martes, 17 de mayo de 2016

CAPITULO 15



Me mantuve al lado de la puerta, no sin antes apagar la luz para que creyese que no había nadie allí. La puerta dejo de sonar por un momento, y luego del miedo que sentí por si él entraba al departamento sentí que la ebriedad se había esfumado de mi sistema, no del todo pero si un poco. Camine en silencio hasta la mesa, la luz de la noche que entraba por la pequeña ventana me ayudaba a ver un poco a mi alrededor, todo luego de que mis ojos se acostumbraran a la oscuridad.

Tome la botella y di una tragó grande, quemaba un poco en mi garganta pero era complaciente. Tome un chocolate de barra, abrí en envoltorio y metí un pedazo en mi boca. Lo saboreé y agradecí a Dios por hacer existir  tal sabor  tan rico en el mundo. Cuando me decidí ir a mi cama los golpes en la puerta volvieron, esta vez más suaves. – ___, sé que estás allí…– se escuchó un suspiró. – ¿Realmente me dejarás acá afuera lo que queda de noche o madrugada? – cerré mis ojos y camine hasta la puerta, me recosté a ella de espalda a escuchar. – Debemos hablar… creo que mal entendiste las cosas. – sentí una rabia recorrer mi cuerpo, yo no había mal entendido nada. Tome el pomo de la puerta y retire el seguro con silencio. – ¡JODER ___! – Brinque cuando al mismo tiempo que pronunciaba esas palabras proporcionaba un gran golpe sobre la puerta. – ¡ABRE LA JODIDA PUERTA! ¡SÉ QUE ESTÁS ALLÍ! ¡MI AUTO ESTA EN EL APARCAMIENTO!

– ¡¿QUÉ QUIERES?! – grité al mismo tiempo que abría la puerta y me encontraba con él. Su mirada se posó en mí algo sorprendido por mi reacción.

–Necesitamos hablar. – señaló.

–Pues no tengo nada que hablar contigo Bieber. – di un paso atrás y moví la puerta con fuerza para cerrarla.

– ¡CLARO QUE SÍ! – detuvo la puerta. Lo mire un poco más furiosa.

– ¿AH SÍ? ¡¿QUIERES DARME LOS DETALLES DE CUÁNTO TE GUSTARON LAS TETAS DE ESA TIPA?! – su expresión no cambio. – ¿O QUIERES DECIRME CUÁNTO TE GUSTO ELLA? – clave mi mirada en él.

Tensé mi mandíbula con rabia, quería golpearlo, pero sabía que mis golpes no le valdrían de nada, incluso podía que ni le dolieran. Su mano subió hasta la puerta y la empujo haciendo que esta se abriera y yo diera unos cuando pasos hacia atrás, trate de desviarme en la oscuridad, sentía miedo de lo que Justin pudiera hacerme, parecía furioso. Escuche la puerta cerrarse y seguidamente escuche el seguro. Tragué saliva y en ese momento desee haberme tomado toda la botella que quedaba para recuperar el valor y enfrentarlo.

– ¡VEN! – tomo mi brazo, yo brinque en mi lugar mientras daba un pequeño grito. Me haló hacia él dejándome muy cerca, más de lo que pensaba. Mis piernas comenzaron a temblar. No dijo nada, pero una de sus manos paro en mi cuello y me haló hacía él rompiendo cualquier posibilidad de espacio entre nosotros, sus labios se detuvieron muy cerca de los míos manteniendo su aliento chocando en ellos, quise empujarlo y alejarme de él, también quise gritarle  he insultarlo, pero no tuve el valor de decir  o hacer algo.

Solo fue cuestión de segundos para que sus labios estuvieran sobre los míos desarrollando un beso frenético. Mis manos terminaron en su cuello halándolo hacia mí, pegándolo más a mí, sus manos bajaron para mi cintura pegando mi cuerpo al de él, una de sus manos se rodó hasta mi trasero mientras la otra se mantenía firme en su lugar. Un apretón me hizo abrir un poco mis labios mientras soltaba un gemido y fue la ocasión para él de meter su lengua dentro de mi boca sin timidez, sin arrepentimientos. Tome su nuca con fuerza y lo pegué más a mí, ya su brazo me rodeaba era una forma de abrazo en el que estábamos pero sin dejar de besarnos. Él dio varios pasos hacia atrás y yo con él sin separarnos, sentí que se pegó a la pared al mismo tiempo que la luz de la cocina se encendía, y fue de esta manera en que nos dimos la oportunidad de respirar y nos separamos.

Lo mire con mis ojos llorosos, él sonrió un poco y se acercó a mí. – Aun no te quitas el antifaz. – sonrió, asentí sin animo baje la mirada, vi sus manos pasar por mí cabeza y llegar a la parte de atrás donde quito el amarre y me dejo sin antifaz, subí mi mirada, estaba nuevamente  cerca de mí. –___... – me miro a los ojos. – No hay ninguna otra mujer que me guste, limpió mis mejillas y por debajo de mis ojos, donde de seguro tenía el rímel corrido. Lo vi lanzar con un movimiento suave el antifaz sobre la mesa detrás de nosotros. – No hay persona en el mundo que me encante como lo haces tú…– lamio sus labios, baje mi mirada, era estúpida por dejar de estar enfadada con él. – No hay persona en el universo que desee más como te estoy deseando horita…– bajo hasta mi cuello y con sus labios húmedos comenzó a dejar un camino de besos.

–No..No parecía así… en la fie.fiesta. – intenté decir sin perderme en la sensación que sentía de sus labios en mi cuello.

Él negó con un movimiento de cabeza y su rostro regreso a mí, colocó sus ojos mieles fijos en mis ojos. – Lo siento…– su mano izquierda arreglo un mechón de cabello detrás de mí oreja. – Pero no importa lo que mire o cuanto mire…– respiro pesadamente. – Este deseo que te tengo desde que regresamos… ¡joder nena! – tomó mi cuello y pegó sus labios a los míos antes de que yo pudiera decir algo. Sus labios buscaron con desesperación los míos al mismos tiempo intentaba pegar más su cuerpo al mío pero ya era imposible estábamos sumamente enganchados. – Te  ves tan jodidamente sexi así. – susurró con voz ronca contra mi cuello. Yo tome su nunca y hale su cabello, el gruño, estiró uno de sus brazos y alcanzo el apagador de la luz presionando y así dejándonos en la oscuridad.

Sus manos fueron hasta mi cadera mientras sus besos adornaban la piel de mi cuello, deje caer mi cabeza hacía atrás con los ojos cerrados y así darle todo el espacio que necesitaba. Di varios pasos hacia atrás, nos dirigíamos hacia la cama. Tome su cabello y lo hale haciendo que se despegara de mi cuello y pegando mis labios en los de él, jadeó, y agradecí al cielo poder estar solo en este lugar sin necesidad de contenernos de nada. Sus manos se ahuecaron mi trasero y gemí, mordí su labio inferior halándolo un poco, sus manos se aferraron más a mí. – He estado esperando este momento por mucho…– dijo, su voz fue ronca, vibraba en su garganta, mis vientre se contrajo, Joder, lo amaba, y amaba su voz, su tono… todo de él.

La parte de atrás de mis piernas chocaron contra mi cama, caí sentada y lo mire por debajo de la oscuridad, aunque no había nada encendido podía verlo, él lamió sus labios y sus ojos brillaron, quite mis botas con prisa mientras él se quitaba un chaleco de Batman, me coloqué de rodillas en la cama y le sonreí, él me devolvió la sonrisa negando con un movimiento de cabeza. Quito sus zapatos y se apresuró a subir a la cama conmigo.

Nos encontrábamos los dos de rodilla, él llevo sus manos hasta la parte baja de mi espalda y bajo la cremallera del traje mientras se mordía su labio inferior sin quitarme la mirada de encima. – Con que Batman…– murmuré sonriendo mientras él deslizaba el traje por mis hombros.

–Con que de Gatubela…– gruño entre diente, sonreí y antes de poder decir algo sus manos estaban en mi rostro sosteniéndome mientras me daba un agradable beso, tan profundo e intenso que ya me sentía completamente mojada. Sus manos dejaron mi rostro y se fueron hasta mis brazos para terminar de quitarme el disfraz sin dejar de besarme.

Quedé libre de mis brazos, la parte superior de mi cuerpo estaba sin nada, el disfraz aún estaba de mis caderas hacía abajo, pero él se distrajo besando mi cuello, momento que yo aproveche para comenzar a desabrochar su camisa. Él se separó y me miro con diversión, lleve mis labios a su cuello y termine de quitar su camisa deslizándola por sus brazos y dejando su torso desnudo, pase mis manos por todo su cuerpo hasta llegar a su pantalón, le vi soltar una respiración, estaba perdiéndose en las sensaciones. Deslice mis manos dentro de su pantalón tocando el bulto que había allí. – Joder…– gimió apenas en un susurró que logre escuchar. Sus manos con desesperación desabrocharon su pantalón dándome más espacio, me pegué en una de las manos mientras lo miraba, sus ojos brillaron, yo quería tener el control por un momento y a él… al parecer le gustaba.

Baje y subí mis manos por su cuerpo baje mi rostro hasta la altura de su vientre, lamí mis labios humedeciéndolos y comenzando a dar pequeños besos allí. Le vi contener su respiración, llegue hasta su ombligo y lo mire desde allí, sus ojos brillaban más que antes, su pecho baja y subía con fuerza, saqué mi lengua y subí por todo el centro de su torso hasta su pecho donde sus manos me quitaron y me hicieron hacia atrás caí con los brazos tendidos a los lados, sonreí y mordí mi labio mientras lo miraba, él negó para sí mismo con un movimiento de cabeza, sus fracciones eran serias. – Me volverás loco…– espetó al mismo tiempo que quitaba sin delicadeza lo que quedaba de mi traje, quedé completamente en desnuda exceptuando mi pantis.

Él se lanzó encima de mí, sus manos tomaron mi cabello y mis labios se engancharon a los de él por un momento porque luego se hizo camino con sus besos hasta mi cuello, donde beso y mordisqueo un par de veces. Jadeé. Sus manos apretaron fuerte mis caderas, Joder, este hombre me vuelve loca. Tome su cabello y lo acaricie al mismo tiempo que él baja por mi pecho y llegaba a mis senos, hizo lo mismo que en mi cuello beso y mordisqueo uno de mis senos mientras el otro lo apretaba y acariciaba con su mano luego de viceversa, jadeé, agradecí que estaba entre mis piernas, me alcé un poco para sentir su bulto pegar en mi vientre, él se alejó y al mismo tiempo retiraba mí pantis. – ¡JODER! – me queje y me coloqué sobre mis rodillas dirigiéndome a él, su mirada fue de sorpresa, pero no dudo ni un segundo en venirse hacía mí y rodearme con sus brazos, tomé su rostro y comencé a besarlo, él se empujó hacia atrás con su cuerpo cayendo encima de mí, enrosque mis pierna alrededor de él, y sin previo aviso se adentró en mi con fuerza, jadeé en sus labios y luego lo mordí por venganza, pero no podía negar que me encantaba, comenzó a moverse al mismo ritmo que yo, sentía tanto deseo por más aunque sabía que era imposible, clave mis uñas en su espalda y parte de sus brazos cuando comenzó a moverse con más fuerza y más rapidez, joder, sí que lo sabe hacer.

Un gruñido de entre dientes, me apreté a él, mis piernas amenazaban con abandonarlo, me había llegado y seguidamente de mí él. Le solté y deje caer mis brazos a los lados. – Joder, nena. – su voz ronca choco en mi cuello y mi vientre tuvo otra corriente electica, continuó moviéndose suavemente, no podía controlar mis jadeos, sentía la punta de mis senos reventar, vi su piel brillar por el sudor igual que la mía, le vi comenzar a moverse con un poco de fuerza otra vez.

–Justin…– le susurré, mis piernas no daban para más, así que las desenrosque.

–Si puedes linda…– dijo con su respiración descontrolada igual que la mía, mi vientre comenzaba a contraerse de nuevo, las corrientes de electricidad volvía a mi cuerpo, el cosquilleo infinito volvió…– Vamos. – Gimió. Trate de detenerlo pero sus manos tomaron las mías llevándolas por encima de mi cabeza y dejándome indefensa, sus labios se fueron nuevamente hasta los míos mientras sus embestidas eran con fuerza y rapidez, jadeé, y aunque intente reprimir un grito no pude, grite haciendo mi cabeza hacia atrás y él clavo sus dientes en mi cuello, gruño y con una mano sostuvo mis dos manos, y la otra mano bajo hasta mi cadera, me apretó a él. – Vamos nena, vente. – gruño y comenzó a besarme otra vez, estás vez los besos fueron mucho más intensos que antes, jadeé en su labios, mis caderas comenzaron a contraerse otra vez.

–Justin…– gruñí inconscientemente, a este punto la no podía controlarme yo misma.

–Vamos nena. – su voz vibro desde su garganta haciéndola más gruesa, abrí mis labios al mismo tiempo que apreté sus manos y di un pequeño gruñido. – Joder…– continuó moviéndose para luego gruñir y apretarse a mí, entrando hasta el fondo, hasta más no poder, mis piernas temblaban, todo mi cuerpo temblaba, no lo podía controlar, él comenzó a moverse suavemente para luego quedarse sobre mí, con su rostro escondido en mi cuello y nuestras respiraciones descontroladas.

Luego de un momento nuestras respiraciones ya estaban normales, mi cuerpo aun temblaba un poco, incluso no sentía mis piernas. Justin salió de mí con cuidado y se sostuvo sobre sus codos aun encima de mí, abrí mis ojos y lo mire, él me miraba sonriendo, sus ojos brillaban aun en la oscuridad, sonreí sin animo, realmente estaba agotada. – ¿Qué sucede? – preguntó divertido.

–Te odio…– dije cerrando mis ojos, escuche su risa y sus labios estuvieron sobre los míos depositando un suave beso. – Realmente te odio Justin. – dije colocando mi brazo izquierdo sobre mis ojos.

Él rió con más ganas. – Nena entiende…– su risa se escondió en mi cuello por un momento. – Te deseaba demasiado… aun lo hago…– comenzó a dejarme castos besos por mi cuello.

–Ni siquiera me dejaste descansar. – oprimí un sonrisa e hice puchero.

–Lo siento…– rió. Suspiró mientras apartaba su brazo de mi cara, abrí mis ojos y nos mantuvimos un momento allí mirándonos. – Te amo ___... – soltó, y me quede sorprendida, mis ojos se abrieron un poco más. – Que nadie te meta en la cabeza que me gusta otra mujer que no seas tú eso es imposible, acepto que la mire…– mi corazón se detuvo un momento. – Pero no la deseé, no la deseé como a ti, como te deseo aunque aún te tengo en mis brazos te sigo deseando nena. – sonreí.

–También te amo Justin…– él se inclinó y le di un largo pero suave beso.

Se bajó de encima de mí, se colocó a mi lado, levanto el cobertor y nos cubrió, de un momento a otro había un frió tremendo en la habitación, así que él estiro su brazo izquierdo, y con él derecho me haló a él, acostándome yo sobre su pecho, escuchado su corazón y su brazo izquierdo rodeándome. Suspiré, había sido la noche perfecta después de todo.

–___... – susurró. Mantuve mis ojos cerrados y di un “um?” para que supiera que lo estaba escuchando. – Gracias por esta noche… por estar conmigo…– depositó un beso en mi cabeza.

–Te amo… no agradezcas nada…– sonreí. Él se mantuvo en silencio, abrí mis ojos, sabía que él no estaba dormido, me sostuve sobre mi codo y lo mire, pillándolo despierto, él sonrió. – ¿En qué piensas? – pregunte.

–En ti… en nosotros…– sonrió. – Por todo lo que hemos pasado, lo que hemos superado… y a pesar de todo aquí estamos…

–Siempre…

– ¿Siempre?

–Sí Dios me lo permite siempre estaré a tu lado. – sonreí. – Cuidándote y protegiéndote…

–Hey…– se quejó. – Esas son mis palabras, eso debería estarlo diciendo yo…

–Sé que lo harás aunque no lo digas. – sonreí.

–Esta noche me asuste demasiado. – cerro sus ojos un momento y me miró. – Vi que tus cosas no estaban…– suspiro y acarició mi cabello. – No podía tener ni siquiera la idea de que te perdería por una estupidez…

–No fue una estupidez…– murmure rodando los ojos.

–Lo fue…

–Si unos chicos me miraran de la manera en que la mirabas


–Los mato a cada uno de ellos. – interrumpió, sonreí y negué con un movimiento de cabeza. – El caso es que… mira… como terminamos…– sonrió, le devolví la sonrisa. – Siempre terminamos resolviendo las cosas…– asentí y deposite un beso en sus labios. – Cambiaste mi vida ___, y realmente agradezco a Dios por ponerte en ella. – alzo un poco su cabeza y deposito un beso en mi frente. – Te vez cansada…– susurró, asentí con mis ojos pesados. – Duerme, cariño. – acarició mi pelo al mismo tiempo que yo me acomodaba como antes encima de él. – Te cuidare siempre…– susurró, me apreté a su cuerpo, le escuche murmurar otra cosa pero estaba muy cansada y ya muy dormida como para lograr escucharlo, solo murmure un “buenas noches” que incluso dude de mi misma preguntándome si realmente había salido de mis labios o solamente lo había pensado.



.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario