jueves, 11 de febrero de 2016

CAPITULO 2

Me desperté mi cabeza me dolía, mis manos no eran las que solo estaban atadas, mi pies izquierdo también se encontraba atado a un muro de concreto que estaba en el centro de la habitación como base para el segundo piso. Mire a mi alrededor y comencé a llorar. – ¡AYUDA! ¡AUXILIO! – grité mientras intentaba moverme. – ¡AYÚDENME!

–VAYA, VAYA. – escuche cuando la puerta de la habitación/sótano se abrió. – YA HAS DESPERTADO. – sonrió él. –  ¿CÓMO ESTAS CARIÑO?

–Déjame por favor. – le suplique llorando. – Te pagaré el dinero que mi padre te ha ofrecido, pero déjame ir…– llore.

–No. – suspiró y bajo los tres escalones. – Esto no funciona así. – Camino alrededor de mí mientras yo me sentaba. – Esto es una lección para tu padre, debe saber que conmigo no se juega. – se colocó de cuclillas, con su mano acarició mi mentón, esquive se tacto, él sonrió. – Además eres muy linda como para dejarte ir sin divertirme. – se encogió de hombros sonriendo. Abrí mis ojos.

–No lo hagas…– lo miré. Él sonrió más y se acercó a darme un beso, hice hacia atrás cayendo sobre mis manos amarradas atrás en mi espalda. Comencé a llorar más. – Déjame…– él se colocó un poco encima de mí. – ¡DÉJAME! – grité. No podía ser que me fuera a suceder lo mismo nuevamente, sería violada. – ¡AYUDA! – grité con todas mis fuerza y él me dio una bofetada. Dejándome un poco inconsciente.

“Justin” lloré. “Ayúdame, sálvame está vez de esto, Dios, ayúdalo a encontrarme” Las manos de Lucky estaban en mis brazos, acariciándolos, lo miré, como era posible que una persona tan bella fuera capaz de tener tanta maldad encima… “Justin apresúrate” cerré mis ojos mientras mis lágrimas caían.

–No me temas…– me susurró acariciando mi mejilla. Lo miré llorando. – Lo que haré te gustara…– comentó y dio un beso en mi mejilla.

–Déjame…– chille con pocas fuerzas. – Por favor. – lloré. Moví mi pierna libre y lo empuje haciendo que cayera sentado en el suelo lejos de mí, comencé a llorar más asustada y recuperando mis fuerzas. – ¡AUXILIO! – grité. – ¡AYÚDENME! ¡AUXILIO! – grité desesperada.

Él se levando deprisa y me abofeteó dos veces seguidas haciéndome caer otra vez. – ¡CÁLLATE! ¡NADIE TE ESCUCHARA! – me gritó mientras daba una patada en mi estomagó dejándome sin aire. – ¡AQUÍ NADIE TE ESCUCHARA! ¡ESTO ES ALGO DESIERTO! ¡DEBISTE NOTARLO CUANDO LLEGAMOS! – me gritó, pero yo me mantenía retorcida del dolor en mi estomagó y manteniendo mis ojos cerrados.


Escuche que el teléfono de la casa sonó y él salió del sótano que realmente era como una habitación no ocupada porque no quedaba debajo de la casa si no a un lado. Recupere mi respiración, aunque aún me retorcía del dolor. – Auxilió…– dije casi que en un susurró. Me moví un poco y me coloqué de medio lado para no apretar mis brazos con mi espalda. Comencé a mover mis manos a los lados, como si desenroscara, y me fije que si mantenía una quieta y la otra la movía obtenía algo de espacio. Comencé hacer todo más rápido para lograr sacar una de mis manos, dejando la cuerda enredada en la otra pero no me importo. No me sujetaba a nada, comencé a tratar de desatar el nudo de la cuerda que sujetaba en mi pie, escuche a Lucky aun hablar por el teléfono de la casa, yo intente concentrarme más en desatarme, aunque el dolor de mi estómago no me dejaba pensar con claridad. Logré desatarme y me levante, coloqué la mano en mi estomagó e intente pensar con claridad. Lo mejor sería primero salir de la casa. Mire a mi alrededor, había un florero en el suelo, sin nada, lleno de polvo, así que lo tome y subí los tres escalones, saliendo a la sala principal.

Comencé a caminar en silencio mientras Lucky estaba de espalda a mí, trate de caminar lo más rápido que pude, llegué a la puerta de la casa. – ¿A DONDE CREES QUE VAS? – escuche detrás de mí, me giré brincando de la sorpresa, él sonreía con malicia, con todas mis fuerzas levante el florero y lo pegue en su cabeza haciendo que él cayera al suelo, sin siquiera mirar salí corriendo de la casa, corrí por la avenida, realmente no habían personas por allí. Solo transitaban pocos autos, y la casa que podía ver a lo lejos estaba como a diez cuadras. – ¡AUXILIO! – grité, mientras corría descalza llorando. – ¡¡AYUDA!! – mis pulmones no daban más, mi dolor era insoportable, me detuve un momento y camine. – ¡¡AYUDA!! – grite, mire a lo lejos, lo vi detenerse en la puerta de la casa mientras tocaba su cabeza. Comencé a correr para alejarme más de él.

Escuche un helicóptero. Comencé a saltar y hacer señas con los brazos, necesitaba que al menos alguien me viera. – ¡¡AUXILIO!! – grité, continué corriendo. Mire atrás de mí y Lucky no estaba en la puerta, mucho menos en la calle. – ¡¡AUXILIO!! – grite nuevamente mientras hacía señales al helicóptero. Escuche un auto y me gire, él auto de Lucky, abrí mi ojos y llore más. – ¡NO! – grité y corrí, ahora era estúpido correr, él me alcanzaría. Y así fue, nada le costó acelerar y quedar al lado de mí, detuvo el auto y se bajó. – ¡DÉJAME! – grité y corrí pero él me agarró, me levanto del suelo y me llevo camino al auto.

Intento meterme al auto pero coloqué mis pies en el borde de la puerta empujándome hacia atrás para que no me adentrara al auto, así fue un par de veces hasta que él me tiro al suelo y me dio dos bofetadas.



*Justin.*

– ¿Estás seguro que es por acá? – preguntó Ryan cuando estábamos en el helicóptero.

–Sí, su celular aun da señales de por acá, ese desgraciado la debe tener  por acá. – dije mirando la computadora y el GPS del celular de ___. Él señor que manejaba el helicóptero nos miraba un poco nervioso.

–Si esta es la dirección, debe ser una de estas casas solas…– comentó Ryan y miramos hacia abajo. Vimos algo blanco correr por un momento pensamos que era una tela pero no. Fruncí mi ceño. – Parece ser alguien…– dijo Ryan. Desvié la vista enfocándome en las casas y tratando de ver cuál de esas podría ser. – Justin…

–Ahora no Ryan…– dije detallando las casas con mi binocular.

–Creo que nos hace señas. – comentó.

Mire a donde se encontraba la persona  y con mi binocular vi a…– ¡___! – dije casi que gritando. – ¡ALLÍ ESTÁ! ¡BAJE ESTO! – ordene al señor. – ¡BAJE ESTO! – grité.

Me sentía impotente, quise lanzarme pero Ryan me detuvo. – ¡NO HAGAS UNA LOCURA! ¡CON ESO NO LA AYUDARÁS!

– ¡JODER ESTA ESCAPANDO! – le grité. Necesitaba ayudarla. Deje de verla porque el helicóptero giro a otro lado y bajo de altura, aterrizando. – ¡DESE PRISA! – le grite. Estábamos llegando al helipuerto  donde John nos estaba esperando con un auto, baje corriendo con mi bolso del helicóptero y subí a uno de los autos. – ¡USTEDES ME ALCANZAN! – le dije y acelere el auto.

Necesitaba darme prisa, en helicóptero fue rápido de la avenida de donde está ___ al helipuerto, pero en auto era más tardío. Pero llegaría y mataría a ese desgraciado.



*___.*


Abrí mis ojos y fruncí el ceño cuando me sentí nuevamente amarrada, no tarde mucho en comenzar a llorar. Mis brazos estaban encima de mi cabeza, amarrados al muro de cemento a donde estaba recostada, mis pies también tenían una cuerda que los llevaba sujetos hasta allí, me encontraba sentada, amarrada al muro de cemento, quise gritar pero tenía una tela metida dentro de la boca. Comencé a llorar frenéticamente, este si era mi fin.

Vi a Lucky entrar, abrí mis ojos, le suplicaba con ellos que por favor no se acercará a mí, que no lo hiciera. – Estas tan sexy así. – dijo lamiendo sus labios, negué con un movimiento de cabeza para que no se acercara más de lo que estaba, él sonrió, se colocó de cuclillas y toco mi mentón. – Shuuu…– Dijo cuando comencé a llorar más. Sus manos bajaron para mis piernas, me encontraba en short, así que él acarició mis piernas, comencé a moverme pero era inútil, él igual continuaba tocándome las piernas, llego has mis pies. Vi un movimiento rápido, sacó una navaja del bolsillo de su pantalón y cortó la cuerda que amarraba mis pies. Me haló hacia él, se colocó entre mis piernas y luego tomo mis manos y las abajo, sin desatarlas, solo las despego del muro, me empujo y quede acostada, chille y él me dio una bofetada. Le negué con la cabeza, le suplique con mis ojos que no lo hiciera, que no me tocara. – Mantente calladita cariño. – me dijo mientras besaba mis brazos. Los moví para que no me besara y él los sujeto, comencé a mover mis pies, mis piernas, estaban sueltas, intente defenderme dándole patadas, pero era en vano, nada servía, él no se detenía.

Se escuchó un golpe en la puerta y él se colocó de rodillas quitándose encima de mí. Se mantuvo en silencio, alguien había entrado a la casa. Él colocó su dedo indicé frente a su boca para que me mantuviera en silencio. Se fue colocando de pie y caminando en silencio hacia la puerta. No vio a nadie, todo seguía normal, nadie había entrado, la puerta estaba cerrada y no había nadie en la sala. Yo moví mis manos hasta mi boca y saqué la tela. – ¡AUXILIO! – grite llorando, fui a ponerme de pie, pero él agarro mis pierna, y me haló hacía él, me dio otra bofetada.

– ¡AQUÍ NADIE TE ESCUCHARA! ¡PERRA! – me gritó.

– ¡DÉJAME! – grité mientras pataleaba. Lo patee un par de veces pero a él le dio igual, con su navaja rompió mi camiseta dejándola como chaqueta, mi brasier con mis senos quedaron a su vista. – ¡¡DÉJAME!! – grité nuevamente.

– ¡GRITA TODO LO QUE QUIERAS ZORRA! ¡AQUÍ NADIE TE ESCUCHARA! – me gritó.



*Justin.*

Trate de recordar de qué dirección venía ___, no sería tan difícil entrar en la casa que indicada, baje del auto con mi arma cargada. Subí los primeros escalones y mire por una de las ventanas, era una casa habitada, apreté mi mandíbula y rece porque no me estuviera equivocando de casa. Abrí la puerta, está hizo un poco de ruido pero la cerré rápidamente, me moví con agilidad mirando a todos lados y subiendo por las escaleras al segundo piso donde estaba una pequeña sala y las habitaciones. “Dame una señal nena” supliqué dentro de mí, mantuve mi arma en alto delante de mí, antes de comenzar a revisar cada una de las habitaciones. Abrí la primera habitación apuntando a todos lados, nada, vacía, salí y entre a la siguiente, el celular de ___ en la cama, si era aquí. “¡VAMOS NENA! ¡DAME UNA SEÑAL!” mire a un lado, estaba su maleta aun sin desempacar. Mire a los lados, no escuchaba nada, podría ser que la fueran llevado a otro lado. Salí de la habitación y camine hacia la habitación siguiente. – ¡AUXILIO! – escuché. Me coloqué en alerta. Era ella, pero ¿de dónde? ¿Qué habitación? Me mantuve en silencio tratando de escuchar más.

– ¡AQUÍ NADIE TE ESCUCHARA! ¡PERRA! – escuche la voz de Lucky. “Como una perra quedaras tu” dije en mi mente, camine hacia abajo poco a poco tratando de encontrar la ubicación de sus voces.

– ¡DÉJAME! – gritó ___, estaba llorando, me apresure en bajar las escaleras en silencio. – ¡¡DÉJAME!! – gritó nuevamente. Camine hasta el otro lado de la sala, una puerta abierta.

– ¡GRITA TODO LO QUE QUIERAS ZORRA! ¡AQUÍ NADIE TE ESCUCHARA! – escuche que Lucky le gritó.

Camine con mi arma en alto hacia el lugar y me detuve en la puerta. Lucky se encontraba encima de ___, ella pataleaba. – QUÍTATE DE UNA VEZ POR TODAS ANTES DE QUE TE VUELE LA CABEZA. – dije casi que gritando cuando él estuvo a punto de tocar y besar sus senos.

Lucky brincó haciéndose a un lado. – ¡JUSTIN! – gritó ___ desesperada llorando.

–Justin, Justin…– comentó Lucky colocándose de pie mientras me miraba, lo mantuve apuntado con mi arma.

–Aléjate de ella. – dijo con mi mandíbula tensa.

– ¿Y SI NO QUIERO QUE HARÁS JUSTIN? – dijo en tonó desafiante. No le respondí, apreté el gatillo y dispare en su pierna. Un grito de dolor y cayó al suelo tomando su pierna. – ¡MIERDA! – gritó apretando su pierna.

– ¡JUSTIN! – gritó ___ llorando. Corrí hacia ella y me coloqué de rodillas sobre la colchoneta.

– ¡ESTÁ BIEN! ¡ESTA TODO BIEN! – dije abrazándola. Vi su nariz sangrar un poco. – ¡DESGRACIADO! – me levante molesto dejándola a ella allí. – ¡TE ATREVISTE A TOCARLA! – me fui sobre él y le di unos golpes. – ¡MALDITO CABRÓN DE MIERDA! – golpeé su rostro. Él se defendía, pero era en vano, yo llevaba las de ganar.

– ¡JUSTIN! – me llamó ___.



*___.*

– ¡JUSTIN! – le llamé, solo quería salir del lugar quería regresar a casa. Mis manos aún continuaban amarradas. – ¡JUSTIN! – lo llamé. Mi estomagó dolía por la patada que Lucky me había dado. Justin me miró y fue la oportunidad de Lucky golpearlo, grite mirando la escena, Justin cayó hacia atrás, Lucky tomó un arma, el arma que Justin había dejado caer mientras lo golpeaba. Justin no lo había notado.

– ¿CREES QUE ME JODERÍAS ASÍ DE FÁCIL? – preguntó Lucky de pie, sosteniendo su peso en la pierna que no tenía herida. Justin se mantuvo quieto, Lucky lo mantenía apuntado desde el otro lado de la habitación.

– ¡JUSTIN! – grite.

– ¡CÁLLATE! – me gritó Lucky. No lo mire, solo mire a Justin, quería asegurarme de que aun estuviera bien. Su pómulo derecho estaba rojo, allí lo había golpeado Lucky. Un sonido un fuera de la habitación y supe que no estábamos solos. – ¿CREES QUE PODRÍAS MATARME? – gritó Lucky, él no había escuchado que alguien había entrado a la casa.


Justin no decía nada, solo miraba a  Lucky mientras mantenía las manos en alto frente a él como si le dijera a Lucky que mantuviera calma o que no disparará. – ¿QUIÉN ESTÁ AHÍ? – gritó Lucky al escuchar ruido fuera de la habitación/sótano. En ese mismo instante corrí hasta donde estaba Justin, una persona apareció en la puerta al mismo tiempo que yo llegaba a Justin y me pegaba a él. Cerré mis ojos con fuerza. Un sonido. Dos disparos.

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