de operación y un gorro en la cabeza, lo que más me dolió fue ver
que ella iba con un tubo en su boca que llegaba hasta su garganta. Me fije en
lo demás, la vía en su brazo que le comunicaba con la bolsa que colgaba de un
tubo fino de aluminio al lado de su camilla. – ___... – dije y camine hasta
ella. Iba inconsciente. – ¡___! – Grite
cuando una enfermera me detuvo y Ryan me tomaba. – ¡___! – grite llorando.
–Señor no puede entrar a esta área. – me dijo la
enfermera cerrando la puerta del pasillo tras de ella.
*Ryan.*
Las horas parecían pasarse lentas, Justin caminaba de un
lado a otro, ya John había llegado, junto a una cartera, la cartera de ___
donde estaban sus documentos y sus cosas personales. Justin no prestó atención
cuando John le hablaba sobre cómo había quedado todo y que las cosas de ___
estaban allí, le mostro el bolso, pero Justin solo asintió como si le hablaran
del clima. No paro de caminar de un lado a otro a las tres horas siguientes.
Un médico apareció por las puertas del pasillo donde no
habían permitido dejarnos pasar. – ¡DOCTOR! – lo detuvo Justin y todos nos
movimos hasta donde estaba él.
–No puedo hablar ahora. – dijo el doctor esquivando a
Justin.
– ¡NECESITO SABER COMO ESTA ELLA! – gritó Justin
desesperado. El doctor no le prestó atención y siguió caminando. – ¡NECESTIO
QUE ME DIGA COMO ESTA ELLA! – le volvió a gritar, esta vez tomándolo del brazo
y deteniéndolo.
El Doctor lo miro un poco extrañado, como si estuviese
acostumbrado a estos casos. – Señor por favor. – miro el agarré de su camiseta
que tenía Justin. – No me obligue a llamar a seguridad.
–No me obligue usted a sacar mi arma. – gruño Justin
entre dientes, John y yo sabíamos que estaba a punto de perder la cordura. –
Solo le estoy pidiendo una información. – tenso su mandíbula y soltó la
camiseta del doctor.
–Justin mantén la calma. – dijo John mirándolo serio.
Mientras Justin llevaba las manos a su espalda.
–La operación termino hacer una hora. – dijo rápidamente
el Doctor un poco asustado. – Ella está en un punto crítico. – trago grueso. –
La bala no perforo ninguno de sus órganos, solo entro, pero aun así perdió
mucha sangre. – Nos miró a los tres. – Una de sus costillas estuvo a punto de
fracturarse. – Justin se tensó. – ¿Ella ha recibido algún golpe?
–Ella iba a ser secuestrada por un hombre…– comentó John.
–Tendré que llamar a la policía entonces para que analice
el caso. – dijo mirando a Justin ya que él había amenazado con sacar su arma.
–Disculpe, pero nosotros somos de una organización secreta.
– dijo John mostrando su placa de policía del HBI. El Doctor abrió su boca y
asintió.
–Bien, entonces el caso está en sus manos oficiales. –
Dijo el Doctor, John asintió guardando su placa.
– ¿Puedo verla? – preguntó Justin.
–Está en sala de intensivos, no puede pasar exactamente a
su habitación, pero puede observarla desde afuera. – respondió el Doctor.
Justin asintió.
–Llévenos. – Dijo John.
–Solo puede ir uno solo…– comentó. – No puede ir nadie en
realidad pero ya que son oficiales, puede ir uno solo.
–Entonces lléveme hasta donde esta ella. – Comentó
Justin.
–Nos quedaremos acá. – le dije a Justin, él asintió y
camino tras el Doctor que se devolvía de donde venía. Los vi desaparecer tras
la puerta que comunicaba con el otro pasillo, al pasillo que no podíamos ir.
Las puertas se cerraron tras ellos y yo solté un suspiro.
–Espero salga de esta…– comenté.
–Esa chica meterá en muchos problemas a Justin hasta
joderlo.
–No es el momento John. – comenté sentándome en una de
las sillas.
–Lo sé. Pero ¿Cuándo será el momento? – me miró. –
¿Cuándo Justin este en la cárcel y ya yo no pueda hacer nada por él? – dijo
estresado.
–John. – lo miré. – Entiende, por más que se lo vayas a
decir, de las mil formas que se lo digas, él no la dejara.
–Debe hacerlo. – insistió.
–Yo no te apoyare. – lo mire serió. – No lo haré, apoyare
a Justin, en las decisiones que él tome.
–Ryan entiende, están poniendo en riesgo la vida de los
dos.
–Esto no fue por Justin. – me levante de la silla. – Esto
es un problema que el padre de ella tiene con ella.
– ¡VEZ! – me dijo. – El problema no es de Justin, pero él
se está involucrando. – bajo la voz cuando varias personas iban pasando. –
¿Crees que esto terminara en un felices para siempre? – me miro a los ojos. –
No es solo con él, también va contigo y con los demás chicos. – señalo. –
Tienes una esposa ahora, pero ¿que pasara cuando tu enemigo arremeta contra
ella? – dijo cerca de mi sin dejar de mirarme a los ojos, y por un momento
imagine su idea y se me revolvió el estómago. – Exacto. – comentó sabiendo lo
que yo sentía. – Por eso les dije desde un principio que no podían
comprometerse con chicas… ponen sus vidas en riesgos. – se separó de mí y paso
sus manos por su cabello. – De cualquier forma los dos se afectan. – volvió al
tema de Justin. – Ella tiene problemas donde lo hunde a él, y él tiene
problemas donde la hunde a ella. – se sentó frustrado.
–Estábamos bien John, todo fue por su padre. – señale.
–La única solución para acabar con el problema de ella es
matando a su padre. – susurró. – Pero es su padre, le dolería verle morir, y
Justin no sería capaz de hacer sufrir a ___... – me miro. – La solución más
correcta es que se separen.
–No lo harán. – dije y me senté en la silla al lado de él.
– No lo haremos. – dije sin mirarlo. – Los chicos y yo no lo haremos, ella es como
una hermana para nosotros, la aceptamos desde el primer día, ella nos ha
cambiado.
–Ella los ha cambiado. – repitió. – Lo sé, ahora quieren
actuar como personas normales, como si jamás hubiesen matado o como si jamás
hubiesen entrado en el juego. – me miro y bufó. – Esa chica terminará con
todos.
–No es así. – dije hartó. – Ni ella ni nadie. – lo mire.
– Tú debes apoyarnos como lo has venido haciendo.
–Y lo seguiré haciendo, pero no quiero que todos terminen
en la cárcel por andar salvándoles la vida a sus novias.
–La salvaremos siempre que podamos, a ella, a Fabiana, y
a cualquier otra chica que se una al TEAM. – lo mire.
–Solo digo Ryan. – suspiró. – Tú mismo lo viste. –
comentó. – Si fueras llegado un poco antes, ella no sería la que estuviera allí
adentro. – tensó su mandíbula. – Seria él. – respiró profundo. – En tal caso
los dos, porque este disparo iba para él y ella se atravesó. – pensó en voz
alta.
–Se aman, y darán su vida uno por el otro. – le dije. –
Ellos no se dejaran, y yo no los dejare. – dije y me levante, estaba algo
caliente de la rabia. ¿Rabia? ¿Por qué? No sé. Baje al primer piso y salí a
tomar algo de aire fresco. Ya era más del mediodía, así que fui al cafetín y me
compre un sándwich con un café.
Luego de comer me mantuve recostado a la pared del
cafetín del lado de afuera, tome un cigarrillo y lo encendí, quizás John tenía
razón, pero fuera lo que fuera no la dejaría, ni a ella ni a Fabiola, y sé que
Justin jamás la dejaría, a ___ por ser su novia y a Fabiola porque la considera
su hermana.
*Justin.*
El Doctor me dejo en el pasillo, entro a la habitación y
deslizo la cortina de la ventana para déjame verle, solté mi respiración al
verla. Sentí mi corazón colocarte tan pequeño, ella estaba allí, como la última
vez que la vi, con un tubo en su boca, una máquina de oxígeno que estaba
comunicada a las mangueritas que estaban en su nariz. Su brazo derecho con una
vía que era de la bolsa de suero que colgaba de un tubo metálico en un lado de
ella. En su mano tenía una vía puesta, pero desocupada, sin nada entrando por
sus venas. En su brazo izquierdo tenía unos chupones, al igual que en su pecho
debajo de su bata. Me recosté al cristal pegando mi frente en allí y cerrando
mis ojos, se podía oír claramente el bic–bic de los ritmos de su corazón
marcados en el aparato a su lado. Separe mi frente del cristal y lo deje caer
otra vez, golpeándome a mí mismo, ¿Cómo era posible que ella hubiera terminado
aquí? En su lugar debía estar yo, no ella.
Mirarla me causa dolor, pero aun así no me separe del
cristal, no quería dejar de verla, quería estar siempre con ella. El cristal se
había empañado por mi aliento y algunas de mis lágrimas que pegaban en él.
Camine de un lado a otro frente al cristal. Tome mi cabello en desesperación de
no poder hacer nada por ella. Gruñí entre dientes y golpeé con mi puño la
pared. Vi de lejos acercarse una enfermera, así que seque mis mejillas y adopte
una postura correcta. La mire, ella venía a la habitación de ___. – Señor usted
no puede estar acá. – dijo un poco alarmada.
–Estoy con permiso de un doctor. – le dije. Ella frunció
su ceño un poco extrañada. – Estoy cuidándola. – le dije. – Como un
guardaespaldas. – me encogí de hombros. – ¿Hay alguna posibilidad de que pueda
pasar? – señale dentro de la habitación.
–No puede señor, es privilegiado con tan solo estar acá.
– me dijo. Y sin más decir coloco una mascarilla en su boca, y entro a la
habitación. Cerro la puerta tras ella, la vi colocarse unos guantes, azules,
como el color del gorro en su cabeza. Tomo una inyección y camino hasta ___.
Pincho la bolsa que guindaba a su lado inyectándole el líquido amarillento,
haciendo así que todo el líquido transparente tomara una tonalidad algo
amarillenta. La enfermera reviso el aparato de oxígeno, luego el aparato que
marcaba sus signos vitales, tomo nuevamente la bandeja con la que había entrado
y salió de la habitación, quitó sus guantes desechándolos en una papelera y
quito su mascarilla dejándola debajo de su barbilla.
– ¿Qué le puso? – le pregunte.
–Es para el dolor por si llega a despertarse…– comentó.
– ¿Por si llega a despertar? – la mire.
–Señor ella está en un estado crítico, realmente lo que
nos interesa primero es que salga de esto y luego nos interesaría que
despierte.
– ¿Tan grave así? – pregunte pasmado.
Ella asintió. – No debería decírselo, pero el doctor no
da muchas esperanzas…– dijo, y sentí como si un auto me llevara por delante
golpeándome en el pecho y dejándome sin aire, un fuerte dolor invadió todo mi
pecho.
–Pero el Doctor dijo que la bala no afecto ningún órgano.
– dije tratando de no alterarme.
–Cierto, pero sus órganos están inflamados presionando
así sus pulmones y su corazón…– dijo ella. – Disculpe. – me paso por un lado y
se dirigió a otra habitación. Mire a ___ y comencé a llorar nuevamente, sentí
que el dolor en mi pecho aumentaba, como
si me golpearan, sentí mi respiración faltar, me recosté a la pared
llorando frente al cristal que me dejaba ver a ___.
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