Baje del auto, me sentía feliz,
un hombre completo con la chica que quería a mi lado, mire de reojo y vi a ___
hacerme seña de que iría luego de mí porque estaba guardando unas cosas. Sonreí
y asentí, camine hasta la puerta, abrí la puerta y entre en silencio, no la
cerré ___ vendría luego, así que camine un poco y luego quede frente a la sala
de estar, estaban todos allí sentado en los sofás mientras veían Tv, suspire y
me miraron, sus rostros me formulaban preguntas, Ryan me miro con algo de
molestia y lástima, quizás ellos pensaban que había regresado sin ___.
– ¿La conseguiste? – preguntó
Fabiana sin preocuparse en saludarme. Asentí, todos soltaron un respiro, quizás
estaban preocupados. – ¿Y qué pasó? – preguntó mirándome aun preocupada.
–Se terminó. – dije en tono
serió. Mire de reojo en dirección a la puerta y vi a ___ tapando su boca
mientras sonreía, así que se había dado de cuenta que le estaba haciendo una
broma a los chicos.
No me moví de mi lugar, me
mantuve allí quieto sin decir nada a esperar que ellos hablaran. – ¡Eres un
gilipollas! – espetó Fabiana, abrí mis ojos sorprendido. – ¡Al parecer NUNCA te
darás de cuenta lo mucho que ella te ama! – lanzó sus brazos a los lados con
desesperación.
–Hiciste mal Broth…– murmuró
Khalil. – Yo era quien debía andar con todas en la fiesta no tu…
–Tu ni siquiera sabes lo que
sucedió…– le mire con los ojos entrecerrados.
–Bueno pero me contaron los
chicos…– se encogió de hombros. – Y estuvo mal lo que hiciste…
–Khalil…
– ¿Y dónde está ella? –
pregunto Ryan.
–Es su departamento… enrollada
con otro tipo de seguro…– dije sin emoción en mi rostro como si lo que dijera
me causara asco o me diera igual.
– ¿¡QUÉ!? – se alteró Fabiana.
–Si bueno… anoche cuando llegué
ya estaba…– me mantuve callado. – ¡BUENO! Pregúntale tú, eres su amiga ¿no?
–Espero no hayas echo alguno
locura…– me dijo Ryan mirándome de arriba a abajo.
–No valía la pena…– me encogí
de hombros. – Iré por mis cosas, me largo de aquí…
– ¿A dónde vas? – Christian se
apresuró a decir.
No le respondí, vi ___ sonreír
y caminar en silenció hacia a atrás para salir de la casa, oprimí una sonrisa y
comencé a caminar a mi habitación mientras tomaba mi celular y le enviaba un
mensaje a ___.
Para: Mi Princesa:
Ahora entras tú… formando
pleito contra mí… Le daremos un espectáculo <3
De: Mi Princesa:
Eres cruel con tus pobres
amigos… <3
Para: Mi Princesa:
La idea fue tuya nena :*
*___.*
Alborote mi cabello y entre
furiosa a la casa haciendo sonar la puerta. – ¡¿DÓNDE ESTÁ ESE DESGRACIADO?! –
dije los chicos me miraron boca abierta sin entender nada.
– ¡___! – gritó Fabiana algo
feliz de verme. – Estas bien…– susurró al ver mi actitud.
– ¿Qué pasa? – me miro Khalil.
–Vengo a matar al desgraciado
de Justin…– espeté con fingiendo rabia con mi dientes entre cerrados.
–Wo…– respondió con un tono de
diversión mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.
–___ espera…– comentó Ryan y se
colocó de pie. – Todo se puede hablar…
– ¿Qué sucede? – me gire y vi a
Justin venir con su ceño fruncido y un bolso en su espalda.
– ¡Te voy a matar! – le grité
mirándolo.
–Yo debería matarte a ti por…–
lamió sus labios y guardo silencio.
– ¡QUE TE DEN! – me gritó
furioso. Y yo de mi espalda saqué el arma, el que había usado la noche
anterior, claro sin las balas, él abrió sus ojos sorprendido y yo respire
profundo oprimiendo una sonrisa, le guiñe el ojo para que supiera que era parte
de la broma.
– ¡DETENTE! – gritó Christian.
– ¡OH JODER! – Khalil llevo sus
manos a su cabeza.
– ¡NO LO HAGAS! – gritó Ryan.
–Anda… dispara. – dijo Justin
con su ceño fruncido.
–No tenías que pedirlo. –
comente y fingí cargar el arma para luego apretar el gatillo.
– ¡NOOO! – gritó Fabiana junto
a todos los chicos que estaban en sus lugares sin moverse.
Fruncí mis labios haciendo un
gran esfuerzo para oprimir mi risa. Justin negó con un movimiento de cabeza
mientras daba unos pasos hacia mí.
– ¡QUÉDATE QUIETO! – le gritó
Ryan.
Justin apresuro su paso y me
sonrió, baje el arma y comencé a reírme fuertemente junto a Justin. Él llego a
mí y me abrazo. Reí y me volteé a mirar a los chicos los cuales mantenían su
cara de shock sin entender nada.
–Espera…– murmuró Khalil. –
¿Nos has hecho una joda? – frunció su ceño.
–Por supuesto. – respondió
Justin sonriendo y alzando sus hombros.
– ¡Yo realmente si los matare a
los dos! – dijo Ryan mientras se dirigía a Justin y enroscaba su brazo en su
cuello mientras sonreía y fingía ahorcarlo.
– ¡Eres una perra! – me gritó
Fabiana mientras llegaba a mí y me daba un pequeño empujón para luego abrazarme.
– Me alegra que estés bien…
–Khalil, ya me odiabas ¿eh? –
comentó Justin mirándolo.
– ¿Entonces lo de anoche
también fue una broma? – miro a los chicos.
–No eso si fue real…– dijo
Ryan, yo asentí. – Pero al parecer se arreglaron…– nos miró mientras sonreíamos
aun por la broma gastada.
–Y al parecer se le salió el
tigre que lleva dentro…– susurró Fabiana en mi oído haciendo que los colores se
subieran a mi mejilla. – No te lo preguntare porque esa marca en tu cuello lo
dice todo…– comentó y se alejó de mi sonriendo mientras llegaba a donde estaba
Ryan.
¿Marca? ¿Marca en mi cuello? ¿Cómo así? ¿Tenía una marca? Abrí mis
ojos y suspire, mire a Justin y baje la mirada para pensar si estaba mañana no
había notado una marca. Pero no, ni
siquiera me había preocupado por mirarme bien en el espejo. Joder, debía tener
un chupetón…
– ¿Vamos? – Justin me sacó de
mis pensamientos, sonreí asintiéndole.
– ¿A dónde van? – preguntó John
mientras llegaba a la sala de estar. Lo mire y le sonreí en saludo, él me
devolvió una pequeña sonrisa.
–Llevare a ___... A un lugar…–
comentó, sonreí, aún estaba emocionada por saber qué lugar era. – Solo vine a
buscar un par de cosas mías…– señalo el bolso. Fabiana me miro con curiosidad.
–Tengan cuidado…– murmuró John.
–Estaremos seguros. – aseguró
Justin, John asintió mientras los demás se quedaban en silencio.
–Hasta luego chicos…– dije
sonriendo y despidiéndome de todos con un movimiento de mano.
–Chao…– se escuchó al unísono.
Justin tomó mi mano y salimos de la casa cerrando la perta tras nosotros.
–Vale… ¿me dirás a dónde vamos?
– le mire curiosa.
–No. – sonrió mientras subía al
auto, fruncí mi ceño y pensé en subir, luego suspire y subí cerrando la puerta
con delicadeza.
–Ten. – le entregue el arma, él
sonrió negando con un movimiento de cabeza mientras la guardaba en su lugar.
–Tu sí que estás loca. – rió.
Me encogí de hombros. – Casi los matas
de un susto.
–Deben darme un premió por ser
tan buena actuando. – murmuré. Él asintió sonriendo y colocó el auto en marcha,
la música de mi IPod comenzó a sonar en su radio pero a bajo volumen, suspire
mirando las calles y sus alrededores.
– ¿Qué está mal? – preguntó
mientras posaba su mano derecha en mi pierna y proporcionaba un pequeño apretón
en ella.
–Nada…– respondí
inmediatamente.
–Anda… dime…– insistió y volvió
hacer lo mismo de antes en mi pierna.
–Tuve un estúpido pensamiento.
– alce mis hombros como si no importará. – Es todo.
–Dímelo…
–Justin…
–Anda, dímelo…
– ¿Realmente no te has sentido
atraído por otras mujeres? – solté y le mire. – Es decir… a parte de lo que
sucedió en la fiesta… anteriormente…
–Estaba concentrado por
salvarte…– dijo como sin preocupación como si habláramos del clima.
–Mmm…– suspiré.
–Sabes que me encantas. – su
mano hizo presión en mi pierna. – Eres más que perfecta para mí… no quiero a
mas nadie…– suspiré, no tenía nada que decir, lleve mi mano a donde estaba la
de él y la acaricié. – No pienses esas cosas…– sonrió y asentí un poco
relajada.
–Fabiana me ha dicho que tengo
una marca en el cuello. – le dije cambiando de tema. Él sonrió mientras me
desviaba la mirada hacia mí rápidamente para devolverla a la carretera.
–Posiblemente…
– ¿Me hiciste un chupetón? – le
mire.
–No sé decirte… anoche fue…–
sonrió y sentí mis mejillas comenzar a colocarse rojas.
–Oh cállate. – le dije
sonriendo y su risa inundo el auto.
––
– ¿___? – escuche que me
llamaban a lo lejos mientras miraba delante de mí un pasticho quemarse y no
poder sacarlo del horno por la cantidad de humo. – Hey. ___... – escuche
nuevamente, fruncí mi ceño y mire a los lado ¿Quién me estaba llamando? Continúe moviendo mis brazos a los lados
espantando el humo. – ___, ¿nena? – escuche nuevamente.
Abrí mis ojos mis ojos un poco y mire a los lados
quedando algo ciega por la luz del sol. – Joder. – murmuré tapándome los ojos.
Escuche una risita.
–Vamos… puedes seguir durmiendo
adentro. – la voz de Justin me trajo de regreso a donde estaba.
Me había quedado dormida en el
auto camino al lugar “sorpresa” donde me llevaría Justin, pero lo que realmente
me sorprendió es que yo había visitado ya esté lugar, sonreí satisfecha, su
casa, me había traído a su casa, suspire sonriendo.
– ¿Te gusta? – preguntó
divertido.
–Me encanta, no me lo esperaba.
– sonreí bajando del auto junto a él y las cosas que traíamos.
–Te iba a bajar del auto
dormida…– comentó mientras caminábamos a la casa. – Pero pensé subir las
escaleras contigo en brazo y preferí despertarte. – sonrió.
–Mal. – sonreí. – Muy mal. – él
sonrió con ganas dejando escapar una risita.
Entramos a la casa, estaba todo
en silencio y extrañamente limpio, se sentía tan fresco el aire allí, respire
profundo llenando mis pulmones y le mire, él estaba algo callado mientras
miraba alrededor como si chequeara que todo estuviera en su lugar. Dejamos las
cosas en el sofá principal, aquel donde había perdido mi virginidad… y donde lo
había visto con aquella mujer, pero no me afecto recordarlo, además no quería
dañar el momento, ya eso era pasado.
El celular de Justin sonó y me
hizo ubicarlo con la mirada, estaba atravesando el living dirigiéndose a la
cocina. Fruncí mi ceño, él contesto, pero no pude escuchar nada, hablaba muy
bajo, casi que murmurando, que extraño.
Suspire y mire la bolsa que
había dejado en el sofá, me dirigí a ella y me senté mientras tomaba unas
papitas fritas de la bolsa, aún quedaban muchas cosas de lo que había robado la
noche anterior.
¿Y si está hablando con una chica? Probablemente la chica de anoche.
Sacudí mi cabeza para sacar los pensamientos mientras continuaba escuchándolo
hablar, bueno murmurar. Quizás son
negocios… aunque también puede ser una chica. Fruncí mi ceño tras ese
pensamiento y suspire ya algo desesperada.
–No quiero que vuelvas a
llamar, ¿entendido? – escuche, está vez no había murmurado, incluso estaba
segura que había alzado su voz porque lo escuche con claridad y aún estaba en
la cocina cogiendo una lata de cerveza.
Vaya, posiblemente una chica. Suspire, ya sentía mis orejas
calientes, no quería molestarme, quizás no era ninguna chica, pero por la forma
en que habló podría ser que sí. Termine de meter la última papa frita en mi
boca y me sorprendí por lo rápido que la había comido. Sí que estaba
desesperada.
Tome la bolsa con todas las
cosas dentro y me puse de pie, me dirigí a la cocina atravesando en living, me
encontré con el rostro serio de Justin quien escribía con rapidez en su pantalla
táctil. Tensé mi mandíbula y di un fuerte suspiro.
–Hey…– susurró mientras me
“saludaba” cuando yo pasaba por su lado y llevaba los chocolates al
refrigerador ordenándolos allí.
–Hey…– dije, pero mi voz salió
algo ronca, no me salí muy bien fingir ya. Ya no a este punto.
Continué guardando las cosas y
cuando termine con los chocolates comencé a ordenar las papitas fritas, doritos
y platanitos en uno de los estantes cerca de la nevera que estaba algo vació
solo con unas cajas de cereal que aún no habrían.
Sentí sus brazos rodearme y sus
manos posarse en mi abdomen, tensé mi mandíbula, me moría por preguntarle quien
le había llamado y a quien le escribía, pero no quería pelear nuevamente con él.
– Vamos a la habitación…– susurró en mi cuello e ignore el calor que había
recorrido mi espalda.
Asentí y comencé a caminar en
silencio a su lado, llegamos al sofá donde estaban las cosas, y subimos las
escaleras. Subí con algo de desánimo así que él llego mucho antes que yo.
Entre a la habitación y la
encontré algo diferente, quizás… un poco más… ¿diferente? Jaja.
– ¿Y qué te parece? – pregunto
sonriendo un poco mientras dejaba las cosas sobre la cama y yo entraba por
completo.
–Esta diferente…– comenté.
–Le he mandado agrandar un
poco... – sonrió mirando en dirección al closet.
– ¿Y eso por qué? – pregunté,
él no tenía tanta ropa, bueno sí, pero incluso así él closet era grande.
–Para tu ropa…– dijo con
tranquilidad como si fuera lo más normal del mundo, y yo estaba segura que si
hubiera tenido líquido en mi boca me fuera muerto ahogada.
–Vaya…– murmuré. Él continuaba
sonriendo. – Eso significa que…
–Que a partir de hoy viviremos
aquí. – sonrío con ganas, yo abrí mis ojos como plato.
–Espera… ¡¿QUÉ?! – alcé mi voz,
él sonrió y suspiró, miró a los lados
como si algo se le hubiera extraviado, luego llevo su mano al bolsillo de su
pantalón, supuse que sus celular había sonado de nuevo.
Levante mi ceja y suspire, mire a la ventana
intentando no ver cuando él sacara su celular, le vi de reojo acercarse un poco
y luego inclinarse, miré al suelo para ver de que trataba, quizás se le había
caído algo. Pero no.
Él estaba sobre una de sus
rodillas, sonriendo y con un cofrecito pequeño en sus manos. Abrí mis ojos. ¡ERA MENTIRA! ¡NO PODÍA SER REAL! – ___
Jess…– empezó hablar. – llevé mis manos a mi boca sin poder creérmelo. – ¿Te
gustaría vivir conmigo por él resto de tu vida? ¿Te gustaría casarte conmigo? –
me miro a los ojos.
Mis lágrimas sin aviso salieron
mientras yo asentía aun con mis manos en la boca. – Justin…– susurré. Él
sonrió.
– ¿Entonces… quieres ser… mi
esposa? – sus ojos brillaban.
–Sí. ¡SÍ! – alcé mi voz. – ¡SI
QUIERO! – me incliné tomando su rostro entre mis manos y besándolo. – Si aceptó.
– le susurré en los labios, él sonrió con ganas.
–Ven…– me miró aun de rodilla y
tomando mi mano izquierda. – Ten. – sacó el fino anilló de plata con bronce,
era tan hermoso, fino y cruzado, él dejo a un lado el cofrecito de terciopelo y
comenzó a colocar el anillo en mi dedo.
–Oww Justin. – chillé apretando
su mano mientras el besaba mis nudillos.
–Ahora eres mía…– comentó
colocándose de pie, asentí. – Completamente mía. – besos mis labios, sonreí
interrumpiendo el beso.
Sus brazos se enrollaron
alrededor de mi cintura y me alzaron despegándome del suelo. Reí y él también
hizo lo mismo, me dio vueltas en el aire antes de llevarme hasta la cama y
lanzarse conmigo en ella, reí más fuerte que de seguro cualquiera que estuviera
ahora mismo en el patio escucharía.
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