Me mantuve al lado de la
puerta, no sin antes apagar la luz para que creyese que no había nadie allí. La
puerta dejo de sonar por un momento, y luego del miedo que sentí por si él
entraba al departamento sentí que la ebriedad se había esfumado de mi sistema,
no del todo pero si un poco. Camine en silencio hasta la mesa, la luz de la
noche que entraba por la pequeña ventana me ayudaba a ver un poco a mi
alrededor, todo luego de que mis ojos se acostumbraran a la oscuridad.
Tome la botella y di una tragó
grande, quemaba un poco en mi garganta pero era complaciente. Tome un chocolate
de barra, abrí en envoltorio y metí un pedazo en mi boca. Lo saboreé y agradecí
a Dios por hacer existir tal sabor tan rico en el mundo. Cuando me decidí ir a
mi cama los golpes en la puerta volvieron, esta vez más suaves. – ___, sé que
estás allí…– se escuchó un suspiró. – ¿Realmente me dejarás acá afuera lo que
queda de noche o madrugada? – cerré mis ojos y camine hasta la puerta, me
recosté a ella de espalda a escuchar. – Debemos hablar… creo que mal entendiste
las cosas. – sentí una rabia recorrer mi cuerpo, yo no había mal entendido
nada. Tome el pomo de la puerta y retire el seguro con silencio. – ¡JODER ___!
– Brinque cuando al mismo tiempo que pronunciaba esas palabras proporcionaba un
gran golpe sobre la puerta. – ¡ABRE LA JODIDA PUERTA! ¡SÉ QUE ESTÁS ALLÍ! ¡MI
AUTO ESTA EN EL APARCAMIENTO!
– ¡¿QUÉ QUIERES?! – grité al
mismo tiempo que abría la puerta y me encontraba con él. Su mirada se posó en
mí algo sorprendido por mi reacción.
–Necesitamos hablar. – señaló.
–Pues no tengo nada que hablar
contigo Bieber. – di un paso atrás y moví la puerta con fuerza para cerrarla.
– ¡CLARO QUE SÍ! – detuvo la
puerta. Lo mire un poco más furiosa.
– ¿AH SÍ? ¡¿QUIERES DARME LOS
DETALLES DE CUÁNTO TE GUSTARON LAS TETAS DE ESA TIPA?! – su expresión no cambio.
– ¿O QUIERES DECIRME CUÁNTO TE GUSTO ELLA? – clave mi mirada en él.
Tensé mi mandíbula con rabia,
quería golpearlo, pero sabía que mis golpes no le valdrían de nada, incluso
podía que ni le dolieran. Su mano subió hasta la puerta y la empujo haciendo
que esta se abriera y yo diera unos cuando pasos hacia atrás, trate de
desviarme en la oscuridad, sentía miedo de lo que Justin pudiera hacerme,
parecía furioso. Escuche la puerta cerrarse y seguidamente escuche el seguro.
Tragué saliva y en ese momento desee haberme tomado toda la botella que quedaba
para recuperar el valor y enfrentarlo.
– ¡VEN! – tomo mi brazo, yo
brinque en mi lugar mientras daba un pequeño grito. Me haló hacia él dejándome
muy cerca, más de lo que pensaba. Mis piernas comenzaron a temblar. No dijo
nada, pero una de sus manos paro en mi cuello y me haló hacía él rompiendo
cualquier posibilidad de espacio entre nosotros, sus labios se detuvieron muy
cerca de los míos manteniendo su aliento chocando en ellos, quise empujarlo y
alejarme de él, también quise gritarle he
insultarlo, pero no tuve el valor de decir o hacer algo.
Solo fue cuestión de segundos
para que sus labios estuvieran sobre los míos desarrollando un beso frenético.
Mis manos terminaron en su cuello halándolo hacia mí, pegándolo más a mí, sus
manos bajaron para mi cintura pegando mi cuerpo al de él, una de sus manos se
rodó hasta mi trasero mientras la otra se mantenía firme en su lugar. Un
apretón me hizo abrir un poco mis labios mientras soltaba un gemido y fue la
ocasión para él de meter su lengua dentro de mi boca sin timidez, sin
arrepentimientos. Tome su nuca con fuerza y lo pegué más a mí, ya su brazo me
rodeaba era una forma de abrazo en el que estábamos pero sin dejar de besarnos.
Él dio varios pasos hacia atrás y yo con él sin separarnos, sentí que se pegó a
la pared al mismo tiempo que la luz de la cocina se encendía, y fue de esta
manera en que nos dimos la oportunidad de respirar y nos separamos.
Lo mire con mis ojos llorosos,
él sonrió un poco y se acercó a mí. – Aun no te quitas el antifaz. – sonrió,
asentí sin animo baje la mirada, vi sus manos pasar por mí cabeza y llegar a la
parte de atrás donde quito el amarre y me dejo sin antifaz, subí mi mirada,
estaba nuevamente cerca de mí. –___... –
me miro a los ojos. – No hay ninguna otra mujer que me guste, limpió mis
mejillas y por debajo de mis ojos, donde de seguro tenía el rímel corrido. Lo
vi lanzar con un movimiento suave el antifaz sobre la mesa detrás de nosotros.
– No hay persona en el mundo que me encante como lo haces tú…– lamio sus
labios, baje mi mirada, era estúpida por dejar de estar enfadada con él. – No
hay persona en el universo que desee más como te estoy deseando horita…– bajo
hasta mi cuello y con sus labios húmedos comenzó a dejar un camino de besos.
–No..No parecía así… en la
fie.fiesta. – intenté decir sin perderme en la sensación que sentía de sus
labios en mi cuello.
Él negó con un movimiento de
cabeza y su rostro regreso a mí, colocó sus ojos mieles fijos en mis ojos. – Lo
siento…– su mano izquierda arreglo un mechón de cabello detrás de mí oreja. – Pero
no importa lo que mire o cuanto mire…– respiro pesadamente. – Este deseo que te
tengo desde que regresamos… ¡joder nena! – tomó mi cuello y pegó sus labios a
los míos antes de que yo pudiera decir algo. Sus labios buscaron con
desesperación los míos al mismos tiempo intentaba pegar más su cuerpo al mío
pero ya era imposible estábamos sumamente enganchados. – Te ves tan jodidamente sexi así. – susurró con
voz ronca contra mi cuello. Yo tome su nunca y hale su cabello, el gruño,
estiró uno de sus brazos y alcanzo el apagador de la luz presionando y así
dejándonos en la oscuridad.
Sus manos fueron hasta mi
cadera mientras sus besos adornaban la piel de mi cuello, deje caer mi cabeza
hacía atrás con los ojos cerrados y así darle todo el espacio que necesitaba.
Di varios pasos hacia atrás, nos dirigíamos hacia la cama. Tome su cabello y lo
hale haciendo que se despegara de mi cuello y pegando mis labios en los de él,
jadeó, y agradecí al cielo poder estar solo en este lugar sin necesidad de
contenernos de nada. Sus manos se ahuecaron mi trasero y gemí, mordí su labio
inferior halándolo un poco, sus manos se aferraron más a mí. – He estado
esperando este momento por mucho…– dijo, su voz fue ronca, vibraba en su
garganta, mis vientre se contrajo, Joder, lo amaba, y amaba su voz, su tono…
todo de él.
La parte de atrás de mis
piernas chocaron contra mi cama, caí sentada y lo mire por debajo de la oscuridad,
aunque no había nada encendido podía verlo, él lamió sus labios y sus ojos
brillaron, quite mis botas con prisa mientras él se quitaba un chaleco de
Batman, me coloqué de rodillas en la cama y le sonreí, él me devolvió la
sonrisa negando con un movimiento de cabeza. Quito sus zapatos y se apresuró a
subir a la cama conmigo.
Nos encontrábamos los dos de
rodilla, él llevo sus manos hasta la parte baja de mi espalda y bajo la
cremallera del traje mientras se mordía su labio inferior sin quitarme la mirada
de encima. – Con que Batman…– murmuré sonriendo mientras él deslizaba el traje
por mis hombros.
–Con que de Gatubela…– gruño
entre diente, sonreí y antes de poder decir algo sus manos estaban en mi rostro
sosteniéndome mientras me daba un agradable beso, tan profundo e intenso que ya
me sentía completamente mojada. Sus manos dejaron mi rostro y se fueron hasta
mis brazos para terminar de quitarme el disfraz sin dejar de besarme.
Quedé libre de mis brazos, la
parte superior de mi cuerpo estaba sin nada, el disfraz aún estaba de mis
caderas hacía abajo, pero él se distrajo besando mi cuello, momento que yo
aproveche para comenzar a desabrochar su camisa. Él se separó y me miro con
diversión, lleve mis labios a su cuello y termine de quitar su camisa
deslizándola por sus brazos y dejando su torso desnudo, pase mis manos por todo
su cuerpo hasta llegar a su pantalón, le vi soltar una respiración, estaba
perdiéndose en las sensaciones. Deslice mis manos dentro de su pantalón tocando
el bulto que había allí. – Joder…– gimió apenas en un susurró que logre
escuchar. Sus manos con desesperación desabrocharon su pantalón dándome más espacio,
me pegué en una de las manos mientras lo miraba, sus ojos brillaron, yo quería
tener el control por un momento y a él… al parecer le gustaba.
Baje y subí mis manos por su
cuerpo baje mi rostro hasta la altura de su vientre, lamí mis labios humedeciéndolos
y comenzando a dar pequeños besos allí. Le vi contener su respiración, llegue
hasta su ombligo y lo mire desde allí, sus ojos brillaban más que antes, su
pecho baja y subía con fuerza, saqué mi lengua y subí por todo el centro de su
torso hasta su pecho donde sus manos me quitaron y me hicieron hacia atrás caí
con los brazos tendidos a los lados, sonreí y mordí mi labio mientras lo
miraba, él negó para sí mismo con un movimiento de cabeza, sus fracciones eran
serias. – Me volverás loco…– espetó al mismo tiempo que quitaba sin delicadeza
lo que quedaba de mi traje, quedé completamente en desnuda exceptuando mi
pantis.
Él se lanzó encima de mí, sus
manos tomaron mi cabello y mis labios se engancharon a los de él por un momento
porque luego se hizo camino con sus besos hasta mi cuello, donde beso y
mordisqueo un par de veces. Jadeé. Sus manos apretaron fuerte mis caderas, Joder, este hombre me vuelve loca. Tome
su cabello y lo acaricie al mismo tiempo que él baja por mi pecho y llegaba a
mis senos, hizo lo mismo que en mi cuello beso y mordisqueo uno de mis senos
mientras el otro lo apretaba y acariciaba con su mano luego de viceversa,
jadeé, agradecí que estaba entre mis piernas, me alcé un poco para sentir su
bulto pegar en mi vientre, él se alejó y al mismo tiempo retiraba mí pantis. –
¡JODER! – me queje y me coloqué sobre mis rodillas dirigiéndome a él, su mirada
fue de sorpresa, pero no dudo ni un segundo en venirse hacía mí y rodearme con
sus brazos, tomé su rostro y comencé a besarlo, él se empujó hacia atrás con su
cuerpo cayendo encima de mí, enrosque mis pierna alrededor de él, y sin previo
aviso se adentró en mi con fuerza, jadeé en sus labios y luego lo mordí por
venganza, pero no podía negar que me encantaba, comenzó a moverse al mismo ritmo
que yo, sentía tanto deseo por más aunque sabía que era imposible, clave mis
uñas en su espalda y parte de sus brazos cuando comenzó a moverse con más
fuerza y más rapidez, joder, sí que lo
sabe hacer.
Un gruñido de entre dientes, me
apreté a él, mis piernas amenazaban con abandonarlo, me había llegado y
seguidamente de mí él. Le solté y deje caer mis brazos a los lados. – Joder,
nena. – su voz ronca choco en mi cuello y mi vientre tuvo otra corriente
electica, continuó moviéndose suavemente, no podía controlar mis jadeos, sentía
la punta de mis senos reventar, vi su piel brillar por el sudor igual que la
mía, le vi comenzar a moverse con un poco de fuerza otra vez.
–Justin…– le susurré, mis
piernas no daban para más, así que las desenrosque.
–Si puedes linda…– dijo con su
respiración descontrolada igual que la mía, mi vientre comenzaba a contraerse
de nuevo, las corrientes de electricidad volvía a mi cuerpo, el cosquilleo
infinito volvió…– Vamos. – Gimió. Trate de detenerlo pero sus manos tomaron las
mías llevándolas por encima de mi cabeza y dejándome indefensa, sus labios se
fueron nuevamente hasta los míos mientras sus embestidas eran con fuerza y
rapidez, jadeé, y aunque intente reprimir un grito no pude, grite haciendo mi
cabeza hacia atrás y él clavo sus dientes en mi cuello, gruño y con una mano
sostuvo mis dos manos, y la otra mano bajo hasta mi cadera, me apretó a él. –
Vamos nena, vente. – gruño y comenzó a besarme otra vez, estás vez los besos
fueron mucho más intensos que antes, jadeé en su labios, mis caderas comenzaron
a contraerse otra vez.
–Justin…– gruñí
inconscientemente, a este punto la no podía controlarme yo misma.
–Vamos nena. – su voz vibro
desde su garganta haciéndola más gruesa, abrí mis labios al mismo tiempo que
apreté sus manos y di un pequeño gruñido. – Joder…– continuó moviéndose para
luego gruñir y apretarse a mí, entrando hasta el fondo, hasta más no poder, mis
piernas temblaban, todo mi cuerpo temblaba, no lo podía controlar, él comenzó a
moverse suavemente para luego quedarse sobre mí, con su rostro escondido en mi
cuello y nuestras respiraciones descontroladas.
Luego de un momento nuestras
respiraciones ya estaban normales, mi cuerpo aun temblaba un poco, incluso no
sentía mis piernas. Justin salió de mí con cuidado y se sostuvo sobre sus codos
aun encima de mí, abrí mis ojos y lo mire, él me miraba sonriendo, sus ojos
brillaban aun en la oscuridad, sonreí sin animo, realmente estaba agotada. –
¿Qué sucede? – preguntó divertido.
–Te odio…– dije cerrando mis
ojos, escuche su risa y sus labios estuvieron sobre los míos depositando un
suave beso. – Realmente te odio Justin. – dije colocando mi brazo izquierdo
sobre mis ojos.
Él rió con más ganas. – Nena
entiende…– su risa se escondió en mi cuello por un momento. – Te deseaba
demasiado… aun lo hago…– comenzó a dejarme castos besos por mi cuello.
–Ni siquiera me dejaste
descansar. – oprimí un sonrisa e hice puchero.
–Lo siento…– rió. Suspiró
mientras apartaba su brazo de mi cara, abrí mis ojos y nos mantuvimos un momento
allí mirándonos. – Te amo ___... – soltó, y me quede sorprendida, mis ojos se
abrieron un poco más. – Que nadie te meta en la cabeza que me gusta otra mujer
que no seas tú eso es imposible, acepto que la mire…– mi corazón se detuvo un
momento. – Pero no la deseé, no la deseé como a ti, como te deseo aunque aún te
tengo en mis brazos te sigo deseando nena. – sonreí.
–También te amo Justin…– él se
inclinó y le di un largo pero suave beso.
Se bajó de encima de mí, se
colocó a mi lado, levanto el cobertor y nos cubrió, de un momento a otro había
un frió tremendo en la habitación, así que él estiro su brazo izquierdo, y con
él derecho me haló a él, acostándome yo sobre su pecho, escuchado su corazón y
su brazo izquierdo rodeándome. Suspiré, había sido la noche perfecta después de
todo.
–___... – susurró. Mantuve mis
ojos cerrados y di un “um?” para que supiera que lo estaba escuchando. –
Gracias por esta noche… por estar conmigo…– depositó un beso en mi cabeza.
–Te amo… no agradezcas nada…–
sonreí. Él se mantuvo en silencio, abrí mis ojos, sabía que él no estaba
dormido, me sostuve sobre mi codo y lo mire, pillándolo despierto, él sonrió. –
¿En qué piensas? – pregunte.
–En ti… en nosotros…– sonrió. –
Por todo lo que hemos pasado, lo que hemos superado… y a pesar de todo aquí
estamos…
–Siempre…
– ¿Siempre?
–Sí Dios me lo permite siempre
estaré a tu lado. – sonreí. – Cuidándote y protegiéndote…
–Hey…– se quejó. – Esas son mis
palabras, eso debería estarlo diciendo yo…
–Sé que lo harás aunque no lo digas.
– sonreí.
–Esta noche me asuste demasiado.
– cerro sus ojos un momento y me miró. – Vi que tus cosas no estaban…– suspiro
y acarició mi cabello. – No podía tener ni siquiera la idea de que te perdería
por una estupidez…
–No fue una estupidez…– murmure
rodando los ojos.
–Lo fue…
–Si unos chicos me miraran de
la manera en que la mirabas
–Los mato a cada uno de ellos.
– interrumpió, sonreí y negué con un movimiento de cabeza. – El caso es que…
mira… como terminamos…– sonrió, le devolví la sonrisa. – Siempre terminamos
resolviendo las cosas…– asentí y deposite un beso en sus labios. – Cambiaste mi
vida ___, y realmente agradezco a Dios por ponerte en ella. – alzo un poco su
cabeza y deposito un beso en mi frente. – Te vez cansada…– susurró, asentí con
mis ojos pesados. – Duerme, cariño. – acarició mi pelo al mismo tiempo que yo
me acomodaba como antes encima de él. – Te cuidare siempre…– susurró, me apreté
a su cuerpo, le escuche murmurar otra cosa pero estaba muy cansada y ya muy
dormida como para lograr escucharlo, solo murmure un “buenas noches” que incluso dude de mi misma preguntándome si
realmente había salido de mis labios o solamente lo había pensado.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario